Industria / Economía Circular

Pacto de los Plásticos se fija su hoja de ruta: innovación, normativa y una nueva cultura de consumo aparecen como primeros desafíos

Documento establece 35 soluciones y 81 iniciativas para ayudar a los socios del pacto a cumplir las metas fijadas a 2025, pero que también busca marcar la ruta para toda la cadena de valor del plástico en Chile y avanzar hacia una economía circular en esta industria. El Pacto de los Plásticos deberá ahora definir las primeras acciones del roadmap a ejecutar en 2020, entre las que aparecen como prioritarias el sumar nuevos socios, atraer y promover soluciones de innovación, revisar toda la normativa existente en el país en esta materia, y comenzar a crear una nueva cultura de producción y consumo de los plásticos, desde la fabricación de los envases hasta el consumidor final.

Jorge Molina Alomar | 20 Ene 2020 a las 6:00 am

El pasado jueves, en Fundación Chile, se lanzó oficialmente la Hoja de Ruta del Pacto de los Plásticos, un documento de 120 páginas que define 18 desafíos, 35 soluciones y 81 iniciativas concretas para ayudar a que los plásticos sean utilizados de manera adecuada por la industria, y ayudar a reducir su impacto en el medio ambiente. Su objetivo es cumplir las cuatro metas acordadas en abril del año pasado por un grupo de siete empresas fundadoras para el año 2025, y avanzar de manera concreta hacia la economía circular.

Pero está lejos de ser solo una guía para las empresas adherentes a esta iniciativa público-privada (Coca-Cola, Unilever, Amcor, Mall Plaza, Nestlé, Soprole y Resiter), sino que busca convertirse en una estrategia nacional para el uso de plásticos en la industria y que convoque a más empresas a sumarse. Es, en concreto, una herramienta que entrega lineamientos a todos los actores que participan en la cadena de valor de los plásticos para compartir una visión común y guiar sus estrategias.

Se trata, además, de una herramienta consensuada, y en cuya elaboración trabajaron más de 80 personas de 50 organizaciones, desde las empresas de productos envasados y productores de plásticos hasta reguladores, gestores de residuos, recicladores, ong’s y representantes del retail.

“Es un hecho histórico que, en tiempos como los que estamos viviendo en el país, sectores diversos podamos ponernos de acuerdo en una ruta que nos permita hacer del plástico algo circular. Sabemos que esto es un primer paso, pero ya existe una disposición para lograr un real cambio y entender la importancia de pensar nuestros envases como circulares desde sus orígenes. Es muy reconfortante poder sentarse desde la empresa privada, el mundo público, fundaciones y ong´s para compartir las distintas miradas, en un espacio de diálogo y aprendizaje, y trabajar seriamente desde el ámbito que a cada uno le compete”, dice Paola Calorio, directora de Comunicaciones, Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Coca-Cola Chile, sobre el proceso de construcción del roadmap.

Se trata, también, de un cambio de paradigma, y así lo reconoció el vicepresidente ejecutivo de Corfo, Pablo Terrazas, para quien “el modelo económico no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que debemos saber utilizar para solucionar los problemas que tiene Chile. En este sentido, lo que estamos haciendo con la economía circular es utilizar un modelo de desarrollo económico en beneficio del medio ambiente”.

En concreto, entre las iniciativas propuestas por la Hoja de Ruta del Pacto de los Plásticos se encuentran el definir un listado prioritario de envases, embalajes y utensilios de plásticos problemáticos o innecesarios en el contexto chileno, y programas de incentivos a consumidores para que rechacen éstos; un mapeo de proveedores para identificar oferta de alternativas en el mercado, y el apoyo a emprendedores que innoven en esta materia.

También el desarrollo de una guía de diseño para la reciclabilidad, así como guías para el reúso de envases y el uso de elementos compostables; generar incentivos normativos a la separación en origen, y un impuesto que escale gradualmente el costo de la disposición final en relleno sanitario; definir normativa para la incorporación de material reciclado en envases y embalajes, normar y exigir la rotulación de materialidad de los productos plásticos, y fomentar el desarrollo de un sistema de trazabilidad confiable, entre otros.

El Pacto de los Plásticos en Chile se propuso cuatro metas a 2025: tomar acciones para eliminar los envases y utensilios plásticos de un solo uso que sean problemáticos, a través del rediseño y la innovación; que el 100% de los envases plásticos sean rediseñados para ser reciclables, reutilizables o compostables; que un tercio de los envases plásticos sean efectivamente reciclados, reusados o compostados; y que un 25% del material reciclado sea incorporado -en promedio- en los distintos envases plásticos.

Red global para una economía circular en el plástico

Todas estas iniciativas fueron también definidas como objetivos de corto, mediano y largo plazo. La Hoja de Ruta es, por tanto, no el final de un proceso, sino un punto de partida para la implementación del Pacto de los Plásticos.

“Es una ruta país que ponemos a disposición de todos los actores, porque señaliza a los tomadores de decisión, a las empresas, financistas, a los consumidores y los reguladores. Hay 81 iniciativas que hay que hacer, y el pacto tiene que definir ahora su plan de trabajo para el año, donde vamos a tener que priorizar qué acciones se adoptan en primera instancia”, dice Andrés Pesce, gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile, organismo que actúa como secretaría ejecutiva del pacto.

¿Dónde se pondrá, entonces, el énfasis? En primer lugar, hay un componente de coordinación con instancias similares a nivel global. El de Chile es el tercer Pacto de los Plásticos que se firma en el mundo, tras Reino Unido y Francia, y el primero en un país en desarrollo. Y en los próximos dos meses se sumará una docena de países más, entre ellos Canadá, Malasia, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelandia. Todos al alero de la Fundación Ellen MacArthur y su iniciativa Nueva Economía de los Plásticos.

En Reino Unido, la secretaría ejecutiva del pacto está en manos de WRAP, quienes ya han venido a Chile a exponer sus avances y conocer lo que se realiza en el país, y coordinar el trabajo con la Fundación Chile.Esto no solo es importante por el intercambio de información, sino porque ayuda también a que los compromisos adoptados por las grandes compañías globales para transitar hacia una economía circular de los plásticos puedan tener una bajada concreta en los países, y les ayuden a acelerar sus procesos.

“Esto permite saltar una etapa del desarrollo, lo que se llama un lipfrog (o “salto de rana”, la posibilidad de lograr un salto cualitativo o progreso rápido). Estas no son iniciativas aisladas, sino que están bajo el paraguas de la Nueva Economía del Plástico, para que en los países se puedan implementar los pactos con los contextos adaptados locales”, dice Luisa Santiago, representante de la Fundación Ellen MacArthur para América Latina.

Hoy existe una serie de grandes compañías transnacionales que son miembros signatarios del pacto y de la Nueva Economía del Plástico, que en conjunto representan más de un 20% de la cadena de valor del plástico a nivel mundial y cuyos headquarters han adquirido una serie de compromisos a nivel global.

“Pero cuando bajan a terreno, a los países -explica Luisa Santiago-, tienen dificultades para adaptar a la realidad local estas directrices globales. Entonces, el Pacto de los Plásticos ayuda a estas empresas, pero también ayuda a las empresas locales a caminar bajo esta misma visión con un mecanismo de colaboración. Y ahí entra el beneficio de una red global. Hoy Chile tiene un rol clave por ser el único país en vías de desarrollo en esta red, otros van a entrar en los próximos meses y seguro van a aprender muchísimo con los elementos claves, como la madurez de la legislación, de la infraestructura, de las dificultades de las oficinas locales de empresas internacionales para manejar las metas globales en contextos distintos. La red en si siempre va a colaborar”.

Avances en innovación que sean costo-efectivos

En las próximas semanas, el Comité Directivo del Pacto de los Plásticos (compuesto por el Ministerio del Medio Ambiente, Fundación Chile, Fundación Ellen MacArthur, las empresas socias, ong’s y entidades gubernamentales) deberá definir cuáles serán las primeras medidas del roadmap que se implementarán, considerando además que posteriormente se deberán emitir reportes de avances de forma pública, un instrumento de transparencia que mostrará además quienes están cumpliendo -o no- con los compromisos del pacto.

“Estamos buscando las mejores soluciones para un manejo que sea costo-eficiente, porque sino esto no funciona. El plástico es un material importante porque es resistente, versátil, flexible y barato. Necesitas que todos los atributos que entrega sigan estando en las nuevas alternativas, y si aumenta ligeramente el costo tiene que ser bastante marginal: las empresas están haciendo inversiones, porque el desarrollo es caro, pero no puedes terminar con una materialidad que cuesta 50% más”

Magdalena Balcells, gerenta de Asipla.

Según adelanta Andrés Pesce, de Fundación Chile, una de las primeras medidas que se trabajará es en la innovación. “Ya vamos a empezar a ver campañas, convocatorias abiertas para temas de innovación. Ya se está trabajando en una mesa del poliestireno, eso se adelantó al plan y Asipla está trabajando con la industria de los lácteos para darle mejor reciclabilidad a los envases de yogurt. Acá estás impactando un sistema complejo con acciones súper simples: juntar a la gente y ponerla a conversar”, dice Pesce.

En Reino Unido, por ejemplo, los primeros 20 meses de funcionamiento del Pacto de los Plásticos han estado marcados por diversas soluciones de innovación, tanto en los materiales como en los modelos de negocios.

Una compañía de yogurt, por ejemplo, realizó cambios profundos en el material de sus envases retirando plásticos problemáticos de la mezcla, como el poliestireno, para hacerlo completamente reciclable no solo físicamente, sino también químicamente. También surgieron tiendas que venden todos sus productos sin empaques -en un país donde la compra de comida preparada y envasada es la tónica-, y surgieron empresas que trabajan mediante el rellenado de envases.

“Yo creo que mucho del camino es común -dice Luisa Santiago-, el modelo de reutilización. Hablar de reciclaje es lo que está más cerca de nuestra mentalidad, pero es la etapa de la economía circular que genera menos valor y la que tiene menos oportunidad de cambiar la economía lineal. El reciclaje solo no va a resolver el problema. Moverse aguas arriba y mirar a los modelos de entrega, y el reúso, es fundamental para esto”.

En Chile, la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla) ha estado articulando puentes y acuerdos entre los distintos actores de la cadena. Un ejemplo es la mesa multiactores para trabajar en los envases de poliestireno de la industria láctea, donde están tanto consumidores como productores. También en buscar materiales, soluciones de mercado y tecnológicas ya existentes, como podría ser el bottle to bottle, donde una botella reciclada de PET se convierte en una nueva botella.

“Estamos buscando las mejores soluciones para un manejo que sea costo-eficiente, porque sino esto no funciona. El plástico es un material importante porque es resistente, versátil, flexible y barato. Necesitas que todos los atributos que entrega sigan estando en las nuevas alternativas, y si aumenta ligeramente el costo tiene que ser bastante marginal: las empresas están haciendo inversiones, porque el desarrollo es caro, pero no puedes terminar con una materialidad que cuesta 50% más”, dice Magdalena Balcells, gerenta de Asipla. Esto no solo es clave para las empresas, sino también para el consumidor. Un envase que encarece sustantivamente un producto no será nunca una alternativa de consumo masivo.

Normativa, ampliación del pacto y una nueva cultura de consumo

Otro aspecto fundamental en el avance de las metas del pacto, que aparece como las prioridades a abordar, es el aspecto normativo. No solo en lo que respecta a la Ley REP, ya que el Pacto de los Plásticos más bien adelanta el trabajo a dos años de que empiece su implementación definitiva, sino principalmente en regulaciones como la sanitaria, para normar la incorporación de material reciclado en los envases en contacto con alimentos.

En este ámbito, una de las primeras tareas que se está planteando entre los integrantes del pacto es un mapeo completo de la legislación que tiene incidencia en el cumplimiento de sus metas, y en avanzar en la circularidad del plástico. Para ello, se está planteando la realización de un estudio para generar una suerte de línea base en esta materia.

“Es importante que empecemos a legislar con antecedentes e información técnica, y este tipo de iniciativas, que no tiene intereses asociados, provee información. Si hay un grupo diverso de 50 organizaciones públicas y privadas que trabajó en esta ruta de cómo eliminar el plástico del medio ambiente lo lógico es que los legisladores lo tomen en cuenta para sus leyes”

Andrés Pesce, gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile.

El primer objetivo es determinar la legislación existente, pero también incidir en las normativas hoy en trámite en el Congreso -como el cuestionado proyecto de ley que busca regular los plásticos de un solo uso-, y a futuro proponer otras que allanen el camino hacia los objetivos propuestos.

“Es importante que empecemos a legislar con antecedentes e información técnica -dice Pesce-, y este tipo de iniciativas, que no tiene intereses asociados, provee información. Si hay un grupo diverso de 50 organizaciones públicas y privadas que trabajó en esta ruta de cómo eliminar el plástico del medio ambiente lo lógico es que los legisladores lo tomen en cuenta para sus leyes”.

“En general -agrega- los problemas de sustentabilidad son bien sistémicos, son complejos de regular, y son un problema de coordinación. La legislación debiera ser un vector de coordinación más que un vector coercitivo, que castiga. Iniciativas como el Pacto de los Plásticos son muy buenas para crear un capital social que allane la cancha para una convergencia hacia una regulación más sensata”.

Otro de los objetivos inmediatos que se establecería en el plan de trabajo del pacto es el monitoreo e identificación de distintas iniciativas que se están realizando en el país. No todos los avances en esta materia en Chile están ocurriendo dentro del Pacto de los Plásticos, y por ello al idea es ampliarlo a la mayor cantidad posible de empresas.

“Lo inmediato también es conseguir más empresas que adhieran, porque la posibilidad de generar estándares para la industria va directamente asociado al volumen de actores que tienes”, dice Magdalena Balcells, de Asipla.

“Estamos trabajando con toda la cadena de valor -agrega- y con un ecosistema que se ha ido creando gracias a una serie de iniciativas que han ido surgiendo, donde están desde los consumidores hasta los que concientizan, está la industria, las marcas, el importador de materia prima, la academia. Es un ecosistema muy potente que tiene todo para empezar a realizar las modificaciones necesarias para hacer frente a este desafío”.

Y finalmente, uno de las aspectos que aparecen como necesarios de implementar rápido es generar la información sobre este cambio, para poder generar una cultura de consumo en la ciudadanía que ayude al éxito de los objetivos del Pacto de los Plásticos.

Lo primero, dicen los integrantes del pacto, es definir un relato compartido sobre el plástico para todos los actores: gobierno, empresas, industria, ong’s. Estandarizar ideas y conceptos de manera consensuada. Que cuando se hable de plásticos reciclables o compostables, por ejemplo, lo hagan bajo estándares acordados por todos. O que se evite la demonización del plástico, y se ponga énfasis en su uso correcto. No solo para evitar errores de comunicación, sino también para generar un cambio en el consumo, un nuevo “ambiente”, porque diseñar para el fin de vida de un producto cambia necesariamente el estándar del diseño.

“Para poder cumplir una cierta meta, por ejemplo, es posible que tu envase sea mucho menos atractivo. Entonces, tienes que generar un entorno donde la gente sea capaz de entender que un envase poco atractivo no es necesariamente un envase de mala calidad, sino que tiene otros atributos. Hay que ir generando estas dos cosas en paralelo, y ese es el gran valor que tiene el Pacto de los Plásticos”, dice Magdalena Balcells.

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