Consumo y Producción / Reciclaje

Recolección de residuos valorizables cae hasta en un 45% a causa de una menor actividad económica por pandemia de coronavirus

Según la industria del reciclaje, las principales causas son una disminución de consumo en las empresas y menor productividad. Y de continuar esta tendencia a la baja, señalan, hasta un 90% de los residuos domiciliarios se irán a relleno sanitario por lo que la situación para las empresas recicladoras “se volverá crítica en poco tiempo”. En cuanto a los proyectos de recolección domiciliaria de reciclaje de MSUR y AMUSA, las tasas se mantienen estables hasta ahora por un mayor consumo residencial, pero ya se proyectan bajas importantes para abril y en la comuna de Santiago la recolección de algunos productos ha caído a la mitad. Se prevé un impacto mayor si una eventual crisis económica post Covid-19 afecta el consumo de los hogares.

Pese a que la recolección de residuos y las redes de reciclaje fueron declaradas actividades esenciales en el contexto del coronavirus tras solicitar expresamente esta medida al gobierno, esta industria no logra liberarse de los problemas que acarrea la crisis sanitaria. El problema mayor, según los datos que pudo recoger la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR) tras encabezar un conversatorio virtual con sus 29 empresas asociadas, fue que la recolección de residuos reciclables disminuyó entre un 30% y un 45% en estos tiempos de pandemia y, para colmo, se ha intensificado en las últimas semanas.

“La industria del reciclaje recibe distintos materiales domiciliarios, industriales y del comercio que tienen que ver con residuos reutilizables, reciclables y compostables. Al principios de marzo no se notó, pero ahora sí. Esto se debe a una disminución en el consumo de las empresas en términos de menor productividad y, por lo tanto, menos elementos para retirar en las empresas y el comercio”, comenta Alejandro Navech, gerente general de ANIR.

De acuerdo a la multigremial, la baja tasa de recolección de residuos se traduce en el envío de mayores volúmenes a rellenos sanitarios, con su consecuente impacto ambiental. En ANIR temen que el panorama sea aun más sombrío, por cuanto de continuar esta tendencia, “hay estudios que estiman que en Chile el 90% de los desechos domiciliarios se irán a rellenos sanitarios”, dicen en ANIR, por lo que “la situación para las empresas recicladoras se volverá crítica en poco tiempo”.

En la baja en la recepción de elementos usados para darles una segunda vida útil, según Navech, no solamente incide la recolección. “Hay una gran labor que hacen los recicladores de base que está indexada a las botellas PET y a los cartones. Hay otros factores que tienen que ver con las empresas: al haber menos consumo de elementos automotrices, hay menos cambios de neumáticos y baterías, y eso también afecta”, recalca.

Según Alejandro Navech, “el consumo promedio por persona ha disminuido”, y la conclusión es que “no es que la basura se esté abultando”, sino que “se trasladó el origen de la generación de residuos a los domicilios”. De acuerdo al gerente general de ANIR, “todo lo que la gente consumía en el trabajo, en el casino o en un restorán, se trasladó a los hogares, es más domiciliaria que comercial”.

Otra variable que genera incertidumbre en la industria es qué pasará con los precios de los plásticos recuperados, atendiendo la caída histórica en el precio del petróleo derivada de la crisis sanitaria mundial. “Los insumos que se usan para la confección de polímeros vírgenes hoy provocan que la recolección de productos plásticos para el reciclaje sea totalmente descompetitivo”, expresa Navech.

“Todo lo que la gente consumía en el trabajo, en el casino o en un restorán, se trasladó a los hogares, es más domiciliaria que comercial”.

Alejandro Navech, gerente general de ANIR.

La percepción y los números de las asociaciones de municipios

La Asociación de Municipios para la Sustentabilidad Ambiental (AMUSA) y la Asociación de Municipios MSUR son dos de los principales promotores de reciclaje domiciliario, enfocado principalmente en las comunas de la Región Metropolitana. Ambos organismos muestran un matiz respecto de la percepción a nivel general que tiene ANIR: para AMUSA y MSUR las tasas de recolección de residuos domiciliarios no han sufrido grandes variaciones a causa del COVID-19, a diferencia de los que ocurre con los residuos del comercio y la industria.

“En vez de constreñirse la actividad, veo que hay un dinamismo de los municipios”, dice Jaime Cataldo, secretario ejecutivo de MSUR, organización a cargo del programa de reciclaje a gran escala MSUR Recicla, vigente en nueve comunas socias de la organización.

MSUR Recicla sigue operando con normalidad en el contexto de la pandemia. Con los resguardos necesarios para los trabajadores, el programa continúa recolectando residuos valorizables en el ítem envases y embalajes de los hogares de comunas metropolitanas. Incluso, dice Cataldo, “ha habido más municipios interesados en sumarse al programa, y otras comunas quieren aumentar el número de camiones que hay en el programa”.

A juicio del secretario ejecutivo de MSUR, “no veo gran diferencia en los números”.  Por el contrario, comenta Cataldo, comunas socias como La Cisterna “generó una variante al programa MSUR Recicla, porque no solo hay recolección en los domicilios”, sino que “creó puntos verdes en las juntas vecinales”, por lo que un mismo camión puede incrementar la recolección en un solo viaje.

Donde sí pone el foco Jaime Cataldo es el escenario post coronavirus que se proyecta, con una crisis económica que será un lastre para los bolsillos de los chilenos. Si bien el dirigente cree que el consumo se ha mantenido, no ocurrirá lo mismo cuando pase la pandemia. “Como estamos esperando el peak del COVID-19, hay ansiedad en muchos hogares y eso lleva al consumo. Cuando se aplane la curva, habrá una pérdida de la velocidad de la economía, y la gente se pondrá más conservadora en los gastos y, por lo tanto, habrá menos consumo”.

Cataldo dice que MSUR se encuentra preparado para asumir este nuevo cuadro que se avecina. “Por ahora hemos procurado no despedir a nuestros trabajadores ni bajar los sueldos. Incluso hemos contratado más personal para hacerse cargo de otros trabajos”, dice él. Por otra parte,  la estrategia de MSUR Recicla, para mantenerse en el tiempo y al mismo nivel de producción, es ampliar la cobertura en edificios, habida cuenta de que no todos los hogares generarán la misma cantidad de residuos reciclables por efectos de la recesión económica proyectada.

En tanto, AMUSA también implementa programas de recolección y disposición de residuos sólidos domiciliarios. Su secretario ejecutivo Alejandro Smythe también estima que el volumen habitual de generación de residuos no ha sufrido cambios significativos con la irrupción de la enfermedad.

“La generación de residuos son bastante homogéneos”, dice el secretario ejecutivo de AMUSA, entidad que agrupa a cinco municipios fundadores, en la Región Metropolitana, pero en sus proyectos involucra a otras comunas.

Aún así, las cifras de algunos municipios si muestran algunas bajas en al recolección. Por ejemplo, según una tabla que maneja AMUSA, las comunas que han estado en cuarentena han disminuido sus tonelajes de residuos en los meses de marzo y abril. Sin ir más lejos, Vitacura en marzo disminuyó un 14% su tasa, mientras que para abril se proyecta que disminuirá a un 26%. En Independencia, en tanto, la recolección bajó un 7%, y en abril bajará a un 19%.

Sin embargo, dice Smythe, esto se explica por que “si bien bajan las toneladas debemos analizar si aquello obedece a patrones de consumo menores dado el cierre de las actividades comerciales, a menor población flotante o a la reducción de las frecuencias de recolección en el marco de los turnos de dotación”.

Por ejemplo, en el Consejo de Alcaldes de Cerros de Renca, que disponen su basura en Lomas Los Colorados de Tiltil, previa compactación en la estación de transferencia de Quilicura, se observa una baja en tonelaje de residuos en torno al 5,3 por ciento en marzo, y cerca del 14,6% en abril proyectado.

Por de pronto, AMUSA ha establecido una serie de protocolos para el personal de trabajadores que segregan el material que se recoge. “La mitad es una operación mecanizada y la otra mitad es a mano, hay una selección manual de ciertos productos reciclables”, explica Smythe. Al secretario ejecutivo le preocupa que ahora la aprobación del reglamento de la Ley REP, que regulará la responsabilidad extendida del productor, sea relegada a un papel secundario toda vez que los recursos municipales se han inclinado al combate de la pandemia.

“Como estamos esperando el peak del COVID-19, hay ansiedad en muchos hogares y eso lleva al consumo. Cuando se aplane la curva, habrá una pérdida de la velocidad de la economía, y la gente se pondrá más conservadora en los gastos y, por lo tanto, habrá menos consumo”

Jaime Cataldo, secretario ejecutivo de MSUR.

El caso de Santiago Recicla MSUR

Nacido en 2016 bajo el nombre de Santiago Recicla, este programa operativo en la comuna de Santiago Centro forma parte del programa de reciclaje a gran escala MSUR Recicla. Aunque conserva el nombre de Santiago Recicla, se inscribe como parte de las comunas intervenidas por la iniciativa de la Asociación de Municipios MSUR.

El director del programa Santiago Recicla, como parte de MSUR, es Diego Pérez de Valenzuela, quien vive una situación que tal vez difiere del recuento total que realiza el secretario ejecutivo de la organización, Jaime Cataldo. Pérez de Valenzuela dice que en los 211 edificios adscritos al programa en Santiago Centro, equivalentes a 57.000 hogares, las tasas de recolección de residuos valorizables ha mostrado una tendencia notoria a la baja respecto del promedio antes de la expansión del COVID-19.

Según explica el director, en promedio mensual, antes de la pandemia se sacaban entre 70 mil y 75 mil kilos de vidrio; 18 mil a 20 mil kilos de botellas PET; entre 10 y 15 mil kilos de cartón. Esa cifra se ha desmoronado significativamente en esta comuna en la cual actualmente rige cuarentena parcial.

“Al día de hoy hay un 30% menos de residuos. En abril contamos con 28 mil kilos de vidrio; 8.900 kilos de PET. Estamos muy por debajo de la mitad del promedio”, reconoce Pérez de Valenzuela.

Curiosamente, según él, las latas de aluminio han mostrado una tendencia al alza. “El aluminio es muy fácil para vender, tiene buen precio y se pueden reciclar bien. ¿Qué ha pasado con la pandemia? Los conserjes que antes juntaban las latas en los shafts de los edificios y las venden para comprarse un regalo a fin de año, ahora les da susto porque no pueden manipular nada. Entonces las dejan para el reciclaje nomás”, evalúa él.

Otro inconveniente asociado a esta situación es, según Pérez de Valenzuela, el despido masivo que está sufriendo el personal de aseo debido a la crisis sanitaria. “Como la mayoría son adultos mayores, les dicen que les pagarán el sueldo pero a cambio de no venir a trabajar por ser población de riesgo. Por ello, no hay manejo adecuado ni recolección adecuada. Lo que antes hacía el personal de aseo ahora lo hace la gente. Los mismos residentes llevan el residuo a los contenedores, pero no lo hacen bien. Eso no lo hacen todos, además. A otros les da susto y los residuos se van a la basura”, dice el director comunal de MSUR para Santiago Recicla.

Pérez de Valenzuela dice que, aunque conoce más la realidad de Santiago Centro, existe una multitud de factores que hacen muy variable el diagnóstico en las diferentes comunas en las que se aplica MSUR Recicla. Por ejemplo, dice que en La Reina la situación es más favorable porque “es una comuna que recicla naturalmente por su posición socioeconómica. Estudios dicen que una mejor condición socioeconómica implica mayor cultura de reciclaje, porque tus necesidades básicas están cubiertas”.

Funcionario en terreno, Pérez de Valenzuela percibe que, con todo, muchos residuos se están yendo a rellenos sanitarios, lo cual atenta  sobremanera contra el modelo de gestión del programa en Santiago Centro. “Vivimos de la venta de los residuos para ser valorizados”, explica él.

Desde otra vereda, Alejandro Smythe, de AMUSA, indica que el caso de Santiago Centro no es tan representativo, en el entendido de que en esa comuna “hay una enorme población flotante, no es una comuna puramente residencial”. Para Smythe, una manera más precisa de saber el nivel general de generación de residuos valorizables actual es abarcar comunas donde estén todos los niveles socioeconómicos. “En nuestro caso tenemos a Pudahuel, Quilicura, Colina y Vitacura, comunas muy disímiles y residenciales, y que además tienen mucha data de programas anteriores, por lo que la información es más fidedigna”, agrega el secretario ejecutivo de AMUSA.