Consumo y Producción / Economía circular

Lanzan primer programa de compostaje industrial para bolsas vegetales reutilizables

Unibag lanzó hace una semana un inédito proyecto que quiere recuperar 3,5 millones de bolsas vegetales reutilizables y sobres e-commerce a base de ácido poliláctico. La empresa rescata aquellas bolsas que completaron su vida útil y las lleva a una planta de compostaje industrial, donde se efectúa el proceso de transformación en menos de seis meses y sin costos para el cliente. Así, logran cerrar el ciclo de vida de estos productos. “Queremos que el compostaje sea accesible a la gente”, dice Eliana Moreno, gerenta comercial de Unibag.

Foto: Pablo Vera Lisperguer/ Coca-Cola Journey / AFP-Services

El estallido social que despuntó el 18 de octubre postergó el lanzamiento público de un programa inédito de Unibag, la primera fábrica en América de bolsas reutilizables a base de ácido poliláctico, el que se obtiene a partir del almidón de maíz. Recién la semana pasada, el proyecto vio la luz y se convertirá en el primero en realizar compostaje industrial para dichas bolsas recuperadas y para sobres reutilizables vegetales e-commerce post consumo.

Una vez que Unibag recupera sus bolsas vegetales en sus puntos de venta o entrega, las transporta a la planta de compostaje industrial Armony, ubicada en Pudahuel, para su proceso de transformación en compost en menos de seis meses y, acaso lo más importante, sin costos para el cliente. “Queremos que el compostaje sea accesible a la gente”, comenta Eliana Moreno, gerenta comercial de Unibag.

Pese a que los clientes pueden compostar las bolsas en su propio domicilio, el objetivo del programa es facilitarles la tarea y hacer más eficiente el proceso. Unibag lleva aproximadamente un año en el mercado ofreciendo este tipo de bolsa, y la idea central es rescatarlas y evitar que se vayan a la basura. “Si la gente decide compostarlas en su casa, se van a compostar igual. La gran diferencia es que en el compostaje domiciliario no están las condiciones óptimas de temperatura y humedad, por lo que se demorará mucho más”, agrega Eliana Moreno, cuya empresa también sale a recuperar aquellas bolsas que se rompen en el camino por el uso.

Estas bolsas tienen una duración intermedia. “Son mucho más durables que las bolsas desechables, pero tampoco son eternas”, acota Moreno, para quien era importante entonces implementar un programa que cierre el ciclo de vida completo de este tipo de bolsas que, dice ella, se pueden utilizar unas 200 veces durante un año antes que pierdan su vida útil.

Lo único que la empresa le pide al cliente es que, una vez que termine de usar la bolsa, la pueda llevar hasta el punto donde la compró. Allí será recibido por una persona que certificará que la bolsa devuelta es la misma que el cliente compró.  “El camión que lleva bolsas nuevas a las tiendas es el mismo que trae de vuelta las bolsas recuperadas al centro de distribución. Así, disminuimos la huella de carbono por transporte”, explica la gerenta comercial de Unibag.

Cuando llegan al centro de distribución de Unibag, sus operarios las fragmentan y las juntan con el descarte industrial de tela vegetal de la propia empresa. Cuando juntan 800 kilos de material, la idea es llevarla a Armony en un solo viaje mensual para bajar las emisiones de carbono. Armony es la única planta de compostaje certificada en Chile. Del mismo modo, las bolsas vegetales reutilizables de Unibag cuentan con la certificación del IDIEM de la Universidad de Chile, y del DICTUC de la Universidad Católica. “Ambos laboratorios han informado que las bolsas son 100% a base de PLA (ácido poliláctico) y no contienen elementos derivados del petróleo en su composición”, explican en la página web de la compañía.

Unibag realizó pruebas de compostabilidad en la planta de compostaje Armony desde marzo de 2019. Los resultados fueron sumamente exitosos. La empresa logró que su tela se convierta en compost al cabo de cuatro meses, es decir, cumpliendo cabalmente con los requisitos del proceso. “Al 31 de agosto ya se han enviado a planta de compostaje más de tres toneladas de tela PLA”, informó Unibag al respecto. Huelga decir que la compañía cuenta con el certificado internacional de compostabilidad de la tela emitido por la certificadora alemana DIN Certco.

“Este programa es inédito porque las bolsas reutilizables no están incluidas en la ley REP, sino los envases y embalajes de un solo uso. No había un programa de recuperación post consumo para estos bienes medianamente durables”, detalla la autoridad de Unibag, cuyo programa cuenta con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente. En tanto, Marcela Godoy, presidenta de la Asociación de Consumidores Sustentables de Chile, AdC Circular, indica que “la bolsa reutilizable vegetal de Unibag, gracias al programa de recuperación post consumo, facilita el cierre del ciclo a través de la promoción de prácticas de consumo circular responsable”.

Este programa tiene un ambicioso objetivo: lograr que por lo menos 3,5 millones de bolsas reutilizables vegetales o sobres al año sean recuperadas de la vía pública y entren en el ciclo de economía circular. Es decir, se piensa en una tasa de recuperación de un 50 por ciento.

Por cada millón de bolsas, calculan en Unibag, se podría obtener 2,5 toneladas de compost. Este producto podría aprovecharse como abono para 840 árboles frutales, según los datos reseñados por Armony. Asimismo, la huella de carbono de las bolsas reutilizables vegetales se reduce aún más: por su naturaleza, éstas ya emiten menos que las otras bolsas reutilizables.