Consumo y Producción / Reciclaje

Incorporación de la ropa a la Ley REP: El camino que ya se está trazando para regular los residuos de la industria textil en Chile

Si bien el Ministerio del Medio Ambiente anunció que los textiles se incorporarán como producto prioritario en la ley de reciclaje, será la próxima administración la que tendrá que trabajar en los reglamentos que fijen su regulación. Pero ya se está avanzando. Pilar Auda e Irina Reyes, de la naciente asociación gremial Cámara Diseña Sustentable, explican los pasos que se están dando en esta materia, desde la creación de un APL para levantar un diagnóstico e información del sector en Chile -y ejecutar un piloto de valorización de sus residuos-, hasta reactivar la producción local, generar alianzas con universidades y crear un “banco de telas” que le facilite el acceso a pymes y emprendedores a materia prima sustentable.

Jorge Molina Alomar | 18 Oct 2021 a las 6:00 am

A inicios de septiembre, la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, anunció formalmente que la industria textil será incluida dentro de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) que ya regula seis productos prioritarios en el país, entre ellos los envases y embalajes. Esto implica que a futuro las empresas que producen, importan o venden ropa y otros productos textiles deberán hacerse cargo de los residuos que generan sus productos una vez que terminan su vida útil, a través del reciclaje.

Si bien se trata de una medida que ya está contenida entre las 118 acciones de la Hoja de Ruta para la Economía Circular del país, y que dados los plazos que se requieren para ello es poco probable que sea esta administración la que inicie el proceso formal para ello, varios actores coinciden en que el anuncio apunta más bien a dejar establecido desde ya que la ropa es el próximo producto a regular, ya que se trata de un residuo que se está asumiendo como un problema mayor tanto en Chile como en el extranjero.

De hecho, la ministra Schmidt justificó la incorporación de la industria textil en la Ley REP en que se trata “de una de las industrias más contaminantes en la generación de gases de efecto invernadero en el mundo, y de la producción de micro plástico en los océanos”. Y por ello, el ministerio ya dio un primer paso clave para la futura regulación: con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), está desarrollando los estudios que permitan levantar la información de base necesaria para elaborar los futuros reglamentos.

Pero no es el único actor que está trabajando en ello. La recién creada Cámara Diseña Sustentable, fundada por cuatro mujeres con larga experiencia en políticas públicas, retail, diseño y emprendimiento e innovación, se está constituyendo como una asociación gremial que busca articular el trabajo en torno a minimizar el impacto ambiental de la industria textil en torno a cuatro ejes o mesas de trabajo: desarrollo de proyectos, la ceración de un hub colaborativo y comunidad, un maketplace que visibilice los emprendimientos sustentables, y la investigación, desarrollo e innovación en esta materia.

“Somos un gremio que estamos en crecimiento, y que estamos abarcando hoy a los pequeños, a las pymes, pero eso no quiere decir que no haya espacio para otros”, dice Irina Reyes, gerenta de sustentabilidad de la Cámara Diseña Sustentable. El espacio para el retail, y también para las grandes marcas, está completamente abierto, afirma.

El hecho es que se trata de la primera asociación gremial enfocada cien por ciento en la industria y el diseño textil. Y en esa calidad, ya comenzaron a trabajar con el Ministerio del Medio Ambiente de cara a una futura regulación de la industria. El primer paso, adelantan, será la creación durante este año de un Acuerdo de Producción Limpia (APL) junto a la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, que tiene hasta ahora cuatro empresas interesadas en participar de su conformación, a las que se suma una cadena de retail.

El primer objetivo es levantar información, un primer diagnóstico respecto de cuánta ropa se importa, y también cuánta es de segunda mano, trabajo que se iniciará durante este trimestre. Y el próximo año, ela idea es elaborar un primer proyecto piloto de recolección selectiva de la industria textil. “Hoy en Chile no hay nada de información al respecto, ni de importaciones, ni de cuántos residuos se generan, cuánto se bota, qué pasa con las colecciones de ropa al final de temporada. No hay ningún estudio, y este APL va a partir desde ahí”, afirma Pilar Auda, directora ejecutiva de la Cámara Diseña Sustentable.

Las complejidades de la industria

Según un estudio publicado por el Instituto ICEX de España en agosto de este año, Chile es el país que más ropa por persona consume en Sudamérica. En los últimos 5 años, el chileno ha aumentado un 80% su consumo de ropa, pasando de 13 a 50 prendas nuevas anuales, en promedio. Y casi el 93% de lo que se vende es fabricado en países asiáticos, europeos o latinoamericanos. Y eso trae una serie de complejidades, dicen en la Cámara Diseña Sustentable, que busca abordarlas desde distintas aristas.

“La primera complejidad es la falta de educación en cuanto a lo que efectivamente contamina la ropa. Y no solo desde la industria ya la producción, sino de dónde termina ese residuo. Y la segunda es que hoy hay muy pocos gestores de residuos textiles, a algunos les llegan 8 toneladas mensuales de ropa cuando pueden valorizar 2 toneladas”, dice Pilar Auda.

“No hay ninguna regulación nacional para la ropa de segunda mano, y el 70% de ella termina en el desierto -que ya no le decimos desierto florido, le decimos ‘desierto vestido’- porque solo el 30% de lo que llega se puede vender. Y tampoco hay trazabilidad respecto de una prenda que te dicen que es sustentable (…) Hoy la sustentabilidad sigue siendo de nicho, porque no llega a todos”

Pilar Auda, directora ejecutiva de la Cámara Diseña Sustentable.

A esto se suma, agrega, que actualmente “no hay ninguna regulación nacional para la ropa de segunda mano, y el 70% de ella termina en el desierto -que ya no le decimos desierto florido, le decimos ‘desierto vestido’- porque solo el 30% de lo que llega se puede vender. Entonces, hay falta de regularización y tampoco hay trazabilidad respecto de una prenda que te dicen que es sustentable, pero todo tiene que ver con impulsar una educación. Hoy la sustentabilidad sigue siendo de nicho, porque no llega a todos. Y esto parte desde leer las etiquetas, cómo entender que si tienes una prenda que es 65% polyester y 35% algodón no la vas a poder reciclar”.

A esto se suma la creciente industria de la importación de ropa por las compras en internet, que tampoco está cuantificado ni normado, con una creciente tendencia de compra de ropa de segunda mano, afirma Auda: “Se habla de reutilizar, pero no es tan así, no es llegar y vender ropa de segunda mano usando los conceptos que se usan para hablar de sustentabilidad. Es una moda, todo pasa a ser moda, y lo que dicen los expertos es que la mejor forma de ayudar al medio ambiente es no comprar, y usar la ropa que ya tienes en el clóset”.

El problema es que la ropa y los textiles, dice Irina Reyes, nunca se han mirado como se miran las baterías, o los residuos electrónicos. Es decir, como un deshecho, como un problema global, del que ni siquiera sabemos qué se está importando al país.

“Entonces, lo primero que hay que hacer es un análisis de lo que está llegando, y frenar este tipo de importación, porque con la ropa que hoy hay en el país hay suficiente stock. Entendemos que es un negocio, que es una gran industria la que hay atrás, pero si no se regula el ingreso de esos fardos donde el 30% es ropa utilizable y el 70% va a parar a destino desconocido, el problema de la ropa de segunda mano va a ser mayor. Esto es plástico finalmente, la gente tiene que entender que es otra forma de plástico”, plantea.

Banco de telas, y revitalizar la producción nacional

El trabajo que está desarrollando la Cámara Diseña Sustentable busca abordar varias de estas complejidades a través de proyectos específicos. Uno de ellos es la creación de un “banco de materiales”, de telas, que funciona básicamente aprovechando economías de escala y la economía colaborativa: se reúne a un grupo de pequeñas empresas y emprendimientos para que realicen una pre orden de materiales sustentables -algodón orgánico o telas hechas con PET reciclado (proveniente de botellas plásticas)-, se realizan las compras en el extranjero y luego se reparte a cada uno exactamente lo que necesita, minimizando los desechos de textiles por tener que comprar una cantidad mínima exigida por el proveedor, cuando se necesita menos material.

“Estamos llamando a los emprendedores a trabajar con nosotros en este banco de telas, negociar las telas sustentables en algodón orgánico y que además estén certificadas, al igual que las empresas que las reciben. Ya tenemos en camino la primera orden, y debiéramos hacer ahora la segunda para la temporada de invierno. La idea es que estas telas vengan de lo más cerca posible para una menor huella de carbono: de Perú, Colombia y México, este último el proveedor más cercano de PET reciclado”, explica Pilar Auda.

Otro objetivo de la asociación gremial es revitalizar la industria textil, que se torna más urgente a la vista de uno de los mayores problemas causados a nivel global por la pandemia de Covid-19: la interrupción de las cadenas de suministro. La idea es volver a poner en valor la antigua industria textil del país, cuando empresas como Yarur Sumar o Machasa tenían una fuerte presencia en el mercado local. Incluso tratando de relocalizar las antiguas máquinas de estas fábricas para ver si es posible darles una nueva vida.

“La Hoja de Ruta para la economía circular habla de crear entre 100 y 180 mil empleos al 2040, y los primeros 100 mil empleos vienen efectivamente de la remanufactura, de la reparación, y es ahí donde nosotros estamos creando mercado”, dice Irina Reyes.

“La pandemia -agrega- nos mostró la debilidad de depender de las cadenas de suministro globales, y la importancia que tiene este concepto de producir desde lo local, con un diseño global. Una cosa súper relevante para nosotros es que podamos incentivar que el crecimiento venga desde la producción local, con materiales y con procesos productivos cada vez más sustentables. Y segundo, que los residuos textiles se conviertan en nuevos materiales, que la economía circular llegue a la industria textil aunque sea para una industria que hoy solo importa y distribuye, pero con miras a crear una industria local en Chile”.

“Esto se va a mover desde donde se mueve Chile siempre, desde la regulación, y la regulación está haciendo que se mueva la brújula. El hecho de que la ministra ya haya anunciado que la ropa ingresará a la Ley REP logra que haya empresas que se estén moviendo”

Irina Reyes, gerenta de sustentabilidad de la Cámara Diseña Sustentable.

“Cuando decimos que queremos reindustrializar Chile -plantea Reyes-, efectivamente la economía circular tiene un componente de reindustrialización porque fomenta la fabricación local. Este es un trabajo de todos, y es una invitación a que nos ayuden a que esto ocurra, a que podamos reindustrializar de alguna forma. Tienen que existir también en las regiones gestores y productores de textiles, y no solo pensando en ropa”.

Para Pilar Auda, recuperar esas antiguas máquinas ayudaría también a procesar el material textil reciclado. “Imagina el sueño de tener esas máquinas, y que todas las empresas del retail se unan para comprarlas y reducir las telas y transformarlas. Hoy ese es el sueño que debiéramos plantearnos, que el retail se haga cargo, que sean unos gestores respecto de las telas y las colecciones que ya no sirven, y tener esto concentrado en Chile”, propone.

El rol del retail y de las grandes empresas

La idea, dicen en el naciente gremio, es trabajar en todo el ecosistema, y por ello también están generando convenios con universidades, tanto desde la parte formativa, por ejemplo con la incorporación de temáticas de ética y sustentabilidad en carreras de diseño de modas, como en innovación y desarrollo en biomateriales u otras disciplinas.

El itinerario -o al menos los pasos que se requieren para avanzar- está ya trazado, explica Irina Reyes: “Necesitamos producir localmente, y para ello recuperar parte de la fortaleza que tenía la industria textil. Segundo, que los emprendedores subsistan en esta reactivación, y que esta sea sostenible. Y para eso hay que educarlos en sustentabilidad. Tercero, necesitamos que vendan, y para eso tenemos el Marketplace. Y para que aprendan y vendan, estamos tratando de importar telas para que tengan acceso a materiales sustentables más baratos. Y por otro lado, estamos también al fin de vida de la cadena, con los residuos textiles, trabajando por un APL”.

¿Qué rol tendrá en esta tarea el retail, y las grandes empresas? “El retail está avanzando en esto, ya existe un compromiso y se están haciendo cosas. Pero lo que tienen que hacer es entender que tienen que hacer un sacrificio, y ese sacrificio es la última línea. Tienen que perder, para poder ganar. Finalmente quien los va a presionar es el mismo consumidor, el que va a empezar a exigir es el cliente para que el retail haga este gran cambio, y que se comprometa mucho más en esto. Hay que empujar desde ahí”, dice Pilar Auda.

Sin embargo, afirma, “creo que lo que falta es un compromiso de los altos directivos de las grandes empresas. Si no cambias el switch ahí, es muy difícil que cambie hacia abajo, porque los de abajo si quieren hacer cosas, empujan acciones, pero cuando tienen una toma de decisión muy en lo alto de la jerarquía es muy difícil que se produzcan los cambios. Y nosotros queremos aportar a eso también, que la gente que hoy lidera las empresas tenga esta mirada más ampliada. El que no cambia hoy y está pensando una estrategia a cinco años sin sustentabilidad, va a retroceder tres. O va a desaparecer definitivamente. Cuando la ley esté, y no estén preparados para ella, lo más probable es que esa empresa vaya a desaparecer. Los líderes de estas empresas tienen que cambiar, y eso es lo difícil, porque las nuevas generaciones están cambiando mucho el tema de la sustentabilidad”.

Para que ello ocurra, la futura regulación de la Ley REP tendrá un rol fundamental, agrega Irina Reyes. “El consumidor va a empujar la oferta, pero este país no se mueve un ápice si no es por la ley. Y una vez que entren los textiles a la regulación, el que pega primero pega dos veces; hoy ya hay empresas de retail interesadas en unirse al APL. Esto se va a mover desde donde se mueve Chile siempre, desde la regulación, y la regulación está haciendo que se mueva la brújula. El hecho de que la ministra ya haya anunciado que la ropa ingresará a la Ley REP logra que haya empresas que se estén moviendo”.

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Cada nueva colección es diseñada y confeccionada en Chile, utilizando telas de fibras naturales de origen nacional como lino y lana textil Crossville de Tomé, teñidas con Tintes Naturales y acompañadas de estampados de ilustraciones originales de la Flora Nativa de Chile. Estación Flora da valor al rol de la manufactura local y al oficio siendo consientes de los procesos lentos y de las manos que trabajan en cada sector de la producción. Tanto el diseño de los estampados como la creación de los tintes naturales son resultado de experimentación e investigación científica de campo dando lugar a piezas educativas, identitarias, cero por ciento tóxicas y conscientes de su cadena productiva.

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