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Circular Shop: el primer supermercado cero basura de Chile

Con dos meses de funcionamiento en plan piloto, su fundador Diego Torres ofrece diversos tipos de productos en envases retornables y los despacha a domicilio para “facilitarles la compra a los clientes”, explica. El cliente se encarga de devolver esos envases y él se hace cargo de reciclarlos o reutilizarlos mediante un sistema de lavado y sanitización, según sea el caso. “Esto es 100 por ciento economía circular”, dice Torres.

Tras 15 años de experiencia en el retail, Diego Torres imaginó cómo aportar desde su vereda al cuidado del planeta. Por otro lado, siempre se definió como “hincha número uno” de la sustentabilidad: recicla, usa paneles fotovoltaicos y compra productos con eficiencia energética. Para emprender su proyecto propio, entonces, unió estos dos intereses y creó el primer supermercado cero basura de Chile: Circular Shop (www.circularshop.cl).

“Aquí tomo las palabras de Gonzalo Muñoz, de TriCiclos (actual champion de la COP25), en que hay un gran problema de diseño en el packaging”, dice Torres, CEO de la marca, cuya cuenta de Instagram es @circular.shop. Bajo esa premisa, el emprendedor apostó por los envases retornables para enviar los productos y luego despacharlos a domicilio. “Esa es una gran ventaja”, opina.

El objetivo, considera Torres, es “eliminar las barreras de compra a los clientes y facilitarles la vida”. Por ahora, Circular Shop ofrece preferentemente productos secos como legumbres, arroz y azúcar, y también insumos químicos como detergentes, lavalozas y multiusos. El modelo funciona así: el arroz llega a su bodega en grandes formatos (cajas o sacos), Torres rellena los envases retornables con el producto y los despacha al cliente. Éste devuelve los envases retornables y el creador de Circular Shop los lava y sanitiza.

“El proceso genera basura, pero la diferencia es que yo me hago cargo de ese desecho y lo mando a reciclar. Ese residuo, como decía, viene de mis proveedores que me mandan los productos en una caja, saco o paquete. Tengo un acuerdo con una organización que se llama Eco Reciclamos, que todas las semanas me retira ese material y lo dispone en KDM que tiene una planta de separación de material reciclable de plástico y cartón. Así mantengo el proceso de cero basura y es 100 por ciento circular”, detalla Diego Torres.

Los envases más utilizados para el envío a domicilio de los abarrotes son frascos de vidrio y plásticos reutilizables. En general, todos los envases son retornables, reutilizables y reciclables. El único que no se puede rellenar es el de aceite de oliva. “El plástico con el aceite no deberían mezclarse: el aceite de oliva lo envaso en vidrio. La particularidad que tiene el vidrio es que se puede reciclar, porque se funde a altas temperaturas, no importa que se mezcle con el aceite”, expresa Torres.

Para acceder a los productos que ofrece Circular Shop, hay que inscribirse en la página web. Y otro punto muy importante: hay que depositar 20.000 pesos como membresía que actúa como garantía de la devolución del envase. “Es una plata que se le devuelve al cliente y se paga una sola vez, es como nuestro resguardo”, explica Torres. Si el cliente no devuelve el envase o éste se rompe, Circular Shop hace un descuento.

El consumidor debe devolver el envase en el mismo momento que llega el despacho siguiente de su compra. “Al principio si un cliente me compraba un producto, yo le cobraba extra el depósito del envase, pero eso se volvió un enredo para mí y para el cliente. Porque el arroz, si costaba 1.000 pesos, le salía el doble. Entonces creé esta membresía reembolsable”, agrega.

Torres reconoce que hay un par de emprendimientos que aplican similar modelo a nivel micro, pero eso lo hace poco escalable. “Si quieres hacer una compra completa de supermercado, tendrías que andar con una tonelada de envases y eso no lo hace nadie”, complementa.

Torres cuenta que intentó hacer un packaging propio, pero la pura matriz cuesta 50 mil dólares, por lo que el precio lo imposibilita. “Hay que ocupar el packaging de mercado, yo uso los mismos frascos de siempre y les pongo una etiqueta”, dice, y eso comporta un problema. Por lo mismo, cuando se produce el proceso de lavado y sanitización, el emprendedor está probando hacerlo con la misma etiqueta nutricional, de modo que aguante ese proceso.

El piloto, por ahora, funciona en Colina, Providencia, Ñuñoa, Las Condes y Vitacura, mas el objetivo es expandirse a nivel nacional. “Mantuve los mismos precios de las cadenas grandes de supermercados y así evité otra barrera”, dice el CEO de la empresa, que postuló al Fondo Huella de Start-Up Corfo Chile, y en noviembre piensa salir a buscar inversionistas que le ayuden a expandir este negocio.

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