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EnvuelBee: paños con cera de abeja para conservar los alimentos y sacar el plástico de la cocina

La empresa EnvuelBee, formada por Magdalena Echeverría y Trinidad Lira en Puerto Varas, fabrica telas lavables y compostables para garantizar la calidad de los alimentos. Aprovechan las propiedades antisépticas y antibacterianas de la cera de abeja para crear un producto que mantiene la frescura de cualquier producto alimenticio, desde acelgas hasta ajos. De paso, evitan que miles de rollos de papel alusa y bolsas resellables, usadas profusamente para estos propósitos, terminen en los vertederos o en los mares.

Trinidad Lira y Magdalena Echeverría se conocieron por una amiga en común y crearon EnvuelBee.

Separadas solo por un kilómetro de distancia, Magdalena Echeverría y Trinidad Lira nunca cruzaron sus miradas. Solo cuando una amiga en común le contó a Magdalena que había otra mujer empeñada en fabricar el mismo producto, se produjo el ansiado encuentro. Ambas, desde su vereda, estaban a punto de lanzar al mercado un paño 100% algodón impregnado de cera de abeja para proteger los alimentos.

“Una vez llegué a buscar a mi hijo al jardín y en la caja de la colación vi una tela que no era hecha por mí. Pregunté de quién era. Sale el hijo de mi futura socia y dice: ‘mío’. ‘¿Y cómo se llama tu mamá’’, le pregunté. ‘Trinidad’, me respondió el niño. Ahí supe que era ella. Al rato me llamó. Y ahí decidimos juntarnos a conversar porque estábamos haciendo lo mismo”, relata entre risas Madgalena.

Tras sentarse a charlar, optaron por “colaborar en vez de competir”. Echeverría había visto un video de una mujer australiana en el que mostraba los beneficios de estas telas sustentables para cocina. Lira, en tanto, venía llegando de Estados Unidos, donde comprobó el buen uso que tenía el producto. “Nos pareció una opción súper sana trabajar juntas. Más allá de ambas vivir en Puerto Varas, es rico compartir con alguien. Las dos somos mamás, necesitábamos mantener una estructura combinable con nuestros niños. Sacar sola una empresa es difícil; entre dos se hace más llevadero”, cuenta Magdalena.

Con algunos ajustes en el camino, EnvuelBee nació en agosto de 2017. Actualmente las emprendedoras cuentan con siete tipos de paños para mantener la frescura de los alimentos, y cada uno de ellos tiene tres diseños disponibles. La cera de abeja, obtenida como subproducto de la cosecha de miel, es el componente clave en la eficiencia del producto.

“El principal producto activo es la cera de abeja. Las abejas la ocupan para tapar la miel, es una barrera protectora. Tiene muchas propiedades antibacterianas. Es como un sello natural súper antiséptico. Es muy difícil que prolifere un hongo o una bacteria en contacto con la cera. Cuando tapas la comida con un EnvuelBee frenas el ingreso de cualquier microbio y, al mismo tiempo, el alimento sigue respirando. La tela funciona como una cáscara extra”, cuenta Magdalena.

El cliente puede envolver desde una acelga con una bolsa BeeBag XL hasta una cebolla con otras telas de menor tamaño. Se pueden utilizar directo sobre el alimento o bien en los bowls. “El único alimento en que no recomendamos usar los paños es en la carne cruda, porque la toxoplasmosis solamente muere con el calor, y si tú lavas la tela con agua caliente, perderá la cera. La cera no es tóxica para el cuerpo, es inocua”, agrega Echeverría, quien cuenta que esta técnica era empleada por los antiguos egipcios para tapar sus vasijas.

“El principal producto activo es la cera de abeja. Las abejas la ocupan para tapar la miel, es una barrera protectora. Tiene muchas propiedades antibacterianas. Es como un sello natural súper antiséptico. Cuando tapas la comida con un EnvuelBee frenas el ingreso de cualquier microbio y, al mismo tiempo, el alimento sigue respirando”.

Magdalena Echeverría, cofundadora de EnvuelBee.

Eliminar el papel alusa de la cocina

El compromiso de EnvuelBee, al asificar el uso de estos paños amigables con el medioambiente, es eliminar el plástico de la cocina. Ambas empresarias saben que es difícil remar contra la corriente, habida cuenta de que es una práctica muy arraigada cubrir los alimentos con papel film o alusa. Sin embargo, ellas diseñaron una campaña vía redes sociales para sensibilizar sobre el plástico que se reemplaza por los productos EnvuelBee. Cada mes publican por su cuenta de Instagram @envuelbee lo que llaman internamente “informe alusa”, donde detallan lúdicamente cuánto plástico evitó el cliente botar al planeta usando los paños de cera de abeja.

“Por ejemplo, decimos: ‘un pack de colación nuestro reemplaza un rollo de film y 60 bolsas resellables”, explica Magdalena. “Hoy tres mil familias eligen EnvuelBee como una alternativa sustentable para eliminar el plástico en la cocina, reemplazando 286 mil metros de plástico film hasta hoy”, figura en el último informe, redactado el pasado miércoles 26 de junio.

El cliente, asegura Echeverría, muchas veces no comprende cuán impacto genera una acción individual. “Algunas veces dicen que no van a cambiar el mundo por dejar de usar alusa y optar por pañitos”, dice, pero ella responde: “Tú solo no, pero cuando todos lo hacemos, el número es gigante”.

Otra ventaja de los EnvuelBee es que son lavables y compostables. “Cada paño se puede usar 60 veces sin perder su calidad. Uno puede lavarlo o limpiarlo siempre con agua fría, porque el calor es nuestro enemigo. Cuando uno ve que ya no sella o no se adhiere, se puede picar y dejarlo en la compostera”, detalla la emprendedora.

La empresa trabaja directamente pequeños apicultores y empresas más grandes que les procesan a ellos. Las abejas no realizan un proceso para generar la cera, sino que es un excedente de la cosecha de miel. “No produce ningún impacto negativo en ellas”, dice Magdalena.

EnvuelBee despacha productos a todo Chile vía e-commerce, pero la clientela principal se encuentra en Santiago. En varias tiendas de la capital se puede encontrar de forma presencial esta alternativa sustentable. En el sur de Chile, sin embargo, Magdalena y Trinidad observan una sensibilidad mayor con la defensa medioambiental y con los efectos del cambio climático.

“La gente del sur engancha rápido con cualquier cosa que sea un aporte al medioambiente. Aquí tú ves directamente los impactos del calentamiento global por estar en contacto permanente con la naturaleza. Todos los veranos vemos cómo el volcán pierde nieve, cómo vemos el lago más bajo”, explica.

Y finalmente éste es un emprendimiento íntegramente femenino. En total son 15 mujeres las que conforman el equipo de trabajo tanto en la oficina como en el taller en Puerto Varas. “Trabajar entre puras mujeres nos da más flexibilidad laboral. Todas entendemos cuando alguna necesita quedarse en casa o llevar un niño al doctor. Y cuando llega un niño al taller, nadie mira con cara de: ‘¿qué hace un niño acá?”.

En el fondo, cierra Magdalena, “somos puras abejas, no aceptamos zánganos, jajá”.

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