Opinión / Día Mundial del Suelo

Conservación del suelo, otro desafío ante el cambio climático

“Hoy existe una demanda creciente por alimentación y recursos hídricos, por lo que debemos ser creativos en el mejoramiento del uso del agua y rendimiento de los cultivos, sin afectar la calidad de los suelos y los ecosistemas, más aún cuando existe una expansión urbana descontrolada que los amenaza, a lo que se suman las malas prácticas agrícolas”.

Diego Riveaux | 5 Dic 2019 a las 11:36 am

Cada 5 de diciembre conmemoramos el Día Mundial del Suelo para relevar la importancia de un suelo sano y la necesidad de una gestión sostenible de sus recursos. De acuerdo a los resultados del “Informe País: Estado del Medio Ambiente en Chile 2018”, se advierte un empeoramiento de las condiciones de los ecosistemas chilenos por los efectos del calentamiento global, la sobreexplotación de recursos y la contaminación, por lo que hoy más que nunca se hace imperativo concientizar sobre la gestión de los suelos para mantener ecosistemas saludables que favorezcan el bienestar humano.

Este estudio de la Universidad de Chile, la CEPAL y otras instituciones, dado a conocer estos días, si bien rescata que los resultados macroeconómicos de Chile en los últimos decenios son exitosos, a nivel ambiental se indica que en la zona central la degradación de los suelos –dada especialmente por la erosión y la sequía- ha significado la pérdida de más de 30.000 hectáreas de suelo agrícola de alta calidad durante los últimos 25 años, y que cada año se pierden aproximadamente 20 a 25 mil hectáreas de terreno de bosque nativo entre pérdidas por sustitución y agricultura, pero fundamentalmente por incendios. Solo un 9% del territorio nacional no presentaría algún tipo de erosión.

Junto a esto, nuestro país -y el planeta también- se encuentran en un momento crucial para su proyección futura ante las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de la actividad humana y que constituyen un importante factor causante del cambio climático, al retener el calor en la atmósfera terrestre y desencadenar el calentamiento global, y así lo han expresado estos días los máximos líderes presentes en Madrid, en la cumbre climática COP25.

Es en ese contexto importante señalar que el cambio climático amenaza también nuestra capacidad de alcanzar la seguridad alimentaria mundial, así como también sus funciones de captura de carbono y eficiencia en el uso de agua,   que permite obtener suelos ricos en calidad paisajista, biodiversidad y materia orgánica.

Hoy existe una demanda creciente por alimentación y recursos hídricos, por lo que debemos ser creativos en el mejoramiento del uso del agua y rendimiento de los cultivos, sin afectar la calidad de los suelos y los ecosistemas, más aún cuando existe una expansión urbana descontrolada que los amenaza, a lo que se suman las malas prácticas agrícolas como el sobrepastoreo y el uso excesivo de plaguicidas, que finalmente inciden en una degradación de los suelos.

El gran desafío país entonces es lograr generar una normativa integral que permita compatibilizar los intereses de conservación -en el sentido del mantenimiento y sustento de la biodiversidad y sus ecosistemas- con el de desarrollo urbano y su explotación sustentable de manera de evitar su erosión y desertificación. Así también que entregue las herramientas para hacerle frente a las olas de calor y megaincendios forestales de los últimos años, que han provocado un serio daño a las especies del bosque central de Chile, incluyendo la degradación de sus suelos.

Y para eso, tenemos que coordinarnos y trabajar como gobierno junto a la academia, los científicos, el mundo ambiental, empresarial y la comunidad, para que en conjunto establezcamos las acciones para disminuir los factores que degradan el suelo y aportemos a su conservación, contribuyendo así con prácticas sustentables desde el hogar hacia los ecosistemas vegetacionales.

* Diego Riveaux es seremi del Medio Ambiente de la Región Metropolitana.