Industria / Recursos hídricos

Bernard Bon: “Chile es el segundo mercado más activo del mundo en desalinización de agua”

En el marco del seminario “Desalinización en América Latina”, el director de desalinización de Suez en Chile afirmó que la condición de estrés hídrico del centro y norte de Chile brinda una oportunidad para el sector minero, ya que el 78% de la minería en Chile está en un clima árido o semiárido y el consumo de agua que implican sus faenas corresponde al 3% del total del consumo en Chile. Y en ese escenario, afirmó, las proyecciones indican que al año 2030 habrá un 230% de crecimiento esperado en el consumo de agua de mar en el rubro minero.

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Actualmente, la empresa Suez lidera la desalinización sustentable a nivel global, con 3.300 plantas construidas y una producción de 12,7 millones de metros cúbicos de agua desalinizada diariamente en el planeta, que ayuda a paliar los efectos de la escasez hídrica y del cambio climático. En Chile suma dos plantas desalinizadoras dedicadas a la minería y otro proyecto en trámite, cuya inversión sobrepasa los mil millones de dólares en la comuna de Caldera. Ayer, el director de desalinización de la compañía en Chile, Bernard Bon, participó del seminario “Desalinización América Latina” organizado por Vostock Capital, donde analizó el panorama actual de la industria en el mundo y en nuestro país, donde hoy existen 28 iniciativas de este tipo.

“Chile es el segundo mercado más activo del mundo en desalinización de agua, después de Arabia Saudita”, afirmó Bon. Esto en un escenario nivel mundial donde hoy existen 20 mil plantas desalinizadoras, que tienen una capacidad de producir 105 millones de metros cúbicos por día de agua desalinizada. Se cuentan, además, 150 países con plantas desalinizadoras, que benefician a 300 millones de personas en el mundo.

El mercado anual sobrepasa los 30 billones de dólares, por lo que es una industria muy apetecida. “Los países con mayor escasez hídrica tienen mayor necesidad de desalinización. Es el caso de México, Perú y Chile”, dijo Bernard Bon, delante de representantes de la industria de los tres países.

El agua desalinizada se usa principalmente para suministro de agua potable en el mundo. De acuerdo al Foro Latinoamericano de Infraestructura 2018, un 64% se destina al consumo humano, un 34% a la industria y apenas un 2% a riego. De acuerdo a la capacidad instalada por región, Latinoamérica representa el 8% del total.

Ese porcentaje podría incrementarse en el mediando plazo, ya que la condición de estrés hídrico del centro y norte de Chile brinda una oportunidad para el sector minero.

“El 78% de la minería en Chile está en un clima árido o semiárido. Representa el 10% del PIB, y el consumo de agua que implican sus faenas corresponde al 3% del total en Chile”, explicó Bon. Y en ese escenario, las proyecciones indican que al año 2030 habrá un 230% de crecimiento esperado en el consumo de agua de mar en el rubro minero.

Uno de los elementos más importantes en esta industria es el consumo de energía que requieren las plantas de desalinización. Pero si al año base 2016 el consumo era entre 3,5 y 4 kWh por metro cúbico de agua, en un plazo de 20 años debería bajar a un rango entre 0,5 y 0,9 kWh por metro cúbico.

Con la evolución de la tecnología, afirmó Bernard Bon, el costo del agua desalinizada bajará en un plazo de 20 años: si en el año base 2016 el costo fluctuaba entre 0,8 y 1,2 dólares por metro cúbico de agua, al año 2038 el precio debería estar entre 0,3 y 0,5 dólares por metro cúbico

“Es fundamental el desarrollo de las desalinizadoras en un país minero. Ojalá se pueda perfeccionar la infraestructura y la tecnología, para evitar el impacto de la salmuera. Ha sido manejado, pero se produce un impacto”

Juan Paulo Bambach, Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables del Ministerio de Economía.

Asimismo, el costo de construcción de las plantas también debería tender hacia la baja: en el año base 2016 se estimaba el valor entre los 1,2 y 2,2 millones de dólares, mientras que en los próximos 20 años el costo de la inversión debería andar entre los 0,5 y 0,9 millones de dólares.

Bon detalló que Suez ha sido pionera en el uso de energías renovables en desalinización. Citó el caso de la planta en Perth, Australia, desde la que se generan 145.000 metros cúbicos de agua desalinizada al día. Cuenta con un parque eólico de 83 MW y cubre el 150% de las necesidades anuales de  la planta. Del mismo modo, Suez construyó en Barcelona, España, una planta que genera 200.000 metros cúbicos de agua desalinizada por día, usando paneles fotovoltaicos de 1,3 MW dispuestos en 20.372 metros cuadrados de superficie.

También en Australia, la compañía montó una planta en Melbourne que crea 450.000 metros cúbicos de agua desalinizada por día. Cuenta con un certificado de energía renovable y tiene dos parques eólicos con 483 MW en total.

Oficina GPS: desarrollo de desalinizadoras es fundamental

En el seminario también intervino Juan Paulo Bambach, de la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables del Ministerio de Economía, patrocinador del encuentro, quien señaló que de las más de 20 plantas desalinizadoras que existen hoy en Chile, las de gran tamaño trabajan fundamentalmente con la minería y las restantes están orientadas principalmente al sector agrícola y los multiservicios.

“Tenemos 10 iniciativas grandes ligadas a la minería que tienen un impacto en las comunidades, ya que ellas dejan de utilizar los acuíferos y las aguas superficiales. Es fundamental el desarrollo de las desalinizadoras en un país minero. Ojalá se pueda perfeccionar la infraestructura y la tecnología, para evitar el impacto de la salmuera. Ha sido manejado, pero se produce un impacto. Ojalá lo podamos ver como un tema de futuro”, dijo Bambach.

Respecto del resguardo frente a eventuales impactos ambientales de este tipo de proyectos, Bambach afirma que “es fundamental. Para eso existe una tramitación ambiental y sectorial, que evalúan estos proyectos. Si se evalúan bien, tienen un impacto en las comunidades en cuanto a las reservas de agua y para desarrollar zonas agrícolas, en especial donde se han secado acuíferos, como en la Pampa del Tamarugal”.