Consumo y Producción / Entrevista

Manuel Albaladejo: “El sector productivo tiene que saber que hay oportunidades de negocios en la economía circular”

El representante de la Organización de la Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) en la región, quien estará esta semana en el Foro Latinoamericano de Economía Circular que se desarrollará en la estación Mapocho, espera un rol más potente del sector público en Chile en el fomento de esta tendencia, y afirma que la academia debe iniciar el estudio de la economía circular con el objetivo de descubrir “si es efectivamente el paradigma que todos pensamos que es”.

Este 11 y 12 de diciembre se realizará en Chile uno de los eventos más esperados del año en materia de economía circular, sustentabilidad y emprendimiento. El Foro Latinoamericano de Economía Circular, que tendrá lugar en la Estación Mapocho, reunirá a protagonistas nacionales e internacionales con el objetivo de repensar el modelo de desarrollo para fomentar la economía circular en Chile y en la región.

Uno de los principales invitados a este encuentro es Manuel Albaladejo, sociólogo especializado en economía del desarrollo y actual representante de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) para Uruguay, Argentina, Chile y Paraguay.

Este español, con pasado profesional en el Banco Mundial antes de recalar en la ONU, es una voz autorizada para hablar de los modelos de economía circular debido a que su experiencia profesional lo ha llevado a trabajar en Inglaterra, Ecuador, Indonesia y Austria. Su último destino laboral es Uruguay, desde donde conversa con País Circular sobre las perspectivas del foro, en el que además de participar en el bloque inaugural, moderará el panel “Oportunidades de economía circular en países latinoamericanos”.

– El objetivo de la ONUDI es conjugar tres elementos que no siempre son compatibles: desarrollo, empleo y protección del medio ambiente. ¿Cómo se puede hacer de buena forma?

La ONUDI es la agencia de Naciones Unidas que está encargada del desarrollo industrial, por lo tanto miramos el tema del desarrollo económico desde el ámbito industrial, y si bien es cierto que a veces hay “trade off” entre los temas económicos, ambientales y de inclusividad, el nuevo concepto que estamos implementando, que es la industrialización inclusiva y sostenible, es una manera de generar una política industrial de triple impacto.

– ¿Cómo se hace?

Revisando las estrategias que hemos implementado en competitividad industrial. Anteriormente mirábamos hacia sectores de alta productividad, sin realmente mirar el impacto en temas ambientales. Ahora tenemos una mirada más holística, de cómo el crecimiento económico tiene que ir acompañado de estos factores. Eso significa que en muchos casos el crecimiento económico -en términos reales- se tiene que minimizar de alguna manera para que los otros dos elementos no sufran. Es por eso que el nuevo cambio de paradigma de la economía circular nos encaja perfectamente, porque es una forma de entender el crecimiento económico de una manera muy diferente. Anteriormente apostábamos a que todos los países tuvieran sectores de alta productividad, pero esa mirada cambió. En el caso de Chile no estaríamos sugiriendo jamás que dejaran de lado la extracción de recursos, pero sí que valoricen lo máximo posible el potencial generando círculos virtuosos de economía circular.

“La forma de introducir el concepto de industrialización y de tener un impacto en el sector empresarial, y en los tomadores de decisiones, es hablando de un nuevo paradigma industrial que incluye dos grandes elementos: la economía circular y la industria 4.0, que además vienen de la mano porque gran parte de las nuevas tecnologías son limpias”.

– ¿Cómo ha crecido este tema en América Latina?

La industrialización como tal ha costado siempre en América Latina, sobre todo porque hubo una época perdida, la década de los ‘80, de decrecimiento de la actividad productiva y de políticas de sustitución de importaciones. Además, hubo un rechazo a la intervención pública porque creaba distorsión y externalidad negativa, que fue lo contrario a lo que pasó en Asia, donde el sector público actuó de buena manera. Entonces el tema de industrialización siempre se ha tomado un poco entre comillas. Este discurso de un nuevo paradigma de industrialización, donde se incluye la economía circular, es un tema que es mucho más fácil de hablar con los hacedores de política. Ellos están mucho más convencidos de una actividad productiva que genera empleos y que no va a perjudicar el medio ambiente.

– ¿Cómo se incorpora esto en la industria?

La forma que tenemos de introducir el concepto de industrialización y de realmente tener un impacto en el sector empresarial, y en los tomadores de decisiones, es hablando de un nuevo paradigma industrial que incluye dos grandes elementos: la economía circular y la industria 4.0, que además vienen de la mano porque gran parte de las nuevas tecnologías son limpias. Chile siempre ha sido un país donde el tema de industrialización ha sido difícil de tocar, entre otras cosas porque el rol del Estado ha estado minimizado porque las políticas chilenas eran mucho más abiertas, poca intervención del Estado, mucho rol del sector privado. En otros países, por ejemplo en Uruguay, hay muchísimo más rol del Estado. Eso tiene ventajas e inconvenientes. La ventaja es que el Estado apunta hacia algo y toda la normativa se orienta hacia un lado. En otros casos, como el chileno, hay un ambiente empresarial mucho más activo, pero creo que en este ámbito cada vez se precisa más el rol del sector público porque se tienen que dar las directrices, marcar las reglas del juego de cómo el sector privado tiene que trabajar, sobre todo en economía circular.

¿Qué avances concretos se ven en materia de desarrollo sostenible en la región?

En temas de economía circular hay varios países que están haciendo cosas relevantes. En Chile, Brasil y Colombia tienen ya una ley de responsabilidad extendida del productor. Chile ha sido muy proactivo al prohibir las bolsas de plástico. Corfo ha sido muy activo a la hora de establecer un programa sobre economía circular e innovación, se han creados unidades de economía circular en ministerios, veo que se está moviendo muchísimo el tema. Curiosamente, lo que es llamativo en el caso chileno es que muchos empresarios ya hacían economía circular, pero ellos no lo sabían. Ahora se están sumando al tema porque obviamente el empresario busca siempre oportunidades de negocio y la oportunidad de negocio muchas veces estaba en la gestión de residuos, que ya es economía circular. Ahora han emergido una multitud de unidades de negocios chilenos que ya estaban trabajando el tema. Uruguay también ha sido muy proactivo en esto, incluyendo la temática de economía circular en su programa de transformación productiva, con una ley que está por aprobarse de gestión de residuos. En fin, hay cuatro o cinco países que están liderando, yo diría que Chile es uno de ellos. Argentina aún no tiene su ley REP aprobada y, por lo tanto, tienen problemas a la hora de generar el marco normativo. En los demás países el tema está absolutamente verde. Son los casos de Perú, Ecuador o Bolivia.

– ¿Cuáles son los costos de quedarse rezagado en esta materia?

Los costos van a venir tres líneas: las prohibiciones, los incentivos y la propia regulación. Yo esperaría que se regularan y prohibieran las iniciativas que están contra el medio ambiente y haría que las empresas que desechan sus residuos en vertederos a cielo abierto tengan incrementos en sus tasas impositivas. Eso se ha hecho en la Unión Europea, donde se han aumentado los impuestos en aquellas actividades que no era medioambientalmente amigables. Entonces creo que los costos van a venir en gran parte asociados por los incentivos y la normativa que oriente a las empresas a hacer un tipo de actividades u otras. Por ejemplo, si un gobierno como el chileno pone incentivos para que las empresas pasen de vender productos a vender servicios, y les da a las empresas un IVA diferenciado, estará generando un incentivo para que las empresas cambien su negocio. El hecho de que no tengamos más empresas metidas en esto significa que hoy falta mucho marco normativo para que las empresas vean que la economía circular es una oportunidad de negocio.

También hay que romper una lanza respecto a que la economía circular no es necesariamente una panacea. Nosotros trabajamos con empresas que supuestamente implementan modelos circulares pero no son rentables, y no lo son porque no hay una normativa que acompañe esta transición, porque hay un riesgo, hay tecnologías nuevas que adquirir, son cambios en los hábitos productivos y por lo tanto si no existe este incentivo muchos de los negocios circulares no son rentables.

“Hay potencial de generación de empleo, pero no creo que vaya a cubrir la cantidad de empleo que se va a destruir por otros motivos, como la sustitución de mano de obra por tecnología 4.0. Los puestos de trabajo calificados en la economía circular están en la parte de más arriba de la cadena de valor, en diseño sostenible, ingenieros, arquitectos con una nueva mirada a la utilización de elementos nuevos”.

– ¿Cómo se conjuga que esto sea atractivo para la industria privada si se legisla con mayores exigencias e incluso con aumento en los impuestos?

El empresario, en el momento en que ve la creación de una Ley REP o el establecimiento de impuestos, considera que es un impuesto añadido. Así es como se concibe y en parte tiene razón. Ahora, la política publica tiene que venir por dos lados. Por un lado hay que prohibir o regular actividades dañinas para el medio ambiente y no hay otra opción de hacerlo que a través de impuestos o prohibiciones, pero a la vez el sector empresarial se tiene que sentir arropado de alguna manera por otro tipo de incentivos, que pueden venir dados por ejemplo por un IVA diferenciado, subvenciones a un I+D que vaya orientado al ecodiseño u otro tipo de herramienta que exista que genere un incentivo y un apoyo al sector empresarial. Tiene que ser un paquete de medidas combinado, uno de restricciones y de regulación, y otro de generación de incentivos. La economía circular no es solo prohibir y regular, también es incentivar. Un ejemplo son los programas que se están haciendo en Corfo porque están dando recursos a las empresas que quieren cambiar su modelo de negocios, que quieren innovar para hacerlo más circular.

– Hoy la tendencia es avanzar hacia una economía circular. Como decía, en Chile hay algunos avances, como la ley de Responsabilidad Extendida del Productor, pero también en generación de energía limpia. ¿Cómo ve la situación de Chile?

La Ley REP es un muy buen ejemplo y ha empezado a regular el sector de neumáticos. Eso es bien visto desde la inversión extranjera, que siempre busca un marco normativo que permita cierta transparencia y claridad en las inversiones que se vayan a hacer. El tema de energía, el tránsito a una matriz de energía renovable es el punto de entrada a la economía circular. Si uno mira la famosa mariposa de Ellen MacArthur se da cuenta de que todo comienza con una transición del consumo de fósiles a renovables. Esa transición es fundamental. En el caso chileno, por lo que yo sé, hay bastantes iniciativas a nivel país, por ejemplo el empuje al sector renovable basado en paneles solares en el norte del país. Sé que los esfuerzos se están haciendo y es uno de los pasos trascendentales hacia la economía circular.

– ¿Qué oportunidades de negocios y de empleos verdes abre la economía circular en Latinoamérica y en Chile en particular?

Las oportunidades de negocio pasan por la recuperación de muchísimas actividades que se perdieron. Si uno se pone a pensar en qué es la economía circular, decimos que lo que intenta es la recuperación, la remanufactura, el mantenimiento. Esos son temas que estaban descartados porque existía una obsolescencia programada y los productos se tenían que desechar. Todo lo que sea mantenimiento, reparación, reutilización supone nuevas oportunidades de negocio. Estamos viendo el crecimiento en Europa de empresas que se encargan de gestionar residuos. Esos son los empleos que vemos, son de generación de nuevas empresas que es lo que llamamos simbiosis industrial. Es decir, vemos que el tema de la valorización de residuos es un negocio como tal. Estamos hablando de terceros que gestionen residuos que se generan para crear un modelo de negocios para transformarse en empresas que gestionan y valorizan residuos de otros. Entonces lo que vemos en Europa es un crecimiento muy grande de empresas y empleos verdes. También vemos grandes oportunidades en la formalización del reciclaje, que era y sigue siendo un gran problema, porque gran parte de los recicladores son informales, supongo que en Chile es exactamente igual, que gran parte de los clasificadores son informales. Porque no nos equivoquemos, muchas veces cuando hablamos de empleos verdes vemos a la gente que clasifica desechos en condiciones terribles. Uno tiene que ser consciente de que nadie quiere ese tipo de trabajo verde, por muy verde que sea, es verde para nuestros ojos pero extremadamente marrón para el que está trabajando.

– ¿Y el potencial de empleo se puede cuantificar?

Yo veo que hay potencial de generación de empleo, pero no creo que vaya a cubrir la cantidad de empleo que se va a destruir por otros motivos, como la sustitución de mano de obra por tecnología 4.0. Se van a generar puestos de trabajo, pero los puestos de trabajo calificados en la economía circular están en la parte de más arriba de la cadena de valor que va ser todo el tema de diseño sostenible, ingenieros, arquitectos con una nueva mirada a la utilización de elementos nuevos, modulares en el caso de la construcción o diseño de la construcción en 3D. Por supuesto que se van a generar empleos, pero nunca la cantidad que uno esperaría y si esa generación de empleo verde es poco decente, que es mucho de lo que se ve en clasificación, es un empleo que no es deseable.

“La economía circular abre un abanico de posibilidades impresionantes para el sector empresarial, y no solo para los empresarios vigentes sino para los empresarios del futuro. Es mucho más difícil intentar doblar un modelo lineal para hacerlo circular en una empresa establecida. Es muy importante que los jóvenes y los empresarios tengan una idea de que la economía circular ofrece oportunidades de negocio interesantes”.

– Hoy estamos en un tránsito hacia una economía baja en carbono. Chile trabaja en un acuerdo con las generadoras para poner establecer un cronograma que ponga fin a la generación con carbón, e instauró impuestos verdes a las emisiones. ¿Cómo evalúa estos avances? ¿Son suficientes?

En Europa se están eliminando los subsidios a la incineración, porque aunque genera energía, además genera un problema ambiental que lo traslada a la atmósfera. Entonces cada vez más se elimina el concepto de incineración. El problema que tenemos con eso, con el vertedero y de alguna manera con el reciclaje, es que fomentan o justifican un modelo lineal y no circular, porque necesitan el desecho para funcionar. Por eso el gran debate en economía circular es sobre el tema del reciclaje y la incineración, porque para que estas dos cosas sigan con vida necesitan que el modelo genere residuos, sino dejan de existir las empresas de reciclaje o las plantas de incineración. Ese es el gran tema, que no todo es economía circular, no todo tiene la misma medalla y eso aparece muy reflejado en los círculos virtuosos de Ellen MacArthur, donde no es lo mismo reutilizar o remanufacturar que incinerar, por mucho “waste to energy” que sea, pero es la realidad. Yo creo que la economía circular debe minimizar cada vez más el rol de la incineración y el reciclaje, y enfatizar la temática de ecodiseño y la remanufactura, o la reutilización.

– El próximo 11 de diciembre usted estará en Chile participando del Foro de Economía Circular, donde entre otras cosas se establecerán los lineamientos para establecer una hoja de ruta para la economía circular en el país. ¿Qué importancia tiene empezar este proceso, qué debiera ocurrir en este encuentro?

Yo diría que hay tres ámbitos fundamentales. Uno es que el sector productivo tiene que saber que hay oportunidades de negocio en la economía circular, que abre un abanico de posibilidades impresionantes para el sector empresarial y no solo para los empresarios vigentes sino para los empresarios del futuro. Es mucho más difícil intentar doblar un modelo lineal para hacerlo circular en una empresa establecida o empresarios que no van a cambiar su punto de vista. Pero a nivel empresarial es muy importante que los jóvenes y los empresarios tengan una idea de que la economía circular ofrece oportunidades de negocio interesantes.

El segundo aspecto es que esperamos anclar el tema de la economía circular en el ámbito académico. Hay muy pocos programas a nivel global que toquen el tema de la economía circular, pero no existen estudios que demuestren que la economía circular, por muy bonita que suene, es el paradigma que todos pensamos que es y no entendemos cuáles son los factores fundamentales que hacen que un modelo de negocio circular sea rentable. Por lo tanto, hay una cantidad de investigación que se tiene que hacer tanto a nivel social, como económico. Todo lo que se plantea actualmente son estimaciones, lo que pensamos, pero son estimaciones.

Y el último tema es el de los hacedores de política. Todo funciona o todo puede funcionar si entendemos las reglas del juego. Si este tipo de evento sirve para que la Ley REP no solo se ponga en papel sino que se implemente correctamente, es una gran ayuda. Si esto sirve para que existan nuevas leyes de envases, nuevos incentivos de I+D para las empresas que cambien su modelo de negocio, si existe un IVA diferenciado para empresas que cambien su modelo de negocios hacia servicios en vez de productos, el foro habrá cumplido su objetivo en materia empresarial, educacional y política.

– ¿La economía circular corre algún riesgo en un contexto mundial de desaceleración económica, y donde países como China y Estados Unidos protagonizan una guerra comercial?

– Eso tiene un impacto a nivel global porque ese tipo de decisiones traccionan la economía global y afectan los aparatos productivos, sobre todo si estos países son socios comerciales directos, es transversal. Lo que sí está afectando a la temática de la economía circular cada vez más es la prohibición de China a la importación de residuos que ejecutó a partir de enero de este año. China cerró el mercado a la importación de 32 residuos sólidos. China era el mayor importador de residuos, en el caso de los plásticos representaba entre el 50% y 60%, y eso ha generado una guerra en gestores de residuos en Europa y Estados Unidos impresionante, y están forzando cada vez más a moverse a una sociedad sin generación de residuos porque los residuos son un problema. Cuando no tienes a China que es tu vertedero y lo mandas para que lo valoricen, o simplemente para que lo depositen en el mar, se genera un problema en tu propia casa. La decisión de China fue acompañada por Vietnam y Malasia de también cerrar sus mercados, por tanto hay una desesperación en los grandes generadores de residuos respecto a qué se hace.

También hay que estar atento a las prohibiciones que pueden venir del acuerdo de Basilea de restricción de comercio en algún tipo de sustancia, que probablemente vaya a limitar la cantidad de residuos que se van a poder comercializar de cara al futuro. Esas son buenas noticias para el que quiera promover eso aquí, porque no va a haber opción de enviarlas fuera. Sí se puede generar una incineradora y se termina el problema, pero se elimina entre comillas porque las emisiones se van a generar de otras maneras y no va a ser el resultado deseable. Por lo tanto, los incentivos macroeconómicos ya están vigentes y todo el ruido que hay por el cambio climático hace que países como Chile quieran abanderarse dentro de la región para decir que hay que cambiar el modelo productivo hacia una producción y un consumo sostenible.

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