Consumo y Producción / Ley 21.100

Ley “Chao bolsas plásticas”: el dilema de las hechas de TNT y de polipropileno laminado

Ayer entró en vigencia la Ley 21.100 que prohíbe la entrega gratuita de bolsas plásticas en el retail y los supermercados, pero expertos y productores acusan poca claridad respecto de qué está permitido y qué no. En el Ministerio del Medio Ambiente dicen que cada municipio será el encargado de interpretar la ley y sancionar cómo corresponde, mientras que la Asociación de Bolsas Reutilizables exige unificar el criterio para todo el país.

Agencia Uno

“Bienvenido al cambio: no más plásticos”, dice una y otra vez la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, y sonríe cuando entrega una bolsa de género y se la cambia por las bolsas plásticas a los transeúntes que circulan por el ahora multicolor paseo Bandera. La acompaña el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, quien también participa del intercambio con los peatones.

La escena ocurrió el viernes, en la presentación en sociedad de la ley “Chao bolsas plásticas”, que empezó a regir en todo el país desde ayer: los grandes comercios –retail, supermercados y hasta minimarket como los de las estaciones de servicio- no podrán entregar más bolsas plásticas a sus clientes. Las pequeñas y medianas empresas, en tanto, podrán seguir entregando como máximo dos bolsas de plástico por venta hasta agosto de 2020, cuando la normativa obligue a todos los establecimientos comerciales a eliminarlas, sin excepción.

Si bien la ministra Schmidt especificó el viernes en que las bolsas cuya entrega está prohibida son las “bolsas plásticas de un solo uso”, la ley 21.100 habla en general de las “bolsas plásticas de comercio”. La bolsa plástica, según detalla el documento, es aquella que “contiene como componente fundamental un polímero que se produce a partir del petróleo” y que “es entregada por un establecimiento de comercio para el transporte de mercaderías o, en el caso de compras realizadas por medios electrónicos, bolsa para el transporte de mercadería que es entregada al consumidor final”.

De acuerdo a Eliana Moreno, vocera de la Asociación de Bolsas Reutilizables, la ley es “confusa”en su redacción. La agrupación entiende que la normativa rige para todas las bolsas plásticas, incluidas aquellas reutilizables de TNT (tela no tejida) y polipropileno (PP) laminado, que hoy se venden masivamente en el retail y los supermercados. A partir de esa duda, la asociación solicitó a la Contraloría -el 8 de octubre de 2018- la emisión de un dictamen para unificar un criterio país en torno a la ley. El órgano contralor aún no se ha pronunciado.

“Entendemos que la ley ha ido contra todo el plástico sin discriminar si es desechable o reutilizable. Sería muy grave porque iría en contra de lo que pasa en todo el mundo, donde estas bolsas de TNT sí son permitidas”, opina Moreno.

“Ahora se hacen bolsas de TNT tradicional y otras de TNT vegetal, pero es muy difícil para un fiscalizador municipal que no es experto es bolsas identificar cuando tiene un polímero derivado del petróleo y cuando no lo tiene, porque la ley de etiquetado no obliga a identificar el material”.

Eliana Moreno, vocera de la Asociación de Bolsas Reutilizables.

Consultada al respecto, la ministra Schmidt aclaró que la venta de las bolsas plásticas de TNT y polipropileno laminado está permitida. No así su entrega gratuita. “La ley estipula que todas las bolsas de origen de petróleo, pero lógicamente para la ciudadanía es difícil distinguirlas. Lo que sí pueden hacer es llevar estas bolsas al supermercado para llevar su mercadería. Lo que está prohibida es su entrega gratuita, pero se pueden vender las bolsas de TNT y PP laminado”, expresó la titular de Medio Ambiente.

La interpretación del alcalde Alessandri

Presente en la actividad de lanzamiento, el alcalde Felipe Alessandri expresamente llamó a las empresas a retirar las bolsas de TNT y PP laminado que disponen a la venta al lado de las cajas. “Efectivamente queremos que las empiecen a retirar. Es un tema a discutir. Por lo menos las bolsas de TNT ahora están permitidas, pero el espíritu de la ley es eliminar todas las bolsas plásticas de un solo uso. ¿Que la Asociación de Bolsas Reutilizables dice que no fomenta el uso de bolsas reutilizables? Bueno, ellos se van a resistir porque son un grupo de interés, pero el planeta es uno solo. Nuestra misión es cuidar el planeta, ya que las generaciones de antes no lo tuvieron como un foco principal”, afirma el jefe comunal de Santiago.

La fiscalización de la ley, por cierto, correrá por cuenta de los mismos municipios. “Tenemos cien inspectores municipales que serán capacitados permanentemente para distinguir una bolsa de otra. Los fiscalizadores, claro, irán con su identificación al retail, pero también es importante que la ciudadanía nos ayude en las denuncias, a través de una foto con su celular”, agrega Alessandri.

Eliana Moreno, no obstante, apunta a que los fiscalizadores no cuentan con las competencias para distinguir entre un material y otro. “Ahora se hacen bolsas de TNT tradicional y otras de TNT vegetal, pero es muy difícil para un fiscalizador municipal que no es experto es bolsas identificar cuando tiene un polímero derivado del petróleo y cuando no lo tiene, porque la ley de etiquetado no obliga a identificar el material”.

Otro punto importante es qué ocurrirá con los empaquetadores que usualmente ayudan a los clientes a poner los productos en las bolsas plásticas. Sobre este particular, Alessandri reconoció que “efectivamente va a haber un cambio”, pero al mismo tiempo “ellos mismos ayudan a embalar cajas, a empacar las bolsas reutilizables, así que siempre se requiere su asistencia. Ese trabajo no desaparecerá”.

Quienes incumplan la ley arriesgan una multa “de hasta cinco unidades tributarias mensuales (casi 250 mil pesos) por cada bolsa plástica de comercio entregada”, cita un extracto de la ley 21.100. El juzgado de policía local se encargará de aplicar la sanción correspondiente. “Lo importante es que la multa por infracción a la ley entra directamente a beneficio municipal”, aclara la máxima autoridad de Santiago.

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Finalmente, indican desde el Ministerio del Medio Ambiente, la fiscalización dependerá del municipio y la aplicación de la ley de juez de policía local, y cómo él la interprete.

Esta indefinición preocupa a Eliana Moreno. “Por cualquier cosa nosotros como asociación instruimos a nuestros clientes del retail sobre la normativa. Ellos verán si retiran sus bolsas de TNT o PP laminado del mercado. La decisión está en manos de cada cliente”, dice Moreno, quien es además es gerenta comercial de Unibag, empresa de venta de bolsas reciclables y reutilizables.

La entrada en vigencia de la ley, acusa la vocera de la agrupación, “fomenta el uso del papel desechable. Se estaría cambiando una bolsa plástica desechable por otro papel desechable. Es más basura. El papel pesa más porque es más voluminoso. Nosotros promovemos el cambio de hábito hacia la reutilización, porque no hay mejor basura que la que no se genera”.

Según la interpretación de la asociación, de hecho, las bolsas permitidas serían las fabricadas con polímeros no derivados del petróleo. Citan como ejemplo las bolsas desechables de papel sin laminado plástico y las desechables de materiales vegetales y químicos, pero “estas no son reutilizables”. Las que sí considera la entidad que estarían permitidas, y que además serían reutilizables, son las “de TNT vegetal hechas a base de ácido poliláctico (derivado del almidón de maíz), las bolsas cien por ciento algodón y las bolsas de yute (comúnmente conocidas como “de arpillera”).

La opinión de TriCiclos

A juicio de la empresa TriCiclos, empresa de reciclaje que acaba de ganar el premio más importante en el mundo en economía circular (“The Circulars 2019″), la ley es “rara en su confección” porque la “reutilización es un concepto clave”. La gran complejidad con el tema del TNT y el PP laminado, en ese sentido, es que “están diseñadas para ser utilizadas muchas veces”, pero “hoy no tienen el flujo completamente cerrado, si a mí se me rompe, no tengo dónde llevarla”, opina Tomás García, gerente comercial de TriCiclos.

“Si se logra analizar el flujo de TNT, no habría problema en que estas bolsas puedan ser permitidas. Las otras opciones son las de algodón, que son compostables, pero los costos de confección son altos. Hay bolsas de plástico que no tienen razón de ser, como las que te entregan en la farmacia, eso es seguro. Hay un desafío en generar el hábito”

Tomás García, gerente comercial de TriCiclos.

“Si se logra analizar el flujo de TNT, no habría problema en que estas bolsas puedan ser permitidas. Las otras opciones son las de algodón, que son compostables, pero los costos de confección son altos. Hay bolsas plásticas que no tienen razón de ser, como las que te entregan en la farmacia, eso es seguro. Hay un desafío en generar el hábito”, agrega García.

ECO 3R tiene 12 años de experiencia en la venta de bolsas de género 100% algodón. Ellos se oponen a la venta de las bolsas plásticas reutilizables de TNT o PP laminado, pues interpretan que la ley prohíbe la entrega de estos productos, pero no “que las vendan a 20 pesos al lado de la caja”, dice María Luisa Videla, una de las dueñas de ECO 3R.

“Hace 12 años los volúmenes de venta eran más bajos. Ahora el perfil cambió y se ha masificado mucho más en los últimos cuatro años”, cuenta Videla, cuya empresa no informa públicamente las ganancias concretas que han obtenido en el último período.

Videla defiende la oportunidad de negocio que brinda la ley. “Nuestras bolsas de algodón no son cualquier prenda. Se pueden reutilizar 10 o 12 años en el amplio sentido de la palabra. No vas a tener que comprar una nueva, no se van a romper, y si se rompen se pueden reparar y no van a ir a parar a la basura”, enfatiza ella.

Cuentan con varios clientes de grandes tiendas, agencias de publicidad y diseñadores emergentes, pero desde hace siete años venden por unidad en su casa matriz de calle Julio Prado 2030, Ñuñoa. Son bolsas para compras con un estampado en serigrafía en diferentes tamaños y nombres de árboles y flores, y su valor parte desde los $1.500. También exhiben en su catálogo bolsas de algodón para regalos, vinos y lavandería. “Los supermercados están apuntando más a la bolsa de TNT”, añade María Luisa Videla.

Otra alternativa la ofrece Promoverde. Esta empresa vende bolsas de tela, papel, plástico reutilizable y yute en su catálogo, pero dejó de fabricar aquellas elaboradas con base en almidón de maíz. “Estas bolsas de almidón de maíz son biodegradables solo bajo ciertas condiciones. Si la dejas en el mar, va a seguir en el mar y genera la misma contaminación que una bolsa de plástico. Tomamos la decisión de no hacer más este producto”, cierra el administrativo de Promoverde, Darwin Goitiandía.

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