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El software de Mimasoft mide hasta 20 categorías de impacto ambiental de grandes empresas en Chile y Perú

La empresa fundada por Cristóbal Molina diseñó una herramienta informática que cuantifica la gestión de sostenibilidad de los clientes en la cadena de valor completa, y no solo en el proceso productivo. No solo miden la huella de carbono y de agua, como ocurre comúnmente bajo un enfoque tradicional, sino también la huella de material particulado y la huella de acidificación terrestre, por mencionar algunas de las 20 disponibles. Actualmente trabajan con Enel Chile, a través de la medición del impacto ambiental del parque eólico Sierra Gorda Este, y con otras tres plantas de energía renovable de la filial peruana de la multinacional.

FOTO: Enel Chile.

Cristóbal Molina, director y fundador de Mimasoft, cuenta que el rumbo de su emprendimiento cambió cuando conoció a Natalia Vidal, quien a la sazón trabajaba en Enel, y ella sabía perfectamente cómo se movía la información al interior de la multinacional. “Las empresas en general no valoran la gestión ambiental como un tema estratégico, sino como un área por separado. En 2016 conocimos a Natalia, y su incorporación fue súper importante para nuestro proyecto”, cuenta Molina.

Mimasoft, en palabras de su fundador, se define como una empresa desarrolladora de software que entrega una solución digital en términos de sostenibilidad tanto para grandes como para pequeñas compañías. Cuando Vidal se sumó al equipo, incorporó la metodología del Análisis de Ciclo de Vida, basada en la norma ISO 14.040, lo que hizo gran diferencia con el enfoque tradicional de gestión de sostenibilidad.

“Hay que entender que todas las cosas tienen huellas: si fabricamos algo, eso genera un impacto. Los enfoques tradicionales de medición lo hacen solo en el sistema productivo. Pero el Análisis de Ciclo de Vida es un enfoque más global, es decir, integra toda la cadena de valor. Se pueden ver los impactos de los proveedores y los residuos del sistema productivo”, explica Natalia Vidal, quien es actualmente la directora de Sostenibilidad de Mimasoft.

En términos simples, Mimasoft desarrolló una herramienta informática que permite que cualquier empresa, grande o chica, pueda medir su impacto ambiental más allá de la clásica huella hídrica o huella de carbono. “El Análisis de Ciclo de Vida permite medir no solo huella de agua o de carbono, sino que, dependiendo de la base de datos que tenga la empresa, también mide emisiones de material particulado, daño a la capa de ozono, consumo de combustible, etcétera”, detalla Vidal, ingeniera en recursos naturales de profesión.

En total, el producto creado por Mimasoft puede analizar 20 diferentes tipos de huellas en cada empresa, que tienen que ver con emisiones a la atmósfera, suelo y agua, e insumos. En términos técnicos, dichas huellas son conocidas como “categorías de impacto ambiental”.

El gran hito para Mimasoft ha sido trabajar directamente con Enel, antiguo puesto laboral de Natalia Vidal. El emprendimiento fundado por Cristóbal Molina se encargó de hacer la medición del impacto ambiental del parque eólico Sierra Gorda Este, propiedad de la megaempresa italiana. “Enel es una empresa global de energía y se dieron cuenta que este sistema de medición se estaba aplicando en Chile, y con una pyme como nosotros”, puntualiza el director de Mimasoft.

El entusiasmo desbordó a los ejecutivos de Enel en Italia. Quisieron probar el modelo en otro país, a la distancia. Así surgió la posibilidad de implementar un piloto con Enel Perú, con tres plantas de diferentes matrices energéticas: una solar en Moquegua, otra eólica en Marcona y una última hidroeléctrica en Monzón. “No es lo mismo hacer una medición en una planta en el desierto que hacer otra en el sur rodeado de bosques. Y esa también es la gracia de la herramienta: es muy versátil y se adapta a cualquier industria”, dice Molina.

Para obtener el cálculo completo, complementa Natalia Vidal, es clave el rol que cumplen los trabajadores y las gerencias de las empresas a partir de la información que entregan. Mimasoft capacita al personal de sus clientes, pero apuntan hacia la “autogestión de los equipos”, porque “mientras menos se demoren en subir los datos, la empresa tomará mejores decisiones”.En Perú, por ejemplo, fue complejo al inicio convencer a los operarios de esta labor. “Fue difícil traspasar esa barrera. Tuve que viajar a Lima a mostrarles a los chicos en qué consistía la solución y los beneficios que conlleva. Muchas llamadas por teléfono. Mucho Whatsapp. Hasta que agarraron vuelo y empezaron a usar la herramienta todos los días”, dice Vidal.

El algoritmo que desarrolló Mimasoft, en el que fue clave la obtención de un CORFO I+D en la sección Prototipos, permite cuantificar en tiempo real el impacto en toda la cadena de valor de la empresa. Cuando los trabajadores suben esos datos, Mimasoft los modela y logra estimar la huella por cada categoría de impacto ambiental. Con una salvedad: el cliente señala qué huellas quiere medir. Pueden ser 5, 10 o 15, pero hay 20 disponibles.

“Toda la información de las empresas (insumos de los clientes, residuos, emisiones, transporte) se caracteriza en un impacto”, dice Vidal, quien explica que Mimasoft, en primer término, realiza un diagnóstico para verificar qué huellas se aplican al escenario de la planta que medirán. “Por ejemplo, Sierra Gorda fue declarada zona saturada por material particulado, y también hay responsabilidad en daño a la capa de ozono por hexafloruro de azufre (SF6). Entonces yo ahí definí que también había que medir esas huellas, más allá de la huella de carbono o huella de agua que lo hacen todos”, agrega ella. También miden huella de acidificación terrestre, por ejemplo.

Así funciona el software de Mimasoft que mide hasta 20 huellas de las empresas.

Potencial de crecimiento

A partir de esta primera alianza con la planta eólica en Sierra Gorda, Mimasoft se ganó el beneplácito de Enel. En un concurso interno, obtuvieron el premio Terawatts 2017, y ahora trabajan con otras 19 plantas de energías renovables de Enel en Chile . Esto, sin contar las tres otras plantas que asesoran en Perú. Además de ello, también han suscrito contratos con otras compañías importantes como Codelco y Metro de Santiago.

Si bien la información se entrega en tiempo real, también llega en algún minuto la hora de los balances. Y Mimasoft acompaña a los clientes en los análisis de los números y en la entrega de sugerencias para ver en qué proceso productivo hay oportunidades de mejora.

“También los acompañamos en el ‘después’. Los informes posteriores son super importantes, porque permiten proyectar. En el caso de Sierra Gorda hubo importantes aspectos que entendimos sobre la construcción de la planta, que permiten abaratar costo y disminuir su impacto ambiental”, explica Molina, cuya pyme logró disminuir en un 20 por ciento el impacto ambiental del citado parque eólico en el norte del país, y un 47 por ciento en la huella de carbono.

Pero para lograr este éxito, los procesos deben ser sumamente rigurosos en términos de calidad y plazos. “Para nosotros es súper importante la verificación. Y nos pasó en uno de los proyectos que uno de los chicos subía información todos los días, y la verificación la tuvimos rápidamente, en dos o tres meses. En cambio, otro chico no subía la información siempre, entonces nos demoramos el doble. El respaldo documental es super importante para cumplir la verificación bajo la norma 14.040”, añade Natalia Vidal, para quien identificar puntos críticos en cada proceso de sostenibilidad es clave para presentar propuestas.

Muchas veces, prosigue Vidal, se da el caso en que en una misma empresa hay una “duplicidad” o hasta “triplicidad” de funciones con respecto a las personas encargadas de proporcionar los datos. “En Sierra Gorda había tres áreas que levantaban datos del agua, y el mejor dato en realidad era del área que tenía contacto con el proveedor directo”, ilustra la directora de Sostenibilidad de Mimasoft.

Fabrizio Medel, director comercial de Mimasoft, estima que la perspectiva de crecimiento de la empresa es muy alta, por la misma adaptabilidad de la metodología a diferentes contextos e industrias.

“La aplicación de la herramienta disminuye notoriamente los costos en las empresas. Nos encantaría replicar el modelo en mineras, en las celulosas, en las viñas, y estamos en conversaciones con otras plantas de energía. El modelo es transversal, disruptivo, y se puede aplicar a una pequeña o a una gran empresa”, dice Medel.

A eso también apunta Cristóbal Molina como objetivo a corto y mediano plazo. “La idea es llegar a las pymes. Lo que pasa es que éstas no cuentan muchas veces con el dinero para invertir en esto. Pero queremos llegar a todas las empresas”.