Industria / Energía

Almacenamiento de energía, la clave para consolidar la generación solar y eólica

Los sistemas de almacenamiento de energía resultan fundamentales para balancear la variabilidad de una matriz con creciente presencia de energías limpias. Esto ha llevado a un fuerte desarrollo de la tecnología de baterías, principalmente de ion litio, que pasarán de una capacidad instalada de almacenamiento de 4 GW en la actualidad a 220 GW en 2040. Para consolidar este sistema se requiere de cambios normativos en distribución y flexibilidad, los que el gobierno ingresará este año a trámite legislativo.

Jorge Molina Alomar | 9 Ene 2019 a las 6:30 am
Francisco Aldunate

Se espera que al año 2030 el 75% de la generación eléctrica nacional provenga de fuentes renovables, y que al menos un 30% de ella sea energía solar fotovoltaica. Este cambio hacia una matriz más limpia es parte de una acelerada transición tecnológica en la que Chile está cumpliendo un rol central a nivel global, pero que al mismo tiempo está aún limitada por la variabilidad del sistema. Entonces, el tránsito hacia ese futuro renovable marcado por dos energías variables, como la solar y la eólica, requieren de gestionar la red y de tener la capacidad de almacenar energía en momentos en que no existe este recurso. La variabilidad requiere de poder balancearla, y esa flexibilidad la puede aportar un mejor sistema de transmisión o una respuesta alternativa: el almacenamiento de energía.

Cómo guardar la energía solar que se produce durante el día, o la eólica que depende de una variable cambiante como el viento, es hoy uno de los principales nudos de la transición energética. Y por lo mismo, sus avances despiertan gran interés.

Así quedó demostrado en un seminario internacional realizado por Generadoras de Chile y Amcham sobre sistemas de almacenamiento de energía en el sector eléctrico, regulación y nuevos modelos de negocios. En el salón The Gran Ballroom del Ritz no cabía nadie más, y muchos quedaron de pie.

“Que este salón esté lleno es una muestra de la importancia de este tema y del atractivo que tiene, pero también de lo importante que es para Chile”, dijo Claudio Seebach, presidente ejecutivo de Generadoras de Chile, al abrir el seminario.

Como está dicho, en un futuro que va a ser eléctrico y con fuentes cada vez más variables en una escenario de descarbonización, el almacenamiento es central como complemento a su penetración en la matriz, y así lo demuestra el crecimiento exponencial que este tema ha tenido en los últimos años.

Hoy la forma predominante de almacenamiento de energía a nivel global es el bombeo de agua, con 160 GW de capacidad instalada en el mundo. Pero hoy el principal desarrollo está en la baterías -principalmente de ion litio-, al punto que se espera pasen de los 4 GW instalados hoy a nivel global a 220 GW al año 2040, y con costos que disminuyen año a año.

“La preparación para este cambio pasa no solo por el desarrollo en un ámbito aislado del sector eléctrico, sino que debemos estar preparados adaptando los segmentos tradicionales para una utilización distinta de los recursos, donde la generación y distribución habituales ya no necesariamente responderán a las lógicas actuales”, dijo la ministra de Energía, Susana Jiménez.

“Si la generación solar y eólica en Chile es lo que va a predominar, y es lo que ya se vislumbra, el punto es cómo hacer viable por más tiempo esa energía limpia. Hoy estamos hablando con nuestros clientes en Chile cómo hacer esta extensión en el tiempo por medio de baterías de cuatro, cinco o seis horas, y estamos estudiando caso a caso a viabilidad económica, porque la tecnología ya existe”

Ismario González, vicepresidente senior de desarrollo de negocios para América Latina de Fluence.

¿Son los sistemas de almacenamiento una solución para los desafíos del sistema eléctrico? La respuesta de los expertos es que sí. Básicamente, porque tienen múltiples usos, como una navaja suiza. Permiten el suministro fuera de red, desplazan el exceso de energía hacia otros sectores, actúan como sistemas de respaldo, controlan voltaje y optimizan el auto consumo, entre otras variables.

“Los requisitos para su éxito pasan por tres variables: una legislación y regulación, porque el desarrollo de un marco legal es importante; investigación e innovación que aseguren la estabilidad del sistema, y sistemas de aseguramiento de calidad”, afirmó Johannes Wüllner, jefe del Departamento de Sistemas de Almacenamiento Aplicado del Fraunhofer Institute for Solar Energy Storage (ISE) de Alemania.

En ese país, se produjo un salto en sistemas de almacenamiento de 200 MW instalados en 2015 a 620 MW en 2017, mientras que en 2018 se instalaron 430 MW adicionales de almacenamiento. Para Wüllner, la experiencia en Alemania ha demostrado que un mercado gratuito sin subsidios puede funcionar, y en el que las baterías son la alternativa más barata de almacenamiento en la actualidad.

Subsidios que, a juicio de Seebach, tampoco serían necesarios en Chile. “Una de las grandes virtudes del desarrollo chileno es que siempre se ha basado en el mercado, y en lo que las tecnologías y la innovación permiten. Chile nunca ha incorporado subsidios y tampoco parece razonable pensar en ello en este caso, los dineros tienen mejores usos en materia social”, afirma.

Regulación para impulsar el sistema

¿Qué está transformando al almacenamiento de energía en un sector en auge a nivel global? Para Ismario González, vicepresidente senior de desarrollo de negocios para América Latina de Fluence, es la mezcla de tres tendencias: la descarbonización liderada por el Acuerdo de París, la descentralización y la digitalización.

En ese escenario, agrega, se requiere de una energía continua y con una capacidad flexible en la medida que se requiera reemplazar las unidades a carbón. “Si la generación solar y eólica en Chile es lo que va a predominar, y es lo que ya se vislumbra, el punto es cómo hacer viable por más tiempo esa energía limpia. Hoy estamos hablando con nuestros clientes en Chile y Latinoamérica cómo hacer esta extensión en el tiempo por medio de baterías de cuatro, cinco o seis horas, y estamos estudiando caso a caso a viabilidad económica, porque la tecnología ya existe”, afirma.

“En distribución, hemos estado trabajando con la SEC y la CNE y esperamos convocar a un taller a fines de enero para discutir acerca de los lineamientos conceptuales que seguiremos y los análisis realizados hasta la fecha, y tenemos definidas diferentes instancias posteriores con la meta de ingresar el segundo semestre el proyecto a tramitación al Congreso”

Susana Jiménez, ministra de Energía.

La inquietud hoy está determinada por el precio de los sistemas de almacenamiento de energía, y que además para hacerla rentable sea capaz de prestar múltiples servicios al mismo tiempo. Pero hay que moverse rápido, advierte González: “En Chile muchos de los desarrolladores solares y eólicos que ya tienen contratos están evaluando sistemas de almacenamiento, y la mayoría está esperando a que el precio de la batería siga bajando. Pero hay un tema: para 2020 el crecimiento de la demanda que ya estamos viendo hoy está siendo topada con la oferta de proveedores de buena calidad. Están entrando nuevos fabricantes de baterías, pero quizás no tengan la misma experiencia”.

Pero más allá de los avances en las baterías lo que se requiere, coinciden expertos nacionales e internacionales, es un marco regulatorio por parte del Estado para el desarrollo de estas tecnologías.

Así lo reconoció también la ministra de Energía, Susana Jiménez, quien afirmó que la competitividad “dependerá de la adaptación regulatoria que se efectúe en los diferentes esquemas de mercado. No está claro aún, para los distintos mercados y sus regulaciones, cómo serán adaptadas frente a las tecnologías disruptivas que pueden prestar múltiples servicios”.

En este sentido, señaló que los proyectos de ley que trabaja el gobierno que tendrán mayor relación con el almacenamiento de energía y sus posibles usos son los de modernización de la distribución y de flexibilidad.

“En cuanto al primero, hemos estado trabajando con la SEC y la CNE y esperamos convocar a un taller a fines de enero para discutir acerca de los lineamientos conceptuales que seguiremos y los análisis realizados hasta la fecha, y tenemos definidas diferentes instancias posteriores con la meta de ingresar el segundo semestre el proyecto a tramitación al Congreso”, afirmó.

Respecto de la flexibilidad, la meta del gobierno es iniciar durante el primer semestre de este año la tramitación de sus modificaciones en el Congreso. “Tenemos el convencimiento que la modernización debe considerar modificaciones a todo nivel, no solo en aspectos legales sino también respecto a prácticas operacionales, normativa técnica y reglamentación. En este sentido, el trabajo que llevamos a la fecha ha consistido en identificar estos aspectos y en cuantificar los eventuales requerimientos que tendría nuestro sistema, y cómo respondería con una penetración importante de energías renovables variables. Esto nos ha permitido visualizar algunos puntos críticos que no necesariamente responden a grandes reformas, y que podrían ser implementados en tiempos menos extensos”, dijo la ministra.

“Lo que tenemos que ver es que la regulación no genere barreras de entrada, que sea abierto el acceso. La mejor tecnología hoy pueden ser baterías de ion litio, el día de mañana puede ser otra que no conocemos, pero que Chile mantenga ese momentum de que la regulación sea tecnológicamente neutral y que cada vez que incorporemos nuevas tecnologías demos certezas regulatorias”.

Claudio Seebach, presidente ejecutivo de Generadoras de Chile.

Para Ismario González, lo importante es que la regulación “contemple que el almacenamiento de energía no es solo en baterías sino cualquier otro, que sea tecnológicamente neutro. Que contemple la neutralidad de la tecnología en almacenamiento para poder ofertar, y que sea la más económica para no encarecer el servicio eléctrico al consumidor”.

Algo en lo que coincide Claudio Seebach: “Lo que tenemos que ver es que la regulación no genere barreras de entrada, que sea abierto el acceso. La mejor tecnología hoy pueden ser baterías de ion litio, el día de mañana puede ser otra que no conocemos, pero que Chile mantenga ese momentum de que la regulación sea tecnológicamente neutral y que cada vez que incorporemos nuevas tecnologías demos certezas regulatorias”.

Una economía que da certeza a los inversionistas y es abierta a la innovación, dice Seebach, son los marcos regulatorios que han hecho a Chile tan exitoso en la transición energética.

“Los grandes perfeccionamientos tienen que ver con la distribución eléctrica, y como se hace un sistema más flexible. Y la última, que es la gran discusión ‘paraguas’ en mi opinión, es que Chile puede ser líder en materia de una transición a una economía baja en carbono. Vamos a tener la COP25 acá, la electricidad va a ser el energético del futuro, va a ser crecientemente renovable, y va a poder desplazar el uso de combustibles fósiles en el transporte, en la industria, en los hogares. La electricidad probablemente va a ser el ‘caballito de batalla’ en materia de cambio climático”.