Ciudad / Economía circular

Luca Meini y las ciudades circulares: “La pandemia ha acelerado aún más la conciencia de la necesidad de esta transición”

El Head of Circularity de Enel Holding participará esta semana en el seminario internacional “Transformación digital para las ciudades circulares, Iquique 2021”, que se inicia hoy desde Tarapacá. En esta entrevista conversa sobre la visión de la multinacional para la adopción de los principios de la economía circular a nivel urbano, un proceso tremendamente positivo -afirma-, pero que también implica riesgos. “Es importante tener una visión clara de qué es la economía circular, métricas, objetivos, hojas de ruta, etc. Se convierte en una palanca de cambio en la medida en que afecta efectivamente al modelo económico o urbano; si se limita a intervenciones marginales excesivamente comunicadas, su potencial puede ser desperdiciado”, dice Luca Meini.

Jorge Molina Alomar | 26 May 2021 a las 6:00 am

Desde hace varios años, Enel viene trabajando en una visión sobre las ciudades circulares, las que incluso plasmaron en un position paper presentado a fines de 2020, donde se define una estrategia sobre cómo construir la ciudad circular del futuro y el rol que en ello tendrán cada uno de los actores involucrados. Parte de esa mirada es la que entregará este jueves Luca Meini, Head of Circular Economy de Enel Holding, durante la realización del seminario internacional “Transformación digital para las ciudades circulares, Iquique 2021”, el que se extenderá desde hoy hasta el viernes.

En esta entrevista, Meini analiza los desafíos y oportunidades de esta transición, y profundiza en lo que desde Enel entienden hoy como las ciudades circulares. “Básicamente -afirma- nos referimos a una visión de ciudad en la que se repiensan los flujos de materia y energía y el uso de bienes en una perspectiva de economía circular, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y generar impacto en el planeta. En concreto, esto se consigue a través de una visión global del contexto urbano, de los objetivos no solo económicos sino también medioambientales y sociales, una gobernanza abierta y las oportunidades que posibilitan las nuevas tecnologías como la movilidad eléctrica, la digitalización renovable, etc”.

Suena lógico que desde Enel se potencie la transformación digital, la electrificación, la electromovilidad, tecnologías sostenibles que son al mismo tiempo intensas en el uso de energía. Pero hay también una visión más completa y compleja, la de impulsar las ciudades circulares. ¿Por qué decidieron dar este paso?

Un desafío complejo como el de transformar una ciudad requiere inevitablemente la colaboración de numerosos actores: instituciones, ciudadanos, asociaciones, empresas, etc. Enel, con sus negocios, ya contribuye a la transición, pero hemos decidido contribuir en términos más amplios al intercambio de ideas fomentando la discusión y la elaboración en términos más amplios en torno a este concepto. Desde este punto de vista, Enel se encuentra en una situación única tanto por su largo compromiso con el tema de la transición y la economía circular, como por el tipo de negocio que nos obliga a tratar siempre con todos los actores y por tanto tener el rol de agregador.

¿Cómo ha afectado -o impulsado- la pandemia por Covid-19 a estos objetivos?

La pandemia ha acelerado aún más la conciencia de la necesidad de esta transición, tanto en términos generales hacia un modelo económico sostenible como más específicamente en el contexto urbano. La pandemia ha puesto en tela de juicio el papel mismo de la ciudad, como ha sucedido en otras ocasiones en el pasado. La posibilidad de que muchos trabajen de forma remota, la movilidad limitada, las restricciones de salud, han llevado a un replanteamiento enérgico de un modelo urbano ya insatisfactorio, y han acelerado la discusión sobre cómo repensar las ciudades para que puedan ofrecer oportunidades y calidad de vida de manera efectiva para todos. Además de ser ambientalmente sostenibles.

Han planteado que la economía circular puede mejorar la competitividad de las ciudades, darles una mayor prosperidad económica y social ¿Qué pasos se deben dar para ello, cómo hacerlo?

La idea de hacer un mayor uso de las actividades, de la energía y del material puede ofrecer mejores oportunidades. Estoy pensando, por ejemplo, en compartir coche, reutilizar, compartir espacios, etc. Además, un modelo económico basado en reparaciones, mantenimiento y servicios puede crear nuevas oportunidades y favorecer las cadenas de suministro locales. Para ello, sin duda se necesita una visión a mediano plazo que movilice todos los recursos y partes interesadas en un camino claro y compartido: las tecnologías ya están disponibles, necesitamos acelerar en otros frentes.

Para alcanzar los objetivos de la economía circular se requiere de la colaboración entre actores. Le quiero poner un ejemplo de otro ámbito: se abrió una discusión a sobre si liberar o no las patentes de las vacunas para acelerar su producción -e inoculación- a nivel global, sobre todo en los países menos desarrollados. ¿Es posible un camino similar para acelerar la transición hacia las ciudades circulares, como impulsar la transferencia de tecnología, la cooperación abierta, por ejemplo?

En cuanto a las ciudades circulares, no creo que sea necesariamente algo que nace en los países más ricos y luego pasa a los más pobres. Se trata de la transformación de un modelo que puede tener lugar en cualquier contexto. Si en Europa hay ejemplos como Amsterdam o París, en América Latina Bogotá es sin duda un ejemplo importante. También en términos tecnológicos, Santiago y Bogotá con una flota total de alrededor de mil autobuses eléctricos son un referente mundial. También en lo que respecta a Enel, Latinoamérica es un laboratorio fundamental para nosotros.

“En mi opinión, el reto más importante hoy en día es entender que la economía circular es ante todo un tema de innovación: tecnológico, de procesos, de modelo de negocio, etc. El desafío no es tanto preguntarse qué hacer con los residuos, sino cómo rediseñar el modelo económico para evitar tener residuos”

Hoy es tan importante como avanzar en la descarbonización de la matriz energética es avanzar en descarbonizar los materiales de la economía. Esto implica cambios también en la producción de materiales vitales para la nueva infraestructura verde -incluida la generación de energía- así como en el transporte global de estos. ¿Qué avances ve en esa línea, en el origen y trazabilidad de las materias primas?  

El tema de los impactos ambientales de los materiales es un tema menos conocido, pero del que se habla cada vez más. Se trata tanto de los llamados materiales críticos (tierras raras, cobalto, etc.) como de materiales de gran consumo (hormigón, acero, etc.). El desafío actúa en varios frentes: diseño, reducción de necesidad y preferencia por los materiales de menor impacto, mejora del factor de uso, recuperación de bienes al final de su vida, mejora de la sostenibilidad ambiental y social de las distintas fases productivas, etc. La trazabilidad es sin duda una de estas actividades y juega un papel importante.

¿Cuán posible es potenciar las cadenas cortas, una mayor colaboración regional y local por ejemplo, para evitar los problemas del transporte global de materias primas y ayudar a impulsar las economías locales?

El tema de las cadenas locales es fundamental para un tema ambiental, para un tema de riesgo (como hemos visto con la pandemia) y para un tema de oportunidades sociales. Es un tema amplio, con diferentes implicaciones según el sector, pero en general, privilegiar la fase de uso, reparación y mantenimiento sobre la fase de producción favorece el desarrollo de una cadena de suministro local. Lo mismo ocurre con el tema de la alimentación: por ejemplo, un tema del que se habla mucho en la actualidad, el de la peatonalización y la accesibilidad a los comercios a pie, puede incentivar el consumo de alimentos frescos y por tanto locales, etc.

Hay un fuerte impulso en la Unión Europea a la economía circular de la mano del Pacto Verde. Y así como incluye nuevas exigencias regulatorias, también considera incentivos económicos y financiamiento para investigación, desarrollo e innovación. ¿Cómo impulsar esto en países como Chile, para ayudar al despegue y aceleración de la economía circular?¿Qué falta, a su juicio, en esta materia en Latinoamérica?

Creo que América Latina tiene un fuerte compromiso con el tema de la economía circular, aunque comenzó más tarde que Europa y no tiene una institución supranacional, y por lo tanto la situación es menos homogénea. En mi opinión, el reto más importante hoy en día es entender que la economía circular es ante todo un tema de innovación: tecnológico, de procesos, de modelo de negocio, etc. El desafío no es tanto preguntarse qué hacer con los residuos -que es un tema importante, pero de gestión ambiental-, sino cómo rediseñar el modelo económico para evitar tener residuos. En consecuencia, la gobernanza de la economía circular es importante: no es solo un tema ambiental, sino un tema que abarca las principales líneas estratégicas y, por lo tanto, debe involucrar a los principales ministerios. También es importante una visión integrada de la descarbonización y la economía circular, que históricamente surgen como temas diferentes pero que en realidad están estrechamente interconectados: la economía circular puede hacer una fuerte contribución al logro de los objetivos de descarbonización. La transición energética, si no se aborda en el contexto de la economía circular, podría dar lugar a nuevos problemas medioambientales y geopolíticos.

Instalar la economía circular es algo que ningún actor puede hacer por sí mismo, se requiere de cooperación y de una serie de interconexiones. ¿Cuáles son esas alianzas clave, a su juicio, que debieran darse, sobre todo en las ciudades?

Como cualquier cambio sistémico, la economía circular también requiere una amplia colaboración. Específicamente para las ciudades, creo que ciertamente hay un tema de colaboración público-privada entre instituciones y empresas, hay un tema de gobernanza abierta, o más bien involucrar a la ciudadanía en la definición de la visión y propuestas. Hay un tema de cultura, para lo cual cada ciudadano debe estar informado sobre el desafío y cómo puede contribuir. Hay un tema de colaboración intersectorial porque las nuevas tecnologías no deben implementarse en silos sino que deben integrarse para traer el máximo beneficio a la ciudad, etc. En resumen, por lo tanto, hay un tema general de repensar las antiguas separaciones entre áreas y sectores, ya que la economía circular por su naturaleza es transversal y requiere una fuerte colaboración intersectorial, a lo largo de la cadena de valor y una gobernanza que no sea estrictamente de arriba hacia abajo, sino que también involucra e incorpora ideas de forma ascendente.

“Los ciudadanos tienen un papel central, ya que pueden tener un impacto fundamental en su comportamiento. Las instituciones pueden crear el contexto, las empresas ofrecen las soluciones, pero luego son los ciudadanos con sus elecciones y sus comportamientos los que hacen que esta transición sea concreta y escalable”

¿Por qué es tan importante la articulación público-privada en este ámbito, qué rol es el que deberá cumplir cada uno de estos actores?

La colaboración público-privada es fundamental porque para la aplicación de nuevas tecnologías es importante no solo la disponibilidad de la tecnología, sino que se creen las condiciones para su efectiva y amplia aplicación. Pienso, por ejemplo, en la movilidad eléctrica: el habilitador fundamental es la estructura de carga, que, sin embargo, para ser instalada requiere una constante colaboración público-privada para crearla. Lo mismo ocurre con los vehículos eléctricos: las instalaciones y prestaciones que se reconocen gracias a que no tienen emisiones dependen de las administraciones. En este sentido, una buena práctica es sin duda la adopción de más de 1.300 buses eléctricos entre Santiago y Bogotá, donde Enel X entrega servicios de financiamiento, recarga inteligente, infraestructura y/o energía.  O proyectos como Urban Futurability en Sao Paulo, donde la red inteligente se ha convertido en el facilitador de una transición circular más amplia, realizada con una fuerte colaboración con las administraciones locales.

¿Qué pasa con los ciudadanos, cómo pueden incidir en esta transformación?

Los ciudadanos tienen un papel central, ya que pueden tener un impacto fundamental en su comportamiento. Las instituciones pueden crear el contexto, las empresas ofrecen las soluciones, pero luego son los ciudadanos con sus elecciones y sus comportamientos los que hacen que esta transición sea concreta y escalable.

Hay un aspecto clave para que la economía circular despegue: que existan modelos de negocios que funcionen. ¿Cómo se deben trabajar -o rediseñar- esos nuevos modelos de negocios, cuáles son los objetivos a los que deben apuntar?

En general, las soluciones de economía circular son tanto más competitivas cuanto más se adoptan desde las etapas iniciales y a lo largo de toda la cadena de valor. El objetivo, en pocas palabras, es desvincular las actividades del consumo de recursos y ser competitivos al mismo tiempo. En este sentido, un aspecto fundamental es el de las métricas, porque solo midiendo lo que se hace es posible establecer metas y mejorar. Enel siempre ha estado muy comprometida con esto, tanto en los últimos años en la definición de los conceptos de métricas de circularidad con el modelo de Circulability, como hoy con aplicaciones como los circularity report de Enel X.

¿En qué áreas o industrias ve más oportunidades para esos nuevos modelos de negocios en las ciudades?

En el entorno urbano ciertamente hay muchas palancas fundamentales: una, por ejemplo, es la de la Contratación Pública, que si se repiensa desde una perspectiva de Contratación Pública Circular podría ser un acelerador fundamental hacia toda la cadena de valor. Lo hemos vivido en Enel donde llevamos años colaborando con nuestros proveedores para impulsarlos hacia la circularidad. Otra palanca puede ser la Innovación Abierta, para identificar nuevas soluciones para luego escalar con Compras. Hablando de áreas, ciertamente repensar el tema de la movilidad en un sentido amplio (petonalizacion, movilidad eléctrica en términos de transporte público, bicicletas, automóviles; compartir), el tema de la zonificación y los espacios verdes, los alimentos y los residuos, la digitalización son áreas fundamentales para tratar.

Usted ha dicho que la economía circular, así como tiene numerosas ventajas, también “provoca un exceso de entusiasmo que es peligroso?¿Por qué, cómo evitar este riesgo?

Hoy en día existe un gran entusiasmo por la economía circular y esto es positivo, pero al mismo tiempo introduce riesgos: tanto en banalizar o tergiversar el tema, como en explotarlo de manera oportunista en términos de comunicación. Por tanto, es importante tener una visión clara de qué es la economía circular, métricas, objetivos, hojas de ruta, etc. Se convierte en una palanca de cambio en la medida en que afecta efectivamente al modelo económico o urbano, si se limita a intervenciones marginales excesivamente comunicadas, su potencial puede ser desperdiciado.

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