Agenda 2030 / Mujeres y cambio climático

Sarah Bradshaw, especialista en género y desarrollo sostenible: “No podemos controlar la naturaleza; la estamos destruyendo al intentar controlarla”

Con más 30 años de experiencia en esta temática, con foco especial en Latinoamérica, la experta inglesa visitó Chile la semana pasada y en entrevista con País Circular detalló los elementos que convierten a las mujeres en el sector más vulnerable a los efectos de la emergencia climática. “Debemos mirar las estructuras sociales y en particular los sistemas patriarcales”, sugiere ella.

Alejandro Contreras | 15 Oct 2019 a las 6:00 am

Desde 2015, la profesora de género y desarrollo sostenible de la Universidad de Middlesex (Londres), Sarah Bradshaw ha trabajado con la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN por sus siglas en inglés), una iniciativa global de las Naciones Unidas que participó en estrecha colaboración con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

De la misma manera, se le encargó redactar el informe sobre Women and Economic Development for the High Level Panel of Eminent Persons, el primer borrador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con 30 años de experiencia en género y desarrollo, Bradshaw impulsó las políticas de género del Banco Mundial y participó en instancias intergubernamentales sobre marcos de políticas internacionales. El foco de su trabajo se ha centrado en Latinoamérica.

La especialista inglesa visitó Chile la semana pasada y fue una de las oradoras en el seminario “Latinoamérica ante el cambio climático: biodiversidad, conocimiento y género”, organizado por Capital Biodiversidad, Horizonte Ciudadano, Cepal y Global Center on Adaptation, y realizado en la sede del ex Congreso Nacional.

-Durante su presentación hizo hincapié respecto a cómo en ciertos sectores las mujeres son criadas de una manera que las deja en una posición más vulnerable en sus comunidades, ¿por qué pasa esto?

-Cuando pensamos en las mujeres y la forma en que ejercen un rol en específico o actúan de una manera, tales como actuar subordinadas ante los hombres o tener características tales como ser más gentiles o ser más preocupadas, podemos ver que fueron criadas por sus madres. Ahora, cuestionarnos por qué sus madres no las criaron de forma diferente, es parte de lo que llamamos la carga patriarcal. Entonces si miras por qué las mujeres actúan de cierta manera, tienes que alejarte de sus casas, familias y las mujeres como individuos, y ver las grandes estructuras. Si pensamos en el patriarcado, como un sistema de relaciones entre hombres y mujeres, pero también entre hombres y hombres, veremos que también ciertos hombres dominan a otros hombres, y algunas mujeres dominan a otros hombres. ¿Cómo vas a abordar eso si tenemos un sistema que enseña a nuestras hijas a ser buenas madres en una sociedad patriarcal, la cual finalmente se termina replicando por generaciones? Entonces si miramos por qué estamos reproduciendo estas mismas características una y otra vez, tenemos que dejar de culpar a las mujeres de forma individual o culpar a los hombres de la misma manera, debemos mirar las estructuras sociales y en particular los sistemas patriarcales. Cuando piensas en estructuras patriarcales podemos ver la iglesia, el gobierno, las escuelas, universidades y otras instituciones.

“Hay varias diferencias valóricas entre hombres y mujeres que ven su origen por la biología, las mujeres podemos dar a luz, los hombres no. Pero, fuera de eso, la sociedad construye distintas identidades a hombres y mujeres, sus formas de ser”.

Sarah Bradshaw, especialista en género y desarrollo sostenible.

-¿Ve una correlación entre la abundancia de hombres en posiciones de poder y las consecuencias que enfrentamos actualmente en el mundo?

-Creo que la gente ha intentado criar a los niños y a las niñas de forma diferente. Conozco una amiga que tiene un hijo y junto a su esposa intentaron criarlo de cierta manera, pero tan pronto llegó al colegio todas esas estructuras, que intentaron evadir, le cayeron encima, porque así es como las instituciones están construidas, y cuando pensamos en ello, el sistema escolar en gran parte del Reino Unido ha sido bastante elitista, y hemos exportado ese sistema a través de la colonización. Pero lamentablemente existe otro problema, que muchas veces las mujeres llegan a posiciones de poder a través de replicar ciertas actitudes o valores intrínsecas en los hombres, y así es como obtienen poder, porque actúan de esa manera: un ejemplo de ello es Margaret Thatcher.

-¿Ve que una visión femenina pueda marcar la diferencia en la lucha contra el cambio climático?

-Tenemos que tener cuidado con esto, porque las mujeres no necesariamente nacen más consideradas que los hombres, algunas crecen para serlo. Hay varias diferencias valóricas entre hombres y mujeres que ven su origen por la biología, las mujeres podemos dar a luz, los hombres no. Pero, fuera de eso, la sociedad construye distintas identidades a hombres y mujeres, sus formas de ser. Yo por ejemplo no me considero una persona considerada con mis pares, por lo que no se produce natural en todas las mujeres, pero se supone que debamos ser así, es lo que nos dicen que seamos.

-Greta Thunberg ha logrado llamar mucho la atención a diferencia de muchos otros que durante estos años han intentado mover al mundo hacia una mayor conciencia en la lucha contra el cambio climático, ¿qué ve en ella que fue diferente?

-Creo que son dos cosas, una es su edad, y es algo que ha sorprendido a todos y a la vez nos ha avergonzado también que alguien tan joven diga lo que todos tendrían que estar diciendo. Y dos, es su Asperger, que fue criada como alguien diferente en la escuela y lo cual dio vuelta para decir “yo soy la única que sabe lo que está pasando aquí”, y hacer esa su diferencia. Y esta combinación es muy importante, además por el hecho de ser mujer, ha recibido comentarios de muchos trolls, sobre cómo luce y cómo se viste, comentarios que no recibiría si fuera un hombre.

“Por el hecho de ser mujer, Greta Thunberg ha recibido comentarios de muchos trolls, sobre cómo se luce y cómo se viste, comentarios que no recibiría si fuera un hombre”.

-Se espera que ella gane el premio Nobel de la Paz este viernes. 

-Espero que lo obtenga.

-Durante su carrera ha tenido la oportunidad de estudiar a América Latina, ¿cómo ve a Chile y la región respecto a sus esfuerzos por detener el cambio climático?

-Específicamente no tengo una opinión experta sobre Chile, lo que encuentro interesante es la separación que existe entre Centroamérica y Sudamérica: si miramos Centroamérica, todos los países de Sudamérica están muy bien. Encuentro fascinante cómo se ha producido esa separación.

-¿Y cómo ve el hecho de que Chile será la casa de la COP25?

-Si eres el país anfitrión tienes una gran responsabilidad, y será interesante ver qué pasará, cómo empujarás la sustentabilidad tanto como puedas. En general este tipo de eventos pueden ser una espada de doble filo, porque dibujas urgencias sobre un problema, pero del otro lado hay quienes deben ceder o actuar o cambiar ante estas urgencias, por lo que será interesante ver cómo está dinámica se dará.

-Parte de su presentación abordó el tema de no tratar a los desastres naturales como desastres naturales, debido a que su naturaleza radica en acciones no naturales, ¿qué tanto pueden seguir avanzando este tipo de fenómenos?

-Lo que debemos tener en mente es que el cambio climático está trayendo mayor intensidad y más frecuencia, y tendremos también este tipo de fenómenos en lugares donde antes no ocurrían, tendremos lugares nevados donde antes no caía nieve, habrá zonas inundadas donde antes la lluvia no producía este tipo de situaciones. Lo que tenemos es una escalada de estos peligros naturales en muchos lugares. A lo que yo me pregunto, si estamos teniendo tantos sucesos así, deberíamos tener una postura sobre qué haremos con este problema. Solemos pensar que los peligros naturales son un problema, pero realmente no lo son, el problema es otro, y como no lo pensamos, no lo desafiamos. Con el cambio climático estamos viendo el fenómeno, y pensamos en cómo vamos a controlar todos estos cambios, en cómo vamos a controlar la naturaleza, y ese no es el punto, no podemos controlar la naturaleza; la estamos destruyendo al intentar controlarla. Es ahí donde tenemos que buscar quién está a cargo, quién tiene el poder y quién lo está usando de mala manera. Necesitamos una revolución.

-Desde 2015 ha estado trabajando con el Sustainable Development Solutions Network, ¿cómo es pasar por esta institución y qué lecciones ha recogido de su trabajo en la SDSN?

-Al iniciar mi trabajo en la SDSN estuvimos trabajando para definir los objetivos globales en sustentabilidad y cuáles serán las indicaciones. Mi trabajo consistió en elaborar los reportes de evidencia en temáticas de género. Lo que he aprendido fue muy interesante, porque hice los reportes sobre la evidencia sobre el desarrollo económico y cómo remover obstáculos para mujeres.

-Al ver el globo, a su parecer, ¿qué países han armado un modelo a seguir en cuanto a materia de sustentabilidad?

-Si miras a los países nórdicos, serían ellos quienes lo están haciendo mejor, tienen mentes fuertes, saben equilibrar el uso del transporte público, por ejemplo las ciclovías, es algo que también me ha sorprendido de Chile, tienen muy buenas ciclovías. La razón por la que estas regiones pueden hacer lo que están haciendo es porque ya viven con altos estándares en distintos niveles, y lo son porque además invierten grandes cantidades de dinero en servicios sociales y en la agenda de igualdad, y no solamente presentan altos niveles de trabajo en materia de sustentabilidad, también presentan los mayores niveles de felicidad, creo que deberíamos mirar ahí.