Agenda 2030 / Entrevista

Protección del krill, regulación del turismo y Magallanes como líder en investigación: las propuestas de la mesa Antártica de la COP25

La mesa científica “Criósfera-Antártica” celebró la semana pasada su tercer taller, en el que se discutieron temas relevantes para el continente blanco, como la mitigación, adaptación y gobernanza. El coordinador de dicha instancia, Humberto González, detalló cuáles son los principales lineamientos que plasmarán en un informe que entregarán al Gobierno antes del inicio de la Cumbre por el Clima en Chile.

El primer apunte que realiza al teléfono el profesor Humberto González es que la mesa científica de la COP25 que él lidera tiene una doble concepción: se titula “Criósfera-Antártica”, y no Antártica a secas. “La criósfera alude a todas las grandes masas de hielo y nieve, y en el caso de Chile, a toda la zona de glaciares en toda su distribución en el país. Es donde almacenamos nuestro recurso más preciado: el agua dulce”, aclara el coordinador de la instancia.

Hace una semana, Humberto González y el ministro de Ciencia y Tecnología, Andrés Couve, encabezaron el tercer taller de la mesa científica, cuyo tema central fue “Adaptación, mitigación y gobernanza de la criósfera y Antártica”. Durante el encuentro, en el que participaron 12 científicos de distintas instituciones, se discutieron contenidos que serán traspasados a un informe que será entregado a las autoridades de Gobierno antes del inicio de la COP25.

Entre las propuestas que intentarán plasmar en el informe final destacan la protección del krill, la elaboración de una estrategia para controlar el turismo antártico y posicionar a la Región de Magallanes como gran centro de investigación del continente blanco. “Aspiramos a que la investigación antártica sea como la ‘segunda Astronomía’ en Chile”, dice González, director del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Centro IDEAL), académico de la Universidad Austral de Valdivia y doctor en oceanografía titulado en la Universidad de Bremen, Alemania.

¿Por qué era importante incluir la Antártica dentro de una mesa científica de la COP?

A ver, la Antártica tiene una ordenanza y gobernanza que no depende de Chile, sino de los tratados internacionales, en específico del Tratado Antártico, y de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos. Hay otros convenios a los que como país hay que circunscribirse para hablar de la Antártica, pero tenemos un factor común: lo que pasa en la Antártica no está aislado del resto, es un buffer importante del clima global. Hay que cuidarla, porque de eso va a depender lo que suceda a nivel del clima global. Para qué hablar a nivel regional.

¿Qué función cumple la Antártica en el clima de Chile continental?

La Antártica es uno de los grandes lugares donde se generan corrientes de circulación profundas, que dan la vuelta al mundo y vuelven. El transporte de calor y de nutrientes está regulado en la región cercana a la Antártica. Son aguas muy frías y muy salinas, y se hunden en el mar. Transportan nutrientes y CO2, y después las encontramos en las áreas de surgencia de Chile. La surgencia consiste en el ascenso a la superficie de masas de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes. Eso tiene un impacto, porque allí están los centros productivos pesqueros, por ejemplo. En esas aguas se produce lo que llamamos una “bomba física de carbono”. El agua fría acepta más CO2 en disolución, es decir, que saca más carbono de la atmósfera, actúa como sumidero de CO2. En términos de hielo, el black carbon que se produce en otros lugares del mundo se distribuye por la atmósfera y llega a la Antártica.

“Los países del mundo tenemos un factor común: lo que pasa en la Antártica no está aislado del resto, es un buffer importante del clima global. Hay que cuidarla, porque de eso va a depender lo que suceda a nivel del clima”.

¿Cuál es el principal problema de los grandes desprendimientos de hielo que se han producido en la Antártica? ¿Cuál es el diagnóstico actual que tiene la mesa?

En Larsen A, B y C se han desprendido icebergs del tamaño de Chiloé. Si esto está dentro de la plataforma, no tendrá impacto en la subida del nivel del mar. Pero si eso se desprende, lo que viene hacia arriba en términos de glaciares, actuaría sobre un sustrato que es el continente. Eso sí tiene impacto en el alza del nivel del mar. Los desprendimientos están concentrados en la zona oeste del continente. La Antártica no es como el Ártico: la pérdida de masa de hielo es en el oeste, mientras que en el este no se observa que haya mayor pérdida. Algunos informes incluso indican que el hielo ha avanzado un poco, pero no sabemos si ha adelgazado.

¿Tiene implicancias para Chile que estos desprendimientos sean en el oeste?

Puede ser, pero afecta a todos. Estas son aguas intermedias antárticas que bajan, porque son más densas, y se van hacia el Atlántico y el Pacífico. En el Pacífico se van por debajo de la corriente de Humboldt, viajan entre 400 y 1.000 metros de profundidad desde las zonas polares a las ecuatoriales. Esto es increíble: si uno saca una muestra de agua frente a Coquimbo a una profundidad de 700 metros, está viendo una masa que se formó hace décadas en la región de la Antártica. El core (núcleo) no cambia casi nada. Entonces lo interesante es que si uno baja a Coquimbo y la temperatura es 0,6 grados, y mides en el lugar de la Antártica donde se formó la masa de agua en la Antártica y te da 0,8 grados, quiere decir que la temperatura se incrementó 0,2 grados. Cuando uno baja a medir a Coquimbo es como viajar al pasado de la Antártica.

¿Qué propuestas llevarán al informe que presentarán al Gobierno antes de la COP?

Bueno, el trabajo se ha centrado en mitigación, adaptación y gobernanza. La mitigación es compleja para la Antártica porque lo que pasa en términos de contaminación de black carbon es consecuencia de lo que ocurre en el resto del mundo. Por lo tanto, vemos la mitigación por el lado de los organismos que viven en la Antártica y que secuestran carbono hasta el fondo del océano. El krill nos está haciendo un tremendo favor. Lo que sucede es lo siguiente: el CO2 de la atmósfera es tomado por las microalgas que hacen fotosíntesis, estará en el agua y formará parte de la materia orgánica de esos microorganismos. El krill se la come y una parte del CO2 vuelve a la atmósfera cuando este respira, y la otra parte lo libera como fecas grandes que se van hasta el fondo del océano. Entonces el mensaje es: cuidemos el krill. Hemos propuesto áreas marinas protegidas y que los grandes acuerdos internacionales incluyan con mayor fuerza el cambio climático dentro de su formulación. El Tratado Antártico habla de investigación para mantener la paz en el mundo y cuidar los sistemas, pero necesitamos que el cambio climático aparezca escrito, con letras grandes y firmes.

“El krill nos hace un tremendo favor. El CO2 de la atmósfera es tomado por las microalgas que hacen fotosíntesis, estará en el agua y formará parte de la materia orgánica de esos microorganismos. El krill se la come y una parte del CO2 vuelve a la atmósfera cuando este respira, y la otra parte lo libera como fecas grandes que se van hasta el fondo del océano. Entonces el mensaje es: cuidemos el krill”.

¿Chile puede proponer áreas marinas protegidas en la Antártica de forma autónoma?

No. Nosotros marcamos el Territorio Antártico Chileno como un triangulito, tal como lo hacen los argentinos. Lo que sí puede pasar es que los países se comprometan a cuidar los recursos. Chile en conjunto con Argentina están proponiendo establecer un área marina protegida, pero no está adjudicada, está en trámite para ser discutida. Pero esto forma parte de las negociaciones internacionales, no podemos escapar de la jurisdicción internacional.

¿Hay más propuestas en términos de mitigación?

No es que la Antártica sea gran generador de gases de efecto invernadero, pero hay pequeños aportes que se pueden hacer. Es lo mismo que pedirle a la gente que cuide el agua, que ande en bicicleta y que coma más lechuga y menos carne. A las bases antárticas les pedimos que tengan un sistema de tratamiento de aguas servidas, porque no lo hay. Mucho de lo que se trae, se incinera, y eso significa más black carbon. Además, la Antártica recibe muchos turistas durante el año. Habría que chequear la cifra exacta, pero me parece que son 58 mil turistas al año. Uno piensa qué le va a hacer ese número a un continente tan grande. Pero este turismo se concentra en la península antártica y allí se mueven barcos grandes que ocupan petróleo para moverse.

¿Y en adaptación?

Estamos analizando algunos sistemas para establecer las nuevas formas de vivir en un continente más pobre en hielo. Uno de los grandes miedos es que, al existir el cambio climático, comiencen a proliferar especies poco deseables como los organismos gelatinosos, que están mucho más adaptados a la falta de oxígeno y a un mar más acidificado.

¿Qué se está proponiendo en lo que respecta a gobernanza?

Queremos potenciar la Región de Magallanes como puerta de entrada a la Antártica. Si logramos eso, podemos llegar a lo que llamamos “la segunda astronomía”, es decir, ser líderes en la investigación antártica. Pero esto requiere la voluntad del mundo político. Habría que ver la gobernanza en términos de turismo antártico, si habría que poner un filtro, algún impuesto. Hay varias cosas que se podrían conversar, pero aún no están muy decididas.

“Necesitamos que el Tratado Antártico incluya con más fuerza el tema del cambio climático. Solo habla de investigación para mantener la paz en el mundo y cuidar los sistemas, pero requerimos que el cambio climático aparezca escrito, con letras grandes y firmes”.

¿Tienen un plazo para enviar el informe?

Queremos entregarlo de aquí a dos meses. Tal vez puede ser en la misma COP, en el pabellón de la criósfera que habrá ahí. Es una buena alternativa. En el informe tendremos que plasmar todas estas ideas, con observación y datos apoyados por la literatura internacional. Hay trabajos que cifran en nueve mil gigatones de hielo los que se han perdido en el mundo desde 1960. ¿Sabes cuánto es eso? Toda la superficie de Chile continental y con 12 metros de alto. Eso es lo que se ha perdido.

¿El alza del nivel del mar hace peligrar el futuro de las costas de Chile?

Es parejo para todos. No tendremos los mismos problemas que Bangladesh, que tiene una gran población. Actualmente el alza del nivel del mar no es una cosa excesiva, pero sí cuando lo vemos según las proyecciones. El cambio climático hay que trabajarlo para los que vienen después: nuestros nietos y bisnietos. Tenemos que ser lo suficientemente altruistas, a pesar de que valoro los compromisos que ha tomado Chile: la carbono neutralidad, el cambio de la matriz energética. Son apuestas grandes, me saco el sombrero con ellas, pero una cosa es decirlo y otra es hacerlo. El PIB de los países del mundo se mueve en base a combustibles fósiles todavía.

Usted también es oceanógrafo. ¿Participó en el informe del IPCC que se publicará en septiembre y que reportará sobre la situación de los océanos?

No participé en el informe, por eso voy a Mónaco con el ministro Andrés Couve. Son cinco días. Los primeros tres se lee el resumen ejecutivo y la revisión oficial es al final de esa semana.

¿Cuál es la evidencia científica del rol que cumplen los océanos como sumideros de carbono, al igual como lo hacen los árboles?

Los océanos absorben entre el 25 y el 30 por ciento de todo el carbono que generamos. Es súper clave el rol del océano. En el informe esperamos que haya una serie de recomendaciones y compromisos alineados con la meta de no superar los 1,5 grados. Lo de los 2 grados ya se acabó, hay que ir con urgencia hacia los 1,5.

¿Qué puede hacer Chile hoy por los océanos?

Sabemos que los océanos se están “plastificando”. Ciertamente estamos tratando de suprimir los plásticos porque llegan ahí. El desafío es hacer efectivas las áreas protegidas marinas. No sacamos nada con tener 100 mil kilómetros cuadrados de áreas protegidas si nadie va a pasar por ahí nunca. Hay que hacerlas más eficientes. Que no sean áreas protegidas de papel, sino que sean efectivas áreas protegidas de la biodiversidad, recursos y servicios ecosistémicos.