Agenda 2030 / Entrevista

Marcelo Andia: “En Chile hablamos mucho sobre el cambio climático, pero no nos ponemos metas en el corto plazo”

Crítico del modelo de educación actual, este médico cirujano e ingeniero civil chileno planteó en el Congreso del Futuro la necesidad de cambiar el formato actual de la enseñanza en los colegios y universidades, para transformarlos desde centros de repetición mecanisista de información a lugares donde se discutan ideas y se razone, asumiendo que hoy la información está disponible en todos lados. Apunta también a nuestra tendencia a repetir modelos importados para solucionar nuestros problemas, sin pasar por el ensayo y error para adaptarlos a nuestras realidades. Y en ello, dice, el diálogo entre las distintas disciplinas es fundamental. “Porque necesitamos vivir en este planeta, necesitamos alimentar a nuestras personas, entonces necesitamos sentarnos a conversar”, afirma.

Alejandro Contreras | 5 Feb 2020 a las 6:00 am

“El sueño de Da Vinci”, así expresa su visión el médico cirujano chileno Marcelo Andia. Una aproximación que, principalmente en la medicina, apunta a un desarrollo de profesionales con miradas íntegras y horizontales que aborden distintas disciplinas, afirmando que el mundo debe avanzar entre campos que dialoguen entre sí.

Para este medico cirujano y también ingenierí civil con magíster en ingeniería, hoy docente y director del Magister en Investigación en Ciencias de la Salud de la Universidad Católica, también relevante cambiar el paradigma sobre cómo se practica la docencia en Chile, argumentando que la base de los avances que dé la humanidad estarán en la forma en cómo cuestionamos y repensamos lo que conocemos, apelando a un modelo universitario donde la discusión y la reflexión sean la base de la pedagogía.

Aunque es claro en afirmar que no existe una “bala de plata” con respecto a un modelo universal para afrontar este tipo de dilemas metodológicos, Andia cree que -aunque en Chile se apela mucho a copiar otros sistemas- sería más efectivo aplicar ensayo-error para dar con un método para afrontar los problemas actuales, desde la enseñanza hasta el cambio climático.

¿Cómo la interdisciplina podría ayudar a atender la crisis climática que estamos viviendo?

Lo que nosotros hemos visto, en el uso de la interdisciplina en medicina, es que muchos avances se nos enlentecen porque hay grupos de personas que no conversan entre ellas, porque tienen idiomas y lenguajes distintos. Yo tengo la sensación de que en los temas climáticos pasa algo muy similar. Tenemos personas mirándolo todo muy desde la óptica desde la biología celular, de la agronomía o de la conservación, pero finalmente no los ponemos a todos juntos a conversar. Porque necesitamos vivir en este planeta, necesitamos alimentar a nuestras personas, entonces necesitamos sentarnos a conversar.

Probablemente la solución no es seguir igual como somos ahora, pero tampoco es cambiar todo y hacer un cambio demasiado radical que no va a funcionar, la historia de la humanidad nos dice que esos cambios radicales no sirven.

¿Cuál es la clave entonces?

Necesitamos poner gente y temas reales. Yo creo que en Chile, por ejemplo, hablamos mucho de cambio climático, pero no nos ponemos metas reales en el corto plazo. El objetivo no es que reciclemos el 100% de nuestra basura, sería lo ideal, pero pongámonos un 15% o un 20% y vayamos paso a paso enseñando y educando; aquí el rol de los colegios, el rol de las organizaciones sociales es fundamental. Un ejemplo que es muy bonito, que me tocó vivir en Inglaterra, es que cuando empezaron con el reciclaje no sabían cuál era la mejor estrategia. Entonces, empezaron en los colegios con las estrategias de poner containers separados o juntos para ir probando distintas tecnologías, y finalmente después de un año de estudio demostraron que una era más importante que otra, y que esa se adaptaba a la realidad local. En Chile hay algo que nos encanta, y lo hacemos a cada rato: sale una nueva técnica en Japón o en Finlandia, llegamos, la traemos y la aplicamos, pero nadie pensó en cómo se adapta a nuestra cultura, cómo se adaptan nuestros medios, nuestra gente.

Necesitamos hacer pruebas concepto, necesitamos adaptar las tecnologías en Chile e incluir a la comunidad, incluyendo a los niños en los colegios y las universidades, todos juntos, no que de repente aparezca un iluminado que diga que la solución es esta, y la gente no se sentirá ni comprometida con la decisión, y por lo tanto no la adopta.

“A mí me duele cuando sale un niño de un colegio y a lo mejor se sabe el ciclo de Krebs perfecto, pero no entiende los balances de los ecosistemas. Necesitamos que todos nuestros niños sepan matemáticas, pero no la matemática de aprenderse las tablas, no esa matemática, sino que la matemática como un lenguaje, como una forma de pensar, como una forma de razonar”

Se necesita del ensayo y error…

Absolutamente. En salud lo hemos hecho infinitas veces, nos hemos gastado una cantidad brutal de recursos creyendo que el camino era para allá, y simplemente no funciona. ¿Y por qué no funciona? Porque no incluiste a todos los actores en la discusión, y finalmente fue una decisión que llegó centralizada desde arriba y nadie la adoptó. Yo sospecho que el cambio climático va por ahí.

Usted en una charla anterior dijo que la revolución en la educación que se nos viene nos pilló atrasados, ¿cómo imagina que será la docencia universitaria en el futuro?

Es una de las preguntas que me hago todos los días, yo no sé por qué mis alumnos van a mis clases. Porque en el fondo, hoy en día puedes meterte a YouTube y encuentras todas las clases, con profesores fantásticos, con multimedia. Entonces, ¿por qué van a mis clases? Y yo creo que es porque lo debiéramos hacer es avanzar y darles el material audiovisual, que lo vean, cuando quieran y cómo quieran, y que después en la universidad se realice la discusión, que la universidad no sea el lugar donde entregas conocimiento, porque ahora éste está en todas las plataformas posibles, pero la discusión es lo más importante, y eso es lo que nosotros no tenemos. ¿Cuántos de nosotros tuvo una clase de física en que se aprendió la fórmula pero después nunca la aplicó, o nunca entendió por qué se hacía así? Porque cuando tú entiendes la razón, aprenderse la fórmula es irrelevante. Yo tengo la sensación de que todos los contenidos que hay que aprenderse de memoria debería estar todo en plataformas virtuales, hágalo usted el día que quiera.

Es un desafío carísimo, porque hay que refundar nuestras universidades, y sobre todo impulsar a que los académicos conversen entre las distintas disciplinas.

¿Ve posible aplicar la interdisciplina en los colegios?

Absolutamente. A mí me duele cuando sale un niño de un colegio y a lo mejor se sabe el ciclo de Krebs perfecto, pero no entiende los balances de los ecosistemas. Necesitamos que todos nuestros niños sepan matemáticas, pero no la matemática de aprenderse las tablas, no esa matemática, sino que la matemática como un lenguaje, como una forma de pensar, como una forma de razonar. Yo peleo todos los días con los profesores de mis niños, porque están recibiendo una educación súper mecanicista, y no los hacemos pensar, no los desafiamos, no los ponemos en escenarios que ellos no hayan visto antes, porque ahí nace ese amor por la ciencia, ese amor a discutir. En Chile, con lo que ha pasado este último tiempo, hemos visto que no estamos dispuestos a discutir, es mi opinión o nada, pero la esencia de una civilización es que discutamos las ideas, admitir que uno no es dueño de la verdad. Entonces, si yo no he practicado eso desde niño, difícilmente lo voy a aplicar como adulto.

¿Qué cambios habría que hacer en los colegios?

Necesitamos reformar nuestros colegios hacia centros no solamente de depositadores de conocimiento, sino de lugares para razonar. Pero insisto, eso es caro, porque tienes que tener profesores preparados, laboratorios para ello, colegios más pequeños. Es un desafío que tenemos que afrontar, la única manera de que Chile se prepare para el desafío que se viene es educando a nuestros hijos, no hay otro. El litio se va a acabar, el cobre se va a acabar, y los niños van a ser nuestro futuro.

“Yo debo aprenderme la anatomía completa del cuerpo humano, y eso me distingue de todo el resto, porque yo me sé todos los huesos, pero hoy en día puedes conocer todos los huesos solamente sacando tu celular (…) El conocimiento, la información per se, que era nuestra estrategia de diferenciación, ya no sirve, porque los computadores lo saben muchísimo mejor que nosotros. Entonces, ¿qué nos va a diferenciar? Que yo soy capaz de conectar los conocimientos”

Ken Robinson hablaba respecto de que el sistema educativo estaba diseñado al estilo de la comida rápida, donde un producto es creado a través del mismo proceso en serie, ¿es muy difícil cambiar el paradigma en cómo educamos?

El paradigma más importante que hay que cambiar es que la educación pública no puede ser homogénea. En Chile, cuando vemos cómo es la educación pública, todos los colegios son iguales, todos tienen el mismo programa ¿Por qué una persona que no puede pagar por un colegio privado no puede tener una educación más orientada al arte? La educación pública tiene que hacerse cargo de todos los “sabores de la educación”. Por supuesto acotarlos, se puede tener tres o cuatro líneas. Siempre hemos pensado que tenemos que tener carpinteros, por así decirlo, pero qué pasa cuando no queden clavos que clavar y ahí ese carpintero no te va a servir y no se va a adaptar, porque lo único que sabe es clavar clavos.

Tenemos que tener esta educación con mirada amplia, pero por supuesto, a ese niño tenemos que darle una continuidad de trabajo. ¿Cuál es el problema de la educación que tenemos hoy? Es que hoy un niño sale de cuarto medio, da la PSU y no queda en ninguna universidad y ese niño no tiene ninguna capacidad de encontrar un trabajo. Tenemos también que hacer un track de educación técnica muy potente porque Chile necesita muy buenos técnicos, pero para eso también debe hacerlo el Estado con la industria.

En su charla usted defiende mucho la interdisciplina, pero históricamente, desde David Ricardo, se nos ha enseñado a priorizar la ventaja comparativa de los individuos. ¿Cómo cambiamos esa concepción de que es mejor aprender de todo? El “sueño de Da Vinci”, como usted lo llama.

Lo que dices tú es crítico. Por ejemplo, yo debo aprenderme la anatomía completa del cuerpo humano, y eso me distingue de todo el resto, porque yo me sé todos los huesos, pero hoy en día puedes conocer todos los huesos solamente sacando tu celula. De hecho, puedes tomar una foto y una app te irá diciendo los huesos. Entonces el conocimiento, la información per se, que era nuestra estrategia de diferenciación, ya no sirve, porque los computadores lo saben muchísimo mejor que nosotros. Entonces, ¿qué nos va a diferenciar? Que yo soy capaz de conectar los conocimientos, ahí está la diferencia de nosotros con los computadores. ¿Por qué hay gente que no recicla? Porque no entiende el ecosistema, porque hay gente que cuando le dan un crédito no entiende la tasa de descuento o de otras cosas, porque no sabe de matemáticas. Yo creo que el modelo ricardiano sirvió hasta el 90, hoy en día con la aparición de la inteligencia artificial eso está obsoleto. Saberse todas las leyes del Código Penal antiguamente te hacía un muy buen abogado, hoy el computador capaz que pueda decirte y mostrarte todas las leyes que necesitas, entonces ya no es una diferenciación. La diferencia está en conectar el conocimiento.

¿Qué ejemplos de éxito has visto de la interdisciplina en universidades extranjeras?

Yo tuve la suerte de estudiar un doctorado, y ese doctorado lo hice en un departamento donde el mismo lugar confluíamos físicos, matemáticos, biólogos y médicos, y conversábamos los cuatro. Habían roces al principio por el lenguaje, pero con el tiempo se va saliendo. Por ejemplo si miras el tipo de personas que contrata Apple o Google, son personas interdisciplinarias, necesitan personas con miradas amplias, no personas en cubículos que aprieten una tuerca. Eso quedó atrás.