Agenda 2030 / Carbono neutralidad

ACERA pide acelerar el proceso de descarbonización de la matriz energética planteado por el gobierno para 2040

En un seminario organizado por la UDP en conjunto con la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, consideró que el plazo establecido es exigente y permite compatibilizar el cuidado medioambiental con el impacto social y la certeza jurídica para los inversionistas. Mientras, la directora ejecutiva de Chile Sustentable, Sara Larraín, emplazó a las grandes empresas generadoras a usar sus capacidades financieras y técnicas para cerrar sus centrales a carbón en 2030. “Con los planes actuales no vamos a llegar a las metas que tenemos para reducir los gases de efecto invernadero (GEI). Tenemos que lograr cerrar las centrales a carbón al año 2030”, dijo José Ignacio Escobar, presidente de ACERA.

De los tres anuncios que realizó el Presidente Sebastián Piñera el 4 de junio, en relación a las metas propuestas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, hay uno que causa especial controversia: la total descarbonización de la matriz energética en el año 2040.

Por una parte, algunos sectores consideran que el plazo es demasiado extenso y debiese acortarse, y por otro lado, hay incertidumbre respecto al logro de este objetivo, por cuanto su concreción dependerá de las negociaciones futuras entre las empresas generadoras y las autoridades de turno.

Esta meta, de cerrar o reconvertir todas las centrales termoeléctricas en base a carbón en un máximo de 21 años, fue debatida en el seminario “Generación eléctrica cero emisiones: el largo y sinuoso camino”, organizado por el Centro de Energía y Desarrollo Sustentable (CEDS) de la Universidad Diego Portales en conjunto con la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento, ACERA.

Para el presidente del directorio de ACERA, José Ignacio Escobar, al proceso de transición hacia energías renovables le falta más ambición y más velocidad.  “Con los planes actuales no vamos a llegar a las metas que tenemos para reducir los gases de efecto invernadero (GEI). Tenemos que lograr cerrar las centrales a carbón al año 2030, no al 2040. Para este año se debe eliminar toda la generación con combustible fósil (gas y petróleo, además de carbón), salvo por algunas excepciones por razones de seguridad”, señalo enfático el representante de ACERA.

A su vez, el ministro de Energía Juan Carlos Jobet, quien estuvo a cargo de las palabras iniciales del seminario, consideró que la descarbonización para 2040 “es una meta exigente y que busca compatibilizar un avance decidido en el cuidado del medio ambiente con la preocupación por el impacto social de éstas medidas y con la certeza jurídica para los inversionistas”.

“Para poder ir cerrando las centrales a carbón tenemos que ir generando energías renovables. Y esta transformación que requiere el sector implica compatibilizar distintos aspectos”, señaló el ministro. En relación al componente social, Jobet mencionó el ejemplo de Huasco, donde el 7% del empleo lo dan las centrales a carbón: “Si se cierra de un día a otro crecerá el desempleo, entonces tenemos que tener planes para que esa gente pueda reconvertirse laboralmente, insertarse en otras industrias”.

Además, dijo el ministro, “hay componentes económicos. Es muy importante que el sector privado invierta en nuevas centrales y líneas de transmisión, y si le decimos a los privados que invirtieron hace poco en centrales de carbón que a la fuerza los vamos a hacer cerrar sus centrales, sin ninguna compensación, no van a querer invertir en energías renovables”.

“Nos alegra el acuerdo entre el gobierno y los propietarios de las centrales a carbón, creo que es un gran paso, pero tenemos que movernos más rápido (…) Las inversiones en energía renovable para el año 2027 van a estar determinadas por las decisiones que tomemos ahora. Y si estas inversiones no están, no vamos a poder tener energías renovables”

Carlos Finat, director ejecutivo de ACERA.

“Tenemos que movernos más rápido”

Cuando el Presidente Piñera planteó la meta de descarbonización, hizo otros dos anuncios relacionados y que están en el contexto de los compromisos adquiridos por el país para contribuir a frenar el cambio climático. El primer anuncio fue el objetivo de que para 2050 Chile sea un país carbono neutral, es decir, que la misma cantidad de GEI que se emitan sea absorbida; y el segundo fue un acuerdo alcanzado por el gobierno con las cuatro principales empresas generadoras de energía presentes en el país (AES Gener, Enel, Colbún y Engie) para cerrar en los próximos cinco años las ocho centrales a carbón más antiguas, que en conjunto representan 20% de la generación.

Al momento del anuncio había en el país 28 centrales termoeléctricas a carbón, ubicadas en seis comunas (Iquique, Tocopilla, Mejillones, Huasco, Puchuncaví y Coronel), las que en conjunto representaban el 40% de la matriz energética nacional. Dos de ellas fueron cerradas tres días después del anuncio presidencial: las unidades 12 y 13 de Tocopilla, pertenecientes a la empresa Engie con una capacidad instalada de 171 MW.

Una semana antes, el 29 de mayo, se había inaugurado la que debiese ser la última central termoeléctrica a carbón construida en el país: Infraestructura Energética Mejillones, también de Engie, con una capacidad instalada de 375 MW y cuyo contrato se remonta a 2014.

Durante el seminario realizado en la UDP, el director ejecutivo de ACERA, Carlos Finat, valoró el pacto que permitirá cerrar las ocho centrales, pero consideró que es posible hacer mucho más. “Nos alegra el acuerdo entre el gobierno y los propietarios de las centrales a carbón, creo que es un gran paso, pero tenemos que movernos más rápido”, dijo Finat y agregó que es urgente pasar pronto a la acción.

El ejecutivo de ACERA explicó, a modo de ejemplo, que construir una línea de transmisión toma ocho años, desde que se concibe hasta que se construye, y “por lo tanto, las inversiones en energía renovable para el año 2027 van a estar determinadas por las decisiones que tomemos ahora. Y si estas inversiones no están no vamos a poder tener energías renovables, que son la herramienta más importante que permite generar resultados en el corto plazo”.

Metas y compromisos

Para la directora ejecutiva de Chile Sustentable, Sara Larraín, el cierre de las ocho centrales es el único acuerdo vinculante y representa poco más de 1000 MW, “solo un quinto de la generación a carbón de 5.500 MW”. En ese sentido, comentó que el plan de descarbonización no tiene otros acuerdos vinculantes ni otros objetivos expresados en guarismos, salvo la meta final de 2040. Según dijo el Presidente Piñera el 4 de junio, cada cinco años se realizarán evaluaciones para revisar y analizar cómo continuar con medidas concretas.

“Es perfectamente posible descarbonizar al año 2030, cerrar todas las centrales a carbón sin afectar la calidad del servicio, la seguridad y tampoco los precios, porque el aumento de la inversión se equipara prácticamente con la reducción de los costos de operación de una matriz con energías renovables”

Sara Larraín, directora ejecutiva de Chile Sustentable.

“Si las metas, los porcentajes, van a ser resultado de las negociaciones vinculadas a ofertas voluntarias que los distintos sectores hagan, y de la ‘muñeca’ de los gobiernos de turno, entonces esto es la incertidumbre completa, no hay ninguna seguridad”, criticó la representante de Chile Sustentable.

En la misma línea, Larraín dijo que les “enoja e indigna” el cronograma anunciado por el gobierno en virtud del acuerdo con las empresas.  “Creemos que los gobiernos tienen que tener el liderazgo, sin tener que estar negociando qué permiso le dan las empresas, para descarbonizar”, señaló la ambientalista.

Agregó que Chile Sustentable, en conjunto con otras organizaciones realizaron un estudio según el cual es “perfectamente posible descarbonizar al año 2030, cerrar todas las centrales a carbón sin afectar la calidad del servicio, la seguridad y tampoco los precios, porque el aumento de la inversión se equipara prácticamente con la reducción de los costos de operación de una matriz con energías renovables, donde no hay que poner el combustible todos los días. Solo implicaría un aumento de unos dos mil millones de dólares en transmisión en los próximos diez años, que es prácticamente nada”.

Asimismo, explicó que del 72% de las emisiones del país el 41% corresponde al sector energético y 31% a transporte. Considerando estas cifras, sostuvo que “el 40% de reducción proyectado a 2039 en el programa de descarbonización del gobierno implica casi el 90 % de las emisiones del sector eléctrico, por lo tanto, ahí está ‘el filete’ de las emisiones que rápidamente podemos enfrentar, porque los responsables son cuatro empresas -AES Gener, la francesa Engie, la italiana Enel y Colbún-. Esas empresas tienen la capacidad financiera y técnica para hacerlo ahora ya (cerrar las centrales a carbón)”.

“Estamos completamente comprometidos con esta transición energética. Creemos que el camino hacia una matriz renovable es imparable e irreversible, puede ser un plazo más corto o más largo, pero el camino ya está trazado. Es una decisión ética y también una decisión de sustentabilidad del negocio”.

Valter Moro, gerente general de ENEL Generación Chile.

“Algunas de estas empresas tienen compromisos internacionales de cerrar sus centrales a carbón al año 2030 – debido a alianzas especiales o exigencias de la OCDE-, ¿por qué en Chile no se comprometen a eso?”, cuestionó Larraín.

En respuesta al emplazamiento de Larraín, el gerente general de ENEL Generación Chile Valter Moro, quien también participó en el seminario, sostuvo que en esa empresa están “completamente comprometidos con esta transición energética. Creemos que el camino hacia una matriz renovable es imparable e irreversible, puede ser un plazo más corto o más largo, pero el camino ya está trazado. Es una decisión ética y también una decisión de sustentabilidad del negocio”.

Como ejemplo, Moro comentó que cerrarán su central de Tarapacá en diciembre próximo, lo que constituye un adelanto en relación a la fecha comprometida, para mayo de 2020, y contó que ya tienen un “robusto” plan de inversiones de energías renovables para los próximos dos años.