Ciudad / Emergencia climática

Informe internacional sobre efecto del cambio climático en la salud alerta sobre olas de calor, incendios y contaminación del aire en Chile

Durante esta jornada será dado a conocer en el país el reporte global de Lancet Countdown y el Policy Brief para Chile. A cargo de la presentación estará Yasna Palmeiro Silva, doctora (c) en Salud Global y autora del informe sobre la situación chilena. Según en reporte, en los últimos cinco años (2014-2018) la temperatura media experimentada por la población chilena durante los meses de verano ha aumentado 0,46 grados Celsius, mientras que la vulnerabilidad ante la exposición al calor creció 7,7% desde 1990, una de las más altas de América. “Si continuamos en la ruta actual se puede esperar que la temperatura global aumente entre 3,5 y 4 grados Celsius, lo que traería resultados catastróficos para la salud de la población”, explica Palmeiro, quien arribará a Santiago luego de exponer sobre este tema en Madrid, en el marco de la COP25.

“El cambio climático es el mayor desafío de salud global de este siglo”. Con esta tajante aseveración comienza el resumen de políticas para Chile (Policy Brief) realizado en el marco del reporte Lancet Countdown 2019, que será presentado hoy durante el seminario “Efectos del cambio climático en la salud”, que se realizará en el Centro de Extensión UC.

A cargo de la presentación estará una de las autoras del Policy Brief para Chile, la doctora (c) en Salud Global de la University College de Londres Yasna Palmeiro Silva, quien explicó a País Circular las principales conclusiones del informe para Chile y del reporte global.

En primera instancia, señala que el Policy Brief presenta un resumen de recomendaciones ante los problemas más prevalentes en Chile -y sobre los que hay más información disponible- en cuanto a los efectos en la salud del cambio climático. Es así como se identifican tres problemáticas principales: olas de calor, incendios forestales y contaminación del aire. Para cada una de ellas se entregan recomendaciones específicas de políticas públicas que debiesen adoptarse para reducir sus consecuencias (revisar informe).

En el caso de las olas de calor, el Policy Brief entrega cifras alarmantes: en los últimos cinco años (2014-2018) la temperatura media experimentada por la población chilena durante los meses de verano ha aumentado 0,46 grados Celsius, mientras que la vulnerabilidad ante la exposición al calor creció 7,7% desde 1990, manteniéndose consistentemente entre las más altas de América.

Entre otras consideraciones sobre los incendios forestales, se indica que el humo que estos provocan puede exacerbar el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y los problemas cardiovasculares, incrementando las hospitalizaciones y atenciones de urgencia. Según los datos de Lancet Countdown, en el periodo 2015-2018 en Chile creció a más del doble el promedio de exposición anual de la población a incendios forestales, en relación al periodo 2001-2004.

En cuanto a la contaminación del aire, el reporte indica que los chilenos están expuestos a niveles que superan con creces las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, de 10 microgramos por metro cúbico (ug/m3) de material particulado fino (PM2,5). En 2018 el nivel de PM2,5 alcanzó 24,9 ug/m3 en todo el país, mientras que algunas ciudades registraron niveles que las colocan entre las más contaminadas de América del Sur: Padre las Casas (43,3 ug/m3), Osorno (38,2), Coyhaique (34,2), Valdivia (33,3) y Temuco (30,4).

“La conclusión de este Policy Brief es que el cambio climático es un problema de salud pública y que las políticas intersectoriales que se enfoquen en intervenciones de mitigación y adaptación deben tener como centro la salud y bienestar de la población”, resume Palmeiro Silva, enfermera chilena magister en Salud Pública, vocera de Lancet Countdown para Sudamérica.

-El Policy Brief evidencia una situación bastante crítica para Chile, ¿cómo evalúa las medidas que se están adoptando?

Efectivamente, el Policy Brief analiza tres problemáticas bastante preocupantes en nuestro país y que no debemos dejar de lado en la discusión. Las intervenciones que se han propuesto son bastante sectoriales. El sector Energía plantea sus intervenciones, el sector Agricultura propone las suyas, pero no se señala explícitamente el lazo con Salud. El Ministerio de Salud ha publicado el Plan Nacional de Adaptación en el sector salud, pero tampoco existe un link explícito con los demás sectores. Por ejemplo, en términos de adaptación a olas de calor, no se sugiere la posibilidad que el Minsal lidere en parte la discusión de la planificación urbana de la ciudad, pensando en cómo fomentar el transporte activo, aumentar el número de áreas verdes, etc., aspectos que traen tremendos co-beneficios a la salud. En mi opinión, las medidas de adaptación y mitigación deben ser políticas de Estado a largo plazo. Fue una muy buena noticia que Chile haya planteado eliminar el uso del carbón a 2040 y lograr carbono neutralidad para 2050, pero lamentablemente estas medidas no serán presentadas en la COP25, escenario clave para nuestro país en este tema.

“Las intervenciones que se han propuesto en Chile son bastante sectoriales. Por ejemplo, el sector Energía plantea sus intervenciones, el sector Agricultura propone las suyas, pero no se señala explícitamente el lazo con Salud”.

Centros climatizados y piletas

-En relación a las olas de calor, en algunos sectores del país la precariedad de las viviendas y la falta de áreas verdes hacen muy difícil protegerse, ¿qué medidas se pueden adoptar a corto plazo?

En Chile tenemos una segregación y diferencias abismantes en torno a este tema. Solo por tomar el ejemplo de Santiago, existen comunas que casi no tienen áreas verdes y esto impacta, no solo en términos de la temperatura ambiental, sino que en la salud mental y bienestar de la población. Por otro lado, hay zonas que se conocen como islas de calor, en las que la temperatura puede ser bastante más alta por el efecto del tipo de construcción y planificación, lo que igualmente termina afectando a sus habitantes. Con el objetivo de proteger a las personas y disminuir el riesgo de efectos negativos en la población más vulnerable, una medida a corto plazo considera la facilitación de centros climatizados que puedan estar disponibles durante olas de calor en zonas urbanas, al igual que la disposición de piletas con agua potable en zonas concurridas, así las personas pueden mantenerse hidratadas y protegidas del calor excesivo. Esto tiene un costo, pero sus beneficios lo sobrepasan con creces. A mediano y largo plazo se debe considerar el aumento de áreas verdes en todas las zonas urbanas del país; está demostrado que los árboles disminuyen la temperatura ambiental creando “microclimas”. Por otra parte, es necesaria una evaluación del efecto que tiene la construcción de viviendas y edificios en zonas urbanas, ya que esto puede tener un gran impacto en la generación o no de islas de calor.

-¿Es posible abordar el efecto de estos fenómenos -olas de calor, incendio forestales, contaminación del aire- en la salud mental de la población?

Este es un tema muy interesante de abordar pero que a su vez es muy difícil. Efectivamente los efectos del cambio climático impactan la salud mental de la población. No se puede negar que tormentas más intensas, sequías de larga duración, olas de calor e incendios producen ansiedad, estrés, e inclusive depresión en las personas. La gran dificultad para estudiar este fenómeno es que existen otras variables sociales y de salud que inciden en los problemas de salud mental y que podrían estar modificando el efecto final. Existen una serie de estudios en el mundo que plantean una asociación entre el cambio climático y la salud mental, pero también hay otros que reportan que no existe una asociación muy clara y esto es por las otras variables, sociales y de salud.

“El año 2018 fue récord en la exposición a olas de calor en todo el mundo, especialmente por las personas mayores de 65 años, que son mucho más vulnerables desde el punto de vista fisiológico al calor excesivo, que incluso en algunos casos les puede provocar la muerte”.

Dos escenarios posibles

En cuanto al reporte global de Lancet Countdown (ver informe), las conclusiones no son muy optimistas. En el informe 2019 se plantea la posibilidad de dos escenarios y cómo sería la vida de un niño que nace hoy en esas dos realidades. Una es hacer “como si no pasara nada” y seguir igual, lo que llevaría a un aumento de la temperatura global en 4°C para 2050-2100, y la otra es cambiar el rumbo y adoptar las medidas necesarias para cumplir lo pactado en el Acuerdo de París, es decir, que la temperatura no suba más de 2°C sobre los niveles preindustriales.

“El progreso actual es insuficiente y, a pesar de la incipiente transición (hacia un nuevo rumbo), los indicadores publicados en el informe del Lancet Countdown para 2019 describen un mundo con graves dificultades para lidiar con un aumento de las temperaturas, que está ocurriendo a una velocidad mayor respecto de aquella a la que los gobiernos son capaces o están dispuestos a responder”, indica el reporte global.

“Muchos de los indicadores incluidos en el informe sugieren que el mundo está siguiendo la hoja de ruta de ‘no pasa nada’”, agrega este documento, que contiene los hallazgos y consensos de 35 instituciones académicas y agencias de la ONU de todos los continentes, reunidos por Lancet Countdown, una colaboración internacional multidisciplinaria dedicada a monitorear la evolución en el perfil sanitario del cambio climático y brindar una evaluación independiente del cumplimiento de los compromisos asumidos bajo el Acuerdo de París.

Respecto a los dos escenarios, la doctora © Palmeiro comenta que en el primer caso, el niño vivirá un mundo donde enfrentará con frecuencia eventos meteorológicos extremos (inundaciones, sequías, etc.), probablemente no tendrá una buena nutrición (por la escasez de alimentos), la contaminación afectará sus pulmones, corazón y otros órganos vitales, tendrá mayor riesgo de padecer cáncer y estará expuesto a olas de calor que podrían poner en riego su vida. Según la especialista en Salud Pública, evitar lo anterior es posible, “pero se necesita un gran esfuerzo por parte de gobiernos, empresas, instituciones de investigación, etc.”

“El futuro depende de las acciones que se tomen hoy para disminuir los gases de efecto invernadero, de las decisiones a nivel de Estados y gobiernos para una disminución en el uso de combustibles fósiles”, agrega Palmeiro.

-¿Qué conclusiones del informe global destacaría?

El informe toma muchos datos, de varios países en diferentes años y establece indicadores que permiten seguir la evolución del perfil de salud del cambio climático. Entre todos esos indicadores del reporte 2019 se puede destacar un aumento en la exposición de las poblaciones a los incendios forestales; una disminución de cultivos (maíz, arroz, soya, entre otros) a causa del aumento de temperatura global, lo que supone un riesgo de malnutrición, en especial para los niños; aumento de las condiciones favorables para la transmisión del dengue (9 de los 10 años más favorables han ocurrido desde el año 2000); desde 1980 se han duplicado los días del año adecuados para patógenos de la familia de los vibrios (responsables en gran parte de la enfermedad diarreica), y la idoneidad global para la transmisión del vibro cholerae (del cólera) costero ha aumentado 9,9%, a causa del aumento de la temperatura de los océanos.

Asimismo, 2018 fue récord en la exposición a olas de calor en todo el mundo, especialmente por las personas mayores de 65 años, que son mucho más vulnerables desde el punto de vista fisiológico al calor excesivo, que incluso en algunos casos les puede provocar la muerte. Por otra parte, el uso de carbón para el sistema energético se ha mantenido estable desde 1990, e inclusive la energía total primaria que viene desde el carbón se incrementó en 1,7% durante 2016 a 2018 y obviamente esto no es muy alentador porque lo que queremos es disminuir el uso del carbón, pues sabemos que produce gases de efecto invernadero, responsables en gran medida del calentamiento global.

Si continuamos en esa ruta se puede esperar que la temperatura global aumente para 2050-2100 entre 3,5 y 4 grados Celsius, lo que traería resultados catastróficos para la salud de la población.

-¿Qué medidas propone Lancet Countdown para lograr el escenario favorable?

Lancet plantea que se tienen que tomar acciones de manera rápida, es decir, ahora ya, en cuatro áreas clave. La primera es la eliminación del uso de carbón a nivel mundial de manera urgente y completa; en segundo lugar, se debe garantizar que los países de ingresos altos cumplan con sus compromisos de financiación internacional en la lucha contra el cambio climático para ayudar a los países de más bajos ingresos; tercera, se debe incrementar el número de sistemas de transporte público y colectivo que sean accesibles, eficientes y no contaminantes, al tiempo que facilitar el uso de la bicicleta y las caminatas, es decir, desmotivar el uso del auto; y finalmente, es necesario hacer grandes inversiones en la adaptación de los sistemas de salud pública para que no se vean superados ante el cambio climático y sean capaces de tratar a los pacientes que lo necesitan.