Ciudad / Crisis sanitaria por COVID-19

¿Cómo adaptar la ciudad al coronavirus? Más bicicletas, horarios diferenciados y apoyo a las familias más vulnerables en cuarentena

Dos expertos del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de la Universidad Católica (UC) analizan los cambios que deberían experimentar las ciudades en este nuevo contexto de crisis sanitaria a causa de la expansión del COVID-19. Aunque la norma general es, desde luego, quedarse en las casas, ambos realizan recomendaciones para mejorar la convivencia en los espacios urbanos, entre las cuales destaca el respaldo que debe existir desde el Estado para las familias de escasos recursos que harán cuarentena. “Tenemos problemas de desigualdad brutales en la ciudad”, dice Alejandra Vives, investigadora asociada del CEDEUS, y por eso “las cuarentenas no son iguales: son más fáciles para algunos y más difíciles para otros”.

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La emergencia sanitaria que vive el planeta por la expansión del coronavirus ha obligado a las ciudades a modificar su funcionamiento para evitar más contagios. En Chile la situación no es muy diferente, en tanto es el segundo país en el mundo con más alta tasa de crecimiento en la diseminación del coronavirus COVID-19.

De ahí la importancia de adaptar la ciudad a las nuevas condiciones que exige la pandemia. Juan Carlos Muñoz, director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de la UC (CEDEUS), asume que, aunque los expertos estudian los espacios urbanos en contextos de normalidad, “el sistema de transporte público será con mucho menos flujo, ya que las personas se deberían quedar en sus casas, siguiendo las recomendaciones, y ni los universitarios ni los escolares están yendo a clases”.

Según el especialista, y aplicando el sentido común, “estas medidas aún no son suficientes para evitar aglomeraciones”, por lo que se sugiere “evitar las horas de mayor afluencia que es cuando uno entra en contacto con otras personas, tener mucho cuidado con los asientos, manillas y tubos de apoyo, ya que son las principales fuentes donde uno pueda encontrar un contagio”.

Algo similar cree, en lo relativo al transporte, la médica especialista en epidemiología social e investigadora asociada del CEDEUS, Alejandra Vives, para quien es necesario “minimizar la circulación del virus” en las ciudades y, en ese sentido, “es recomendable salir lo menos posible y con el máximo distanciamiento social responsable”.

Aunque “el transporte es un servicio clave que no se puede suspender”, dice Vives, “debemos asegurar su funcionamiento en condiciones higiénicas y seguras para aquellas personas que necesiten trasladarse por motivos estrictamente necesarios”. La experta en salud desea que el Estado de Catástrofe, decretado por el Presidente Sebastián Piñera, vaya acompañado de medidas que inviten a las personas a “no ir a los malls, ni a los cines, ni a eventos de aglomeraciones no solo por el hecho de no presentarse en esos espacios, sino que también para evitar el uso de la micro y el metro”.

Para Juan Carlos Muñoz, en tanto, la bicicleta surge una vez más como alternativa para impulsar un transporte sustentable y, más aún, en este contexto de crisis sanitaria mundial.

“Es un medio de transporte que aparece como inofensivo e inocuo en una condición de pandemia como la que estamos atravesando actualmente, aun cuando la idea es que la gente se quede en sus casas”, especifica Muñoz, ex coordinador de la mesa Ciudades de la COP25.

“El nivel de madurez del movimiento de bicicleta es tal que uno puede reflexionar y fomentar no solo el movimiento individual, sino también la ciclologística: la bici como instrumento de carga. Hay muchas personas que en la parte trasera llevan alforjas para ir al supermercado, o un carrito. Tiene que haber un fomento ya que es un transporte extremadamente adecuado para estas nuevas condiciones y extraordinariamente sustentable”

Juan Carlos Muñoz, director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS).

Muñoz reitera que, entre las bondades de la bicicleta, figura una nueva oportunidad para “viajar sin entrar en contacto con el virus”. Según él, es importante que las autoridades “empujen con entusiasmo” esta alternativa, toda vez que en Bogotá, Colombia, ya dejaron habilitadas algunas calles solo para el paso de bicicletas.

“El nivel de madurez del movimiento de bicicleta es tal que uno puede reflexionar y fomentar no solo el movimiento individual, sino también la ciclologística: la bici como instrumento de carga. Hay muchas personas que en la parte trasera llevan alforjas para ir al supermercado, o un carrito. Tiene que haber un fomento ya que es un transporte extremadamente adecuado para estas nuevas condiciones y extraordinariamente sustentable”, destaca Juan Carlos Muñoz.

Aparejado a esta medida en el transporte, Alejandra Vives sugiere que las empresas debiesen tener horarios de entrada y salida diferenciada, de manera tal que la micro y el metro se pudieran “descongestionar”, y la población distribuirse en más horarios. “Menos mal que en el tema de los colegios resolvimos esa dimensión del problema, porque están suspendidas las clases”, cree la investigadora asociada del CEDEUS.

Apoyar a las familias en cuarentena

Tanto Muñoz como Vives, ambos del CEDEUS, coinciden en que no basta con decretar las medidas de aislamiento social. También se debe impulsar con determinación el apoyo para aquellas familias de escasos recursos que estarán en cuarentena. “Las cuarentenas no son iguales, son más fáciles para algunos y más difíciles para otros”, advierte Alejandra Vives, experta en epidemiología social.

“Tenemos problemas de desigualdad brutales en la ciudad. Les vamos a pedir que guarden cuarentena a familias que viven en departamentos minúsculos, que tienen muy malas condiciones de habitabilidad. A esas personas hay que brindarles apoyo, porque va a ser difícil. Municipios como Puente Alto tienen un desafío muchísimo más grande que Providencia o Vitacura”, analiza la doctora Vives.

La experta asegura que las familias más vulnerables “van a tener más dificultades en hacer una buena cuarentena”, por lo que una alternativa que ella propone sería “el uso de los parques para que los niños salgan un rato, pero organizadamente, de manera que no se encuentren entre sí. Yo no sé cómo van a aguantar los niños que viven en viviendas sociales todo este tiempo encerrados. Habrá que inventar una manera para que ellos puedan salir a ratos de manera segura”, opina Vives.

En esa misma tarea, Juan Carlos Muñoz extraña un rol más protagónico del Estado para miminizar los efectos de esta crisis de salud. A su juicio, esta pandemia ha develado la necesidad de tener “un Estado con capacidad de reacción, regulación, coordinación y planificación”, ya que en Chile se tiende a “menospreciar su rol”.

En lo práctico, el director del CEDEUS cree que el Estado debe ir en ayuda, por ejemplo, de las personas que viven solas y no se pueden mover. “Es importante que el Estado mueva los cuidados y los recursos para apoyar a este tipo de personas”. Por ende, según él, el Estado no solo debe limitar la libre circulación, sino “ofrecer las condiciones para llevar esta forma de vida tan complicada como lo son las cuarentenas”.

De cualquier manera, para Muñoz, “todas las crisis abren nuevas oportunidades”. Y, en esa línea, el director del CEDEUS cree que el coronavirus y otras emergencias “nos recuerdan que somos una especie que vive en comunidad, que no somos un montón de personas individuales. Que hay que abrazar soluciones colectivas aun cuando no sean las mejores desde un punto de vista individual”.

“Si la gente logra quedarse aislada una de otra, y logra protegerse y proteger a los otros de igual manera que en cualquier otra parte de la ciudad, deberíamos andar bien. Muchas personas harán cuarentena en viviendas diminutas, sin balcón, húmedas y frías, y hay que darles apoyo. Porque será difícil aguantar por una cuestión de salud física y mental en otros aspectos”

Alejandra Vives, médico especialista en epidemiología social e investigadora CEDEUS.

Afectará a los estratos sociales más bajos

Alejandra Vives indica que aún es muy difícil de interpretar la distribución de la enfermedad según sectores socioeconómicos. Lo que por ahora es cierto, dice ella, es que “hay un cuadro paradojal”, en tanto “la mayoría de los casos están concentrados en el cono de alta renta, es decir, en personas de altos ingresos. Esto se explica inicialmente porque estas personas son las que introdujeron el virus en el país desde el extranjero. Son lo que se conoce como “importados”. Luego se fueron produciendo contactos locales y se fue diseminando”.

El tema complejo, y que aquejará sobre todo a la población de estratos sociales bajos, es que “hay muchas personas de la periferia que vienen a trabajar al centro y a este cono de alta renta”. Es esperable, dice la médica cirujana, que “haya muchas personas con el virus contraído con y sin síntomas en toda la ciudad”. Ella sospecha que “la información que tenemos es insuficiente para dar cuenta del número real de casos de contagios en otras comunas”.

“Es un cuadro de enfermedad en territorios de altos ingresos, pero pienso que quizás no estamos llegando con la celeridad necesaria en otros territorios”, agrega Alejandra Vives, para quien “más que una desigualdad territorial en el tema de la salud”, acá se presencia “un problema en la forma en que está organizado el sistema público de salud: es un sistema que atiende a la gran mayoría de la población y que tiene serios problemas de abastecimiento”.

“Si la gente logra quedarse aislada una de otra, y logra protegerse y proteger a los otros de igual manera que en cualquier otra parte de la ciudad, deberíamos andar bien. Repito: Muchas personas harán cuarentena en viviendas diminutas, sin balcón, húmedas y frías, y hay que darles apoyo. Porque será difícil aguantar por una cuestión de salud física y mental en otros aspectos”, cierra la especialista de la UC, para quien la prioridad en esta crisis “no colapsar el sistema sanitario” y, por lo tanto, es urgente “cuidar al personal de salud que está extraordinariamente expuesto y evitar que se ocupen las camas críticas”.