Biodiversidad / Descontaminación

El plan que saldrá al rescate del lago Villarrica

Tras la culminación de la primera mesa técnica entre la seremi del Medio Ambiente de la Araucanía, instituciones públicas, municipios y actores de la sociedad civil, más los primeros estudios, se determinó que el aporte de nitratos y fosfatos al lago provendría de los ríos Trancura y Liucura, e incluiría a las pisciculturas. También obedecería a la descarga de aguas servidas en el radio urbano y rural de Pucón y Villarrica. “Es necesaria la conexión a la red de alcantarillado de muchas viviendas”, dicen las autoridades. Se espera que el plan de descontaminación entre en marcha en 2021.

Agencia Uno

Criado en la ribera del lago Villarrica, el niño Víctor Durán solía subirse al bote de su abuelo y remar hasta que sus brazos aflojaran. Con la debida precaución, se animaba hasta a bucear, y veía nadar cardúmenes de pejerreyes a pocos metros suyo. Después fabricó su propio kayak de madera, y entonces el lago se convirtió en su patio acuático natural.

– El cambio más perceptible del lago es la pérdida de transparencia del agua- asegura el Víctor Durán adulto.

A simple vista, lo aquejaba solo eso: la turbiedad del agua. A principios de los 90, sin embargo, comprendió que la pérdida de transparencia entrañaba un problema mayor. “Yo soy tecnólogo médico e hice mi tesis universitaria sobre los enteroparásitos de la población ribereña. Empecé a estudiar los cambios en los ecosistemas del lago: antes había arena y ahora no. En Villarrica se tuvo que hacer una playa artificial. Ahora hay aves y plantas que no se veían. Eso se aprende después”, revela Durán, quien hizo diplomados en gestión ambiental en Alemania y Estados Unidos, y además fue director regional de la extinta Conama en la década del 90.

Desde ese revelador suceso, Durán volcó su vida a la protección del lago que guardó sus sueños de niñez. Hoy es presidente de la Fundación Red de Nuevas Ideas, de la cual depende el proyecto Vigilantes del Lago: a través de esta capacitó a jóvenes y niños que supervisan con una simple mochila sumergible el Villarrica y otros seis lagos del sur de Chile.

Zona saturada

El Ministerio del Medio Ambiente declaró al lago Villarrica “zona saturada” el 19 de octubre de 2017, aunque el decreto recién fue publicado en el Diario Oficial el 6 de agosto de 2018. En el documento detallan que tal declaratoria se justifica por “clorofila a, transparencia y fósforo disuelto”.

De acuerdo al decreto supremo N°39/2012, la consecuente obligación del Estado es elaborar un plan de prevención y descontaminación. A largo plazo.

La medida inmediata, dicen en la seremi del Medio Ambiente de la Araucanía, fue convocar a una mesa técnica informal para intentar establecer la procedencia de las emisiones contaminantes a la cuenca del lago. Esta mesa de trabajo comenzó a operar en marzo de 2018, cinco meses después de la promulgación del decreto, y finalizó en diciembre pasado.

“El aporte más relevante son los cauces que drenan hacia el lago. Hablamos de los ríos Trancura y Liucura, que forman el río Pucón, junto a otros cauces menores como el Molco, Correntoso, Huichatío y Lefún. En términos de carga, el río Pucón es el principal aportante en carga y arrastra los nutrientes provenientes tanto de fuentes naturales como de fuentes puntuales como las pisciculturas”

Pablo Etcharren, encargado de Recursos Naturales de la seremi del Medio Ambiente de La Araucanía.

“La mesa finalizó con cinco reuniones ampliadas, más otras tres reuniones específicas, y tuvieron por objetivo agrupar a los actores públicos, privados, de ong’s y de la sociedad civil, para avanzar en la recopilación de antecedentes y trabajar en la determinación de un inventario de emisiones de nutrientes como fósforo y nitrógeno en la cuenca”, dice Pablo Etcharren, encargado de Recursos Naturales de la seremi de Medio Ambiente de la Araucanía.

Etcharren, quien trabaja directamente en la elaboración del plan, cuenta que la mesa informal será reemplazada por un comité operativo y ampliado de norma, que sentará las bases del anteproyecto cuyo plazo de término es noviembre de 2019. Luego de los trámites correspondientes, el plan debería entrar en marcha en 2021.

En la mesa técnica participaron los municipios de Curarrehue, Cunco, Villarrica y Pucón; instituciones como la Dirección General de Aguas (DGA), el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), CONAF y Sernatur; las cámaras de comercio y turismo de las citadas comunas; universidades como la U. de la Frontera, la U. Católica de Temuco, la U. Autónoma de Chile y la PUC Villarrica; y ong’s como Aguas Libres, Movimiento Ambiental Intercultural Cuenca del Trancura (MAI) y Red de Nuevas Ideas, presidida por Víctor Durán.

¿Qué fuentes contaminan el lago?

La declaratoria de “zona saturada” abrió un abanico de suspicacias sobre el origen de los nitratos y fosfatos que han convertido a una porción del lago, en palabras del experto Víctor Durán, en una “sopa de arvejas”.

“Se menciona en el decreto a la clorofila porque es un parámetro indirecto de las algas que hay en el lago; no es un contaminante directo. El nitrato y fosfato es el alimento de las algas, y ese es uno de los efectos de la contaminación, porque afecta a la transparencia”, añade.

En sus primeros reportes, la seremi de Medio Ambiente de la Araucanía ha llegado a algunas conclusiones, extraídas de un estudio en conjunto con la UFRO.

“El aporte más relevante son los cauces que drenan hacia el lago. Hablamos de los ríos Trancura y Liucura, que forman el río Pucón, junto a otros cauces menores como el Molco, Correntoso, Huichatío y Lefún. En términos de carga, el río Pucón es el principal aportante en carga y arrastra los nutrientes provenientes tanto de fuentes naturales –usos de suelo del bosque, matorrales, praderas, uso agrícola- como de fuentes puntuales como las pisciculturas”, revela Pablo Etcharren.

De igual manera, prosigue el funcionario de la seremi, se encuentran “los aportes de la infiltración por fosas sépticas, ubicadas en el radio urbano y rural”. Etcharren cuenta que la falta de alcantarillado en la ribera sur del lago incide en la infiltración de aguas servidas, sobre todo en verano, ya que “las viviendas aumentan en este período estival su tasa de ocupación y, por tanto, existe mayor colapso de estas fosas sépticas”. También es relevante “la falta de tratamiento de aguas servidas en Curarrehue y Catripulli”, agrega, en concordancia con los resultados preliminares de la investigación con la UFRO.

El experto Víctor Durán, en esa línea, cifra en 2 mil los habitantes de Curarrehue que vierten sus aguas servidas de forma directa al río Trancura.

El seremi de Medio Ambiente de la Araucanía, Anselmo Rapimán, complementa la información de Etcharren: “Es necesario un monitoreo constante, pero hay que tener la historia completa. En el caso de las pisciculturas, cuando tengamos el plan tomaremos las acciones si ellas son una fuente clara de emisiones”. Sobre la falta de alcantarillado, agrega Rapimán, “las empresas sanitarias tendrán que hacerse cargo del sistema de toda esta población que pudiera estar contaminando, pero es la sociedad civil la que tiene que participar de las denuncias”.

La voz de Pucón y Villarrica

Al teléfono, el alcalde de Pucón, Carlos Barra, pide una pausa antes de continuar el diálogo: “El lago no está contaminado, eso no es verídico; está saturado, que es distinto”.

-¿Dónde radicaría la diferencia?

-La norma secundaria del lago habla de enturbiamiento en algunos sectores por el alto uso que se le da en el verano. En el invierno el agua es muy cristalina.

Víctor Durán, en tanto, desmiente al jefe comunal de Pucón. “Solo se puede declarar zona latente o zona saturada. Si se declara zona saturada, es porque el lago está contaminado”, argumenta el fundador de Vigilantes del Lago.

Carlos Barra atribuye la “saturación” del lago a las fuentes difusas y no a las fijas, como la piscicultura. “La gente, nosotros mismos, provocamos el ingreso de fósforo y nitrógeno al lago. Por eso desde el municipio estamos haciendo campañas en el orden de no botar colillas de cigarrillos en las playas; pusimos ceniceros en la ciudad y en la playa, estamos fiscalizando muy bien”, comenta la máxima autoridad de Pucón.

«Claramente nosotros no tenemos el desarrollo inmobiliario a nivel del borde del lago que tiene Pucón. De todas maneras, tenemos detectadas en nuestra comuna fuentes de contaminación difusas asociadas a 3.900 viviendas sin conexión con alcantarillado.”

Pablo Astete, alcalde de Villarrica.

Otro municipio que participó en la mesa fue Villarrica. Su alcalde Pablo Astete asegura que la porción menos contaminada del lago es la que corresponde a su comuna. “Claramente nosotros no tenemos el desarrollo inmobiliario a nivel del borde del lago que tiene Pucón. De todas maneras, tenemos detectadas en nuestra comuna fuentes de contaminación difusas asociadas a 3.900 viviendas sin conexión con alcantarillado, y además sabemos que los canales urbanos de Villarrica hacen aportes permanentes de nutrientes a la cuenca del lago”, explica el jefe comunal de Villarrica.

Víctor Durán ha elaborado 15 propuestas que deberían ser atendidas al momento de instaurar el plan. Una de ellas propone, justamente, “entregar subsidios para que las familias de las áreas urbanas de Pucón y Villarrica, y que no pueden conectarse a la red de alcantarillado por alto costo (cerca de $1.500.000 por conexión), puedan hacerlo”.

El alcalde de Pucón, Carlos Barra, aprueba la idea de Durán y se abre a la opción de abaratar los costos de acceso al alcantarillado. “No sé si lo podremos hacer a través de fondos FNDR, pero estamos dispuestos, porque sabemos que la red es cara”, cuenta.

A juicio de Durán, el boom inmobiliario de Pucón ha incidido en particular en la pérdida de los humedales, los que son relevantes por su capacidad de absorción de nitrógeno y fósforo. Al mismo tiempo, el experto aboga por la reducción de los fertilizantes en el uso agrícola del suelo, ya que estos, según sus propias averiguaciones, también descargan sus componentes al curso del  lago.

Mientras se aguarda la constitución del plan en 2021, desde la seremi de Medio Ambiente tomarán medidas que pretenden reducir las emisiones a corto plazo, y que invitan a la comunidad a adquirir responsabilidad en su toma de decisiones.

“Hay que empoderar a la comunidad para agilizar las denuncias por la instalación de proyectos que no se someten a la calificación ambiental, reforzar la fiscalización a las pisciculturas y a las plantas de tratamientos de aguas servidas”, enumera Pablo Etcharren, y enfatiza también otra de las propuestas de Durán: “Fomentar la reforestación de especies nativas en las áreas ribereñas de la cuenca”.

A su vez, Etcharren invita a usar detergentes libres de fosfatos, no cortar vegetación en la ribera, no orinar ni botar colillas en el lago, usar abonos orgánicos en vez de químicos y preferir embarcaciones sin motor de combustión.

“Las playas están abiertas, nadie se verá afectado por nadar en el lago, está apto para el baño de las personas. Lo que pasa es que mucha gente habla como experta y lo hace sin fundamentos. El lago tuvo peores situaciones en 1984 y ahí la municipalidad contrató un estudio permanente. Pero el lago nunca estuvo contaminado, solo turbio».

Carlos Barra, alcalde de Pucón.

En el anteproyecto, la autoridad medioambiental de la región espera contar con la colaboración del sector privado para reducir las emisiones, aun cuando podría encontrar resistencia. “Ojalá exista voluntad y colaboración pensando en poder conservar y mantener la calidad del agua del lago como servicio ecosistémico de relevancia”, dice Etcharren.

El turismo y las aguas

Pucón, sin duda, es un polo turístico de capital importancia en el país. Su alcalde Carlos Barra asegura que en este período no existe ningún riesgo de salud para los veraneantes que se sumerjan en el lago a través sus playas de arena volcánica.

“Las playas están abiertas, nadie se verá afectado por nadar en el lago, está apto para el baño de las personas. Lo que pasa es que mucha gente habla como experta y lo hace sin fundamentos. El lago tuvo peores situaciones en 1984 y ahí la municipalidad contrató un estudio permanente. Pero el lago nunca estuvo contaminado, solo turbio. Nosotros, por suerte, tenemos un recurso natural que renueva las aguas del Villarrica: el viento puelche. Eso no lo tiene el Llanquihue”, plantea Barra.

Su colega Pablo Astete, de la comuna de Villarrica, también se cuadra con esa opción, pero deja una duda en el aire. “Tenemos la seguridad de que el agua del lago no representa ningún riesgo para la salud humana. Eso lo declaró la autoridad sanitaria: que son aguas recreacionales y que no tienen contaminación microbiológica. Yo no me hago cargo de lo que pasa en la comuna vecina. Pero todas las aguas servidas de Curarrehue, por el río Trancura, descargan en Pucón”.

En cambio, Víctor Durán, desde su experiencia como “vigilante del lago”, dice que hay que evaluar caso a caso la apertura de las playas. “Lo que pasa es que la norma de calidad ambiental protege el ecosistema, no la salud de las personas. Hay una norma primaria que regula los metales pesados, los coliformes fecales, los pesticidas, pero no regula el nitrógeno ni el fósforo porque en sí no son peligrosos para la salud humana”, asegura el especialista.

El problema, cita Durán, ocurre cuando aparecen “blooms” de algas (proliferación, en términos más sencillos) que pueden generar toxinas, y en esa coyuntura “el baño debería estar prohibido”.

-Si de usted dependiera, ¿en ese caso cerraría las playas?

-Claro, las cerraría. Habiendo bloom lo primero que se debería hacer es cerrar la playa donde está ocurriendo eso. Ni media hora te demoras en inspeccionar un bloom, es decir, si el alga está generando toxinas. Eso se hace en todo el mundo, menos en Chile.

La última vez que Durán monitoreó el lago fue el pasado 4 de enero, pero no logró divisar los pejerreyes que aromaron su infancia.