Biodiversidad / Emergencia en la Patagonia

La fundación científica que lleva 20 años en la isla donde ocurrió el derrame

La única base de la fundación Observatorio Científico de los Canales y Andes Patagónicos Australes (OCCAPA) se encuentra en Isla Guarello, zona que fue afectada por el vertimiento de 40 mil litros del hidrocarburo desde el terminal de CAP. Es una organización que suma dos décadas en exploraciones científicas en el archipiélago Madre de Dios, y envió a biólogos marinos para detectar posible flora y fauna dañada por la emergencia. «Guarello es la única isla desafectada de protección de Bienes Nacionales para explotar la piedra caliza», aclara el gerente general de OCCAPA, Pedro Ossandón.

En la Isla Guarello, zona donde el sábado pasado ocurrió un derrame de 40 mil litros de petróleo diésel, solo habita personal minero. No es una villa. No hay escuelas ni un retén de Carabineros. De manera que el potencial daño que pudo provocar el vertimiento del hidrocarburo “no compromete vidas humanas ni población civil”, aclara de entrada Pedro Ossandón, gerente general de la fundación Observatorio Científico de los Canales y Andes Patagónicos Australes (OCCAPA).

Ossandón y su fundación sin fines de lucro conocen muy bien el territorio, por cuanto su única base se ubica justamente en la Isla Guarello, situada a 250 kilómetros de Puerto Natales, y cuyo ingreso es básicamente por vía marítima, surcando los canales y fiordos de infinita belleza en la Patagonia.

OCCAPA lleva 20 años en la promoción de operaciones científicas y de exploración de las islas aledañas al archipiélago Madre de Dios, incluida la Isla Guarello. “Tenemos una relación experiencial y afectiva con el territorio. Reconocemos que estamos frente a un ambiente prístino de incalculable belleza natural y alto valor ecológico, en el cual además hay hallazgos de ocupación de los pueblos canoeros”, explica Pedro Ossandón, sociólogo de profesión.

«Tenemos una relación experiencial y afectiva con el territorio. Reconocemos que estamos frente a un ambiente prístino de incalculable belleza natural y alto valor ecológico, en el cual además hay hallazgos de ocupación de los pueblos canoeros».

Pedro Ossandón, gerente general de OCCAPA.
Este es el camino a la caleta de Isla Guarello. Solo hay personal de faena minera en la zona.

La empresa CAP, en tanto, tiene autorización para explotar el mineral de piedra caliza de Isla Guarello, que sirve como materia prima para producir acero. Dentro del archipiélago Madre de Dios, explica Ossandón, Guarello es la única isla desafectada de la protección del Ministerio de Bienes Nacionales y, por lo tanto, destinada para esa función extractiva, mediante el decreto fechado el 28 de junio de 2016. “La Isla Guarello es un espacio muy menor respecto a lo que significa el archipiélago. Pero hay que considerar que aproximadamente desde los años 50 que se explota la caliza”, aclara él.

“Es una de las zonas donde más llueve en el planeta. La combinación entre agua y piedra caliza genera unas condiciones maravillosas”, agrega Ossandón, cuya fundación cuenta con el barco Cabo Phillips para hacer las exploraciones del sector. “Con ese barco la fundación asesoró y participó en la instalación de ocho estaciones sísmicas en el marco de un control de monitoreo sísmico que se está levantando en la zona. El territorio es extremadamente vasto, por lo que hay muy poca información geológica y de otras áreas”, añade el gerente general de OCCAPA.

Además, la fundación ha sido partícipe del equipo de expediciones en busca de rastros de los pueblos canoeros de la zona, como los kawésqar. «En estas campañas siempre ha sido invitado el pueblo kawésqar porque nos hemos basado en los relatos que ellos no han entregado, y han sido elementos a considerar para la planificación de estas exploraciones».

Por otra parte, en la caleta de Isla Guarello comparten espacio la CAP y OCCAPA. “Tenemos un módulo con habitación para 26 personas y tenemos una pequeña casita donde estamos diseñando un proyecto para armar un laboratorio. Tenemos beneficios de libre uso de las dependencias, hay acceso al muelle, comunicaciones, internet y habitabilidad”, detalla Ossandón.

El barco Cabo Phillips realiza las exploraciones de la fundación OCCAPA.

La acción de OCCAPA en la emergencia

De acuerdo a la información que le brindó el jefe de operaciones de la fundación, que se encuentra en la base en Isla Guarello, el derrame habría sido contenido. “El trabajo de la CAP ha sido bastante eficiente y cumplió con los protocolos de contención. No salió de la bahía de Guarello y la Armada ha logrado colocar más vallas. Personal de nuestra fundación está haciendo un rastreo de las costas, a ver si podemos identificar aves afectadas por el derrame”, acota Ossandón.

Una vez ocurrida la emergencia, OCCAPA activó también sus propias medidas y envió biólogos marinos a la zona afectada para apoyar las tareas de contención y explorar la posible flora y fauna impactada.

“Nosotros no vemos las causas del derrame, sino con el monitoreo del daño al ecosistema. Generamos un plan de acción a través de caminatas para hacer las primeras observaciones. Hoy debieran llegar más equipos científicos”, agrega.

Asimismo, indica Ossandón, ellos no parten desde la premisa de registrar flora y fauna afectada, ya que “preferimos no pronunciarnos hasta que estén los resultados de la investigación en curso”. Sin perjuicio de aquello, que el derrame haya sido de petróleo diésel y no de crudo “genera un escenario más positivo”, opina él.

“El petróleo crudo se hace gelatina, por lo tanto es mucho más difícil extraerlo. En cambio, el diésel es más liviano, queda a nivel de la superficie de las aguas y tiende a evaporarse, y la contención de éste es más ligera. Sabemos además que no hay loberías ni nidificación de aves”, cierra.