Agenda 2030 / Entrevista

Mark Minneboo: “Un futuro tratado global por el plástico en los océanos debe evitar ser como el Acuerdo de París”

El director ejecutivo de Plastic Oceans Chile encabezará dos Diálogos Nacionales que tendrán por objetivo reunir a la academia, industria y sociedad civil chilena para sentar las bases de un posible Tratado Internacional de Residuos Plásticos Marinos bajo el paraguas de Naciones Unidas. La idea, según Minneboo, es que la discusión del próximo 13 de enero sea uno de los insumos que se lleven a la asamblea de ONU Ambiente, fijada para fines de febrero en Nairobi, Kenia. Sin embargo, el representante espera que este pacto global por los plásticos tenga más celeridad y eficiencia que el Acuerdo de París para frenar la crisis climática, firmado en 2015.

Foto: (C) Plastic Oceans Internacional.

Se cree que más de 10 millones de toneladas métricas de plástico ingresan a los océanos cada año. Esa dramática cifra obliga a los países a buscar respuestas a nivel global para dar solución a este problema, también, de dimensiones globales. De ahí que las autoridades hayan adoptado algunas medidas a favor de regular el uso del plástico para evitar que éste termine inevitablemente en los mares, provocando un perjuicio irreparable al planeta.

Al igual como la ONU ha organizado las cumbres por la crisis climática, donde se han logrado firmar pactos entre los países para desacelerarla, desde hace un tiempo se esboza la posibilidad de firmar un tratado internacional sobre los residuos plásticos que desembocan en el mar, ya que hasta ahora los esfuerzos han sido desde una perspectiva nacional, por separado, sin integración entre las partes.

Con ese objetivo en mente, la organización Ocean Plastics Leadership Network (OPLN) ha convocado a tres diálogos globales para recoger insumos de la sociedad civil, la industria y la ciencia y llevarlos a la próxima asamblea de ONU-Ambiente, fijada entre el 28 de febrero y el 2 de marzo de 2022, en Nairobi, Kenia. En dicho encuentro internacional se votará si se abre o no una negociación por un futuro Tratado Internacional sobre Residuos Plásticos Marinos.

Del mismo modo, la etapa siguiente de OPLN ha sido convocar a cinco países a una serie de Diálogos Nacionales para reforzar esos contenidos que se extrapolarán a la asamblea de ONU-Ambiente. Uno de esos países elegidos fue Chile, el único representante de Latinoamérica. Dicho esto, la organización Plastic Oceans Chile será la encargada de coordinar estos Diálogos Nacionales, que se realizará en dos sesiones: la primera, el próximo 13 de enero y la segunda, el 15 de marzo.

“Nuestro timing es complicado. En el primer diálogo estamos a tiempo e hicimos lo posible para hacer el segundo diálogo antes, pero nos fue imposible por el tema de las vacaciones de verano acá. Así que nos dimos cuenta que no tenía ningún sentido hacer el segundo diálogo antes de fines de febrero. Tenemos que buscar la forma para llevar algunos de los resultados del primer diálogo a Nairobi”, dice Mark Minneboo, director ejecutivo de Plastic Oceans Chile, quien espera convocar a la sociedad civil, al sector privado y a la academia.

Con algunos invitados ya confirmados al encuentro del 13 de enero (el que se realizará de forma cerrada y por Zoom), Plastic Oceans Chile también abrió un link para que las organizaciones interesadas puedan completar una solicitud y participar en la instancia. Para Minneboo, la participación de la sociedad civil marcará un sello en lo que podría ser el debate por un tratado internacional sobre plástico en el mar, lo que podría distinguirlo de lo que ha sido la experiencia, por ejemplo, del Acuerdo de París firmado en 2015.

-¿Por qué debe ser diferente al Acuerdo de París?

-Porque en el Acuerdo de París los países no involucran tanto a la sociedad civil y, en cambio, participan más que nada los políticos. Además, tiene su origen en el año 1992 y luego con el Protocolo de Kioto de 1997, y el calentamiento global sigue aquí. Sobre el tema de los plásticos en el mar no tenemos tiempo para seguir conversando, ratificando, cambiando palabras. Hay que actuar rápido. Y en ese sentido, el futuro tratado por los residuos marinos debe evitar ser como el Acuerdo de París, es decir, hay que escuchar más las voces de la sociedad civil. En el caso de los Diálogos Nacionales que haremos en Chile, es necesario escuchar las dos caras de la moneda también. Por eso hemos invitado a los ambientalistas y a las empresas. Hemos visto que en Chile las empresas están cambiando su postura: se están abriendo a la conversación, no quieren que sus marcas terminen en el medioambiente, saben que es malo y reconocen que son parte del problema.

-¿A qué atribuyes la elección de Chile para estos Diálogos Nacionales?

-Yo creo que se debe a los buenos resultados mostrados por Chile en las políticas públicas en torno al plástico, la colaboración público-privada. Ejemplos de buenas prácticas son el pacto por los plásticos, la ley de plásticos de un solo uso, la hoja de ruta de economía circular. Estos hitos han puesto a Chile en el mapa mundial en la lucha contra la contaminación por plástico. Influye también que Chile puso en la mesa la protección de los océanos en la anterior COP25, la que fue definida como una “COP Azul”. Hay que considerar al océano como parte de nuestro ecosistema y parte de la solución. No solo por lo que representa en la lucha contra el cambio climático, sino como símbolo de la lucha contra la contaminación por plástico.

Según las estimaciones, la producción de plástico a nivel global superó los 450 millones de toneladas métricas en 2018 y se proyecta que se triplicará al 205

“Queremos dar una señal muy fuerte de que, si vamos a negociar, tienen que estar involucradas todas las partes. Acá la discusión no va a ser blanco y negro: no buscamos que se prohíba el plástico ni que haya posturas extremas”.

Mark Minneboo, director ejecutivo de Plastic Oceans Chile.

-¿Qué tan lejos estamos de la formulación de un tratado internacional por plásticos en el océano?

-Bueno, obviamente no hay texto todavía, pero está la intención. Hay más de 100 países que públicamente han declarado que están a favor de empezar negociaciones, porque así empiezan los tratados, no con un texto. Empieza con la voluntad de los países de empezar a negociar. No queremos que este momento se vaya a diluir. En Nairobi recién se va a tomar la decisión de empezar o no la negociación, si se le va a dar luz verde o luz roja. Queremos dar una señal muy fuerte de que, si vamos a negociar, tienen que estar involucradas todas las partes. Acá la discusión no va a ser blanco y negro: no buscamos que se prohíba el plástico ni que haya posturas extremas.

-¿Qué actores ya están convocados al primer Diálogo Nacional y con qué resultado te encontrarías satisfecho tras el encuentro?

-Quedaríamos satisfechos si logramos un equilibrio entre los participantes. El objetivo de los Diálogos Nacionales no es pre-negociar un tratado entre todos los sectores de Chile, no estamos buscando el consenso. Lo que buscamos es entender las distintas posiciones de los distintos actores que, directa o indirectamente, tienen relación con el plástico. De la academia hemos convocado a actores de la biología marina, de la economía, del derecho ambiental, de la química; pero por otro lado están los sectores de comida rápida, cosmética, farmacéutica, lácteos e incluso los juguetes. Aquí no nos queremos limitar a los clásicos sectores de plásticos de un solo uso, porque ellos ya tienen muchas plataformas y grupos de trabajo. No podemos dejar de lado al resto del plástico que se usa en la sociedad.

-Lo de los juguetes parece interesante porque involucra la voluntad de convocar a nuevos actores.

-Exactamente. Los juguetes tienen mucho plástico y no tienen ninguna gestión. No dicen qué tipo de plástico contienen. Queremos convocar a la industria pesquera, acuícola, a los recicladores de base y también a las empresas que están innovando en nuevos modelos de negocios como Algramo que, si bien no produce plástico, puede ayudar a las grandes empresas a cambiar su modelo y su logística. Al final, todos los actores, directa o indirectamente, tienen algo que ver con el plástico. Ya hemos hecho 80 invitaciones directas, pero las organizaciones interesadas también pueden llenar el formulario de solicitud y participar. Seguramente en alguna de las salas se sentarán Greenpeace y Coca Cola. No se trata de convencer uno al otro, sino de escuchar; para ello tendremos facilitadores de la conversación en cada sala.

-¿Qué piso mínimo debiese estar sobre la mesa para firmar un futuro pacto global por los plásticos? ¿Podría ser el de contar con una inversión más equitativa a nivel global para combatir el plástico en el océano? Tanto en la lucha contra la pandemia como contra la crisis climática, hemos sido testigos de la desigualdad en la distribución de las soluciones.

-Totalmente. Es muy necesario organizar mejor el financiamiento para lograr una mejor gestión e la basura que se genera, para que los países desarrollados apoyen a los países en vías de desarrollo o subdesarrollados. Hay instrumentos como la Convención de Basilea que logran mejorar los flujos de los plásticos, pero la lucha no pasa solo por evitar el uso del plástico, sino de revisar todos los sistemas involucrados para que haya más control.

-¿Cuál dirías tú que es la principal traba a nivel global para frenar de forma eficiente la llegada de los plásticos al mar?

-Diría que muchos países han ido buscando las formas de frenarlo, pero a través de procesos muy lentos, o de regular producto por producto, sector por sector, material por material. Para las empresas que usan plásticos en sus productos o envases, es un desastre, porque las reglas de Chile son distintas a las de Uruguay, Colombia o Indonesia. Para las multinacionales y para las empresas que exportan plástico es difícil buscar la eficiencia. Hay 137 países que cuentan con regulación en plásticos de un solo uso. Es un gran esfuerzo, pero necesitamos buscar un sistema global que se haga cargo de la gestión del plástico, incentivando la investigación, el ecodiseño y otros aspectos. Por eso nosotros invitamos al mundo académico. Por ejemplo, gracias a los estudios ya se sabe que usar vasos de plumavit para tomar café es el error más grande que hay: el poliestireno emite distintos residuos tóxicos cuando está en contacto con bebidas calientes. Estamos en un problema global y necesitamos soluciones globales.

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