Vivo en Pass: en Puerto Montt fabrican vasos suprarreciclados con foco en regalos corporativos
Creado por la ingeniera ambiental Pamela Silva, este emprendimiento con sede en Puerto Montt confecciona vasos, materos y otros productos de alta calidad a partir de botellas de vidrio que les compran a recicladores de base. Hoy el foco está puesto en la venta a empresas, no a particulares, para lo cual se valorizan principalmente botellas de vino de 750 ml que son personalizadas con mensajes a solicitud de las propias compañías.
Vivo en Pass es un juego de palabras que remite a “vivo en paz” y a las iniciales de su fundadora Pamela Alejandra Silva Silva. Todo comenzó en 2017, cuando logró levantar un fondo Capital Abeja de Sercotec para comprar una máquina y herramientas para revalorizar madera y convertirla en productos para regalo. Oriunda de Puerto Montt, esta ingeniera ambiental había trabajado entre 2010 y 2015 en la industria salmonera en la revalorización de residuos. A tanto llegó su interés por la temática, que años después decidió emprender su negocio propio.
Sin embargo, la mayor limitación era la inversión y la infraestructura, y luego vio que el vidrio podría ser un residuo a abordar en su empresa Vivo en Pass. De manera que migró desde la madera para empezar a reciclar las botellas de vidrio, acumuladas por montones en los rellenos sanitarios, y convertirlas en vasos de alta calidad y con mensajes personalizados. A partir de la adjudicación de varios fondos CORFO, el proyecto ha ido escalando en sus distintas etapas: tecnología, validación comercial, expansión, etcétera.
“Nuestro fuerte es el vidrio, atendiendo la problemática ambiental que hay acá en Puerto Montt. No hay plantas de reciclaje en el sur y eso pasa en todas las zonas geográficamente alejadas de la capital. El vidrio se recicla en Santiago: aquí se segrega, almacena y se envía en camiones. Nosotros hemos recibido financiamiento para hacer valorización local del vidrio. El 90 por ciento de toda nuestra producción es en relación con el vidrio”, explica Pamela Silva, fundadora y directora de Vivo en Pass.
Pamela partió recolectando puerta a puerta en restoranes de la zona sur, pero luego conoció a una familia de recicladores de base, con lo cual cambió el giro del negocio. “Les compramos a ellos las botellas e hicimos un pequeño mercado en torno a eso. Ellos recolectaban, molían el vidrio y lo enviaban a Santiago. Vendían a 50 pesos el kilo, entonces el margen era bajo para ellos. Siguen en eso, es su negocio. Pero con nosotros, si bien los volúmenes son más bajos, obtienen un margen mayor: una botella de 400 gramos, se las pagamos entre 100 y 200 pesos. Los excedentes, que en este caso son los cuellos de botella, sí los mandan a Santiago. Es una colaboración súper positiva para ambas partes”, agrega Silva.

“Nuestro fuerte es el vidrio, atendiendo la problemática ambiental que hay acá en Puerto Montt. No hay plantas de reciclaje en el sur y eso pasa en todas las zonas geográficamente alejadas de la capital. El vidrio se recicla en Santiago: aquí se segrega, almacena y se envía en camiones. Nosotros hemos recibido financiamiento para hacer valorización local del vidrio. El 90 por ciento de toda nuestra producción es en relación con el vidrio”.
El concepto detrás de Vivo en Pass es el suprarreciclaje, por cuanto “ofrecemos más valor al residuo y lo transformamos en otro objeto. El reciclaje sólo lo transforma en nuevas botellas”, comenta la emprendedora. Dice que el 60 por ciento de los objetos que produce a partir de las botellas de vidrio son vasos que se utilizan como regalos corporativos. “Nuestro fuerte son las empresas. Vendemos regalos corporativos personalizados para las empresas. Ellas pueden grabar un mensaje e incluir su propio diseño. Es lo que más vendemos”, indica Pamela Silva. Para este tipo de regalo, la botella que se utiliza es una estándar de vino tinto de 750 ml (que pesan menos de 40 gramos) del tipo tinto, verde y blanco transparente.
“Hay clientes que piden un diseño por cada vaso. Nosotros trabajamos con un sistema de personalización que es la serigrafía. Hacemos un máximo de 75 unidades por diseño. Hay un cliente que pidió seis diseños de vasos distintos. Hicimos 6.000 unidades”, explica Pamela.
Aparte de los vasos (de 11 y 15 centímetros), el catálogo de regalos corporativos suprarreciclados, a partir de residuos de la Región de los Lagos, ofrece materos personalizados (que se refuerzan con telas de jeans reciclado para mantener el agua caliente), pecheras, estuches, velas (a partir de botellas de cerveza recicladas). Con las botellas del agua mineral Puyehue, muy requeridas en hoteles y restoranes del sur de Chile, se fabrican vasos y los materos, esta última una práctica muy habitual en esa zona del país. “Le hicimos una funda en textil con ropa usada, y el matero también se puede personalizar con mensajes. Ahí tenemos una pequeña colaboración con una tienda de ropa usada. Y tanto en eso como en las pecheras y los estuches nos ayuda un grupo de mujeres que capacitamos”, añade la directora de Vivo en Pass.

“El proyecto de inclusión todavía está. Nosotros no somos una empresa grande. Somos una microempresa que hemos logrado dar un puesto de trabajo real. Ha aprendido del proceso, ha conseguido avances increíbles y es un ejemplo para la comunidad en la que está”.
La inclusión social de Vivo en Pass
Vivo en Pass es un emprendimiento sureño con triple impacto ambiental, económico y social. En relación a esta última dimensión, la empresa contrató en 2021 a Nicolás Navarro, un joven con discapacidad intelectual que empezó lavando botellas y evolucionó hasta hoy cortar los vasos. Él llegó gracias al nexo que existe con una fundación que promueve la inclusión laboral de personas como Nicolás.
“El proyecto de inclusión todavía está. Nosotros no somos una empresa grande. Somos una microempresa que hemos logrado dar un puesto de trabajo real. Ha aprendido del proceso, ha conseguido avances increíbles y es un ejemplo para la comunidad en la que está. Esperamos que se quede. También vienen niños con necesidades educativas especiales, y estamos vinculados con este ecosistema de la inclusión”, narra la ingeniera ambiental. También realizaron talleres en una cárcel de la zona para enseñar el oficio de valorización del vidrio a internos de buena conducta.
Nicolás colabora en este proceso de suprarreciclaje de los vasos, que es, según las palabras de Pamela, semiautomatizado. “Hay una parte del proceso que, pese al trabajo de las máquinas, se hace de forma manual. Las botellas se lavan a mano, hay que marcarlas a mano y hay una máquina que las corta y las pule. La impresión es una por una”, detalla Silva. La capacidad productiva aproximada de Vivo en Pass es de 1.500 vasos en un mes. En promedio, ademas, les compran 1.000 unidades de botellas a los recicladores de base, y han logrado valorizar más de 50 toneladas hasta la fecha desde que empezaron en 2017.
Ubicada en una planta de procesamiento en el sector industrial de Trapén, camino a Pargua (localidad donde se cruza a Chiloé por el Canal de Chacao), Vivo en Pass cuenta con un pequeño showroom donde ofrecen sus productos suprarreciclados. Pero no cuentan con tienda física. Todo se hace a través del canal online disponible en su página web, desde donde despachan a todo Chile. Tienen venta a clientes particulares, pero es un sistema más acotado. “Nuestros principales clientes empresas son la industria salmonera y también instituciones públicas como el mismo CORFO, Sercotec y universidades”, devela Pamela.
Actualmente el equipo está compuesto por cinco personas que, en tanto microempresa, comparten funciones y responsabilidades. Aparte de su directora Pamela Silva, trabaja Víctor Velásquez (encargado del área comercial, pero también de los pedidos y de las serigrafías), Cristóbal Noriega (diseñador), Constanza Ortiz (empaque y también lavado de vasos y otros menesteres), el ya señalado Nicolás Navarro (corte de vasos y otras funciones) y un apoyo part-time de Disley Sepúlveda. “Esperamos que con la Ley Rep cambien las tasas de reciclaje en la región. Sabemos que el volumen que nosotros manejamos es bajo, pero creo que todas las opciones de valorización son positivas si el vidrio se queda en la región”, cierra la emprendedora de Vivo en Pass.







