Al alcance del bolsillo: Chiquibaratín promueve la venta de ropa infantil reutilizada
Este emprendimiento cuenta con una tienda online y una física para la venta de ropa reutilizada de bebés, niños y niñas. Las personas que dejan la ropa que sus niños ya no usan reciben a cambio un crédito (canje) para renovar su clóset comprando en Chiquibaratín o bien un pago de dinero. Pero, antes que eso, ocurre un proceso que representa el corazón del proyecto: el proceso de revisión, selección y clasificación de la ropa según sus niveles de calidad.
En el caos de la pandemia, Carla Carvajal se encontraba de post natal por su segunda hija, mientras que su hermana Ángela Carvajal tenía ganas de emprender. Ambas advirtieron que los tiempos de coronavirus iban a ser muy complicados desde el punto de vista económico, y lo primero que se les ocurrió fue trabajar con ropa infantil. La primera razón obedecía al fastuoso precio de las prendas para bebés, niñas y niños; y la otra, que Carvajal tenía un volumen muy grande de ropa, heredada de su primer hijo.
Desde el encierro forzado, ambas ingenieras -Carla civil informática y Ángela civil industrial- comenzaron con crear una cuenta de Instagram y subir fotos en excelente calidad sobre la ropa disponible para ser vendida y reutilizada por otras personas. La clave en el éxito de la propuesta, según Carla, fue la habilidad de su hermana para subir las fotos de las prendas en excelente calidad. “Tuvo harta aceptación y yo creo que influyó mucho la edición de las fotos. Si tú pones algo bonito, a la gente le llama la atención. Hay mucha gente que vende ropa en Instagram, pero por sus fotos no te dan ganas de comprar ropa”, comenta Ángela Carvajal, cofundadora de Chiquibaratín, la marca que comenzó con un simple Instagram y ahora es una empresa formalizada, con todas las de la ley.
Luego de evaluar otro sistema, Chiquibaratín migró hasta el modelo actual de negocio, que viene a satisfacer una doble dimensión: “Impactar positivamente en la economía familiar y en el medioambiente. Eso era lo más potente”, dice Carla, para quien no da lo mismo vender algo que tiene un retorno social relevante que otros productos.
Al principio, Carla tenía su casa llena de ropa que llegaba por diferentes vías. Y ahí se comenzó a esbozar la manera de compensar la entrega de la ropa por parte de las otras mamás. Chiquibaratín empezó a darles algún crédito o simplemente dinero. Al rato se dieron cuenta de la necesidad de invertir en alguna oficina propia para acopiar todo este material. Inicialmente por motivos económicos dudaban, pero luego se decidieron en plenitud: inaugurada en 2023, la tienda (showroom) de Chiquibaratín está ubicada en Nueva Los Leones 196, oficina 301, Providencia, Santiago. Casi en paralelo con la tienda física, inauguraron la página web y el sistema de e-commerce. Actualmente venden esta ropa reutilizada en estas dos plataformas. “La gente nos pedía una tienda física. Muchas mamás querían hacer canje, pero querían ver la ropa. Todavía hay un poco de recelo frente a la ropa usada”, considera Carla.

“Vimos a muchas mamás que llevaban la ropa y después compraban ropa nueva. Esa no es la idea. Nuestro objetivo es promover la reutilización, buscamos a las clientas que quieran reutilizar. Por eso se les ofrece sólo la mitad del dinero”.
El proceso de clasificación
Según Carla Carvajal, el proceso de revisión, selección y clasificación de la ropa que llega es el “core” de Chiquibaratín. En efecto, esta fase se realiza ya sin la presencia de los clientes en el local, con una evaluación detallista y rigurosa, que determina la categoría a la que pertenece cada prenda. Existen los siguientes niveles: Nueva, para la ropa intacta; Tiki Taka, ropa como nueva; Casi Tiki, con pequeños detalles, pero mucha vida útil; Descarte, con desgaste o manchas, que se destina a reciclaje textil a la empresa Paris para ser usadas en paneles de aislación térmica.
Existen dos líneas estratégicas para acercar la ropa infantil reutilizada a las personas: una, la que Carla -que desde hace un año está sola en el proyecto- denomina “chiquimonedas”, a través de la cual se le da un crédito o gift card a los clientes para comprar tanto en el e-commerce como en la tienda física durante seis meses; y otro a través de un pago directo, equivalente a la mitad del precio en que la prenda es evaluada; con esto se busca desincentivar la compra de prendas nuevas en otros lugares y fomentar la reutilización. “Vimos a muchas mamás que llevaban la ropa y después compraban ropa nueva. Esa no es la idea. Nuestro objetivo es promover la reutilización, buscamos a las clientas que quieran reutilizar. Por eso se les ofrece sólo la mitad del dinero”, explica Carla Carvajal.
En el proceso de revisión han logrado incorporar paulatinamente tecnología que ayuda a optimizar el proceso. Gracias a un proyecto en colaboración con el Departamento de Informática de la Universidad Andrés Bello, Chiquibaratín está probando un modelo de inteligencia artificiar para determinar en poco tiempo la calidad y clasificación de las prendas. “Hemos tenido buenos resultados, superior al 80 por ciento de acierto. Con esto esperamos poder escalar para tener más prendas disponibles”, sostiene Carla, quien actualmente realiza este trabajo de forma manual junto a otras trabajadoras, pero demanda mucho tiempo e implica mucho derroche de energía.
Hablando de apoyo desde la academia, Chiquibaratín también cuenta con el respaldo del Instituto 3IE, incubadora de negocios de la Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso y ahora último del programa “Escala Tu Emprendimiento”, con las cuales están adquiriendo más herramientas de marketing, redes de contacto, acompañamiento estratégico y financiero para fortalecer el escalamiento de la propuesta.

“Hemos tenido buenos resultados (con el modelo de inteligencia artificial), superior al 80 por ciento de acierto. Con esto esperamos poder escalar para tener más prendas disponibles”.
El impacto positivo de Chiquibaratín
Desde el comienzo, Chiquibaratín ha logrado procesar la no despreciable suma de 300 mil prendas, incluyendo los ítemes de venta, inventario y descarte. “Lamentablemente un gran porcentaje queda para el descarte, porque llegan en malas condiciones o con malos olores. Pedimos que lleguen lavadas y planchadas, y cuando no es así imponemos un castigo. Toda la gente piensa que su ropa está en mejores condiciones de las que realmente está”, agrega Carla. La ropa disponible tanto en la tienda online como física es de recién nacido hasta los ocho años.
Si en el proceso de evaluación la ropa queda para descarte, Chiquibaratín le avisa al cliente y éste tiene un plazo de siete días para retirarla. De lo contrario, se lleva a reciclaje textil. Previo a ello, se firma un acuerdo que estipula las condiciones en que se hace el traspaso de la ropa.
Según Carla, Chiquibaratín vende más ropa a través del sistema de e-commerce que por la tienda física. Lo importante es que la empresa, pese a ser ropa usada, entrega garantía, lo que permite a los clientes comprar con mayor confianza y credibilidad. La idea es siempre procurar el ahorro económico y el cuidado del medioambiente. “Queremos hacerle un cariño al bolsillo: puedes ahorrar hasta un 70 por ciento de dinero con la compra de ropa infantil reutilizada respecto de la ropa nueva”, resume Carla.







