EcoMercados Solidarios: una política pública clave contra la inseguridad alimentaria
“A tres años de su creación, los EcoMercados Solidarios se han convertido en la única experiencia de una red de bancos públicos de alimentos a nivel nacional en el mundo, así como una política central de esta administración. Su continuidad y proyección dependen de seguir fortaleciendo la innovación y la colaboración entre el Estado, los municipios, la empresa privada y las comunidades”.

A tres años de su implementación, los EcoMercados Solidarios buscan consolidarse como una política pública relevante para enfrentar la inseguridad alimentaria de las familias en pobreza y, sobre todo, de quienes ejercen cuidados en nuestro país. Además de contribuir directamente a evitar que alimentos recuperables terminen en vertederos, lo cual tiene impactos positivos para el medio ambiente.
Y a tres años de su implementación, es necesario hacer un balance y relevar cómo este programa público ha ido creciendo en el tiempo. Desde su puesta en marcha, los EcoMercados Solidarios han permitido recuperar y distribuir un millón de kilos de alimentos, llegando a más de 23 mil hogares en 26 comunas de 15 regiones del país. Alimentos que no son comercializados por ferias libres, supermercados, almacenes y -últimamente- campos agrícolas, han podido ser redistribuidos de manera gratuita, contribuyendo a asegurar acceso a una alimentación adecuada y a mitigar el impacto del aumento en el costo de la canasta básica.
El programa se encuentra presente desde Arica a Punta Arenas, con una implementación comunitaria que se apoya en el trabajo conjunto y solidario entre municipios, comunidades organizadas, privados y el Estado. Esta articulación ha sido clave para sostener una red solidaria con anclaje local y con capacidad de respuesta a las necesidades de cada territorio.
La innovación siempre ha estado presente en los EcoMercados Solidarios. Así, por ejemplo, se ha introducido un modelo donde el sector agrícola dona los productos de la postcosecha. Esto ha sido desarrollado gracias al trabajo coordinado entre agricultores, INDAP, Odepa y organizaciones de voluntariado, permitiendo ampliar la diversidad y calidad de los alimentos disponibles.
Asimismo, en 2026 innovaremos con la implementación del proyecto Salas de Procesos Solidarias. Estos espacios permitirán procesar, envasar y elaborar alimentos al interior de los Ecomercados Solidarios, cumpliendo la normativa sanitaria. De esta manera, buscaremos ampliar las oportunidades para emprendimientos locales y fortalecer la seguridad alimentaria desde una perspectiva productiva.
Así también, por ejemplo, en Valdivia el EcoMercado implementó un huerto vertical comunitario, con el objetivo de fomentar técnicas de cultivo sostenible, junto a la generación de prácticas de educación alimentaria, integrando producción local y reduciendo la huella asociada al transporte de alimentos. Este tipo de proyectos busca incentivar un consumo más responsable, reforzando el vínculo entre soberanía alimentaria y cuidado ambiental.
Respecto al público objetivo para la entrega de alimentos, los EcoMercados Solidarios cumplen un rol relevante dentro del Sistema Nacional de Cuidados. El programa prioriza hogares con jefatura femenina, en situación de pobreza o pobreza extrema, y donde residen personas que requieren cuidados. El acceso regular a alimentos reduce una preocupación estructural de estos hogares y contribuye a aliviar la carga que enfrentan quienes realizan tareas de cuidado no remuneradas.
Asimismo, es importante considerar los datos arrojados por la encuesta Casen (2024), que consideró —dentro de la nueva metodología —una canasta básica de alimentos más saludable, que reduce en 50% la presencia de productos alimenticios ultraprocesados, por lo que la exigencia de la alimentación para medir niveles de pobreza aumenta, lo que nos trae un importante desafío sobre cómo seguir abordando esta materia, tanto desde el mundo público como privado.
Con este nivel de consolidación y a tres años de su creación, los EcoMercados Solidarios se han convertido en la única experiencia de una red de bancos públicos de alimentos a nivel nacional en el mundo, así como una política central de esta administración. Su continuidad y proyección dependen de seguir fortaleciendo la innovación y la colaboración entre el Estado, los municipios, la empresa privada y las comunidades.







