La nueva faceta de Loreto Aravena: educadora ambiental, escritora y promotora del reciclaje en Chiloé
La afamada actriz cofundó en 2023 la empresa Turismo Zero, con la finalidad de transmitir los conceptos de reciclaje, consumo responsable y valorización de residuos por medio de experiencias educativas, participativas y artísticas, enfocadas principalmente en las zonas rurales del archipiélago. En diciembre, Loreto lanzó dos libros de cuentos ilustrados con temáticas ambientales para la niñez con los cuales complementa su labor de educación ambiental.
El acercamiento de Loreto Aravena a las temáticas ambientales casi coincidió con la llegada de su hija, hace 10 años. Al poco tiempo, la actriz, famosa por su papel de Claudia Herrera en la serie televisiva “Los 80”, descubrió un terreno en una desconocida isla en el archipiélago de Chiloé -la isla Tranqui, a 20 kilómetros de Quellón- donde le alarmó la enorme cantidad de plásticos en la playa. Esa fue su primera señal de alerta: “Eso me caló hondo y quería hacer algo para aportar. Vi que en distintas partes de Chile había una problemática similar respecto del residuo. No era sólo que la gente tenía la cultura de tirar todo fuera de un contenedor de basura, sino que no había puntos verdes en las comunas rurales”, comenta Loreto.
Ese fue el puntapié inicial para, en 2023, crear junto a su socia, la artista visual francesa-chilena Montserrat Castaing, la empresa Turismo Zero. En un principio, comenta Aravena, “el objetivo era educar a los turistas respecto de la idea de la isla”. Ahondando más en esta idea, la actriz y ahora divulgadora ambiental señala que “me gustan mucho las islas, esa sensación de estar en un lugar rodeado de agua, pero tienen esa particularidad de que son preciosas por un lado, pero quedan a merced de muchos factores. Todo lo que en la ciudad pareciera ser muy simple, para las personas que viven en las islas es muy complejo”.
Así, como su nombre lo indica, Turismo Zero partió con una idea ligada a empoderar a las comunidades chilotas para poder lidiar con los turistas y transmitirles las ideas de cuidar las islas, el entorno, de llevarse los residuos, en función de la alta vulnerabilidad que presenta este territorio en particular. Sin embargo, recuerda Loreto, “cuando llevábamos un par de años con mi socia, se nos ocurrió poner unos puntos limpios en zonas rurales de Chiloé y empezar a hacer una gestión. Solamente en Chiloé porque quien mucho abarca, poco aprieta, como dice el refrán. Este año vamos a trabajar con Santiago, pero el fuerte está en Chiloé. En Santiago hay un montón de alternativas para reciclar, hay muchos puntos verdes, compostaje, los municipios, la Ley REP. En cambio, en Chiloé no”.
Así, el impulso original del turismo migró hacia una iniciativa ambiental itinerante que lleva educación ambiental, arte y reciclaje a las zonas rurales de Chiloé, impulsando talleres para familias, niñas y niños, donde el aprendizaje se combina con la creatividad y la conciencia ecológica. El proyecto se expresa a través de la instalación de puntos limpios en las fiestas costumbristas del archipiélago chilote, donde por supuesto concurre un volumen no despreciable de vecinos, vecinas y turistas, por lo que se generan muchos residuos. El primer punto limpio instalado fue precisamente en San José de Tranqui, puerta de entrada a la isla Tranqui.
“Estos libros nacieron por una de las campañas de reciclaje. Tenemos unos folletos que se hacen en papel semilla de rúcula y traían un QR de información, donde venía el cuento de la manzana. La editorial SM quedó fascinada con un cuento y nos propusieron publicarlos”.

“Cuando instalamos el punto limpio en las fiestas costumbristas, hacemos talleres, show de títeres, armamos una pequeña biblioteca móvil. En este caso trabajamos con la planta de reciclaje Nova Terra, que queda en Dalcahue, y con empresas que nos auspician para pagarles a los monitores, comprar los contenedores y maxisacos, entre otras labores. Ese punto limpio tiene una persona a cargo y se dejó durante un año en la comunidad. “El punto limpio lo instalamos en un sector controlado, no en una plaza abierta, para que la gente no lo use como basurero. Por eso tenemos una persona que recibe y revisa ese reciclaje para que vaya en los lugares correctos por cada color”, explica Loreto.
Este año 2026 el ejemplo de San José de Tranqui lo quieren replicar con la instalación de otros seis puntos limpios en distintos sectores rurales de comunas de la isla: Chonchi, Quellón (específicamente en Quilen, donde se hace la “Fiesta de la Playa Mágica”), Castro, Quemchi, Quinchao y Puqueldón (en la isla Lemuy).
Al igual que en el de la isla Tranqui, estos nuevos puntos limpios se evaluarán durante un año para saber cómo funcionan. “Durante ese año decidimos si los mantenemos o no, dependiendo del uso que el vecino y vecina le den. Si funciona bien, el punto limpio pasa a manos del municipio, el cual tiene un año de plazo para hacerse cargo y ver cómo funciona. Si funciona, lo dejamos; de lo contrario, lo retiramos”, señala la cofundadora de Turismo Zero.
La instalación de puntos limpios en estos sectores ayuda a mitigar la falta de estos implementos en la isla, que padece una gran crisis de la basura, por el término de la vida útil de rellenos sanitarios y por el uso de vertederos ilegales. “En los únicos lugares donde tienen puntos limpios es en las cuatro comunas más grandes: Ancud, Castro, Chonchi y Quellón. Hay algunas que tienen jaulas para PET. Y nosotras queremos conseguir campanas para los vidrios”, comenta Loreto, quien, además, tiene certificación como recicladora de base, por lo que conoce al dedillo las características de cada material.
“Cuando hemos hecho talleres de reciclaje a niños y niñas, es súper emocionante para ellos tener el material en las manos, ya que aprenden a diferenciar, por ejemplo, cada tipo de plástico”, complementa.
Loreto Aravena cree que la instancia de las ferias costumbristas es propicia para sensibilizar y concientizar a las infancias y a todo el público acerca de la importancia del reciclaje: “Estamos claros que la feria costumbrista es una instancia para los adultos, donde toman, cantan y bailan. A veces hay jornadas de juegos típicos y prácticas tradicionales como la maja de manzana. Pasado el almuerzo, eso sí, los niños no hacen más que estar pegados a la pantalla del celular porque el papá sigue bailando. Cuando vimos eso, notamos una oportunidad para hacer los talleres por la tarde: talleres de ilustración creativa y de títeres, instalamos la biblioteca móvil”.
Durante el año, la idea de Turismo Zero es concentrarse en los talleres de educación ambiental en los colegios rurales de la isla, donde, según Loreto, es más personalizado el aprendizaje. “Es muy diferente la experiencia educativa en colegios rurales, donde hay 10, 5 o 3 niños, que en colegios de Santiago. Es muy lindo lo que una vive estando allá, agradecen mucho llevar estos temas”.
“El punto limpio lo instalamos en un sector controlado, no en una plaza abierta para que la gente no lo use como basurero. Por eso tenemos una persona que recibe y revisa ese reciclaje para que vaya en los lugares correctos por cada color”.

Los cuentos de Loreto
En diciembre pasado, Loreto presentó con gran expectación dos libros que contienen dos cuentos de temática ambiental dirigidos a las infancias: “Mariana, la manzana viajera” y “Sofía y el misterio del basurero encantado”. El primero fue coescrito por Loreto y su socia Montserrat Castaing, y el segundo escrito sólo por la actriz. Ambos eso sí fueron ilustrados por Montserrat. Antes, Aravena había publicado “La mascota Lalo” (dirigido a niños más grandes), sobre un personaje principal de corta edad que llega a vivir del campo a la ciudad y se conecta emotivamente con la lombriz que trabaja en sus plantas. El nombre hace alusión a “La Lo” (sus amigos le dicen “Lo” a Loreto) y a un juego de palabras como “(Lalo)mbriz”. Todos estos cuentos han sido publicados por la editorial SM.
“Estos libros nacieron por una de las campañas de reciclaje. Tenemos unos folletos que se hacen en papel semilla de rúcula y traían un QR de información, donde venía el cuento de la manzana. La editorial SM quedó fascinada con un cuento y nos propusieron publicarlos”, indica Loreto, para quien no fue su primera experiencia editorial: en 2011 le ofrecieron escribir un cuento para los niños que estaban en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile titulado “Leonardo a ojos cerrados”, que aborda el caso de un niño que va con una escafandra hacia las profundidades del mar con su abuelo y mantiene los ojos cerrados por miedo. De pronto abre los ojos y queda maravillado con el océano, lo cual hace reflexionar sobre cómo el miedo paraliza los sueños.
“Mariana, la manzana viajera” trata de este fruto -de nombre Mariana- que siente una pulsión por recorrer el mundo que ve desde lo alto de un árbol. Al caer al suelo, consigue moverse con la ayuda de otros personajes, con quienes vive aventuras hasta dejar para siempre una parte de sí misma en la naturaleza. Mientras que “Sofía y el misterio del basurero encantado” se inspira más en Chiloé: una niña llamada Sofía que vive en una isla conoce a un basurero que es un espíritu mágico que le enseña sobre la relevancia que entraña cuidar a la comunidad mediante el principio de las 3R: reducir, reciclar, reutilizar. El primer cuento va dirigido a niños y niñas entre 3 y 6 años, y el segundo a niños de entre 6 y 9. En tanto, “Mi mascota Lalo” es para niños de entre 9 y 13 años.
Respecto de este nuevo rol como educadora, divulgadora ambiental y promotora del reciclaje y del cuidado a la naturaleza, Loreto no se lo esperaba. “Nunca pensé que iba a llegar tan lejos. Creía que iba a ser algo más anexo a mi trabajo. Yo sigo trabajando como actriz y comunicadora, pero avancé tanto que ahora no quiero detenerme. Quiero hacer un master y seguir concentrada en este tema, mezclarlo con el arte, me gusta el tema de la educación ambiental”, indica.
Hay otras cosas que en este trayecto ella ha observado y que le abominan: una vez fue al balneario exclusivo de Las Tacas y no vio ningún punto limpio. “Ahí pagan por una educación de excelencia y no tenían ningún lugar donde dejar los residuos. Me perturbó. No lo podía creer. Hay gente en el sur que no tiene nada y sí se responsabiliza de sus residuos, y acá no tienen ningún tipo de responsabilidad”.
Salvando este ejemplo, la experiencia ha sido rutilante para Loreto. Y lo más enriquecedor para ella ha sido “ver la cara de los niños cuando ven y tocan a las lombrices, cuando entienden cómo funcionan en el ecosistema y ver que hasta los seres más pequeños tienen algún grado de incidencia en todas las cosas que pasan”.







