Exitosas experiencias de educación en reciclaje hablan de “concientización y sensibilización ambiental”
Cursos, talleres, congresos, cuentacuentos, concursos y otras múltiples actividades para personas de todas las edades se están realizando en diversas comunas del país para motivar y enseñar a la ciudadanía a cuidar el medio ambiente. Una de las temáticas relevantes, en el contexto de la Ley REP, ha sido la importancia de reciclar y de hacerlo de la forma adecuada. Diversas entidades están impulsando la educación ambiental, como fundaciones, empresas, sistemas de gestión, y municipios, integrando especialmente a establecimientos educacionales y juntas de vecinos. Para conocer la realidad en los territorios, País Circular conversó con algunos de los involucrados y participantes de estas actividades.
La implementación de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) en el país, que comenzó en 2023 con dos productos prioritarios -neumáticos y envases y embalajes- implica un gran cambio en la manera de gestionar los residuos, no solo porque ahora los productores son los responsables de su recolección y valorización, sino también porque en distintos niveles involucra una modificación en las conductas de toda la ciudadanía. Es por eso que la ley contempla la indispensable educación ambiental, cuyos avances ya se están comenzando a notar.
Este 2025 que ya termina ha sido especialmente activo en iniciativas enfocadas a transmitir a vecinos, estudiantes y comunidad en general una serie de aspectos teóricos y prácticos sobre el cuidado del medio ambiente, con especial foco en reciclaje. País Circular recogió algunas de esas experiencias para dar cuenta de un tema que es cada vez más desafiante para las autoridades y que será central en el año que se avecina.
Los cursos y talleres han estado dirigidos a alumnos desde los primeros niveles hasta los que están a un paso de terminar su escolaridad, así como a adultos de todas las edades.
“La evaluación es positiva”, comentó sobre estas actividades Francisco Pizarro, geógrafo y profesional del Departamento de Medio Ambiente de la Municipalidad de Pudahuel, una de las comunas que se ha estado moviendo en este tema, y que ahora lo hace en convenio con el Sistema de Gestión para envases y embalajes ReSimple. Francisco Pizarro agregó que entre las evaluaciones y las proyecciones para el 2026 destacan “el poder aumentar la cobertura de Puntos Verdes, solucionar algunos ajustes operacionales respecto al tema de los días de retiro de los residuos, el tema de los recipientes, y poder fortalecer cada vez más el tema de la concientización y la sensibilización ambiental respecto a las conductas con mayor corresponsabilidad”.
Instalación de Puntos Verdes
Entre el 19 y 20 de julio de este año, el colegio Regina Pacis, ubicado en Providencia, vivió una entretenida y educativa jornada sobre la instalación de un Punto Verde. Pero, quizás, lo más valorable es que la iniciativa surgió del entones presidente del Centro de Estudiantes “Voz Estudiantil”.
Sebastián Pérez, profesor de Historia y asesor del Centro de Estudiantes, afirmó que a partir de una carta enviada por el alumno a la municipalidad, “solicitando una intervención medioambiental en el colegio”, los contactaron con el Sistema de Gestión ReSimple, el principal de envases y embalajes de la Ley REP. Fue así como comenzó todo.
“Tuvimos una comunicación bastante fluida y respetuosa con este Sistema de Gestión. Nos donaron contenedores diferenciados para cada tipo de residuo reciclable, que están operativos en el colegio desde la fecha en que los instalaron. Y luego, hicieron una intervención práctica de estos contenedores con todo el colegio, con la jornada de la mañana, que es de séptimo básico a cuarto medio”, señaló el académico.
“Pasaron por todos los cursos a hacer la misma actividad y nos dieron regalos, premios… Los chiquillos estaban bien motivados. Este es un colegio que tiene bastantes estudiantes con necesidades educativas especiales. Y ellos entendieron al tiro. Entonces, fue súper motivante y se armó también un ambiente de entretención y respeto. Fue súper significativo para los estudiantes”.
Según detalló Sebastián Pérez sobre la actividad liderada por ReSimple, “primero era una exposición teórica del reciclaje; de dónde viene, por qué hay que hacerlo, por qué es una necesidad hoy en día, que más que por ser una persona educada en torno a aquello, tiene que ver con la sobrevivencia. Y que este es el camino que tenemos que adoptar como humanidad, si respetamos y habitamos la Tierra. Después, se pasaba a una actividad lúdica, en la cual nos explicaban los colores del reciclaje, con distintas estrategias didácticas. Y luego, iban llamando voluntarios y les pasaban distintos tipos de residuos; una caja de leche, una botella de plástico… Y ahí había que encestar el residuo en un aro de básquetbol que trajeron ellos. Y si lo encestaban bien, los niños se llevaban un premio”, contó.
“Fue entretenido. ¡Si hasta los chicos de cuarto medio estaban entretenidos! Porque seamos honestos, hablar de reciclaje siempre es un tema para los chiquillos que es como fome, latero. Sin embargo, lo entendieron desde otra perspectiva y les quedó grabado. Más allá de que lo hagan o no en sus casas, en el colegio tienen que hacerlo, porque están los contenedores para el reciclaje. Entonces, ellos mismos se van corrigiendo en el recreo, o preguntan: “Profe, ¿Para qué es el azul, el rojo, el verde o el amarillo? Entonces, ahí estamos bien. Fue totalmente un aporte esta iniciativa”, sentenció Sebastián Pérez.

“Este es un colegio que tiene bastantes estudiantes con necesidades educativas especiales. Y ellos entendieron al tiro. Entonces, fue súper motivante y se armó también un ambiente de entretención y respeto”.
Párvulos recicladores
También con ReSimple, se impulsó un taller a nivel de jardines infantiles, entre ellos, el Awka Pillamyken, que se ubica en la comuna de Pudahuel. Y ahí no solo participaron los niños, sino también sus papás y el equipo educativo, en octubre pasado.
Natalia Fuentes, directora del Jardín Infantil Awka Pillmayken, de Pudahuel. comenta que “el taller fue súper lúdico y explicativo, tanto para la familia, la comunidad y para los niños. Ellos disfrutaron de la instancia, porque la monitora era muy pertinente con cada uno de los recursos que utilizaba para poder enseñar cómo reciclar “.
“Los niños han ido incorporando algunas de esas estrategias y reconociendo cuáles son los residuos que podemos dejar en la maxi bolsa y cuáles no, y el por qué. Cuáles pueden ser utilizados y cuáles no”, contó sobre los niños y niñas que participaron en el taller, con un promedio entre los 3 y 4 años.
“Las familias también están con alto compromiso para poder incorporar esto desde sus casas y llevarlo al jardín. Entonces, para ellos fue bien interesante tener un punto de acopio de estos elementos para reciclar, que sea más cercano y seguro, que vaya a ser utilizado para este fin. O sea, que no vaya a ir a un vertedero y, finalmente, se corte el ciclo del reciclaje”, aseveró Natalia.
“Para nosotros, como comunidad, es súper importante porque nuestro sello educativo es vida sana y sostenible. Entonces, tratamos de buscar distintas estrategias, herramientas y redes que nos permitan fortalecer este sello educativo y fortalecerlo, y también para poder transmitirlo a la comunidad”.
“Ese es uno de nuestros desafíos: cómo manifestar a la comunidad, como vecinos, que también somos un centro en el que estamos recibiendo residuos reciclables, porque quizás muchas veces ellos no pueden esperar el camión en cierto horario y puede ser valioso que sepan que acá hay un espacio donde pueden traerlos”, aclara.
“Ese es el reto que tenemos para para el 2026, que dentro de la recolección también esté incorporada la comunidad, los vecinos y quienes nos acompañen en los alrededores. Y bueno, ha sido súper enriquecedor, porque una de las metas que teníamos, era tener una conexión de dónde dejar lo que reciclábamos, porque siempre nos cuestionábamos, ya, estamos reciclando latas, papel o cajas, pero finalmente no teníamos dónde dejarlo e igual se lo llevaba el camión de la basura. Y cortábamos el ciclo y no estábamos siendo consistentes con lo que queríamos transmitir de tener una vida sana y sustentable. Eso nos ha permitido este espacio”, recalcó la directora del jardín infantil.
“El taller fue súper lúdico y explicativo, tanto para la familia, la comunidad y para los niños. Ellos disfrutaron de la instancia”.
Colegios con sello ambiental
Francisco Pizarro, geógrafo y profesional del Departamento de Medio Ambiente de la Municipalidad de Pudahuel, comenta que desde noviembre del año pasado mantienen un convenio de colaboración con ReSimple, que les ha permitido realizar distintas iniciativas como la del jardín Awka Pillamyken.
“A partir de junio-julio, empezamos de manera intensiva a entregar Puntos Verdes en establecimientos educacionales. Porque creemos que es una buena estrategia de concientización y sensibilización ambiental en los territorios, principalmente con niños, niñas y adolescentes. Y también en el marco de aprovechar la oportunidad de los colegios que estaban trabajando con el modelo el SNCAE, que es como la certificación ambiental de los establecimientos educacionales”.
“En ese marco estaba esta acción de poder instalar Puntos Verdes. A ellos se les solicitaba un quorum mínimo de 30 personas del Comité Ambiental Escolar, que era una audiencia más bien multi-experimental, donde había no solamente niños, niñas y adolescentes, sino que los directivos del colegio, profesores, apoderados y también organizaciones sociales del entorno del colegio”, aclaró.
“Entonces, se les capacitaba respecto del buen uso del Punto Verde y de qué manera poder modificar conductas para depositar ahí envases y embalajes, que es como uno de los productos prioritarios que retiran los establecimientos educacionales. Y eso ha dado resultados en términos de poder generar conciencia en términos de cambio de conducta, donde se han dado cuenta los colegios que sus bolsas de basura ya se han reducido de manera cosiderable”, afirmó Francisco Pizarro.
“Dicho eso, hace poco nos dieron los resultados del Ministerio del Medio Ambiente, y de los 11 establecimientos educacionales con los cuales estamos trabajando en el tema ambiental, los 11 lograron su sello ambiental por parte del Ministerio. Y el Awka Pillmayken es uno de los establecimientos que creo que es un referente, porque no solamente trabaja en residuos sólidos domiciliarios, sino también en residuos orgánicos”, destacó.
“Ha dado buenos resultados. Sin embargo, yo creo que hay ajustes que realizar respecto a de qué manera o cómo coordinar el retiro. Muchas veces como el camión no se siente, entonces, ahí las personas tienen que estar atentas cuando pasa el camión”, señaló el profesional del Departamento de Medio Ambiente de Pudahuel.
“Si uno lo quisiera asociar esto a un modelo de intervención, sería visita de prefactibilidad; instalación y activación para fortalecer la concientización y sensibilización socio ambiental; y monitoreo y seguimiento acerca del retiro y buen uso del Punto Verde de reciclaje”, sentenció el especialista.

Acciones desde Fundación Basura
Otras iniciativas ligadas a la educación en reciclaje llegaron de parte de Fundación Basura, entidad que lleva años dedicada a fortalecer los procesos de educación socioambiental, apostando por un mundo sin basura, como es su consigna. Para lograrlo, colabora también con otras organizaciones, como es el caso de la empresa ISA Energía, a la cual apoya en su proyecto Conexión Puma.
Juan Mario Ávila, director de la Escuela Eliodoro Yáñez, en San Bernardo, participó en una intervención educativa del proyecto Conexión Puma, que se realizó a principios de este mes, con niños y niñas desde kínder a cuarto básico.
“La experiencia con la Fundación Basura, si bien fue muy corto tiempo, para poder organizar y coordinar, funcionó muy bien, fue espectacular. Uno, porque eran niños del primer ciclo. Y también, porque la escuela hace poquito cambió su sello, y ahora es un sello de desarrollo de talentos, pero antes era justamente medioambiental. Entonces, muchos de los niños conocen el tema”, expresó.
“Bueno, los profesores también y fue súper grato. Los corpóreos siempre son atractivos para los niños. Se hizo prácticamente en una semana, y funcionó muy bien. Era como un cuenta-cuentos con respecto al reciclaje, y cómo afectaba al medioambiente”.
“Los corpóreos representaban animalitos dentro de la fauna chilena y también los espacios de ciertos lugares que son proclives a la contaminación acá en Chile, en el país… Hubo harta interacción y una presentación con baile”, afirmó Juan Mario Ávila.
“El tema es que los chicos estaban motivados. Y expectantes porque nosotros no les avisamos nada, o sea, esto fue una sorpresa. Onda: ‘niños, tomen sus sillas, nos vamos al gimnasio’ ¡Y funcionó súper!, recalcó el director del establecimiento.

“Los corpóreos siempre son atractivos para los niños. Se hizo prácticamente en una semana, y funcionó muy bien. Era como un cuenta-cuentos con respecto al reciclaje, y cómo afectaba al medioambiente”.
Congreso para vecinos
En otro tipo de actividad, pero con el mismo objetivo, Soledad Vásquez , integrante de la Junta de Vecinos Centenario de Santiago Centro, participó del Congreso Ambiental de Santiago ejecutado por Fundación Basura. Al respecto, comentó que “nos invitó Fundación Basura porque en nuestro barrio llevamos varios años en el tema de reciclaje. Partimos por ahí por el año año 2018, cuando estaba el programa Quiero mi Barrio, ahí surgió el voluntariado de vecinos, en reciclaje orgánico”.
“Después de eso, como junta de vecinos creamos una organización con personalidad jurídica que se llama Todo Ambiente. Y se han ido adjudicando varios proyectos, a lo largo de los años”, expuso Soledad Vásquez.
En tanto, respecto al Congreso, la dirigente destaca que “pasaron varios meses, invitaron a algunos barrios y entre ellos, uno mostró lo que habían hecho en cuanto a la recuperación de platabandas, de las veredas, que están así como medias abandonadas, las veredas que son anchas, que están abandonadas y que al final se transforman en microbasurales”.
“Y ellos todavía siguen trabajando con la comunidad en transformarlas en jardines o en huertos comunitarios. Y para eso las construyen, son actividades totalmente comunitarias con los vecinos se coordinaron y ocupan materiales como pallets, o piedras, o que lograron, por ejemplo, de constructoras que estaban trabajando en algún punto, y que les regalaran desechos como tierra, bolones, qué sé yo, y con eso armaron jardines bien bonitos”, afirmó.
“Lo otro que recuerdo es el caso de un profesor que hizo educación ambiental en su colegio y logró certificarlo como reciclador. Nos invitaron a varios barrios, a mostrar estas iniciativas que se hicieron y que se han mantenido, por lo que sigue siendo un trabajo comunitario”, agregó la vecina.
“Fue una experiencia exitosa. Se cumplieron los objetivos, se expusieron los casos de éxito y, obviamente, todo siempre suma para una comunidad”, recalcó Soledad.








