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Buses a gas natural podrían ingresar a RED en nueva licitación, e industria pide disminuir impuesto específico y equipararlo al del diésel

Es más limpio que el diésel, pero su alto impuesto específico le ha impedido competir de igual a igual en el mercado, según explican las empresas del rubro. Pero en los próximos años el panorama podría ser más favorable para esta alternativa, pues la licitación que prepara el Ministerio de Transportes para los buses del ex Transantiago -ahora RED- permitirá que se presenten propuestas que contemplen esta tecnología. Además, el Ministerio de Energía se comprometió a quitarle restricciones a este combustible para su uso en vehículos particulares. A pesar de los esfuerzos, existe la posibilidad de que el gas vehicular quede obsoleto en el corto plazo gracias al ingreso de máquinas del transporte público con estándar Diésel Euro VI, las que emitirán menos contaminantes.

Natalia Heusser | 10 Abr 2019 a las 6:30 am

En tiempos en los que solo se habla de electromovilidad, el pasado 31 de marzo el Parque Metropolitano anunció el funcionamiento de su flota completa de buses “ecológicos”, como fueron llamados. No se trata de máquinas eléctricas, sino que de ocho buses que usan gas natural comprimido, cuyo principal objetivo es disminuir las emisiones de material particulado y de gases de efecto invernadero. Un aspecto fundamental, considerando que el 31,3% de las emisiones anuales de Chile provienen del sector transportes.

Si bien desde el año 2017 el Ejecutivo ha estado impulsando con fuerza el transporte eléctrico, también se han mostrado abiertos a la utilización de otras energías que sean más limpias que el diésel. De hecho, la licitación que se está preparando para el sistema de transporte público metropolitano, podría considerar la implementación de buses con esta tecnología. “Todo dependerá de las propuestas que realicen los propios operadores”, afirmó el Subsecretario de Transportes, José Luis Domínguez.

La autoridad reiteró que el enfoque está en masificar la electromovilidad porque “su costo, efectividad y efectos sobre el medioambiente son notablemente superiores en comparación a otros combustibles, como el gas, que igualmente emite CO2 a nuestra atmósfera. Pese a eso, igualmente está presente, ya que la flota de transporte público que hoy opera en Punta Arenas funciona bajo esa modalidad, al igual que miles de taxis y colectivos en todo Chile”.

Según la normativa actual, que data de 1998, el uso de gas como combustible solo se permite permite en vehículos livianos de pasajeros destinados a transporte de pasajeros.

Esta es una de las razones que hacen que el camino del gas como combustible para transporte sea cuesta arriba, pero hay otros obstáculos que también lo hacen menos competitivo. Por una parte está vigente la prohibición de convertir vehículos particulares a gas, es baja la oferta de este tipo de vehículos en el mercado, posee pocas redes de puntos de carga y, por último, se ha constatado un fuerte ingreso de automóviles livianos diésel de buen rendimiento y más económicos por litro.

“La autoridad no puede seguir indiferente a la discriminación que afecta al gas natural, situación que le impide ser parte de las alternativas para un transporte limpio y sustentable. Creemos que es imprescindible que en las bases de la próxima licitación de transporte público de Santiago se den señales que compensen este desigual tratamiento impositivo, de modo de emparejar la cancha”

Carlos Cortés Simón, director ejecutivo de la Asociación de Empresas de Gas Natural.

No obstante, el Ministerio de Energía lo considera como una buena alternativa en el transporte particular. “Actualmente estamos impulsando una movilidad eficiente y sostenible, trabajando en distintas líneas para la incorporación de tecnologías de bajas y cero emisiones. En este ámbito, uno de los compromisos señalados en la ‘Ruta Energética 2050’, específicamente en el Eje 5 de Transporte Eficiente, corresponde a la eliminación de las restricciones normativas existentes para el uso de gas en vehículos particulares”, afirmaron desde esta cartera.

El precio que debe pagar el gas

En noviembre pasado, la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) y la Fundación Gas Natural Fenosa organizaron un seminario denominado “Gas natural en el transporte público, un aporte efectivo a la descontaminación”, donde expertos nacionales y extranjeros analizaron las ventajas de esta tecnología, evento en el que estuvo presente la ministra de Transportes, Gloria Hutt.

Y si bien en esa oportunidad la ministra afirmó que el espacio al gas estaría abierto en el nuevo proceso de licitación del transporte público de Santiago, los principales reparos de la industria apuntaron a las barreras de entrada. Según la industria, el principal problema es que hoy el diésel en Chile tiene un impuesto más bajo que el del gas natural.

“Hoy existe una distorsión tributaria que favorece al diésel con un menor impuesto específico y afecta al gas natural con un mayor tributo. En efecto, el diésel en Chile, corregido por rendimiento, tiene un impuesto que es un 35% más bajo que el del gas natural. Creemos que esto es un contrasentido ambiental, ya que vía menor impuesto se premia y fomenta al combustible vehicular más contaminante de todos”, afirma el director ejecutivo de AGN, Carlos Cortés Simón.

Cortés agrega que le entregaron una propuesta al ministerio de Hacienda -basada en un estudio de Econsult- para igualar el impuesto específico de ambos combustibles. Para él, la clave está la voluntad política.

“La autoridad no puede seguir indiferente a la discriminación que afecta al gas natural, situación que le impide ser parte de las alternativas para un transporte limpio y sustentable. Creemos que es imprescindible que en las bases de la próxima licitación de transporte público de Santiago se den señales que compensen este desigual tratamiento impositivo, de modo de emparejar la cancha”.

“Creo que al gas se le pasó un poco el momento, llegó tarde a Santiago. Si fuera hace cinco años, donde la opción que se manejaba era la de tecnología diésel Euro IV o Euro V, ahí tenía opción y significaba una ganancia muy grande. Ahora que compite con el Euro VI, cuyas emisiones particuladas se bajan en más de un 90%, pierde terreno”

Mauricio Osses, académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la UTFSM.

En nuestro país el parque total de vehículos a gas natural, entre taxis y vehículos comerciales, que en su mayoría se encuentran en la región Metropolitana y Magallanes, llega a 8.500 vehículos. “En Punta Arenas, además, desde 2010 operan 84 buses de la locomoción colectiva, todos ellos a gas natural, cuyos beneficios en términos ambientales, de comodidad y mínima contaminación acústica han sido públicamente reconocidos por los usuarios”, especificó Cortés.

Una opción que podría llegar tarde

Hace algunas semanas el gobierno presentó el nuevo plan de transporte público de Santiago llamado Red Metropolitana de Movilidad (RED), que reemplazará al Transantiago, y que comenzará a implementarse paulatinamente de aquí al año 2028.

Este cambio implica una renovación y modernización de la flota de buses, de los cuales ya existen en funcionamiento 200 buses eléctricos y 490 que operan bajo la norma diésel Euro VI. Lo anterior podría hacerle aún más difícil el panorama al gas.

“Creo que al gas se le pasó un poco el momento, llegó tarde a Santiago. Si fuera hace cinco años, donde la opción que se manejaba era la de tecnología diésel Euro IV o Euro V, ahí tenía opción y significaba una ganancia muy grande. Ahora que compite con el Euro VI, cuyas emisiones particuladas se bajan en más de un 90%, pierde terreno”, afirma Mauricio Osses, académico del Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Según el experto, lo ideal sería cambiar a gas los camiones y los buses antiguos y no competir con la nueva tecnología del transporte público. Aún así, es partidario de que el impuesto específico sea parejo para todos los combustibles.

En cuanto a los vehículos particulares, dijo que efectivamente cambiar de gasolina a gas económicamente es más barato, “pero ambientalmente no hay una ventaja porque los vehículos a gasolina emiten muy poco material particulado. La gran diferencia es que sale más barato operar el vehículo, sería una ganancia para el taxista, pero no para la ciudad en términos de calidad del aire. Me preocuparía más que los vehículos que ingresen cumplan con la revisión técnica, que desde mi punto de vista es lo más importante”.