Sebastian Yancovic Pakarati: “En Rapa Nui creemos que podemos ser el puente de conservación marina entre América y Oceanía”
El próximo 17 de enero entrará en vigor el Tratado Global de los Océanos, o BBNJ, destinado a proteger la biodiversidad en aguas internacionales. Por su ubicación en medio del Pacífico, en Rapa Nui han esperado por mucho tiempo este acuerdo y apoyan la postulación de Valparaíso como sede permanente de la convención. Así lo cuenta a País Circular el integrante de Consejo del Mar -Koro Nui o te Vaikava- que administra el área marina costera protegida de Rapa Nui, Sebastian Yancovic Pakarati, quien destaca que el tratado permitirá “generar corredores biológicos de conservación”.
Iorana Korua, saluda Sebastian Yancovic Pakarati al iniciar la entrevista con País Circular y, de inmediato, detalla cuál es su cargo: “Soy consejero electo del Koro Nui o te Vaikava, el sistema o la gobernanza que administra el área marina protegida de Rapa Nui, un área gigantesca de 729.000 kilómetros cuadrados y que tiene distintas categorías de conservación”.
Licenciado en Ecoturismo (UNAB) y Magister en Espacios Naturales Protegidos (Universidad Autónoma de Madrid), Sebastian es hijo de madre isleña y padre del continente, por lo que sostiene que es “una buena mezcla chileno-Rapa Nui”.
Para comprender su rol de consejero es bueno recordar que en 2018 fue creada el Área marina costera protegida de múltiples usos (AMCP-MU) Rapa Nui, “en el Mar Territorial y la Zona Económica Exclusiva de la Isla de Pascua e Isla Salas y Gómez, provincia de Isla de Pascua, Región de Valparaíso”, según indica el Decreto N°10 del Ministerio del Medio Ambiente (MMA). Los objetos de protección son el suelo y subsuelo marino, en particular arrecifes de coral y especies asociadas, montes submarinos y fuentes hidrotermales; la columna de agua; mamíferos marinos (ballenas, delfines, etc.); aves marinas; y los recursos hidrobiológicos (caracol pure, diversos tipos de atún, langosta y tiburón, entre muchos otros).
En el mismo decreto se estableció que esta AMCP-MU quedaría bajo la “administración de un consejo directivo compuesto por seis representantes elegidos por el pueblo Rapa Nui y cinco representantes del Estado”.
Según explica Sebastian Yancovic Pakarati, “el pueblo Rapa Nui cada cuatro años elige sus representantes”. Es decir, como el primer Consejo se formó en 2018, ya ha habido dos elecciones de consejeros Rapa Nui; una ese año y otra en 2022, para un periodo que dura hasta este 2026. Yancovic fue elegido en 2022 junto con Felipe Nahoe (presidente del Consejo), Arturo Tepano, Marcela Hey, Clemente Pate, y Ricardo Hito.
Como parte del Koro Nui o te Vaikava, o Consejo del Mar, Sebastian Yancovic también cumple funciones de representación en actividades vinculadas con la protección ambiental. Es así como en octubre estuvo en Frutillar participando en el Congreso 2025 de la Red de Fondos Ambientales de América Latina y el Caribe (RedLAC), organizado por el Fondo Naturaleza Chile (FNC), donde fue parte de un panel de conversación sobre “Modelos De Co-Gobernanza Con Pueblos Originarios”, además de sostener diversos diálogos con representantes de otras islas del Pacífico.
Asimismo, en septiembre pasado estuvo en Nueva York en la Asamblea General de Naciones Unidas, concretamente en la Semana del Medio Ambiente, viendo temas de conservación marina, particularmente lo que tiene relación con el Tratado Global de los Océanos, que entra en vigor el próximo 17 de enero de 2026, luego de superar las 60 ratificaciones necesarias.
Dicho tratado internacional, conocido como Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas situadas fuera de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ, por Biodiversity Beyond National Jurisdiction), fue adoptado por los Estados Miembros de la ONU en 2023 tras casi dos décadas de negociaciones. Chile fue uno de los primeros países en ratificarlo y, además, está postulando a la ciudad de Valparaíso como sede de la Secretaría Permanente del Tratado.
El acuerdo ha sido ampliamente esperado, pues permitirá adoptar medidas para la protección de áreas marinas internacionales, o de alta mar, una zona que estaba completamente desprotegida y a merced de una serie de actividades altamente destructivas para los ecosistemas y la biodiversidad. Este tratado se hace cargo de aquellas regiones oceánicas que no se encuentran bajo jurisdicción de los países, es decir, más allá de las 200 millas marinas de zona económica exclusiva. Esas aguas internacionales representan más del 60% de los océanos en todo el mundo. Para el pueblo Rapa Nui esta Convención es de gran relevancia, por diversas razones, algunas de las cuales son abordadas en la siguiente entrevista.
“Del modo como hemos visto que se está dando todo esto, creemos que tenemos una muy buena oportunidad de que Valparaíso sea elegido como sede permanente del Tratado Global de los Océanos”.

-¿Por qué es importante este Tratado Global de los Océanos?
El nuevo tratado de alta mar, o de BBNJ como se conoce, alcanzó las 60 ratificaciones que eran requeridas para que esta nueva convención entre en vigencia. Eso fue en el marco de la Asamblea General de la ONU, la Asamblea número 80, y ya van más de 74 países que la han ratificado, 140 y tantos la han firmado, entonces es algo que el mundo está esperando.
Llevamos 20 años trabajando en este tema y hoy día la comunidad internacional ha avanzado a paso firme para poder conservar los océanos y alcanzar con ello la meta 30-30 [proteger al menos el 30% del océano al año 2030]. Entonces, con esta posibilidad de tener áreas protegidas en aguas internacionales, espacios naturales protegidos en aguas internacionales, se van a poder crear nuevas unidades de conservación en alta mar.
En Rapa Nui nos interesa porque nosotros estamos ubicados en medio del Pacífico Sur.
Nuestros vecinos son Chile, que está a 3.700 kilómetros hacia el continente; al noreste está Galápagos, a 3.800 kilómetros; al oeste están las islas Pitcairn a 2.000, luego la Polinesia Francesa; y a 5.000 kilómetros al sur está la Antártica.
Entonces, en este marco global donde nosotros nos ubicamos, claramente que nos interesa la conservación marina en alta mar y poder generar corredores biológicos. Es ahí donde entra nuestro apoyo al país, porque una de las primeras áreas protegidas que se están postulando para ser creada en este nuevo marco de la Convención es justamente el cordón montañoso que va entre Rapa Nui y Desventuradas, entre Rapa Nui y el norte de Chile y el sur del Perú.
Esto nos conviene porque las corrientes principales vienen desde allá y van hacia Rapa Nui. Entonces, para nosotros es fundamental proteger esa cordillera submarina que tenemos en la isla. Por otro lado, Chile está postulando a que en Valparaíso esté la secretaría de este acuerdo.
-Ustedes han apoyado esa postulación, ¿creen que tiene posibilidades?
Rapa Nui, y nosotros como Consejo, hemos estado trabajando desde hace años para apoyar dicha postulación. Es así como hemos participado en distintos foros internacionales, como el Pacific Island Forum en Tonga en 2024, para manifestar nuestro apoyo concreto y real para la postulación de Chile y de Valparaíso. Es sabido que Rapa Nui cae muy bien en todas las islas del Pacífico y la verdad es que hemos tenido muy buena acogida.
Del modo como hemos visto que se está dando todo esto, creemos que tenemos una muy buena oportunidad. El presidente Emmanuel Macron de Francia apoyó hace poco de manera concreta la postulación de Chile, por segunda vez. Creo que también con ese respaldo van a haber más aliados estratégicos que van a querer apoyar a Chile frente a Bélgica, que es el otro postulante para esta secretaría.
A nosotros nos interesa que, si va a ser una Convención enfocada en los océanos, esté en un país oceánico. Y ojalá en el Pacífico. Es por eso por lo que nos interesa mucho apoyar esta postulación.
Hemos mandado una carta a la Cancillería para manifestar también nuestro respaldo concreto y ojalá poder tener buenas noticias a fines de este año.
-¿Se va a resolver este 2026?
No está definida la fecha. En abril se va a realizar la Pre-COP y ahí se va a definir cuándo va a ser la Conferencia de las Partes (COP). Y seguramente ahí, en la primera COP de esta nueva Convención de BBNJ o de Altamar, se va a definir la secretaría.

“Existe mucha presión de pesca industrial en esta zona. También tenemos la minería submarina, que está ad portas de generar impactos que degradan nuestro ecosistema marino de manera masiva”.
-¿Cuál es la situación actual de ese corredor oceánico, por qué se deben generar estas instancias para la conservación?
Es un tema bien problemático, porque tenemos la sobrepesca. Existe mucha presión de pesca industrial en esta zona. También tenemos la minería submarina, que está ad portas de generar impactos que degradan nuestro ecosistema marino de manera masiva. Ya se están implementando las primeras minerías submarinas.
Entonces, creemos que nosotros deberíamos tratar de… No sé si decir proteger lo más posible, pero sí proteger lo más preciado, que es justamente donde se genera la mayor cantidad de vida. Y esos son los lugares donde tenemos que poner foco. Esos lugares, si se conectan con áreas protegidas, nos permite generar corredores biológicos de conservación. Eso es más importante todavía.
Por eso en Rapa Nui creemos que podemos ser el puente de conservación marina entre América y Oceanía, conectando distintas áreas protegidas a través de esta conservación marina en alta mar, como, por ejemplo, la oportunidad que nos da hoy día la Convención BBNJ.
-¿Cómo puede contribuir a la conservación valorar económicamente los ecosistemas, como capital natural?
Claro, hoy día la minería submarina y la pesca industrial podrían estar generando un montón de recursos económicos al año, pero a costa del deterioro del medio ambiente. En muchas instancias internacionales ya hemos visto cuánto es el valor económico que tiene la biodiversidad, el valor económico que tienen los procesos ecológicos y que hoy día tal vez no están siendo considerados de la manera apropiada.
Cuando sean valorados apropiadamente, nos vamos a dar cuenta de la realidad que tenemos, que tal vez ese pescado vale mucho más nadando debajo del mar que en el plato de nuestra mesa hoy día al almuerzo.
-¿Cómo favorecería a Chile tener la secretaría permanente del tratado en Valparaíso?
Creemos que favorecería muchísimo. Sería la primera secretaría en un país en vía de desarrollo.
Probablemente nos daría la posibilidad de fortalecer nuestra relación como país oceánico. Para las relaciones diplomáticas de Chile tener una secretaría de la ONU, de una Convención de la ONU, sería tremendo, con grandes posibilidades de desarrollo económico, y también político.
Creo que tenemos mucho que ganar. También siendo un país líder en los temas de conservación marina que se vienen de aquí a futuro. Así que tenemos fuerte esperanza de que la secretaría pueda quedar acá, que Chile se la pueda adjudicar y con ello desarrollar nuestro país mirando al océano. Porque habitualmente se dice que le damos la espalda al océano, pero no, queremos mirarlo de frente y desarrollarlo, pero desarrollarlo de manera sostenible y con su comunidad.

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