Biodiversidad / Conservación

Plan propone una inversión de $770 millones en los próximos 20 años para salvar de la extinción al huemul de Nevados de Chillán

La población de huemules de la Reserva de la Biósfera Nevados de Chillán-Laguna del Laja es la que se encuentra más al norte del país, y al mismo tiempo la más aislada: está a más de 400 km de las poblaciones más numerosas de este ciervo nativo en el sur del país. Por ello, es la más amenazada en la actualidad, al punto que se estima que no quedan más de 60 ejemplares en la zona. Un plan de recuperación de esta especie impulsado por Conaf y el MMA, actualmente en consulta pública, establece 15 acciones concretas para revertir esta situación con apoyo de ong’s, universidades, empresas y comunidades.

Jorge Molina Alomar | 5 Nov 2019 a las 6:00 am
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Cuando los españoles llegaron a América, los huemules ocupaban gran parte del territorio de lo que hoy es Chile, abarcando desde el río Cachapoal hasta el Estrecho de Magallanes. Hoy su rango de distribución se ha reducido a la mitad, y su población disminuyó en un 99%. Ni su carácter de emblema patrio ni su condición de monumento natural desde 2005 han evitado el que hoy esté catalogado en la lista roja de especies en peligro de extinción. Por ello, un nuevo “Plan de recuperación, conservación y gestión del huemul en los Nevados de Chillán” busca proteger a la población de esta especie ubicada más al norte del país, y la más amenazada.

Propuesto por Conaf y sometido a consulta pública en los últimos días por el Ministerio de Medio Ambiente, el plan establece 15 acciones concretas con el objetivo explícito de mejorar el estado de conservación del huemul en esa zona y de “evitar su inminente extinción en los Nevados de Chillán”. La idea es que la población de huemules aumente y los grupos ubicados al norte y sur de los nevados estén conectados, en un proyecto establecido a 20 años plazo con un costo de $768 millones para su implementación en el mismo período.

Se trata de un trabajo en el que han particpado no solo instituciones del Estado, sino también ong’s como Codeff y Aumen, la Universidad de Concepción, la FAO y empresas como ENEL y Forestal Arauco.

¿Por qué poner en foco en esta zona? Principalmente, porque el riesgo es alto. La población de huemules que vive dentro de las 560 mil hectáreas que componen el Corredor Biológico Nevados de Chillán-Laguna del Laja (declarado Reserva de la Biósfera por UNESCO en 2011) está separada por más de 400 km del resto de la población más numerosa y estable de esta especie, ubicada en el sur del país.

“La población de Nevados de Chillán es una población aislada de las poblaciones de sur -de Los Lagos a Magallanes-, y aislada también de las poblaciones que aún quedan en Argentina. Desde esa perspectiva es la población más amenazada, como lo señala el plan”, explica Charif Tala, jefe del Departamento de Conservación de Especies del Ministerio del Medio Ambiente.

Y esa suerte de aislamiento implica que están en serio riesgo de extinción, principalmente por el reducido tamaño y la alta fragmentación de su población, donde la existencia de grupos reproductivos muy distantes entre si limita seriamente el aumento de su tamaño. Esa condición de vulnerabilidad y aislamiento de la única población de huemules de Chile central es lo que impulsa el plan para realizar acciones concretas que disminuyan sus amenazas y asegure la conservación de este emblemático ciervo nativo en la zona.

“Existen causas históricas que explican el aislamiento y reducción de las poblaciones de la especie, como la cacería y la pérdida de su hábitat natural producto del cambio de uso del suelo para la actividad agrícola, forestal y el desarrollo urbano. Esto ha provocado que exista una población tan aislada, y a tanta distancia del resto de las poblaciones de la especie”

Mariano de la Maza, experto de la gerencia de Áreas Silvestres Protegidas de Conaf.

Se trata de una nueva propuesta, distinta al plan de conservación del huemul elaborado en 2008 para todo el país, específica para las poblaciones de Ñuble y Biobío. “Es una versión nueva y mejorada en virtud de la nueva información tanto del huemul como sus amenazas (…) No sólo habla de aumentar la población sino que también de conectar las subploblaciones existente hoy en día. La conexión de las poblaciones es fundamental para evitar riesgos de consanguinidad”, explica Tala.

No más de 60 ejemplares

Entre 1940 y 2017, se ha catastrado un total de 298 puntos de registro de huemules entre los ríos Perquilauquén por el norte, y Laja por el sur, lo que permite estimar una superficie de extensión de la presencia y área de ocupación de huemules en la zona. Sin embargo, no existe información actualizada de la población de huemules de Nevados de Chillán, sólo hay estimaciones efectuadas en el pasado que dan cuenta de no más de 60 animales para la zona. Un escenario no muy alentador, considerando que una población en muy buenas condiciones debiera estar por sobre 500 ejemplares adultos para la zona.

“Existen causas históricas que explican el aislamiento y reducción de las poblaciones de la especie, como la cacería y la pérdida de su hábitat natural producto del cambio de uso del suelo para la actividad agrícola, forestal y el desarrollo urbano. Esto ha provocado que exista una población tan aislada, y a tanta distancia del resto de las poblaciones de la especie”, explica Mariano de la Maza, experto de la gerencia de Áreas Silvestres Protegidas de Conaf.

Por ello, la meta del plan es que al año 2040 la población haya aumentado y que además los grupos del norte y del sur estén conectados, considerando además un escenario en que solo el 39% del área que ocupan hoy los huemules de Nevados de Chillán está bajo alguna figura de protección pública o privada. La idea es revertir la situación al abordar las amenazas que fueron identificadas como las más críticas.

Conaf
Imágenes como esta, captada en 2014 por una de las cámaras trampa instaladas por Conaf en la Reserva Nacional Ñuble, han permitido avanzar en los estudios de la población del huemul en la zona.

En general, el plan de conservación del huemul identifica 11 amenazas para esta especie en la zona, y de ellas, dos aparecen como amenazas altas. La primera se refiere a los proyectos de infraestructura y urbanización, principalmente  todo tipo de obras que produzcan disminución de hábitat o sean una barrera en el desplazamiento del huemul, ya sea en forma temporal o permanente.

La segunda vulnerabilidad amenaza de categoría alta es la vulnerabilidad al cambio climático, que responde a los escenarios proyectados a 30 y 50 años más, donde se espera aumento de la temperatura y baja en las precipitaciones. Se estima que esto tendrá una fuerte incidencia en la vegetación que forma parte de su hábitat actual en la zona.

Entre las amenazas de categoría media, figuran las prácticas ganaderas no sustentables, la presencia de perros asilvestrados, actividades recreativas no compatibles con su protección, transmisión de enfermedades, incendios y prácticas forestales inadecuadas.

“En la actualidad la población de huemules de Nevados de Chillan posee diversas amenazas, distintas a aquellas amenazas históricas que se mencionaron antes. Las principales, y muchas de las cuales van en aumento son -por ejemplo- la presencia de perros vagos o de vida libre que los persiguen y atacan, las prácticas ganaderas no sustentables que degradan el hábitat y desplazan a las poblaciones de huemul, la transmisión de enfermedades por el ganado doméstico y por especies exóticas como el ciervo rojo, el desarrollo de proyectos de infraestructura como caminos que aumenta el riesgo de atropellos y de incendios forestales, entre otras”, explica Mariano de la Maza.

Principales medidas del plan

El enfoque del plan de Recuperación, conservación y gestión del huemul busca precisamente reducir estas amenazas a través de generar lineamientos de buenas prácticas y alianzas con los diversos actores involucrados en cada una de estas amenazas, para en conjunto asegurar la conservación de esta población.

“Las medidas son elaboradas a partir del análisis de las amenazas, considerando el impacto y factores que contribuyen a que ocurran. Ahora bien, como pasa en la mayoría de los planes, no todas las amenazas son abordables en el plan, una porque sus alcances son mayores -como la vulnerabilidad ante cambio climático o efecto de desastres naturales- y otras porque su nivel de impacto es muy bajo y se prioriza sobre otras”, explica Charif Tala.

“Para la mayoría de la amenazas se proponen acciones de corto plazo, pero podemos destacar aquellas ligadas a la incorporación de buenas prácticas en el manejo de bosque nativo y plantaciones en área de huemul, así como priorizar áreas con huemul en la labores de control de incendios forestales. También se levantan como urgentes implementar trabajo con municipios para abordar una serie de amenazas, entre ellas la presencia de perros de vida libre, la gestión ganadera  y la sensibilización de la comunidad”

Charif Tala, jefe del Departamento de Control de Especies del Ministerio del Medio Ambiente.

Entre las 15 acciones propuestas en el plan de conservación del huemul de Nevados de Chillán, 9 están orientadas a reducir las amenazas al huemul y su habitat. Estas dicen relación con el desarrollo de buenas prácticas forestales en bosque nativo y plantaciones en áreas con huemules, priorizar áreas con presencia de la especie para la prevención de incendios forestales, implementar un plan de reducción de ganado en estas áreas, fortalecer la fiscalización de la caza ilegal, generar instrumentos de buenas prácticas en el turismo de montaña y desarrollar instrumentos técnicos para la evaluación de proyectos civiles en áreas de huemules, entre otras. En conjunto, el costo a 2040 de estas medidas es de $297 millones.

Las 6 medidas restantes están orientadas a realizar acciones de conservación efectiva de la especie, cuyo costo está estimado en más de $471 millones para los próximos 20 años. Entre ellas se encuentra el generar una estrategia que permita aumentar las localidades con reproducción; elaborar un programa de educación y comunicación de la conservación del huemul y su hábitat; establecer acuerdos de conservación, restauración y gestión con propietarios privados; elaborar un plan de monitoreo de la especie en el largo plazo; desarrollar un plan de gestión para la Reserva de la Biósfera en relación al huemul, y generar y actualizar el conocimiento científico sobre la especie.

“Para la mayoría de la amenazas se proponen acciones de corto plazo, pero podemos destacar aquellas ligadas a la incorporación de buenas prácticas en el manejo de bosque nativo y plantaciones en área de huemul, así como priorizar áreas con huemul en la labores de control de incendios forestales. Sin duda también se levantan como urgentes implementar trabajo con municipios para abordar una serie de amenazas, entre ellas la presencia de perros de vida libre, la gestión ganadera  y la sensibilización de la comunidad. También se define como prioritario dar continuidad al monitoreo de las poblaciones, lo que permitiría evaluar la efectividad de las medidas de conservación que sean implementadas”, explica Charif Tala, del Ministerio del Medio Ambiente.

Para Mariano de la Maza, una de las primeras prioridades es conocer muy bien qué sitios o localidades están siendo ocupadas por la especie, “para luego enfocar los esfuerzos para el control de las diversas amenazas a la especie en estos sitios a través del trabajo con las comunidades y el fortalecimiento de las normativas para su protección. Además, para asegurar la conservación de esta poblacion en el largo plazo, se requiere aumentar la protección efectiva de sitios que hoy no la tienen, creando nuevas áreas protegidas públicas y/o privadas para aumentar la superficie de  distribución de la población”.

Para la elaboración del plan, se trabajó también con las comunidades aledañas al hábitat del huemul, entre ellas los sectores de Minas del Prado, en Coihueco; los sectores de Las Trancas y Los Leuques, en la comuna de Pinto; y la localidad de Antuco, en la misma comuna.

“El trabajo con las comunidades locales es clave, porque gran parte de las amenazas a la especie pueden ser evitadas o reducidas mediante el trabajo colaborativo con estas comunidades. Por ejemplo, la única forma de lograr una tenencia responsable de perros o el manejo ganadero adecuado por parte de las comunidades es trabajando en conjunto, y entendiendo que la responsabilidad de proteger a esta especie emblemática para la zona y para el país es de todos y todas”, dice Mariano de la Maza.