Biodiversidad / Cambio climático

Humberto González: “Proteger el krill es clave para mitigar el alza de temperaturas en la Antártica”

El coordinador de la mesa Criósfera-Antártica de la COP25 propuso en el informe científico la creación de áreas marinas protegidas en la zona de crianza de este crustáceo, que cumple un rol vital en el secuestro de CO2 desde la capa superior del océano hasta el fondo marino y, en definitiva, en atenuar el efecto de los récords de calor que se registraron en el continente blanco a principios de febrero. “No esperábamos sobrepasar los 18ºC”, reconoce González.

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Absolutamente desconcertado quedó el coordinador de la mesa científica Criósfera-Antártica, Humberto González, cuando vio la foto que remeció al mundo: esa que mostró a una Antártica convertida en un desierto de tierra, con un puñado de galpones y sin ningún vestigio blanco. Aunque es habitual ver a ese continente con menos nieve en los meses de veran, dice el director del Centro IDEAL, en esta oportunidad el hecho rebasó los límites.

“Me impactó no ver ningún pedacito blanco en esa foto. Erasmo Macaya, quien trabaja conmigo en el Centro IDEAL, va todos los años. Sacó una foto en 2019 desde la base Escudero del Instituto Antártico Chileno (INACH) y ahora en la misma fecha sacó otra en 2020. En la de 2019 se ven algunos espacios vacíos, pero la mayoría está cubierta por nieve. Ahora en esta misma fecha, pero en 2020, no hay nada: solo piedras y tierra”, lamenta el académico de la Universidad Austral.

González tampoco quedó indiferente frente a las temperaturas récord que hicieron cambiar el paisaje de una porción del continente antártico durante este mes. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el pasado 7 de febrero la base argentina Esperanza registró una temperatura de 18,3ºC. Si ese nivel de calor sorprendió al mundo científico, lo peor llegaría dos días después, en la Isla Seymour, reclamada por Chile, Argentina y el Reino Unido: ese domingo 9 la temperatura se empinó a los 20,7ºC, la más alta registrada en la historia.

“La verdad es que yo he estado viendo incrementos de temperaturas en las últimas décadas, pero  un salto tan grande es realmente inédito. Sobrepasar la barrera de los 18ºC no lo esperábamos”, conjetura el encargado de la mesa científica del continente blanco.

¿Qué medidas propone el informe científico coordinado por usted para mitigar las alzas en las temperaturas en la Antártica?

Estas ondas de calor forman parte de todo un proceso que es a gran escala, no es solo local. Está todo conectado. Estamos recibiendo las consecuencias de lo que está ocurriendo en el resto del mundo. Cuando uno habla de mitigación, desde la Antártica nuestras propuestas giran en torno a procesos propios del continente y que puedan potenciar la bomba biológica de carbono, representada por el krill. Lo que produce el cambio climático es el incremento de los gases de efecto invernadero (GEI). En la Antártica no tenemos grandes industrias que emitan GEI, pero sí la mitigación está orientada a potenciar esa bomba biológica, que pueda exportar el carbono desde la zona superior del océano hasta las profundidades del mismo. Ese carbono inorgánico fue incorporado al océano por el fitoplancton o las micro o macroalgas de la Antártica y la transformaron en materia orgánica. Esa materia orgánica es consumida por el krill. El krill transporta carbono de forma pasiva a través de fecas que se hunden por gravedad, pero también lo hace de forma activa. Esto lo consigue a través de las migraciones. Los krills adultos se mueven día y noche hasta 400 metros o más, y así transportan ese carbono. Por eso el llamado es: cuidemos esta bombita a través de la instalación de áreas marinas protegidas en la Antártica. El gobierno chileno y el argentino ya están trabajando para crear estas áreas. A pequeña escala, el informe propone mejorar las instalaciones de las bases de las Fuerzas Armadas y de las bases científicas, en términos de hacer más eficientes los diseños. Por ejemplo, que el agua servida no se vaya al mar y de traer todos los residuos que se generen.

“Los 18ºC significa un estrés enorme para muchas especies, así que el impacto será grande. Se están perdiendo masas de glaciares y probablemente se incrementará esa tasa de pérdida. Habrá grandes desprendimientos de hielo, los que, si se producen sobre el continente antártico, podría impactar en la subida del nivel del mar en términos globales. También puede cambiar el PH del océano (…) La otra gran consecuencia es que va a impactar al clima global completo”

¿Qué efectos tendría para el continente si estos eventos extremos se hacen más recurrentes?

Tiene efectos gravísimos. Impacta la biodiversidad de los organismos de la Antártica que están adaptados a otras temperaturas. Los 18ºC significa un estrés enorme para muchas especies, así que el impacto será grande. Se están perdiendo masas de glaciares y probablemente se incrementará esa tasa de pérdida. Habrá grandes desprendimientos de hielo, los que, si se producen sobre el continente antártico, podría impactar en la subida del nivel del mar en términos globales. También puede cambiar el PH del océano, si bien no a básico, sí habrá un corrimiento desde un 8 a un 7,6. Esto tiene implicancias fuertes para la fisiología de los organismos. Ahora bien, la otra gran consecuencia es que va a impactar al clima global completo. Las consecuencias sobre la intensificación de la Corriente Circumpolar Antártica podrían alterar el sistema de corrientes mundial, y eso tiene el potencial de producir grandes perturbaciones en el clima.

¿Cree que este récord de temperaturas ayudará a los países que integran el Tratado Antártico a aunar posiciones para adoptar medidas más resueltas?

Yo espero que sí. Lo que ocurre en la Antártica es que todo está regido por el Tratado Antártico. Tienen que estar todos de acuerdo. Es como lo que ocurre en el IPCC. Lamentablemente no ha sido posible avanzar tan rápido porque hay intereses económicos de los países que están extrayendo el krill y otros recursos de la Antártica, así como también hay intereses en la minería. Ha sido difícil avanzar, pero yo espero que estos remezones del clima produzcan acuerdos por el bien de la Antártica y de toda la humanidad.

¿Qué otros impactos produce la ola de calor en la biodiversidad de la Antártica?

A la Antártica están llegando montón de organismos que son especies invasoras. Por ejemplo, líquenes, musgos y microcrustáceos, que llegan a través de las corrientes marinas o arrastrados por las grandes masas de macroalgas. También llegan adheridos a las ballenas o entre las plumas y patas de las aves que migran. Son organismos que comúnmente no logran establecerse, porque requieren de ventanas fisiológicas que en la Antártica no están. Son aguas frías, entonces cuando tratan de establecerse, no tienen el potencial de adaptación. Pero en este contexto, a temperaturas del orden de los 18ºC, es probable que puedan asentarse. Y eso puede tener consecuencias graves.

“Chile tiene un reconocimiento mundial en términos de sus áreas marinas protegidas. Lo que nos falta es que no se transformen en áreas protegidas de papel. Están en nuestra legislación, han sido declaradas, pero después ¿quién las va a ver?, ¿cómo las regulamos? Dentro de la mantención, debería haber un compromiso de todos los países del Tratado Antártico en dedicar parte de su tiempo en usar sus buques para realizar esta supervisión”

¿Qué grado de avance registran los gobiernos de Chile y Argentina en establecer estas áreas marinas protegidas?

Bien avanzados. Esto es algo que igualmente debe ser aprobado por el Tratado Antártico. La idea es proteger las áreas de crianza del krill, que son de alta productividad. Ahí se concentran básicamente. Las especies juveniles de krill migran hacia el mar de Wedell y el arco de Escocia. Esa parte es clave mantenerla y protegerla bien, porque es el área de captura más importante de Noruega y otros países.

Seguramente vendrá una disputa importante con Noruega…

Ah, claro, pero hay que demostrar con datos sólidos que el krill es súper importante para la exportación de carbono. Necesitamos proteger esa área. Andrea Piñones, quien trabaja con nosotros en modelación matemática en el Centro IDEAL, ha hecho un trabajo muy importante en la Antártica. Ella dice básicamente que debido al cambio climático y al incremento de temperaturas, habrá una disminución de la productividad del océano y de la cobertura de hielo. Son dos de los factores más importantes del éxito del krill. Si disminuyen esas dos cosas, le quitas el ambiente adecuado para el crecimiento del krill. De acuerdo a ese mismo estudio, de aquí a fin de siglo, si continúa esta tendencia de calentamiento global, el krill va a perder entre el 60 y el 80 por ciento de toda su área adecuada para crecimiento y mantención. Igual, falta información en muchas áreas.

¿Conoce si esas eventuales áreas marinas protegidas serían administradas por Chile y Argentina en conjunto?

-Desconozco cómo será la parte más política de mantención y resguardo de esas áreas. Lo que sí sé es que esta propuesta se está elaborando de forma conjunta y en el marco del Tratado Antártico se debe decidir si se acepta y ver cómo será el manejo.

Debe ser un desafío muy grande para Chile, por cuanto se requieren recursos para supervisar estas áreas marinas protegidas.

Claro. Chile tiene un reconocimiento mundial en términos de sus áreas marinas protegidas. Lo que nos falta es que no se transformen en áreas protegidas de papel. Están en nuestra legislación, han sido declaradas, pero después ¿quién las va a ver?, ¿cómo las regulamos? Dentro de la mantención, debería haber un compromiso de todos los países del Tratado Antártico en dedicar parte de su tiempo en usar sus buques para realizar esta supervisión.