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La fundación que promueve la conservación de 23 lagos de Chile se inspira en el modelo del Tahoe de California

Chile Lagos Limpios procura, entre otras áreas de trabajo, establecer ciencia y monitoreo de los 23 lagos nor-patagónicos ubicados en las regiones de la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. La metodología, apoyada por un equipo científico de la UC Davis Chile y LAND Arquitectos, toma como ejemplo la experiencia del lago Tahoe, que revirtió su degradación ambiental ocurrida hace 60 años. La diferencia radica en que “en Chile todavía se puede aplicar una política de prevención más que de remediación”, porque “hay muchos lagos que aún están prístinos”.

Cuando se le pregunta a qué ave corresponde la imagen corporativa de Chile Lagos Limpios, su director ejecutivo Fernando Coz responde que se trata de una bandurria, cuya figura está conformada por la silueta de casi todos los lagos nor-patagónicos que dicha fundación procura conservar, promoviendo el desarrollo sustentable y la resiliencia al cambio climático de las cuencas lacustres.

La Fundación Chile Lagos Limpios nació después de un seminario realizado en Panguipulli en mayo de 2018, cuyo objetivo fue mostrar ante cerca de 250 personas el caso internacional del lago Tahoe, en California. “Hace 60 años el lago Tahoe se contaminó, sufrió degradación ambiental, hubo conflictos entre actores y perdió su activo más importante: la transparencia”, explica Coz, ingeniero comercial de profesión, quien creó la fundación  junto a LAND Arquitectos, oficina de arquitectura, diseño urbano y laboratorio de planificación medioambiental.

Cuenta Fernando Coz que el lago Tahoe tenía una “dinámica similar” al de los lagos del sur de Chile “por el tema turístico, crecimiento desregulado, desarrollo agrícola e inmobiliario”. De esa afectación nació la organización civil Keep Tahoe Blue, que logró frenar el desarrollo y promover un diálogo entre los diferentes actores para volver a disfrutar de los beneficios del lago californiano. El resultado fue la conformación de la Agencia de Planificación Regional del lago Tahoe, que recibe distintos tipos de financiamiento, y cuya característica es que “su límite político es la cuenca del lago, que abarca dos estados diferentes en EE.UU. y varias comunas, y tienen la potestad de los permisos de transporte y edificación”, explica Coz.

El paso siguiente fue la participación de la Universidad de California Davis (UC Davis) en el proceso de recuperación del lago. El plantel universitario instaló un centro de investigación en la cuenca del Tahoe, y con ello pudieron monitorear con rigor científico la calidad del agua, las especies invasoras y otros factores que atentaban contra la transparencia de la cuenca lacustre. Ángela Delorenzo, socia de LAND y directora de Estrategia de Chile Lagos Limpios, había estudiado en Estados Unidos. Se enteró de este caso ejemplar y se lo comunicó a su ahora socio Fernando Coz.

“En Chile hay una crisis de planificación en las cuencas lacustres, es un territorio estratégico y es una gran reserva de agua. Y ya tenemos un conflicto en algunos lagos como el Villarrica, que es zona saturada; hay algunas playas cerradas en el lago Llanquihue; hay problemas de aguas servidas en el Panguipulli”, complementa Coz, quien pensó en cuestión de segundos en traer a Chile la experiencia de California. De ahí nació la idea del reseñado seminario en Panguipulli.

En dicha instancia, tres personas estadounidenses vinculadas con la agencia del lago Tahoe expusieron sobre la experiencia en su zona, y mostraron especial interés en los lagos del sur de Chile porque había “una oportunidad para implementar un modelo más de prevención que de remediación: es decir, anticiparse al conflicto”, dice Coz.

“En Chile hay una crisis de planificación en las cuencas lacustres, es un territorio estratégico y es una gran reserva de agua. Y ya tenemos un conflicto en algunos lagos como el Villarrica, que es zona saturada; hay algunas playas cerradas en el lago Llanquihue; hay problemas de aguas servidas en el Panguipulli”.

Fernando Coz, director ejecutivo de la Fundación Chile Lagos Limpios.
Fernando Coz, director ejecutivo de la Fundación Chile Lagos Limpios.
Este es el logo de la bandurria con buena parte de los lagos nor-patagónicos de Chile.

El aporte científico en la información de los lagos

Tras el seminario, Coz y su equipo formaron Chile Lagos Limpios con el objetivo de aplicar el modelo californiano a los 23 lagos nor-patagónicos ubicados en las regiones de la Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. Algunos con actuales conflictos ambientales no resueltos y otros totalmente prístinos. Suscribieron un acuerdo de colaboración con la UC Davis Chile, una especie de filial chilena de la universidad californiana, que les brindarán todo el apoyo en ciencia y monitoreo de las aguas. Chile Lagos Limpios recibe financiamiento de cinco instituciones: Fundación Chile + Hoy, Fundación Mustakis, la Embajada de Estados Unidos, Corporación Futrono, Corporación Amigos del Lago Ranco y Corporación de Adelanto Amigos de Panguipulli.

En esta línea de trabajo, ciencia y monitoreo, Coz destaca que el objetivo es “levantar información relevante que permita alimentar la toma de decisiones tanto en el ámbito público como en el privado”. Esto consiste en monitorear los lagos y entender sus estados de salud, para prevenir escenarios de futuro desarrollo. Por ese apoyo externo, Chile Lagos Limpios se define como una fundación de colaboración internacional.

“Creemos en el equilibrio entre desarrollo económico y la conservación del recurso lacustre. Eso es importante dejarlo claro. No nos queremos oponer al desarrollo, pero no queremos promover cualquier tipo de desarrollo”, sentencia el director ejecutivo.

El trabajo partió en enero con la instalación de una estación de monitoreo en el lago Panguipulli, el que les servirá como plan piloto. En rigor, se colocó una boya con una cuerda, desde la superficie hasta el fondo del lago (173 metros de profundidad), que tiene ocho medidores de temperatura. “Miden la temperatura cada 30 segundos con un nivel de certeza de 1 dividido en 1000 grados Celsius. Eso nos permite entender cuál es la mezcla en el agua, y cómo se mueve el lago a nivel horizontal o vertical. Así logramos inferir qué posibles usos de suelo tendrían qué efectos en el lago”, detalla Fernando Coz.

En otras palabras, ilustra Coz, “cuando se exploran diferentes partes del lago, se puede determinar, por ejemplo, si hay un desarrollo inmobiliario de 400 casas, ¿qué pasaría? O bien, si en otra parte del lago se instala una lechería con 250 vacas y praderas, ¿qué efecto tendría? En un sector del lago puede tener un efecto diferente que en otro. Por eso decimos que permite alimentar escenarios futuros”. El próximo sábado, el equipo liderado por Coz examinará la boya para determinar los avances preliminares, aunque “10 meses es muy poco tiempo para llegar a conclusiones más solventes”. Pronto se deberían instalar en Panguipulli dos estaciones de monitoreo más.

En tanto, en septiembre pasado se instaló similar infraestructura en el lago Ranco, además de implementar en la misma cuerda un medidor de oxígeno disuelto. “Esto también permitirá analizar los efectos del cambio climático en las cuencas lacustres en los próximos 20, 30 o 50 años. Es un trabajo muy a largo plazo”. Este año, los representantes de Chile Lagos Limpios esperan explorar otros lagos como el Llanquihue, Caburgua, Colico y Tinquilco. Todos ellos toman como premisa la información histórica de parámetros químicos de la Dirección General de Aguas, de la Universidad Austral de Chile y de estaciones meteorológicas.

“Creemos en el equilibrio entre desarrollo económico y la conservación del recurso lacustre. Eso es importante dejarlo claro. No nos queremos oponer al desarrollo, pero no queremos promover cualquier tipo de desarrollo”.

Fernando Coz, director ejecutivo de Fundación Chile Lagos Limpios.
La lámina indica la profundidad de la cuerda que medirá la temperatura del agua en el lago Panguipulli, que será plan piloto para Fundación Chile Lagos Limpios.

Conciliar posiciones: empresas vs. comunidades

Otra de las funciones que se atribuye Chile Lagos Limpios es oficiar como agencia intermediadora entre dos fuerzas en la cuenca de los lagos que colisionan permanentemente: el interés empresarial versus las comunidades. “Tenemos que permear a los distintos actores. Nosotros hemos sentado en la misma mesa al gerente general de una inmobiliaria con un dirigente de los pueblos indígenas o la presidenta de la junta de vecinos. Tenemos a empresas, clubes deportivos, agencias públicas que conviven con el lago, y queremos establecer una visión común de desarrollo. Y para ello hemos creado una campaña de buenas prácticas de todos los actores”, complementa Coz.

La idea de abordar la problemática integralmente, sin embargo, choca con los intereses de cada grupo social. “Nuestra ventaja como agencia es que no está capturada por ningún interés en particular. Es una metodología probada que tiene rigor científico. Solo a partir de eso se pueden acercar posiciones, aunque es difícil sentarse en la misma mesa. Pero sabemos que cuando hay un intermediario que busca el beneficio común, lo más probable es que todos seamos parte de la solución”, añade Fernando Coz.

El director ejecutivo apunta en un largo plazo a replicar la experiencia de la agencia federal del lago Tahoe en territorio chileno. “Hay institucionalidades y recursos distintos, pero no lo veo como un imposible. Nosotros nos estamos adelantando a la degradación ambiental, entonces se podría hacer más fácil de lo que ocurrió en Tahoe”, propone él.

Otro desafío es contar con la mayor información preliminar del resto de los lagos que, se prevé, se encuentran en mejores condiciones de salud. De ahí que Coz viaje permanentemente a interactuar con los dirigentes locales para obtener información cualitativa de las condiciones de cada uno de los lagos. “También lo hacemos con revisión bibliográfica, es un trabajo arduo”, reconoce.

Adicionalmente, Chile Lagos Limpios se traza como objetivo monitorear no solo el cuerpo de agua del lago, sino toda la cuenca que lo rodea. “Es muy importante analizar el tamaño y diversidad de toda la cuenca, porque todos los impactos en la cuenca afectan al lago”.

Para contrarrestar cierta reticencia empresarial a acoger las oportunidades que brinda la adaptación al cambio climático, Chile Lagos Limpios conformó un comité de empresas, a través del cual intentan motivar a los actores del sector sanitario, eléctrico, salmonicultor y agroindustrial a involucrarse más en el tema. “Estoy seguro que las empresas para viabilizar sus modelos de negocio deben adaptarse al nuevo escenario ambiental y social, y tienen que establecer puentes de diálogos con otros actores: el que no se adapta, muere”, dice Coz, quien adelanta que Chile Lagos Limpios participará tanto en la zona verde como en la zona azul de la próxima COP25.