Nanoforte: el bioestimulante agrícola hecho con bacterias de la Antártica y del Desierto de Atacama
Desarrollado por Pewman Innovation, empresa fundada por tres científicos, este producto incentiva el crecimiento vegetativo y la raíz de los cultivos a partir de su composición con bacterias de climas extremos. Al aplicarlo, Nanoforte combate el estrés hídrico y aumenta el potencial hídrico de la planta hasta en un 40 por ciento. Este bioestimulante fue incluido dentro del Catálogo 2025 Innovación Alimentaria de Chile, del programa Transforma Alimentos -apoyado por Corfo y el Ministerio de Agricultura- como una de las 50 soluciones alimentarias con impacto, potencial de crecimiento y sustentabilidad.
Detrás de la empresa Pewman Innovation hay tres científicos con un marcado interés en llevar la ciencia a la vida cotidiana de las personas: Enzo Galliani, José Manuel Pérez y Denisse Bravo. Los últimos dos son un matrimonio -ambos bioquímicos, él en la Usach y ella en la U. de Chile, y luego doctores en Bioquímica- que sumaba mucha experiencia en laboratorio y soñaba con elaborar soluciones para la industria. Ambos coincidieron en un postdoctorado en Canadá, donde resolvieron saltar de la universidad a la aplicación industrial en beneficio de las personas (por eso Pewman tiene la hoja de arce de la bandera canadiense en su identidad gráfica). Junto con Enzo Galliani, entonces, fundaron en 2019 la citada empresa Pewman Innovation, con el objetivo de desarrollar soluciones tecnológicas para la agricultura.
Antes de que naciera Nanoforte, se abocaron al desarrollo de un producto biofortificante que combatiera el frío en los cultivos agrícolas. “Comenzamos a trabajar en varios proyectos. Y uno de ellos fue aislar bacterias antárticas para proteger a los cultivos del frío y del congelamiento. Nos fue bien los primeros años. Nos ganamos fondos FIA, de Corfo, de ANID. Empezamos a tener réditos económicos, en pocos años pasamos de vender de 1.000 litros a 30.000, y de ahí identificamos otros problemas de la agricultura”, narra Enzo Galliani. Ese producto era Crioprotect, desarrollado en 2021, y actualmente disponible para venta.
La segunda solución agrícola surgió al año siguiente, el 2022, y tuvo por finalidad abordar otra problemática de la industria agrícola: la sequía, el estrés hídrico y la radiación. Así nació Nanoforte, un bioestimulante diseñado para combatir esos estresores, y que cuenta con bacterias tanto de la Antártica como del Desierto de Atacama. “La combinación de bacterias de esos climas extremos le puede brindar a la planta mejor resistencia ante condiciones donde normalmente se encuentran. Ambos climas son muy áridos: ambos son desiertos, la Antártica también, porque el agua disponible es hielo”, agrega Galliani, ingeniero en biotecnología molecular y director de desarrollo de proyectos de Pewman Innovation.

“La mayoría de las bacterias que se venden en el agro son en polvo. En polvo duran más tiempo, porque permite mantener el producto en la repisa por uno o dos años y andar bien. Nosotros quisimos hacerlo más simple para los agricultores, porque el polvo requiere una pre-activación y un ajuste de pH. Nosotros nos saltamos esos pasos y vamos al líquido”.
Extraídas y aisladas por el matrimonio de científicos -José Manuel Pérez y Denisse Bravo- en sus propias expediciones a la Antártica y al desierto más árido del mundo, las bacterias tienen la ventaja de colaborar entre sí, y no competir, para el óptimo resultado de Nanoforte. “Ellos en su vida se han dedicado al estudio de microorganismos extremófilos, se van a buscarlos a lugares extraños. Tenemos microorganismos de los volcanes, de las cuevas patagónicas, de los salares”, aduce Galliani.
Desarrollar el producto e insertarlo en el mercado, detalla el científico y emprendedor, fue relativamente rápido porque “ya teníamos la experiencia de Crioprotect, entonces Nanoforte fue una solución hermana. Contábamos con clientes que tenían problemas similares y entonces todo fue muy expedito”. Se comenzó a desarrollar en 2022, tuvo validación comercial en 2023 y salió a la venta en 2024.
Según explica el director de desarrollo de proyectos de Pewman Innovation, Nanoforte “es un bioestimulante, es decir, a diferencia de otros productos del área agrícola, no aporta nutrientes como tal ni controla enfermedades. Lo que hace, en cambio, es modular la respuesta de la planta ante el entorno. Eso lo hace diferente a un bioplaguicida o un biofertilizante, por ejemplo”.
De acuerdo a la ficha técnica de Nanoforte, el producto “estimula el crecimiento de la planta, promueve la absorción de nutrientes y favorece el enraizamiento. Las nano y micropartículas orgánicas cubren y protegen a la planta del estrés abiótico, ayudando a reducir la transpiración y aumentando la biomasa”. Profundiza en la idea Enzo Galliani: “El estrés abiótico es un concepto referido al estrés que causan cosas que no están vivas, como la falta de agua, la temperatura del aire o del suelo, la radiación UV, la salinidad del suelo, bloqueo de nutrientes, etc. Es decir, si bien está específicamente diseñado para estrés hídrico, Nanoforte contribuye a combatir otros tipos de estrés abióticos que están relacionados a la falta de agua. Ese concepto se usa para contrastar con el estrés biótico, que sería lo vivo (infecciones por hongos, bacterias, insectos, malezas, etc.)”.

“Nanoforte es un bioestimulante, es decir, a diferencia de otros productos del área agrícola, no aporta nutrientes como tal ni controla enfermedades. Lo que hace, en cambio, es modular la respuesta de la planta ante el entorno. Eso lo hace diferente a un bioplaguicida o un biofertilizante, por ejemplo”.
Nanoforte mejora el potencial hídrico
El producto Nanoforte se vende en formato líquido, lo cual representa una novedad porque “la mayoría de las bacterias que se venden en el agro son en polvo. En polvo duran más tiempo, porque se puede mantener el producto en la repisa por uno o dos años y andar bien. Nosotros quisimos hacerlo más simple para los agricultores, porque el polvo requiere una pre-activación y un ajuste de pH. Nosotros nos saltamos esos pasos y vamos al líquido. Lo podemos hacer porque nuestras bacterias son muy resistentes a las condiciones que encontramos en una despensa. Vienen de la Antártica y de Atacama en condiciones extremas y son capaces de sobrevivir en líquido. Tiene bacterias vivas para colonizar la planta y generar protección”, explica Galliani. La empresa tiene su laboratorio y planta en la comuna de Lampa, Región Metropolitana.
Esta simbiosis que se produce entre las bacterias del producto permite mejorar importantes indicadores para los agricultores. Por ejemplo, cita Galliani, la planta puede mejorar entre un 30 y un 40 por ciento de su potencial hídrico. Vale decir, “a la planta le cuesta un 30 y un 40 por ciento menos de esfuerzo absorber la misma agua cuando se usa el producto que cuando no se usa”. Eso se da por la estimulación que provoca Nanoforte tanto en las raíces como en las hojas de la planta, mecanismo que evita la evaporación de agua y que mantiene la hoja más turgente.
El otro efecto positivo de la aplicación de Nanoforte es un incremento de hasta un 15 por ciento de la producción, con el añadido de mejorar la cuaja de la planta (proceso por el cual se forma la fruta) y el calibre de la fruta, en el caso de los frutales. “En una planta cerca del 90% del peso es agua, entonces si puede retener más agua, la producción es más alta”, sintetiza el ingeniero en biotecnología molecular.
Nanoforte está presente en la agricultura de la zona central hacia el sur de Chile, y funciona en todo tipo de cultivos. Pero el fuerte son los frutales, rubro en el que el país tiene altos volúmenes de exportación. “Uno podría pensar que los principales clientes que necesitan este producto están en el norte, pero allá tienen otro tipo de soluciones, por ejemplo, hacen pozos. De Santiago al sur, no hay necesidad de hacer una inversión como esa. Se busca una alternativa más barata, más aplicable rápidamente. La mayoría sufre de estrés hídrico más esporádico de la zona central hacia el sur”, observa Galliani. En cuanto el sistema de comercialización del producto, hoy están aliados con una distribuidora con fuerza de venta abocada a ofrecer Nanoforte a los agricultores interesados.
Algo interesante tiene que ver con el alimento que usan las bacterias para crecer: lo obtienen de un desecho de la industria del biodiésel, llamado griserol crudo. “Eso es un aporte a la economía circular”, indica Galliani.
Por último, Nanoforte fue incluido en el Catálogo 2025 Innovación Alimentaria de Chile, del programa Transforma Alimentos, apoyado por Corfo y el Ministerio de Agricultura, como una de las 50 soluciones alimentarias con impacto, potencial de escalamiento y sustentabilidad. “Es muy importante para nosotros este tipo de reconocimientos. Nosotros como científicos estamos más acostumbrados a que los reconocimientos sean académicos: publicar papers, patentes. Lo que nosotros hacemos es ayudar a las comunidades para mejorar la seguridad alimentaria, acercar la ciencia a la gente. Para nosotros es muy gratificante tener esta tecnología en el catálogo a la par con cualquier otro producto ligado a la agricultura”, cierra el cofundador de Pewman Innovation.







