Cómo Chile se ha convertido en una pieza clave de la escena tecnológica mundial
Chile lidera la revolución tecnológica en Latinoamérica. Descubre cómo se convirtió en referente global con infraestructura, inversión y talento local.

La importancia de los «Chicago boys» en la economía chilena es un caso de estudios sin precedentes para la región y el mundo, aunque no todo se debe a las políticas neoliberales impulsadas por este grupo de economistas.
Hoy día, en este artículo, se analiza de qué forma el Estado, la sociedad civil y las empresas privadas han trabajado de la mano para convertir a Chile en una referencia mundial de vanguardia tecnológica.
Servicios: desde sitios de juegos online hasta retail
Chile es un país minero por excelencia, pero en los últimos tiempos la economía del país ha virado hacia nuevos rumbos. Aunque la influencia de la minería, en especial la del cobre, sigue siendo gigante, la industria de los servicios ocupa actualmente los primeros lugares en participación del PIB.
Diversas industrias que forman parte de este importante sector económico de la sociedad chilena son de gran influencia en la región. Por ejemplo, empresas como Falabella o Ripley tienen presencia en varios países de Sudamérica, y son líderes del sector retail en dónde sea que estén instaladas.
Ante tal auge del sector servicios, entre los que se destacan el transporte, e-commerce, tecnología o entretenimiento, diversas empresas extranjeras han visto a Chile como un gran país para invertir.
Así, han llegado diversas empresas que buscan explotar todo el potencial y los beneficios de invertir en Chile, tales como nuevos casinos con ruleta digital, el juego preferido de muchos desde hace más de 300 años; el gigante del retail estadounidense, Walmart; o la empresa líder del mundo tecnológico, Microsoft.
Hablando de tecnología, es imposible hablar de la industria de los servicios, sin mencionar la importancia que ha tenido que Chile sea una pieza clave de la escena tecnológica mundial.
¿Cómo Chile se ha convertido en líder tecnológico?
La industria de la tecnología chilena ha sido la piedra angular del crecimiento económico en los últimos años. Esto se ha conseguido a partir de un esfuerzo mancomunado entre empresas privadas, sociedad civil y el Estado.
El nivel de inversión tecnológica en Chile es tal que se puede comparar con el de los países más avanzados. De hecho, el despliegue de la infraestructura, realizada en conjunto con las empresas privas y el Estado, necesaria para soportar la gran demanda de servicios relacionados con la tecnología es tal que el país cuenta con el internet más rápido de Latinoamérica y el cuarto del mundo.
De igual forma, se ha logrado que Chile sea uno de los países de la región que más rápidamente ha implementado la tecnología de quinta generación de telefonía móvil (5G), llegando al 90 % en varias ciudades.
El Estado también ha cumplido su parte, pues no solo ha incentivado la inversión extranjera, sino que ha seguido un plan estratégico para modernizarse por completo. En este sentido, en 2024, el Estado chileno se ubica en el puesto 31 —y tercera en todo el continente americano—, ha subido 5 peldaños en comparación al 2022, en la clasificación mundial de gobierno electrónico listada por E-Government Survey 2024.
Esto quiere decir que ha avanzado significativamente en la digitalización de los trámites y servicios ofrecidos por el Estado, optimización del funcionamiento interno, reducción y simplificación de costos, entre otros elementos.
Por su parte, no podemos dejar de lado que la sociedad civil también ha sido un valuarte en el impulso tecnológico chileno, sobre todo gracias al gran ecosistema de emprendedores que ha llevado al país a convertirse en un referente para las startups de la región.
La cuestión no es llegar, sino mantenerse
Es evidente que el esfuerzo mancomunado de todos los chilenos ha llevado al país a convertirse en un líder tecnológico mundial. No obstante, es necesario que estos esfuerzos sean continuados y sostenibles en el tiempo, y que vengan de la mano con planes a largo plazo y que perduren en el tiempo.







