COP15: Cuando los humedales nos reúnen por un desarrollo sostenible
“Este encuentro es una oportunidad para repactar nuestro contrato social con la naturaleza, en Chile y en el mundo. Una señal concreta de que el desarrollo sostenible no es una utopía, sino una posibilidad real cuando se articulan visiones, recursos y voluntades. Porque solo cuidando lo que nos cuida, podremos construir un futuro común”.

En un mundo marcado por la polarización y la crisis climática, la COP15 de Humedales no es simplemente una cita técnica. Es una plataforma política y estratégica para repensar nuestro modelo de desarrollo, integrando economías prósperas con ecosistemas saludables.
En este contexto, los humedales se posicionan como piezas clave para lograr ese equilibrio. Su valor no es solo ecológico, sino también económico. Son capaces de reducir significativamente los daños provocados por inundaciones, proteger infraestructura crítica y generar importantes ahorros en mitigación de desastres. Durante emergencias climáticas recientes, su presencia marcó una diferencia concreta en la protección de territorios habitados.
A escala local, la restauración y protección de humedales también dinamiza economías territoriales. Favorece el ecoturismo, la pesca artesanal, la agricultura sostenible y la educación ambiental, al mismo tiempo que purifica el agua, recarga acuíferos y amortigua eventos extremos. Es, en palabras simples, un win-win entre ecología y economía.
Por eso, la protección de sitios reconocidos internacionalmente como RAMSAR cobra especial relevancia. Estos lugares no solo simbolizan un compromiso con la conservación, sino que permiten activar modelos de desarrollo económico, social y cultural integrados al entorno natural.
En esa línea, el Premio Estrella a la Biodiversidad, que se entrega en el marco de la COP15, busca reconocer experiencias integrales de cooperación público-privada-comunitaria. No se trata solo de conservar, sino de demostrar que es posible crear valor ecológico, económico y social al mismo tiempo.
Chile tiene una oportunidad estratégica en este escenario. Proyectos como el del Humedal Aguada La Chimba en Antofagasta muestran el camino. Allí, la alianza entre el Estado, empresas como COPEC y organizaciones de la sociedad civil como Fundación Kennedy ha permitido restaurar ecosistemas, fomentar el aprendizaje ciudadano y generar desarrollo local sostenible, incluso en contextos urbanos marcados por múltiples desafíos.
La COP15 nos invita a superar el enfoque puramente técnico y adoptar una mirada política y económica: invertir hoy en naturaleza es evitar costos millonarios mañana, ya sea en infraestructura, emergencias hídricas o pérdida de biodiversidad.
Este encuentro es, por tanto, una oportunidad para repactar nuestro contrato social con la naturaleza, en Chile y en el mundo. Una señal concreta de que el desarrollo sostenible no es una utopía, sino una posibilidad real cuando se articulan visiones, recursos y voluntades. Porque solo cuidando lo que nos cuida, podremos construir un futuro común.







