Color Local: la tienda a escala humana que potencia la agricultura familiar campesina en Concepción
Fundado en 2015 por Melissa Torres y Macarena Zambrano, este emprendimiento penquista ofrece productos cultivados de manera limpia y sostenible por una red de entre 45 y 50 familias que viven en distintas zonas rurales de la región y aledañas. Inspiradas en la soberanía alimentaria, ambas emprendedoras logran promover la alimentación saludable, la economía local y el cuidado al medioambiente. Incluso, dentro del catálogo, han logrado recuperar frutas y verduras que estaban casi perdidas, gracias a la protección e intercambio de semillas de sus colaboradores/es. Entre ellas, figura el tomate angolino y rosado, el poroto verde de un metro de largo y la espinaca morada.
Melissa Torres es médica veterinaria y Macarena Zambrano, relacionadora pública, pero a ambas las une el amor por la tierra, por el medioambiente, por la soberanía alimentaria y por la comida saludable. Se conocieron en 2015 y congeniaron de inmediato. Alineadas por la misma causa, juntas comenzaron a generar espacios de articulación entre productores/as locales en Concepción. No obstante, eran ferias que solían durar un solo día, lo que a todas luces parecía insuficiente. Entonces le dieron rienda suelta a una idea que ya tenía cierto grado de maduración: abrir una plataforma de comercialización permanente que habilitara el encuentro entre los habitantes de Concepción y los productos de la agricultura familiar campesina. Ese es el origen de Color Local.
“Nunca supimos muy bien en qué nos metimos. Lo de abrir un negocio no es tan simple. Fuimos aventurándonos y abriendo este espacio como una pequeña tienda que funcionaba ciertos días a la semana. Teníamos una red pequeña de productores locales y luego fuimos abriendo esa búsqueda. Tuvimos que aprender de comercio, de contabilidad y de marketing”, comenta Melissa Torres, socia fundadora de Color Local junto con Macarena Zambrano. Melissa es penquista y Macarena, lotina. Bien enraizadas a su territorio. “Nos unía una profunda convicción de articular el mundo rural en forma efectiva con la ciudad”, agrega Torres.
Color Local emergió como la primera tienda de agricultura sostenible de Concepción. Melissa y Macarena ya no cuentan con unos pocos colaboradores como al principio, sino que hoy el proyecto sustenta con una red de entre 45 y 50 familias que ofrecen sus productos para ser comercializados en la tienda, ubicada en calle Rengo 15, a pasos del concurrido Parque Ecuador de la capital regional. Por supuesto, ambas constatan que los pequeños agricultores produzcan bajo estándares de sostenibilidad ambiental, sin aplicación de fertilizantes ni pesticidas químicos, uso eficiente del agua, entre otras variables agroecológicas.
La pyme cuenta con redes de productores agroecológicos de Prodesal e Indap, y con otro tipo de productores que no están formalizados. Macarena y Melissa alternan entre viajes al campo a retirar los productos y recibirlos en la misma tienda. Ellas acuden, por ejemplo, al sector rural de Tomé, Hualqui, Santa Juana y otras comunas de la región a retirar los productos, mientras que reciben en el negocio los envíos de agricultores de Quillón y Queime. En los viajes al campo, coordinan los retiros en algunas ferias locales para abaratar costos y no ir huerta por huerta. “Ir a cada uno de los campos sería imposible, entonces lo hacemos a través de rutas que coordinamos. Si no, tendríamos que vender una lechuga en 5 mil pesos y no es la idea”, ejemplifica Melissa.

“Nos dedicamos a promocionar el tema educativo. Explicamos que alimentarnos es un acto político, no porque solamente sea cultivado de modo orgánico, sino que el decidir cómo alimentarse invita a una responsabilidad de lo que llevas a tu mesa y de qué ingieres tanto para tu salud como para la salud de los ecosistemas”.
“Nos dedicamos a promocionar el tema educativo. Explicamos que alimentarnos es un acto político, no porque solamente sea cultivado de modo orgánico, sino que el decidir cómo alimentarse invita a una responsabilidad de lo que llevas a tu mesa y de qué ingieres tanto para tu salud como para la salud de los ecosistemas”, complementa Torres, para quien “nuestra idea va en contra de cómo se genera un negocio convencionalmente. Nuestro proyecto es altruista, colectivo y nos encontramos de sopetón con un sistema que no genera facilidades para este tipo de actividades rurales”. La relación es a escala humana: el contacto se hace de forma directa con las y los agricultores y se crea un clima recíproco de familiaridad y confianza. El fundamento de una “economía solidaria”.
Al principio, Color Local comercializaba frutas y verduras de temporada, además de legumbres y otro tipo de productos en esa línea. Hoy, sin embargo, los clientes que se acercan a la tienda de Rengo 15 se encuentran con una oferta más abundante, donde caben productos de cosmética, fermentados, snacks, panadería saludable, hierbas medicinales, alimentos veganos y productos de limpieza sustentables, entre otros.
“En principio comercializábamos lo que se producía en el territorio, pero nos dimos cuenta de que era inviable comercialmente. Incluimos otros productos que respondían a la misma lógica y con el efecto de conciencia. Buscamos otros productos y subproductos como mermeladas. Buscamos a una amiga que tenía un emprendimiento de chucrut, de miel. La idea era tener contacto con redes de productores locales a nivel nacional”, explica Melissa.

“Esta biodiversidad alimentaria hace que la tienda sea de asombro, porque son productos que los clientes habían visto en su infancia. Por eso visitar Color Local es una experiencia, ya que la gente se maravilla mucho”.
Tomate angolino y espinaca morada: variedades recuperadas
Visitar la tienda de Color Local puede representar para muchos clientes un viaje por la memoria emotiva. Gracias al intercambio de semillas que realizan las familias que trabajan con Melissa y Macarena, han logrado revivir frutas y verduras que sólo estaban en el imaginario de las personas más antiguas. La práctica sostenida por generaciones es conocida en el mundo mapuche como trafkintu, y consiste en un intercambio de semillas, saberes, plantas y productos que ha permitido recuperar, compartir y guardar biodiversidad.
Un ejemplo, dice Melissa, el tomate angolino, muy conocido en el sur de Chile tal como el tomate limachino en la zona central del país. Es uno de los tomates recuperados que se creía perdido, y que es ofrecido en Color Local. Lo mismo con el tomate rosado, una especie típica de Yumbel, muy sabrosa, “que se dejó de cultivar en la zona y ahora está resurgiendo”, añade Torres. Otras variedades son el poroto verde de un metro de largo y una espinaca morada. También se citan acelgas de colores, zapallos italianos amarillos, zapallos camotes sombrero turco, calabaza de castilla, cuello de cisne, coliflores moradas, romanezcos amarillos y rosados, brócolis morados, colinabos, nabos y pimentones de muchos tipos.
“Esta biodiversidad alimentaria hace que la tienda sea de asombro, porque son productos que los clientes habían visto en su infancia. Por eso visitar Color Local es una experiencia, ya que la gente se maravilla mucho”, asegura Melissa. Paralelamente a la agricultura familiar campesina, agrega ella, hay familias no vinculadas de forma directa con el mundo rural que se fueron a vivir al campo inspirados en el concepto de permacultura, y han ayudado a la resurrección de estos cultivos. A la vez hay en la tienda especies nativas de recolección como murtilla, hongos como changles y digüeles, maqui fresco y deshidratado. Papas nativas michuñe cultivadas en Hualqui asoman entre las bandejas también.

Gracias al intercambio de semillas que realizan las familias que trabajan con Melissa y Macarena, han logrado revivir frutas y verduras que sólo estaban en el imaginario de las personas más antiguas. La práctica sostenida por generaciones es conocida en el mundo mapuche como trafkintu, y consiste en un intercambio de semillas, saberes, plantas y productos que ha permitido recuperar, compartir y guardar biodiversidad.
El Plan Mensual y las redes en Concepción
Color Local formuló un Plan Mensual de Alimentos para fomentar la alimentación saludable y sustentable de temporada durante todo un mes. Comenzaron armando canastas agroecológicas, pero ocurría que muchas veces Melissa y Macarena tenían que cambiar algunos productos que no eran del gusto de determinado cliente. De modo que armaron una canasta mensual por un valor de $50.000, con lo cual cada usuario puede armar a su manera una canasta semanal por un monto de $15.000 con frutas, verduras, legumbres, huevos o pan. El ahorro, como se ve, es de $10.000 por mes. Existe un canal e-commerce.
Del mismo modo, en la página web existe una pestaña llamada Alianzas Locales, a través de la cual “tratamos de articular encuentros de la ciudad de Concepción con distintas pymes y emprendimientos que trabajan por la salud de las personas, por la economía local, por la economía de barrio”. Es una plataforma de visibilización de otros proyectos con los que Color Local comparte valores. Una práctica que demuestra los principios de solidaridad y colaboración que rige a la tienda que sigue haciendo historia por la agricultura familiar campesina.




















