Empresa forestal promueve innovador producto: materia prima para textiles hecha a partir de eucaliptos con certificación de manejo sostenible
Arauco y 1KO presentaron “Del árbol a tu casa” una innovadora colección de pañuelos confeccionados con viscosa fabricada con pulpa textil producida en la provincia de Valdivia. Las prendas de vestir, que plasman ilustraciones representativas de la flora y fauna nativas de los bosques del sur de Chile, son el resultado de una iniciativa que une industria, diseño y conservación, realzando una materia prima sostenible. Para ahondar en esta propuesta, así como en los desafíos de la moda consciente, País Circular conversó con Marcela Wulf, subgerenta de Asuntos Públicos de Arauco; Patricio Salas, director de Sago Estudio; y con Javiera Amengual y Sofía Calvo, socias consultoras de Franca. Estudio.
La empresa forestal Arauco y la plataforma de innovación social 1KO lanzaron hace unas semanas en Santiago una edición limitada de pañuelos de vestir, con diseños únicos, confeccionados con viscosa hecha a partir de celulosa de eucaliptos proveniente de bosques certificados por FSC.
La campaña fue bautizada como “Del árbol a tu casa” y, de acuerdo a sus creadores, transmite un mensaje que invita a tomar conciencia.
Para el desarrollo de la campaña fueron convocadas las marcas nacionales de diseño Bad Sisters, Sago Estudio e Ignacia Jullian, y se les encomendó que ilustraran en tela tres áreas protegidas por Arauco. Se trata de las áreas de conservación Parque Oncol, en la región de Los Ríos, Caramávida, en la región del Biobío, y Cordillera Huemules, en la región de Ñuble, donde la empresa forestal busca resguardar y preservar alrededor de 154 especies de flora y fauna que están en riesgo de vulnerabilidad.
Fue así como nacieron los tres diseños de los pañuelos que luego fueron confeccionados con la tela viscosa producida a partir de la celulosa extraída de eucaliptos de plantaciones de Arauco que tienen un manejo responsable, ambientalmente apropiado, socialmente beneficioso y económicamente viable, de acuerdo a la certificación FSC. La viscosa se puede fabricar con celulosa de diversos árboles o plantas, sin embargo, en este caso gran parte de su valor radica en la certificación de plantación forestal sustentable.
Se trata de una edición limitada y, de hecho, los pañuelos no están a la venta. No obstante, con estas originales prendas se está dando a conocer la tela con atributos de sostenibilidad que es fabricada fuera del país con la materia prima que Arauco produce a partir de la celulosa.
Según informan los promotores de la campaña, se están explorando nuevas fórmulas para, eventualmente, poner a disposición del público prendas de uso cotidiano.
Marcela Wulf, subgerenta de Asuntos Públicos de Arauco, destaca que “esta colección cuenta una historia de la transformación de la materia prima del árbol, de los esfuerzos de conservación de áreas naturales y de cómo una empresa, de forma colaborativa, puede impactar positivamente el medio ambiente. El objetivo es mostrar que en Chile se está generando ese impacto para la moda sostenible, gracias a la elaboración de una materia prima que es bien valorada a nivel internacional”.
La ejecutiva agrega que, dada la necesidad de abrirse a nuevos mercados y por la gestión sostenible de sus bosques, Arauco decidió entrar a la industria de los textiles que apuestan por materias primas que provienen de origen natural.
“Una de ellas es la viscosa, que tiene características bien especiales que los diseñadores hoy están buscando en ciertos tipos de telas. Así fue como tomamos la decisión de hacer una inversión y poder generar un cambio en nuestro proceso productivo”, señala Marcela Wulf. La ejecutiva se refiere a una decisión adoptada en 2020, cuando Arauco comenzó a producir esta materia prima textil, con una inversión que alcanzó aproximadamente los 200 millones de dólares para ampliar la producción más allá de la celulosa para la industria de papeles y cartones.
“Somos la primera planta en Chile en producir pulpa textil y creo que la segunda en América Latina. Son pocas las plantas de celulosa en el mundo que están orientadas a producir pulpa textil”, comenta la ejecutiva de la empresa forestal.
El proceso se desarrolla en la Planta Valdivia de Arauco, que se ubica en Mariquina, región de Los Ríos. Allí la celulosa es sometida a un proceso químico de lavado para cambiar el color de la fibra, desde café a blanco; luego pasa por un trenzado mediante el cual se transforma en una hoja “como de cartulina”, de 50 por 70 centímetros. Según explica Wulf, esas hojas son enviadas a los clientes de Arauco en Asia, quienes toman esa materia prima, la transforman en una pasta con la cual hacen un hilo, y con ese hilo se hace la viscosa, que posteriormente puede ser tinturada y/o estampada.
“Se trata de una tela con particularidades que tienen que ver especialmente con su resistencia y mejor envejecimiento en relación a las fibras sintéticas, muchas de ellas derivadas del petróleo”, declara Marcela Wulf.
“Además, necesariamente hay un proceso productivo detrás que tiene un periodo más largo de duración. Por ejemplo en nuestro caso, respecto del eucaliptus, hay toda una etapa de crecimiento del árbol, de unos quince años, para luego cortarlo y procesarlo para extraer la celulosa. Así te aseguras una prenda de calidad que vas a tener por muchos años. En cambio, los procesos son más rápidos en la llamada fast fashion, eso se traduce en mayores volúmenes, pero de muy mala durabilidad y vejez”, afirma la subgerenta de Asuntos Públicos de Arauco.
Por otra parte, se trata de una tela biodegradable, con bajo impacto medioambiental y que presenta un potencial de escalamiento global. Pero además, esta viscosa tiene mejores atributos que, por ejemplo, el algodón, en eficiencia hídrica, energética y en huella de carbono.
Patricio Salas, fundador de Sago Estudio y quien participó en la campaña de Arauco y 1KO, destaca el valor de las telas amigables con el medio ambiente, aunque es claro en señalar que no existe un material que no cause impacto: “Efectivamente la viscosa es una fibra renovable y, por lo tanto, es más sostenible. Pero al día de hoy, todas las fibras materiales generan un impacto que contamina. Obviamente, unas en mayor y otras en menor medida, pero todos los tratamientos implican un consumo y dejan su huella de carbono. No existe ningún material que tenga impacto cero”.

“Esta colección cuenta una historia de la transformación de la materia prima del árbol, de los esfuerzos de conservación de áreas naturales y de cómo una empresa, de forma colaborativa, puede impactar positivamente el medio ambiente”.
El valor de la colaboración
Salas, quien es diseñador industrial y fue el encargado de ilustrar Caramávida en la trilogía de pañuelos, agradece la oportunidad de haber sido convocado. “Es algo muy positivo, porque no es común en el rubro que se abran iniciativas como esta. Por lo mismo, que una empresa como Arauco se acerque a la moda, porque tiene un insumo textil, me parece muy potente como señal. Especialmente por las carencias que enfrenta la industria en Chile”.
“Además, es muy esperanzador para mí y sobre todo para mi marca, que ocupa el estampado al 100% en sus colecciones, poder ofrecer una mejor tela estampada. Poder ser competitivo a buenos precios y con buenos productos, por supuesto que me llena el alma como emprendedor”, confiesa Patricio Salas.
Javiera Amengual, psicóloga y gestora cultural; y Sofía Calvo, periodista y MBA en Dirección de Empresas, son las socias consultoras que integran Franca. Estudio y quienes realzan de esta campaña la colaboración entre distintos actores en la escena de moda.
“Sobre todo por los emprendedores locales, el poder unir fuerzas con distintas industrias para un propósito común siempre lo vamos a valorar como consultoras y como personas individuales. Creemos que así se avanza hacia objetivos asociados a la economía circular y hacia una industria que sea más equilibrada con el medio ambiente y con la población”, indica Sofía Calvo.
Mientras que Javiera Amengual agrega que esta alianza entre Arauco y 1KO puede ser una oportunidad dentro del ecosistema en la búsqueda de mejores materiales. “Más allá de las relaciones virtuosas que genera esta colaboración, muchos creativos y creativas trabajan con la viscosa, que es un textil muy utilizado en la industria de la moda. Entonces, veamos qué va pasando, y conozcamos más del proceso y sus impactos. Quizás, es también la oportunidad para mejorar las propias características del textil”.

“Es muy esperanzador para mí y sobre todo para mi marca, que ocupa el estampado al 100% en sus colecciones, poder ofrecer una mejor tela estampada. Poder ser competitivo a buenos precios y con buenos productos, por supuesto que me llena el alma como emprendedor”.
Recuperar la tradición e impulsar la industria
Por otro lado, los cuatro entrevistados recuerdan que Chile perdió la tradición textil que tuvo en algún minuto, con tiendas como Linos La Unión o Bellavista Oveja Tomé. Según expresa Marcela Wulf, “en Chile no hay empresas que fabriquen telas y qué bonito sería reflotar esa tradición. Por lo tanto esta campaña ‘Del árbol a tu casa’ puede ser un primer paso para poner en valor ese potencial que tiene Chile en esta materia”.
Patricio Salas lamenta la situación por la que atraviesa la industria nacional, aunque igualmente vislumbra una oportunidad. “Lo que pasa es que con la apertura al libre mercado dejó de ser competitivo producir en Chile. Y, por lo tanto, empezaron a entrar fibras extranjeras y nos plagamos de importadores coreanos, chinos y, al día de hoy, si tú quieres hacer moda, cuesta mucho encontrar una fibra local. Aunque todavía quedan algunos resabios, en el mundo textil chileno estamos al amparo de las importaciones”.
“Finalmente, la industria local está bien desprovista de facilidades para generar textiles. No hay insumos para fabricar telas. Pero en este caso, Arauco está procesando un material para generar un textil. Es como poner la semillita de un fruto que va a nacer. Porque después de todo tenemos la materia prima, que además es una materia prima que no es fácil de extraer. Para eso se requiere de industria, de tecnología y este país ya las tiene. Ahora, faltan todavía algunos pasos más para poder llegar a fabricar tela”, advierte el fundador de Sago Estudio.
Sin embargo, aún más radical es la postura de Sofía Calvo, quien afirma que “en Chile no existe industria textil”. Eso sí, reconoce que hay un interés permanente de parte de los autores locales por trabajar con buenos textiles. “Entendiendo que el gran diferenciador, respecto de la oferta del retail, va de la mano con una propuesta no solamente creativa y estética, sino que también de calidad. Sin embargo, al no existir industria textil, las posibilidades de acceso a materiales de buena calidad, ya sean naturales o sintéticos, son bastante escasas y limitadas. Es como una búsqueda del tesoro”.
Javiera Amengual apoya esta visión, destacando que “el sector moda en Chile, a nivel de autores independientes, es bastante autogestionado. Es como que están cada uno remando en su bote y a ratos se encuentran y unen fuerzas, pero es bien solitario en el sentido de que no hay todavía un ecosistema articulado para promover una industria”.

“El poder unir fuerzas con distintas industrias para un propósito común, siempre lo vamos a valorar como consultoras y como personas individuales. Creemos que así se avanza hacia objetivos asociados a la economía circular y hacia una industria que sea más equilibrada”.
Barreras y desafíos de la moda sostenible
En cuanto a los costos detrás de innovaciones como la de Arauco, Marcela Wulf admite que “las telas de origen natural tienden a ser un poquito más caras que las de origen sintético, principalmente por los procesos de producción. Pero independiente de eso, siento hay una decisión cada vez más consciente, por parte de quien compra una prenda, respecto de su impacto. Y es cosa de ver la etiqueta para saber cuál es su composición. Hoy tienes la opción de elegir cómo te quieres vestir”.
Si bien valora los atributos de las fibras renovables, Patricio Salas difiere con Wulf, ya que a su parecer la disparidad de precios sí es significativa. “De lo que llega acá, por ejemplo Shein es brutal. O sea, de repente tienes polerones por 5.000 pesos y aquí ni el metro de tela te cuesta ese monto”, aclara el diseñador.
“Creo que todos tenemos conciencia. Todos queremos ponernos materiales orgánicos y tener sobre nuestra piel telas naturales, ojalá hechas con comercio justo. El problema es que, como termina siendo un producto más caro, no logra llegar a las masas. No todos tienen los medios para acceder a ropa de calidad”, recalca Patricio Salas.
En este punto y su relevancia también coincide Sofía Calvo, quien indica que “efectivamente nadie se quiere vestir con ropa desechable. Ni siquiera las personas que tienen escasos recursos, porque el vestirse es un acto de dignidad y debería abordarse en igualdad de condiciones”.
El director de Sago Estudio reflexiona: “Por ejemplo, mucha gente que llega con la migración de repente viene con lo puesto. Entonces, probablemente compran lo más barato que hay para poder vestirse. Sí, es súper fácil criticar el fast fashion y a lo mejor aquí estoy contradiciéndome, pero al final es como un mal necesario. Porque simplemente hay gente que puede y tiene que optar por prendas de 5.000 pesos, porque si no, no come… El problema está en que, los que sí pueden, muchas veces tienen otras prioridades. Creo que la gente tiene la conciencia, pero también al minuto de abrir la billetera se la piensa”.
Ahora, según apunta Javiera Amengual, “aunque hay inquietudes e implícitamente ciertas necesidades que buscan los consumidores, que luego se traducen en una compra más sostenible, creo que hay una gran confusión de conceptos de parte de los consumidores. Por lo tanto, ahí también está la oportunidad de las marcas y de las empresas donde participan creativos, de clarificar cierta información. No simplificarla, pero sí clarificarla para que a un otro le haga sentido vestirse o comprar una prenda que tenga una tela que sea más sostenible”.

“Aunque hay inquietudes e implícitamente ciertas necesidades que buscan los consumidores, que se luego se traducen en una compra más sostenible, creo que hay una gran confusión de conceptos de parte de los consumidores”.







