Chile registra importantes avances camino a masificar la economía circular en infraestructura vial
Para hacer frente a los impactos ambientales de la excesiva extracción de áridos naturales para construcción, surge la alternativa de utilizar áridos de otras procedencias que hayan sido probados para un uso seguro. En esa línea, hace pocas semanas se oficializó la actualización de la Norma Chilena NCh163 “Áridos para hormigones y morteros–Requisitos”, que habilita el uso de áridos artificiales y reciclados, provenientes de la valorización de residuos de la construcción y de otras industrias. Paralelamente, la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas firmó un convenio de colaboración con EcoAZA, productor de ecoáridos, para evaluar la utilización de áridos artificiales en obras viales, lo que permitirá incorporarlos en futuras actualizaciones del Manual de Carreteras, facilitando así su uso a lo largo de todo el país.
Las carreteras, avenidas, calles y otros caminos que permiten conectar al país poseen pavimentos entre cuyos materiales hay un alto porcentaje de áridos, como arena, grava y gravilla. Este uso es uno de los responsables de que anualmente en Chile se extraigan desde desiertos y riberas de ríos más de 11 millones de metros cúbicos de áridos -el equivalente a 11 cerros Santa Lucía-, lo que provoca serios impactos ambientales, sociales y económicos.
Para reducir la extracción de áridos naturales es posible usar áridos que tengan otra procedencia, como los llamados áridos artificiales, que pueden incluir múltiples materialidades provenientes de procesos industriales. Entre los más conocidos están las escorias siderúrgicas y las escorias del proceso pirometalúrgico del cobre.
A nivel mundial esta tendencia se ha ido consolidando y en Chile se están dando pasos cada vez más firmes en esa dirección. Un hito relevante ocurrió el 11 de agosto, con la publicación en el Diario Oficial del decreto 63 del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, donde se declara como Norma Oficial de la República la NCh163:2024 “Áridos para hormigones y morteros – Requisitos”. De este modo se oficializa la actualización de esta norma técnica, entre cuyos principales efectos está la extensión del uso de áridos artificiales y reciclados en las mezclas de hormigón.
La publicación de la norma fue celebrada por diversos actores de la industria de la construcción, así como de la minería y la siderurgia, pero también por centros de innovación que han trabajado en pruebas y pilotos que permiten el uso seguro de áridos no tradicionales, con igual o mejor rendimiento que los naturales.
Asimismo, la NCh163 es valorada por quienes abogan por el cuidado y protección del medio ambiente, debido a que no solo tiene el potencial de reducir la extracción de áridos naturales -y disminuir el impacto en los ecosistemas y los riesgos de desastres-, sino que también es un salto hacia la economía circular. Es decir, en la medida que se vayan incorporando áridos artificiales y reciclados a las mezclas de hormigón, irá aumentando la demanda de los mismos y, en consecuencia, la necesidad de valorizar lo que hasta hace poco era visto solo como residuos de la industria de la construcción y de otras industrias, tales como la siderúrgica y del cobre.
En este punto es necesario recordar que el hormigón es uno de los materiales más usados en diversos tipos de construcciones, incluidos los pavimentos, y en ese sentido la incorporación de áridos artificiales a su fabricación permite hablar de un escalamiento de la economía circular que, en muchos casos, se ha restringido a pequeños proyectos.
Otro paso en la dirección de ampliar el uso de áridos artificiales, con foco en la infraestructura vial, es un Convenio Marco de Colaboración firmado entre la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y la empresa EcoAZA. Esta última es una filial de la siderúrgica Aceros AZA cuyo modelo se basa en la economía circular: cada año recibe más de 70 mil toneladas de escoria siderúrgica (residuos del proceso productivo de Aceros AZA) y la procesa para transformarla en diferentes productos que son utilizados, entre otras cosas, para la construcción de caminos pavimentados.
Según explica el gerente general de EcoAZA, Matías Contreras Uribe, “el convenio busca impulsar la economía circular en infraestructura vial, mediante el uso de escorias siderúrgicas como áridos artificiales. Para EcoAZA es una oportunidad de colaborar en investigación e innovación junto a Vialidad del MOP, generando soluciones sostenibles que reemplacen áridos naturales por coproductos reciclados, disminuyendo la extracción de recursos y la huella ambiental de las obras públicas”.
El ejecutivo relata que el acuerdo surgió a partir de un trabajo colaborativo entre el sector público y privado, que busca promover el uso de materiales reciclados en obras de vialidad. “En ese contexto, EcoAZA propuso aprovechar la experiencia internacional en el uso de escorias siderúrgicas como áridos artificiales. Vialidad, por su parte, ha mostrado gran disposición a innovar y avanzar hacia soluciones más sostenibles para las futuras obras del país”.
En esa línea, durante la firma del convenio el Jefe del Laboratorio Nacional de Vialidad del MOP, Jorge González, sostuvo que “como Ministerio y Dirección, tenemos el mandato a través del Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático del MOP, de buscar soluciones alternativas a las tradicionales en la construcción de caminos. En esa búsqueda, los áridos artificiales de la industria siderúrgica se presentan como una alternativa plausible y sustentable de reemplazo de áridos naturales”.
El representante ministerial hizo así referencia al mandato contenido en la Ley Marco de Cambio Climático para la elaboración y ejecución de Planes Sectoriales de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático. En el caso del MOP, cuenta con dos planes, uno de ellos referido a Recursos Hídricos y otro para el Sector Infraestructura. Este último busca acelerar el desarrollo de infraestructura resiliente, baja en carbono y alineada con los principios de la economía circular, donde el tema de los áridos artificiales puede ser determinante.

“EcoAZA pone a disposición más de cinco años de investigación, además de información levantada en anteproyectos y proyectos de normas chilenas sobre estos materiales. El Laboratorio Nacional de la Dirección de Vialidad realizará ensayos técnicos para validar parámetros clave como resistencia, durabilidad y seguridad, fundamentales para su futura incorporación normativa”.
Actualización del Manual de Carreteras
Actualmente, el uso de áridos artificiales en obras de vialidad está limitado, ya que no está contemplado formalmente en el Manual de Carreteras, explica Matías Contreras, de EcoAZA. Sin embargo, agrega que “existen avances normativos y estudios que permiten transitar hacia su incorporación, lo que facilitará su uso más masivo y estandarizado, impulsando una infraestructura más sostenible y acorde a los desafíos climáticos actuales”.
Consultado sobre la forma de alcanzar esa masificación en el uso de áridos artificiales en obras viales, el ejecutivo señala que va a depender de su incorporación al Manual de Carreteras, lo que permitiría su uso en licitaciones públicas. “Esto marcaría un hito clave para integrar la economía circular en grandes obras. Esperamos que estos materiales se incluyan en la próxima actualización del manual, proyectada para 2026, lo que abriría nuevas oportunidades para un desarrollo más sustentable”, dice Contreras, quien es ingeniero civil químico.
En este punto, agrega el gerente general de EcoAZA, la Dirección de Vialidad del MOP tiene un rol fundamental, porque tiene la facultad de incorporar criterios de sostenibilidad en las bases de licitación, promover el uso de materiales reciclados y establecer estándares que valoren la economía circular. “Además, puede liderar estudios piloto, generar guías técnicas y promover la actualización normativa, facilitando así que productos como los áridos artificiales sean parte de las soluciones oficiales en infraestructura pública”, sostiene el ingeniero.
Precisamente la realización de ese tipo de pruebas es una de las aristas que aborda el acuerdo de colaboración entre la Dirección de Vialidad del MOP y EcoAZA. “El convenio considera estudios piloto en caminos experimentales, evaluando el desempeño de áridos artificiales en condiciones reales. EcoAZA pone a disposición más de cinco años de investigación, además de información levantada en anteproyectos y proyectos de normas chilenas sobre estos materiales. El Laboratorio Nacional de la Dirección de Vialidad realizará ensayos técnicos para validar parámetros clave como resistencia, durabilidad y seguridad, fundamentales para su futura incorporación normativa”, precisa Contreras Uribe.
A modo de ejemplo de obras donde se han utilizado áridos artificiales provistos por EcoAZA, el ejecutivo menciona un trabajo reciente con las comunidades locales de la comuna de Tiltil, en la región Metropolitana: “Ahí pudimos llegar como una solución para la comunidad, a través de un material que no solo permite el mejoramiento de los caminos, sino que lo hace de manera sostenible”.
“Estos materiales también se utilizan en la industria del cemento y hormigón. Un ejemplo emblemático es su uso en un proyecto de la ONU, que será el primer edificio ‘net zero’ de América Latina, generando más energía de la que consume, y construido con altos estándares de sostenibilidad, eficiencia y tecnologías como prefabricación y BIM. Ahí nuestros áridos artificiales ayudan debido a su origen reciclado y de un menor impacto socioambiental. Ese es el valor agregado de nuestros productos: provienen de un desarrollo circular y sustentable, lo que a su vez permite más sostenibilidad en los proyectos de construcción en los que se utilizan”, concluye el gerente general de EcoAZA.
“Como Ministerio y Dirección, tenemos el mandato a través del Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático del MOP, de buscar soluciones alternativas a las tradicionales en la construcción de caminos. En esa búsqueda, los áridos artificiales de la industria siderúrgica se presentan como una alternativa plausible y sustentable de reemplazo de áridos naturales”.








