Redimir: la empresa nortina que gestiona residuos con especial foco en educación ambiental
Consciente de la escasa gestión de residuos en Calama, Leslie Plaza se propuso crear una solución eficiente a este problema. Así, además de ofrecer servicios de reciclaje a empresas y otras instituciones, apostó por integrar activamente a las comunidades a través de talleres de educación ambiental. Hoy, con un promedio de 70 toneladas mensuales recicladas y 25 puntos verdes distribuidos en la Región de Antofagasta, Redimir se prepara para instalarse definitivamente en una planta de 6 mil metros cuadrados. Un nuevo terreno que les permitirá expandir sus horizontes y procesar desechos a una mayor escala.
Ya ha pasado una década desde que Leslie Plaza y su pareja, Cristian Varela, sintieron la inquietud de emprender con un proyecto de reciclaje en su comuna de Calama. En ese tiempo se trataba de un rubro poco explorado, pese a la alta tasa de residuos que genera la actividad industrial y minera en el norte del país.
Frente a ese escenario, mientas Leslie ya tenía el hábito de cuidar el medioambiente a través de diversas acciones, Cristian trabajaba en una recicladora de baterías de plomo, lo que les permitió entender que “algo se podía hacer con el plástico”.
Entusiasmada con el proyecto, la técnico analista químico de Inacap Calama comenzó a indagar y así llegó a postular al Fondo Abeja de Sercotec. “Después empecé a explorar dónde se vendía el plástico en Chile, si es que lo recibían triturado, si es que existía una maquinaria y si me alcanzaba el fondo para poder comprarla”, comenta Leslie Plaza.
Esos fueron los primeros pasos de Redimir, empresa fundada en 2017 y dedicada a la gestión integral de desechos, con el fin de generar infraestructura, logística y educación ambiental en la zona norte.
Si bien estos socios comenzaron enfocados en recuperar plásticos, como botellas y film, pronto se extendieron hacia otros residuos no peligrosos. Entre ellos, residuos electrónicos, metales, papel, cartón, madera y madera de pellets. Actualmente, Redimir recicla un promedio de 70 toneladas mensuales entre Calama y otras ciudades de la Región de Antofagasta.
“Para la comunidad instalamos puntos verdes a disposición en Calama y en localidades como Ollagüe, Chiu-Chiu, Lasana y Talabre, para que la gente vaya a dejar su reciclaje. Pero también tenemos contratos con diferentes empresas, a quienes hacemos gestión de sus residuos. Entonces, ellos nos indican si vamos una vez a la semana, cada 15 días o una vez al mes, a retirar los residuos desde sus puntos verdes, para nosotros gestionarlos, hacer el pre-tratamiento y enviarlos a las plantas recicladoras”, explica la fundadora de Redimir.
“Por lo tanto, tenemos puntos verdes abiertos para la comunidad, pero también trabajamos con empresas, que es lo que mantiene vivo y ha permitido escalar nuestro modelo de negocio”, recalca Leslie Plaza, quien aclara que el nombre de la empresa tiene que ver con el concepto de “reparar, recuperar o hacer las cosas distintas para hacer algo mejor”.

“Tenemos puntos verdes abiertos para la comunidad, pero también trabajamos con empresas, que es lo que mantiene vivo y ha permitido escalar nuestro modelo de negocio”.
Vínculo con la comunidad y educación ambiental
La estrecha relación con las comunidades, a través de líderes vecinales, juntas de vecinos y establecimientos educacionales, es otro de los ejes principales que moviliza a Redimir.
Según relata la creadora de esta iniciativa, “para nosotros es súper importante estar vinculados a la comunidad, porque desde ahí nace nuestra inquietud. Así que siempre buscamos la forma, a través de fondos concursables, para guiarlos y que puedan generar sus proyectos. Si es que ellos tienen algo en mente, nosotros los apoyamos para que puedan hacer la recolección, por ejemplo, comprar un punto verde”.
“O si quieren implementar uno con nosotros, los vamos orientando en ese camino. Y luego, ya el proceso es también directo para poder lograr un buen servicio con ellos, aunque éste es gratuito. Si es que el punto se llena antes del tiempo pactado, que generalmente es de 10 días, ellos nos avisan para que vayamos a recolectar”, indica.
“Entonces, es un camino constante de relacionarnos a través de una comunicación bien activa, para que esto funcione realmente. Porque si las personas ven un punto verde colapsado, claramente dejan de usarlo e impacta también a la comunidad en el sentido de que se ve mal estéticamente. O se puede generar un basural o un micro basural. Y sin duda esos no son los objetivos que nosotros queremos cumplir en este proceso de transicionar a una forma de manejar los residuos de manera más sustentable”, señala Leslie Plaza.
Además, para fortalecer este contacto con las personas, Redimir imparte talleres y charlas cada vez que se inserta en una comunidad o junta de vecinos. El objetivo es que todos estén alineados en lo que se puede o no reciclar, así como en los pasos que implica realizar de manera adecuada esta práctica.
“Algunos residuos que contienen alimentos, por ejemplo, necesitan un previo enjuague. Entonces, es súper importante concientizar sobre este tipo de hábitos para que el reciclaje funcione. Porque al contrario, si esto no funciona, nos impacta tanto a nosotros en la recolección, como a ellos mismos en el territorio. Por eso, para Redimir es fundamental, primero, estar en constante comunicación. Pero también explicar con claridad, porque a veces las cosas se hacen por desconocimiento”, afirma la directora de Redimir.
Para dictar estas charlas con las comunidades, la empresa cuenta con un equipo de educación ambiental en terreno. Pero no solo eso, ya que además ofrece talleres integrales para empresas o instituciones que requieren sus servicios. “Cuando, por ejemplo, se ganan un fondo, con nuestro equipo diseñamos distintos tipos de capacitación, dependiendo de la necesidad o de lo que estén buscando”, cuenta la técnico analista químico.
“Tenemos talleres de reutilización, para poder transformar residuos en algún producto o algo que les pueda servir para la casa. Tenemos también un taller para transformar papel de desecho en papel reciclado, que es uno de los que más les gusta a las personas. Tenemos talleres de residuos orgánicos. Y hace poco ejecutamos, con la Municipalidad de Calama, unos talleres de compostaje y vermicompostaje”.
“Y fue súper bueno el resultado porque, además de solo hacer las clases, se entregó equipamiento. O sea, todas las personas que participaron se llevaron, o una compostera o una vermicompostera para seguir practicando en sus casas. Esa es otra de las fortalezas que tienen nuestros talleres, que también ofrecemos a las empresas o a las instituciones que estén interesadas en tomarlos, equipamiento para que ellos sigan aplicando los aprendizajes. O, por ejemplo, en el de papel, entregamos los bastidores para que después reciclen en sus casas. Y pensando en que, quizás, algún día puedan desarrollar sus propios emprendimientos o enseñarle a sus vecinos. La idea es ir multiplicando el impacto de estos talleres”, detalla Leslie Plaza.

“Para nosotros es súper importante estar vinculados a la comunidad, porque desde ahí nace nuestra inquietud. Así que siempre buscamos la forma, a través de fondos concursables, para guiarlos y que puedan generar sus proyectos”.
Ecoaulas y nuevos desafíos
En esta línea, Redimir se ha caracterizado por impulsar diversos programas de formación en reciclaje y separación de residuos, fortaleciendo así la educación ambiental en la zona norte del país. Y entre ellos, uno de los más importantes es el denominado Ecoaulas, que ya comenzaron a implementar en 2025. Esta iniciativa contempla la remodelación de puntos verdes en establecimientos educacionales.
“El año pasado tomamos contacto con cinco escuelas de Calama. Primero, identificamos que ellos tienen instalados puntos verdes, pero no se les da uso, porque no tienen un servicio de recolección. Entonces, finalmente se transforma en un problema. O sea, reciclaje sin un servicio de recolección, no funciona. Y por lo tanto, ellos los están usando hoy como bodega o como cualquier cosa, menos para reciclar”, explica la fundadora de Redimir.
“Fue así que logramos concretar, con dos de estas cinco escuelas, el poder comenzar a habilitar esos espacios para que realmente se recicle. El año pasado terminamos con una, pero vamos a retomar en marzo con las siguientes. El objetivo es que se pueda realizar la correcta segregación de los residuos en estos puntos verdes y que sigan funcionando en el tiempo”, añade la emprendedora.
“Y en este sentido, hemos tenido la suerte de encontrarnos con profesores súper comprometidos, así que no ha sido muy difícil de realizar. Lo que sí, estamos buscando financiadores para que nos apoyen con lo que es el hermosamiento. Nosotros los pusimos en funcionamiento, pero ahora queremos remodelar también estos espacios y volverlos a pintar”, destaca.
Pero el proyecto de Ecoaluas es un programa integral que también incluye educación ambiental, a través de diversas charlas y actividades para los profesores, manipuladores de alimentos, empleados del aseo y estudiantes, entre otros actores.
Actualmente, Redimir opera en un terreno arrendado pequeño, de unos 200 metros cuadrados. Sin embargo, ya se preparan para instalarse en la que será su planta definitiva, un espacio de 6 mil metros cuadrados.
“Tenemos el gran desafío de implementarlo este año, ojalá lo más rápido posible. Ya hemos hecho gestiones como, por ejemplo, estamos comprando el operador de planta TAS, para recircular el agua que se genera dentro de nuestras operaciones. Y estamos comprando los estanques también de agua para habilitar, porque este lugar está en cero. No tiene agua, no tiene luz, no tiene sistema de alcantarillado… Entonces, para nosotros es un gran desafío, pero es algo que hemos estado esperando durante mucho tiempo”, reconoce Leslie Plaza.
“Así que nos tiene muy felices poder implementar nuestra planta, porque es un terreno grande que nos va a permitir sustentarnos con nuestras alianzas que teníamos esperando hace un buen tiempo. Por ejemplo, vamos a hacer una alianza con una empresa de Santiago, que nos va a facilitar maquinaria para procesar mayor cantidad de residuos. Vamos a crecer en tres veces lo que estamos recuperando. Entonces, va a ser un gran avance tanto para la ciudad como para nosotros”.
Por otro lado, ya que la actividad industrial, minera y domiciliaria es la que genera más residuos en el norte de Chile, el mercado del reciclaje ha ido creciendo, lo que la fundadora de Redimir toma como una oportunidad.
“Es un mercado que está emergiendo, pero siempre necesario para poder ir mejorando. Mientras más crezca esta industria, más crecen también nuestras competencias. Y por eso es que siempre estamos desafiándonos a generar innovación, estar presentes donde puedan estar nuestros clientes y ser rigurosos con el trabajo que hacemos. Nosotros buscamos seguir fortaleciéndonos para poder estar bien parados cuando nos toque competir”, asegura la oriunda de Calama.

“Identificamos escuelas que tienen instalados puntos verdes, pero no se les da uso, porque no tienen un servicio de recolección. Entonces, finalmente se transforma en un problema. O sea, reciclaje sin un servicio de recolección, no funciona”.







