Macarena Palma, gerenta de Marketing y Asuntos Públicos en ReSimple: “Los vecinos han entendido que cada acción individual suma”
A medida que avanza la implementación de la Ley REP, especialmente en lo relativo a Envases y Embalajes, la entrega de información y educación ambiental a la comunidad ha cobrado cada vez un rol más necesario y relevante para lograr su participación activa. Así lo destaca Macarena Palma, gerente de Marketing y Asuntos Públicos en ReSimple, el primer Gran Sistema de Gestión Colectivo constituido en Chile para velar por el cumplimiento de la normativa en este masivo producto prioritario. En conversación con País Circular con motivo del Mes del Reciclaje, la ejecutiva de ReSimple enfatiza la necesidad de inculcar una correcta separación del material, entre otros desafíos para seguir avanzando en las 40 comunas en las que ya están operativos con recolección casa a casa.

De los seis productos prioritarios que define la Ley 20.920, también conocida como Ley de Responsabilidad Extendida del Productor o Ley REP, en septiembre de 2023 entró en vigencia el Decreto Supremo que fija las metas de recolección y valorización para Envases y Embalajes (EyE), considerado el producto prioritario más masivo y ciudadano de la normativa.
Es en este contexto que nace ReSimple como el primer Gran Sistema Colectivo de Gestión (GRANSIC), encargado de coordinar a los distintos actores para alcanzar las metas de recolección y valorización de los residuos de EyE. Con el fin de dar cumplimiento a las obligaciones que esta legislación establece para los productores -definidos en la ley-, ReSimple ha generado estrategias que apuntan a optimizar la cadena de valor, así como a fomentar un estrecho vínculo con la comunidad. Ejemplo de ello fue la reciente convocatoria ciudadana en que participó la organización, Un Poquito es Caleta, realizada en el marco de la semana del reciclaje.
Macarena Palma, gerente de Marketing y Asuntos Públicos en ReSimple, destaca sobre esta iniciativa que “Un Poquito es Caleta es una campaña ciudadana impulsada y co-construida por Fundación Chile, el Ministerio del Medio Ambiente, Giro y ReSimple, que busca consolidarse como un hito anual de educación y movilización en torno al reciclaje y la economía circular. Inspirados en la reconocida Recycle Week del Reino Unido, su objetivo es unir voces, amplificar acciones y construir una narrativa común que ponga en valor la colaboración y el poder de que cada pequeño gesto cuenta”.
–Respecto a los hábitos y conocimiento de la ciudadanía frente al reciclaje, ¿de qué modo es posible aumentar la educación ambiental?
Existen muchas formas de llegar con información y educación a la ciudadanía, pero creo que es muy pertinente considerar que el reciclaje aún es un tema relativamente nuevo para un número no menor de la población.
El Barómetro del Reciclaje, estudio que lanzamos en octubre del año pasado en conjunto con CADEM, reveló que uno de cada cuatro chilenos declara reciclar de manera diaria o semanal, mientras que el 49% lo hace de forma ocasional o nunca, existiendo una tremenda oportunidad de hacer crecer estas cifras.
Creemos que la concientización y educación medioambiental deben ocurrir desde distintas plataformas y puntos de contacto con la ciudadanía, desde campañas masivas en medios de gran impacto, hasta las charlas con grupos vecinales. Las acciones deben apuntar a que la ciudadanía sepa identificar de manera simple qué envases y embalajes debe reciclar y, por otra parte, que se sientan interpelados y motivados a que cada acto de reciclaje sí tiene repercusión y hace una diferencia.
Por otra parte, es clave la educación en los más pequeños y ahí el rol fundamental que juegan nuestros personajes del Reci Clan, que son el centro de nuestra campaña comunicacional, entregando mensajes claves de qué y cómo reciclar. En estas líneas estamos aumentando nuestra presencia en colegios, implementando puntos de reciclaje y entregando educación ambiental a la comunidad y sus alumnos.
Además, es importante reconocer que debemos hacer un llamado a los distintos actores del ecosistema para que se sumen a la tarea de la educación medioambiental, ya que los cambios de hábitos demoran tiempo en ocurrir y cada esfuerzo que se realice, sumará a este gran desafío que como país tenemos por delante.

“Las acciones deben apuntar a que la ciudadanía sepa identificar de manera simple qué envases y embalajes debe reciclar y, por otra parte, que se sientan interpelados y motivados a que cada acto de reciclaje sí tiene repercusión y hace una diferencia”.
-¿Cómo evalúa la recepción de la comunidad al involucrarse en la cadena del reciclaje?
En general la gente ha sido muy abierta a aprender, el reciclaje es un tema de interés transversal y esta motivación se observa sobre todo en los segmentos de la tercera edad y los niños. Hay un gran compromiso por dejar un mejor entorno, así como los más pequeños tienen otra conciencia respecto a estos temas. No hay que olvidar que lo que queremos generar es un cambio de conducta o de hábito, lo cual sabemos que no es algo inmediato y que requiere no solamente de buenas intenciones, sino la repetición de un comportamiento diario.
Pero la recepción ha sido muy positiva, hay bastante motivación por sumarse al reciclaje porque se busca contribuir al cuidado de cada comunidad y los vecinos han entendido que cada acción individual sí suma. Cada vez que damos inicio a la relación con un municipio, coordinamos con ellos nuestra participación en las distintas actividades donde exista el espacio de poder educar e informar, tales como hitos de firma de convenio, de comienzo de la operación y participación en ferias medioambientales. En cada uno de estos eventos hemos sido testigos de cómo la ciudadanía se hace parte y el interés que hay de poder sumarse al reciclaje en sus comunas.
Adicionalmente, en nuestras distintas plataformas comunicacionales recibimos las preguntas de las comunidades y trabajamos de la mano con los municipios para dar respuestas y amplificarlas de manera conjunta.
-¿Cuáles son las principales barreras que han encontrado al abordar la educación ambiental entre la ciudadanía?
Respecto a las barreras, el Barómetro del Reciclaje nos dio algunas luces al respecto. Por ejemplo, según los encuestados, las principales barreras del reciclaje son la falta de puntos limpios o verdes cercanos (46%) y la falta de costumbre (36%), así como la falta de conocimiento sobre qué materiales son reciclables y cómo hacerlo de manera correcta (29%), lo que dificulta el proceso.
Pero el estudio también menciona la falta de compromiso individual, el desconocimiento y desinformación sobre el sistema de reciclaje, y la falta de políticas públicas que impulsen la recolección domiciliaria, como obstáculos adicionales. Estos datos son vitales para poder avanzar en este proceso tan relevante y estamos trabajando con los equipos para desplegarnos en los distintos territorios, y poder ir cerrando las brechas que hoy existen con respecto al reciclaje.
-Para motivar y movilizar a más personas, ¿van a potenciar aquellas estrategias que han resultado exitosas?
Nuestras campañas masivas que comenzamos a activar a mediados del año pasado han tenido un muy alto alcance y frecuencia, además de muy buenas evaluaciones en los testeos que hemos realizado. Seguiremos realizándolas, ya que es una buena herramienta para alcanzar a gran parte la ciudadanía e ir generando conciencia respecto al reciclaje.
Por otra parte, comenzamos a sumarnos a grandes eventos tales como el Festival Ladera Sur, Festival de Viña y Lollapalooza, que son espacios muy familiares en donde se da muy bien la posibilidad de educar y además realizar el reciclaje de los eventos. Debemos ir encontrando estos espacios de disfrute y compartir donde las personas buscan diversión y cultura, pero además van con una mente más abierta y con ganas de colaborar en acciones del cuidado del medio ambiente.
En paralelo, hay que seguir y mantener todas las actividades y capacitaciones a nivel territorial, porque es ahí donde uno refuerza las prácticas in situ y conoce las realidades locales.
-En términos prácticos, ¿qué se recicla y qué no?
Como ReSimple participamos en la categoría Domiciliaria, como en la No Domiciliaria (sector industrial). En la categoría Domiciliaria trabajamos la recolección de residuos de productos con los que la ciudadanía convive día a día en sus hogares. Dentro de estos encontramos los envases livianos (plásticos flexibles, PET, latas, hojalatas y cartones para líquidos), papeles, cartones y vidrios.
Dentro de lo que no reciclamos somos enfáticos en señalar que no recolectamos elementos que no correspondan a envases y embalajes de origen domiciliario. Es decir, no reciclamos aparatos electrodomésticos, neumáticos, pilas, baterías, botellas con aceite, elementos inflamables como aerosoles, tarros de pintura o de combustibles. Tampoco reciclamos como GRANSIC elementos orgánicos como restos de comidas o podas (hojas, maleza, pasto), porque no corresponden al producto prioritario que trabajamos. Es muy importante que la ciudadanía entienda que, aunque tenga elementos en el hogar que sean materiales reciclables, nosotros no los podemos recibir si no son envases y embalajes.
“Las principales barreras del reciclaje son la falta de puntos limpios o verdes cercanos (46%) y la falta de costumbre (36%), así como la falta de conocimiento sobre qué materiales son reciclables y cómo hacerlo de manera correcta (29%), lo que dificulta el proceso”.

-¿Cuál es la forma correcta de ejecutar el reciclaje?
La manera correcta de reciclar es aquella en la que el vecino comienza a entender que en su hogar convive con residuos que pueden tener una segunda vida. Esto es primordial para el primer gran paso que es la separación en casa.
Ahora, respecto a cómo reciclar correctamente, lo ideal es que los residuos estén limpios; nos aseguramos de que el residuo no esté sucio o con restos orgánicos. Secos; con esto nos referimos a que no tengan líquido en su interior. Y aplastados, esto con la finalidad de optimizar el espacio en el acopio que tienen en sus hogares, así como para cuando son dispuestos en el camión del reciclaje. Por otra parte, no es necesario retirarle ni las tapas ni las etiquetas a las botellas, por ejemplo, lo cual hace aún más sencillo el proceso.
-¿Cuál es la ruta del reciclaje? ¿Qué ocurre después que se dejan los residuos en un contenedor?
Una vez que los residuos son entregados al camión recolector o depositados en el punto limpio o punto verde, son llevados a plantas de clasificación donde los pretratan para dejarlos óptimos para su posterior clasificación y proceso de enfardado. Esto es muy importante de enfatizar, porque en el caso de la recolección casa a casa, nosotros tenemos un flujo mixto en donde la gente recicla todos los envases livianos juntos y queda a veces la duda de si efectivamente reciclamos los materiales por separado. Eso es específicamente lo que se realiza en una planta clasificadora, la clasificación de cada tipo de material para que siga el paso siguiente del proceso.
Luego de esto, los residuos son llevados separadamente a plantas valorizadoras donde por procesos técnicos de alta tecnología los someten a diversos procedimientos para transformarlos en materia prima para nuevos envases, embalajes u otros productos. De esta manera se completa el ciclo de la economía circular.
-¿Qué se recomienda para hacer las separaciones por tipo de material?
Cada residuo tiene características propias. Algunas personas se guían por los números que tienen en la parte inferior de los envases o en sus etiquetas. En ReSimple queremos que este proceso sea más sencillo. Y es por eso que agrupamos los residuos por tipos, para que la vecina o vecino, en vez de aprender tantos números, los identifique dentro de algunos de los tres flujos que trabajamos: envases livianos, papeles y cartones, y vidrios.
Es relevante destacar que los vidrios deben ir separados, porque si el vidrio se rompe dentro de un saco o contenedor con otros residuos, contamina todos los residuo y no podrán ser reciclados. Además de poner en riesgo la salud de los trabajadores de los camiones recolectores, como también de los operarios de las plantas clasificadoras.
-¿Qué otro factor influye en obtener una mejor calidad del material recuperado?
La forma en que los residuos son separados en el hogar es clave. Para esto es vital que la ciudadanía aprenda a identificar lo reciclable de lo desechable. Por otro lado, es muy importante que no estén mojados, sobre todo para el caso de los papeles y cartones, y que no estén manchados con sustancias que complejicen su tratamiento, así como también que no se mezclen con elementos que perjudiquen su composición.
Un ejemplo muy concreto son las cajas de pizza. Existe el mito de que no pueden ser recicladas, lo cual es incorrecto. Se pueden reciclar en la medida que no quede dentro de ella un trozo de pizza o de algún ingrediente, por lo cual es importante realizar estas prácticas como parte del proceso de reciclaje. Lo mismo aplica para botellas de líquidos. Basta con sacudir lo que queda de contenido y asegurarse de que esté limpio y con eso queda listo para ser reciclado.
-¿Cómo se puede obtener información sobre las opciones de reciclaje de las que dispone cada barrio?
La recomendación es que descarguen la APP de ReSimple todas aquellas personas que vivan en comunas con las que tenemos convenio. En ella podrán encontrar información sobre la ubicación de los puntos limpios, puntos verdes, campañas más cercanas a su ubicación y videos educativos, así como revisar los días de recolección, tipos de residuos a reciclar y conocer la ruta del camión del reciclaje.
Además, podrán solicitar asistencia ante dudas y consultas, solicitar acopios, su reposición y mucho más. Por otra parte, podrán visitar nuestras redes sociales donde siempre actualizamos la información de nuestras comunas operativas que hoy son 40 con recolección casa a casa, no solo en la Región Metropolitana sino también en regiones.
“La manera correcta de reciclar es aquella en la que el vecino comienza a entender que en su hogar convive con residuos que pueden tener una segunda vida. Esto es primordial para el primer gran paso que es la separación en casa”.








