Isidro Pereda, gerente general de ReciclaMás y RESUR: “Lo que se vive como gestor es una gran incertidumbre”
En el marco de la implementación de la Ley REP, la rigidez en las bases de licitación para Envases y Embalajes, así como un escaso mercado para la materia prima resultante de la valorización de los Neumáticos fuera de uso, son solo algunas problemáticas que destaca Isidro Pereda, gerente general de las empresas gestoras ReciclaMás y RESUR. En conversación con País Circular en el marco del Mes del Reciclaje, el ejecutivo también subrayó la baja participación ciudadana en la cadena del reciclaje que, entre otros puntos, desencadena en un riesgo económico para quienes ejercen como gestores de residuos.

Para Envases y Embalajes (EyE), el Decreto Supremo que fija las metas de recolección y valorización entró en vigencia en septiembre del 2023, mientras que el correspondiente a Neumáticos fuera de uso (NFU) comenzó a operar en enero de ese mismo año. Como fueron los primeros productos prioritarios en ponerse en marcha -de los seis que establece la Ley 20.920, de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y fomento al reciclaje-, su implementación ha dejado en evidencia una serie de deficiencias y obstáculos por sortear; uno de ellos es la relación entre gestores y Sistemas de Gestión.
Así lo expone Isidro Pereda, gerente general de ReciclaMás y RESUR; ambas iniciativas que corresponden a filiales del Grupo Inser, holding chileno con cuatro décadas en el rubro de la gestión de residuos, catalogado hoy como un referente en el sector.
Mientras ReciclaMás es una empresa dedicada al manejo de residuos reciclables de Envases y Embalajes, que trabaja con el Sistema de Gestión ReSimple; RESUR es una empresa especializada en la valorización de Neumáticos fuera de uso, vinculada a los Sistemas de Gestión Neuvol y Valora Más.
“Cuando a uno lo contratan como gestor para la recolección y valorización de residuos, se presentan muchas incertidumbres. Entre ellas, que la relación hoy día entre Sistemas de Gestión y gestores no es la adecuada, lo que provoca que menos gestores quieran estar en nuevas licitaciones y que, incluso, otros decidan poner término a contratos por negocios no rentables”, señala Isidro Pereda.
“Por lo tanto, para procurar que este ecosistema crezca de manera permanente y virtuosa, en conjunto con la ciudadanía, es necesario tomar acciones y hacer cambios para que la normativa funcione de la mejor manera. Porque la operación actual no ha sido buena, no ha sido fructífera”, recalca el gerente general de ReciclaMás y RESUR, quien fue gerente general de ReSimple y una de las personas que lideró la creación de ese Sistema de Gestión.
-Desde su experiencia como gestor, ¿considera que las licitaciones son el principal problema de atacar?
Sí. Lo primero es que, para que uno sea gestor y trabaje con un Sistema de Gestión, tiene que participar en licitaciones. Y las licitaciones son un elemento que los Sistemas de Gestión tuvieron que pasar por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia para que esos textos sean los que uno utilice para licitar distintos servicios.
Pero una cosa fue armar las primeras bases de licitación y otra es lo que uno ha visto al momento de que estas bases hayan empezado a utilizarse. Creo que se han encontrado muchos elementos rígidos, en el sentido de que cuesta que gestores más pequeños puedan participar bajo estas bases de licitación, particularmente en licitaciones para Envases y Embalajes.
Por otro lado, en las licitaciones hay multas, que pueden llegar a ser más grandes en un mes de lo que el gestor le factura al Sistema de Gestión.
-¿Multas a raíz de qué y en qué proporciones?
Multas por algunos incumplimientos del servicio, pero que no tienen tope, ni tampoco relación con el tamaño del contrato. Por lo tanto, las multas cursadas son iguales para un contrato de un tamaño 100 que para un tamaño 10. Por ejemplo, si en la práctica tienes un contrato de 10 millones de pesos mensuales y en un solo mes te pasan una multa de 150 millones de pesos, el contrato se vuelve inviable para adelante, porque quedas 15 meses sin poder facturar.
Aunque existe la instancia de apelación, no es que te bajen la multa, porque la apelación es básicamente lo que el Sistema de Gestión tome o no tome de ella. Entonces, ese es el gran problema. Además, lo que se gana con el contrato no es la facturación, es una proporción de la facturación, un margen. Y esto se convierte en una incertidumbre muy grande, sumada a la rigidez en los temas de licitación.

“Cuando a uno lo contratan como gestor para la recolección y valorización de residuos, se presentan muchas incertidumbres. Entre ellas, que la relación hoy día entre Sistemas de Gestión y gestores no es la adecuada, lo que provoca que menos gestores quieran estar en nuevas licitaciones y que incluso otros decidan poner término a contratos por negocios no rentables”.
-¿De qué modo cree que deberían abordarse estas trabas con las bases de licitación en Envases y Embalajes?
Lo que tienen que hacer los Sistemas de Gestión es, primero, tener una mirada de los gestores que están operando con ellos y de otros, para visualizar cómo se pueden perfeccionar las bases de licitación. Con ese perfeccionamiento hay que ir al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia para que lo apruebe.
Esto es súper importante de hacer, porque si no, va a ocurrir que nadie más va a querer trabajar con esos Sistemas de Gestión, porque el riesgo de entrar a un negocio en el que vas a tener más pérdidas que ganancias, es muy grande.
Esto va totalmente en desmedro a la implementación de la Ley REP, que necesita gestores que hagan el trabajo. Entonces, cada vez que una licitación se declara desierta, es una muy mala noticia para la normativa. Pero más que avanzar por avanzar, aquí hay metas que cumplir. Y una de las razones por las que no se cumplen las metas, es porque las licitaciones quedan desiertas ¿Por qué pasa esto? Porque la estructura de la licitación y también la forma en que están operando esas licitaciones en el Sistema de Gestión, hacen que sea muy riesgoso para una empresa postular a ellas.
-Entre otras problemáticas que afectan a los gestores, usted ha mencionado que la baja participación ciudadana también es preocupante, ¿en qué sentido?
Pongamos el caso que estás en una municipalidad haciendo la recolección selectiva, como una empresa gestora. La recolección selectiva de una empresa gestora se paga con una tarifa unitaria de pesos por kilo de lo que recoges. Supongamos 500 pesos por kilo. Si recoges mil kilos en una comuna, lo que te van a pagar son 500 mil pesos.
El punto es que, como todo es variable, si la participación ciudadana no sube, la cantidad de dinero que le van a pagar a ese gestor termina haciendo inviable para él seguir con la operación. Entonces, la participación ciudadana genera dos cosas. Una, que en este caso las metas se cumplan, porque vas recogiendo más residuos y puedes reciclar más. Pero, por otra parte, también genera que los gestores reciban el dinero correspondiente a esa operación.
Hay que pensar que uno de cada tres chilenos recicla y no recicla correctamente. Por tanto las tasas de participación, es decir, la cantidad de kilos que se recoge, es muy pequeña. Y cuando la participación ciudadana no aumenta, para el gestor, que le pagan con una tarifa variable de lo que recoge, también termina siendo súper complicado seguir operando ese contrato.
-¿Ustedes incentivan la participación ciudadana a través de campañas?
No. Y ahí está el punto. Que el encargado de incentivar esto, por ley, es el Sistema de Gestión. Y si el Sistema de Gestión no hace ese trabajo en una comuna en particular, si la comuna no aumenta su participación ciudadana, finalmente redunda en que las metas no se cumplen y que para el gestor, que está trabajando en esa municipalidad, su contrato termina siendo bastante menos rentable de lo que esperaba como negocio.
Entonces, el problema para el gestor es que finalmente la participación ciudadana no depende de él, sino que depende netamente de lo que haga o no el Sistema de Gestión en conjunto con el equipo municipal.
-Pero, más allá del Sistema de Gestión y el municipio, ¿quizás debería ser más potente el llamado ciudadano desde esferas más altas?
Sí, por supuesto. El Ministerio del Medio Ambiente es el encargado de ayudar a que la Ley REP sea una noticia permanente y que haya campañas dando vuelta de manera transversal. Pero también es importante la parte municipal, porque es justamente cuando la campaña se hace presente en una comuna.

“La participación ciudadana genera dos cosas. Una, que en este caso las metas se cumplan, porque tú vas recogiendo más residuos y puedes reciclar más. Pero, por otra parte, también genera que los gestores reciban el dinero correspondiente a esa operación”.
-Por otro lado, ¿cuál es la evaluación que hacen en RESUR con respecto a la valorización de Neumáticos fuera de uso?
La recepción de neumáticos también tiene la componente de que no sabes cuántos neumáticos vas a recibir. No tienes una planificación de cuántos neumáticos vas a tener para producir y transformarlos en gránulos.
Ahora, supongamos que eso se soluciona y que los Sistemas de Gestión en los neumáticos son capaces de señalarle a una empresa cuántos neumáticos te van a llegar. El gran obstáculo es que cuando los transformas en gránulos, quiere decir que ahí los valorizaste, tú como gestor tienes que vender este gránulo.
Y a diferencia de los Envases y Embalajes en que, por ejemplo, cualquier cartón que recolectes lo vas a poder vender, porque hay una industria grande de consumo de cartón reciclado o de consumo de vidrio, aquí no hay una gran consumidora de caucho picado. Porque el caucho picado se utiliza en canchas de fútbol y en palmetas para gimnasios, pero no hay una demanda permanente por este producto. Entonces, el desafío ahí para el gestor es que después que transformó los neumáticos en gránulos, no sabe dónde venderlos.
Una de las formas en que esto se ha atacado en otras partes del mundo es que, por ejemplo, los ministerios de obras públicas utilicen gránulos en el pavimento. Así se genera una demanda de algo que se está reciclando por la Ley REP.
-Un desafío importante considerando un mercado tan reducido…
Claro. Porque si el objetivo es reciclar más neumáticos, la cantidad de gránulos disponibles va a aumentar. Lo más probable es que los primeros años se vaya duplicando, lo cual significaría que la cantidad de canchas que tienen que instalarse también se debiese duplicar. Pero eso es súper complejo. Entonces, claramente aquí falta que alguien traccione la demanda, que haya una demanda por el gránulo fabricado por los gestores. Pero el incentivo es muy bajo, porque la demanda es muy baja.
Por lo tanto, aquí ya no hay un problema con las bases de licitación, sino que un problema estructural de mercado, donde no hay un gran demandante en Chile de gránulos de Neumáticos fuera de uso.
-Y el material reciclado, ¿tampoco es bien pagado?
No, porque para que se pudiese solventar, tendría que tener precios muy altos. Pero el negocio tiene un componente de riesgo muy grande, tanto en lo que vas a procesar como en lo que vas a vender.
Entonces, ahí nuevamente la problemática de los precios de la Ley REP tiene que ver con los incentivos que haya para que esto resulte. Esos incentivos tienen que estar muy bien puestos en las bases de licitación para que a las empresas que gestionan les sea rentable y que su rentabilidad no sea tan volátil, porque esa volatilidad finalmente se pasa a precios.
-Con todo esto, ¿cuál ha sido su gran aprendizaje en lo que va la implementación de Ley REP?
Que lo que se vive como gestor es una gran incertidumbre. El negocio del gestor en la Ley REP opera con tanta incertidumbre, que finalmente hace que, primero, uno en la siguiente licitación no sabe si participar o no; y segundo, que en los contratos actuales no sabe si seguir o no por lo mismo, porque no son rentables.
El conflicto es que en la Ley REP, los Sistemas de Gestión dependen de los gestores para que esto opere. O sea, si hay una problemática de este tamaño en los gestores, hay un problema mayor en la implementación de la Ley REP. Ahí está el punto.
Pero ésta es una corrección que tienen que hacer los Sistemas de Gestión. Tienen que decir “perfecto, llevamos tanto tiempo operando, qué cosas nos han resultado y qué cosas no nos han resultado en la operación”. Pero ellos no son los que operan, los que operan son los gestores, los que ellos contratan. Y ahí es donde nosotros tenemos que procurar hacer algo distinto a lo que se está haciendo hoy día, porque lo que se está haciendo provoca que la incertidumbre sea tan alta, que uno como gestor salga a buscar otro tipo de negocio.
Sin embargo, los gestores son imprescindibles. Porque, por ejemplo, si vas a recolectar en la comuna de Maipú, necesitas un gestor que recolecte, un gestor que clasifique y un gestor que, con los materiales clasificados, los compre para valorizarlos. Si esa cadena de gestores no funciona, la Ley REP no se cumple, por más ganas que le pongas.
-¿Qué sugiere usted para darle un vuelco a esta situación?
Ahí hay un tema relevante en cómo el vínculo, el trabajo entre gestores y Sistemas de Gestión, tiene que mejorar para que sea una relación virtuosa. La consecución de metas es una consecuencia de haber hecho esto bien.
Entonces, qué podemos hacer, implementar cambios en las bases de licitación, pero también cambios en la forma en que un Sistema de Gestión se relaciona con el gestor adjudicado, porque éste es un trabajo tremendamente colaborativo, pero no solo con los gestores. También con los municipios y los ciudadanos.

“Si el objetivo es reciclar más neumáticos, la cantidad de gránulos disponibles va a aumentar. Lo más probable es que los primeros años se vaya duplicando cada año, lo cual significaría que la cantidad de canchas que tienen que instalarse también se debiese duplicar”.








