Especialistas advierten sobre los riesgos de una mala manipulación de los RAEE debido a sustancias peligrosas
Gases refrigerantes que pueden ser dañinos para la capa de ozono o precursores del calentamiento global, retardantes de llama bromados, metales como plomo, mercurio y cadmio, son solo algunos de los componentes potencialmente peligrosos y/o tóxicos que pueden ser liberados al ambiente durante un tratamiento inadecuado de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE). Actualmente en el país se valoriza formalmente solo el 4% de estos residuos, lo que deberá aumentar con la implementación de la Ley REP para este producto prioritario. Tres especialistas consultadas por País Circular -Dra. Romina Cayumil, de Duoc UC; Mitzy Lagos, de Midas Chile; y Constanza Yunis, de E2BIZ- coincidieron en que el reciclaje adecuado permite recuperar una serie de materiales valiosos, pero que es indispensable contar con todos los protocolos de seguridad, para evitar que los contaminantes lleguen al aire, agua o suelo, y provoquen severas consecuencias tanto para el medio como para los seres humanos.
A la espera de la publicación del decreto de metas de recolección y valorización para residuos de pilas y aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE+P) en el marco de la Ley REP (N°20.920), se comienzan a movilizar los actores -nuevos y antiguos- del ecosistema a cargo de que esos objetivos se cumplan. El decreto, que está en la última etapa luego de ser aprobado por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático a comienzos de junio, estableció una división de los RAEE+P en tres categorías: paneles fotovoltaicos (PFV), aparatos de intercambio de temperatura (AIT), y otros aparatos (Otros AEE).
Entre las diversas razones para agruparlos de esa forma estuvo la composición de algunos de estos aparatos, asociada a la peligrosidad de ciertas sustancias, según explica Paz Maluenda Piedra, profesional de la oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente (MMA). “En el caso de los AIT, como refrigeradores o aires acondicionados, contienen gases refrigerantes que no solamente dañan la capa de ozono, sino que también tienen un potencial de calentamiento global, entonces se fomenta un manejo especializado, y por eso se ponen metas específicas”, comenta Maluenda, quien ha coordinado la elaboración del decreto.
La Dra. Romina Cayumil, directora de la Escuela de Ingeniería, Medio Ambiente y Recursos Naturales de Duoc UC, también menciona la especificidad de los AIT para estar separados dentro de la REP, y complementa con otros factores: “Los equipos de intercambio de temperatura se encuentran en una categoría distinta debido a los gases refrigerantes que contienen, y que requieren una gestión y procesamiento particular debido a algunos componentes peligrosos. Respecto de los paneles fotovoltaicos, que pertenezcan a una categoría en sí misma no necesariamente tiene que ver con una caracterización en mayor cantidad de elementos potencialmente peligrosos o tóxicos, sino que más bien se relaciona con su volumen y su vida útil, que son mucho mayores en comparación a los otros RAEE. Por lo tanto, la gestión y las metas deben ser trabajadas por separado”.
Si bien los AIT son un caso específico, prácticamente todos los aparatos eléctricos y electrónicos tienen, en mayor o menor medida, componentes potencialmente peligrosos. Por esta razón, diversos especialistas en la materia están alertando sobre la necesidad de crear conciencia sobre este punto, especialmente ahora, debido a que la implementación de la Ley REP para estos residuos implicará un aumento en su manipulación, tanto para la recolección como para el traslado y valorización, en el país o en el extranjero.
Así lo comenta Mitzy Lagos, gerenta de Economía Circular de Midas Chile: “Todos los equipos electrónicos contienen elementos o sustancias peligrosas, por algo están incluidos hoy en día en el Convenio de Basilea. No todos poseen las mismas sustancias o cantidades, pero todos requieren ser manipulados en forma controlada para evitar los riesgos asociados a estas sustancias”.
“Las categorías más evidentes son las de Intercambio de temperatura, por su contenido de gases y aceites, y los que tienen baterías integradas, como las de litio, que son fáciles de reaccionar y generar incendios”, añade Lagos, ingeniera ambiental especializada en reciclaje de residuos eléctricos y electrónicos. Adicionalmente, plantea, “estas 3 categorías se alinean con los convenios internacionales que Chile ha suscrito, tales como: Convenio de Basilea, para todos los RAEE y sus componentes (incluido los plásticos); Convenio de Minamata, para las pilas con mercurio; Convenios de Kioto, Montreal y Kigali, para los aparatos de AIT que utilizan gases refrigerantes, algunos agotadores de la capa de ozono y otros precursores del calentamiento global”.
Los RAEE contienen sustancias que, si no son gestionados adecuadamente, pueden afectar la salud humana y el medio ambiente; las principales son: plomo, mercurio cadmio, cromo y PCBs (compuesto químico usado como aislante o refrigerante), advierte la especialista de Midas Chile, empresa pionera en minería urbana.
“Es crucial aumentar la conciencia pública sobre las consecuencias que el manejo inadecuado del e-waste puede tener en la salud y el medio ambiente. Este conocimiento es esencial para establecer prácticas sostenibles en el tratamiento de residuos electrónicos y evitar la liberación de contaminantes tóxicos durante la recuperación de materiales valiosos”.

Riesgos para la salud y el medio ambiente
“Estas sustancias, incluso en pequeñas cantidades, son un peligro latente ya que tienen la capacidad de persistir en el ambiente por largos periodos de tiempo, pueden contaminar el agua, el suelo y bioacumularse en organismos vivos: humanos, animales y vegetales, por lo cual indirectamente pueden llegar a las personas mediante la cadena alimenticia”, alerta Mitzy Lagos.
Todas estas sustancias que han sido incluidas en los aparatos eléctricos para cumplir una función, no son identificables a la vistas, así que pasan desapercibidos, dice la profesional de Midas Chile, lo que “sumado a la falta de información, hace que las personas no tengan las debidas precauciones para manejarlos. Por ello, es esencial que los RAEE sean gestionados por recicladores autorizados, que cuenten con protocolos seguros para su tratamiento, y que las personas no los desarmen”.
Romina Cayumil, quien es Doctora en Ciencia e Ingeniería de Materiales, apunta en la misma dirección y describe que “durante el procesamiento de residuos electrónicos, pueden estar presentes o formarse una variedad de compuestos peligrosos y tóxicos en cantidades significativas. Estos contaminantes están estrechamente vinculados a consecuencias graves tanto para el medio ambiente como para la salud humana. Algunos de estos contaminantes se dispersan fácilmente por el aire, el agua y el suelo, mientras que otros se vierten directamente en el suelo o en cuerpos de agua. En estos casos, los contaminantes pueden filtrarse y contaminar el entorno, afectando incluso el suministro alimentario a través de la cadena trófica”.
“La exposición directa de las personas a estos compuestos puede provocar efectos irreversibles en la salud. Se ha documentado toxicidad dérmica, gastrointestinal, hepática, neurológica y respiratoria en humanos. En animales, se han observado efectos inmunológicos y problemas reproductivos. En niños, se han detectado niveles elevados de plomo, cobre y cromo, así como alteraciones en la leche materna, la placenta, el cabello y las hormonas tiroideas. También se han reportado casos de cáncer de pulmón y leucemia relacionados con esta exposición”, enfatiza la directora de la Escuela de Ingeniería, Medio Ambiente y Recursos Naturales de Duoc UC.
Por ello, agrega la Dra. Cayumil, es fundamental identificar las sustancias peligrosas presentes en los residuos electrónicos, así como los compuestos tóxicos generados durante su procesamiento. Además, “es crucial aumentar la conciencia pública sobre las consecuencias que el manejo inadecuado del e-waste puede tener en la salud y el medio ambiente. Este conocimiento es esencial para establecer prácticas sostenibles en el tratamiento de residuos electrónicos y evitar la liberación de contaminantes tóxicos durante la recuperación de materiales valiosos”.

“Manipular los RAEE conlleva importantes riesgos si no se realiza bajo condiciones controladas, ya que contienen sustancias y elementos peligrosos que no siempre son visibles, pero están ahí y cuando son desarmados quedan más expuestos y por ende puede afectar a las personas y al medioambiente”.
¿Qué ocurre hoy con los RAEE?
Según datos entregados por el Ministerio del Medio Ambiente, actualmente en Chile se recicla solo cerca del 4% de los RAEE. La Dra. Cayumil precisa que esta cifra se refiere a los RAEE recolectados formalmente y que son gestionados por empresas autorizadas.
En ese sentido, Mitzy Lagos añade que “lamentablemente, una gran parte de los RAEE es tratado informalmente, con el objetivo de recuperar las partes metálicas que tienen valor comercial como ‘chatarra’ y lo restante que no tiene valor comercial, por el contrario, tiene un costo de tratamiento; queda tirado en sitios eriazos o vertederos, donde contamina el suelo y el agua y, en forma directa o indirecta, contaminan la cadena alimenticia que luego consumimos”.
Este es el caso, añade, de los televisores antiguos (CTR), que son desarmados sin medidas de seguridad para extraer sus cables y bobinas de cobre. “Rompen la pantalla, que es la que contiene plomo en su interior, y al quebrarse, este plomo se libera al ambiente, contaminando el suelo, el aire y poniendo en riesgo la salud de las personas expuestas, ya sea por contacto directo o indirecto. Cabe destacar que el plomo es una sustancia altamente tóxica y cancerígena, que representa un grave riesgo ambiental y sanitario”, destaca la gerenta de Economía Circular de Midas Chile, empresa que utiliza procesos metalúrgicos y mecánicos que le permite procesar los residuos hasta obtener los materiales puros que, posteriormente, venden a fabricantes de nuevos productos.
La especialista llama la atención sobre otro hecho que considera riesgoso: “Más preocupante aún es ver que algunos Municipios ofrecen y financian el servicio de retiro de ‘enseres voluminosos’ desde las casas de los vecinos, pero para enviarlos a relleno sanitario y no a una planta de reciclaje como corresponde. Esta es una práctica que no se entiende”.
Por su parte, Romina Cayumil explica que la cadena de reciclaje tiene cuatro etapas: recolección, desmantelamiento, procesamiento mecánico y procesamiento metalúrgico. Si bien empresas como Midas realizan todo el proceso, en general, dice la académica de Duoc UC, “se realiza hasta el desmantelamiento, en el cual se separan distintos tipos de materiales presentes en los RAEE, como componentes valiosos -ej. los circuitos electrónicos-, y los materiales potencialmente peligrosos o tóxicos. Los componentes valiosos se exportan para recuperar metales, y los segundos se disponen adecuadamente de manera local”.
El problema está con aquello que no es recolectado formalmente y sobre lo cual no hay trazabilidad, “lo que es un problema si los RAEE están siendo dispuestos en rellenos sanitarios o vertederos. Si esto ocurre, elementos contaminantes presentes en estos aparatos pueden percolar al suelo y contaminar el medio ambiente”, dice la Dra. Cayumil.

Los contaminantes
Consultada sobre los RAEE que poseen más componentes peligrosos, la académica de Duoc UC explica que “la Comisión Europea ha determinado seis categorías de residuos electrónicos, y dependiendo de la función, año de fabricación y elementos utilizados en su manufactura, es que contienen ciertos elementos tanto potencialmente peligrosos, así como también valiosos, independiente de la categoría a la cual pertenecen”. Sin embargo, añade, “se podría considerar que aquellas categorías que contienen mayor cantidad de sustancias peligrosas son los aparatos de intercambio de temperatura, pantallas y monitores, y lámparas”.
Así, expone que los AIT, “contienen gases refrigerantes tales como los clorofluorocarbonos (CFC), hidroclorofluorocarbonos (HCFC) e hidrofluorocarbonos (HFC). Los dos primeros pueden causar la destrucción de la capa de ozono”. Y agrega una información alarmante: “Según datos del Global E-waste Monitor, el 73% de todos los AIT en el mundo se gestionan de manera inapropiada. En países sin legislación sobre RAEE, los refrigerantes se liberan directamente a la atmósfera. En países con legislación sobre residuos electrónicos, generalmente se realiza una desgasificación apropiada y el reciclaje o eliminación correcta de los refrigerantes”.
En relación a las lámparas, que pueden ser fluorescentes y LED, entre otras, Romina Cayumil comenta que “contienen mercurio y son de las categorías de reciclaje formal más bajas, con sólo un 5% del volumen de lámparas siendo formalmente reciclado. Aunque el mercurio está presente en diferentes tipos de RAEE, hasta el 95% de las emisiones de mercurio provienen de lámparas. En 2022, se produjeron 58 toneladas de emisiones de mercurio debido a una gestión inapropiada de los RAEE, según los datos recopilados para el Global E-waste Monitor. Gracias al Convenio de Minamata sobre el mercurio, se ha ido eliminando progresivamente su uso en la fabricación de lámparas”.
En tanto, las pantallas y monitores contienen la mayoría de los retardantes de llama utilizados en aparatos eléctricos y electrónicos, alcanzando un 80% del total utilizado. Actualmente existen 17 mil millones de kilos de plásticos provenientes de residuos electrónicos; de esos, 59 millones de kilos contienen retardantes de llama bromados, y se estima que 45 millones de kilos no se gestionan bajo condiciones adecuadas, subraya Cayumil.
Frente a este tema de los componentes de los RAEE y su potencial peligrosidad, Constanza Yunis Ebner, consultora senior de E2BIZ, comenta que cada categoría tiene particularidades muy distintas en cuanto a su impacto ambiental y su posibilidad de valorización.
“Los AIT contienen metales valorizables como acero, cobre y aluminio, pero también sustancias como gases refrigerantes o aceites que requieren un manejo especializado. Además, muchos de estos equipos tienen una fracción no menor de plásticos difíciles de valorizar y que pueden contener contaminantes orgánicos persistentes (COP), especialmente retardantes de llama bromados (BFR). Estos compuestos, al ser liberados durante el reciclaje, pueden contaminar el medio ambiente y afectar la salud humana”, sostiene Yunis.
Sobre los paneles fotovoltaicos, “aunque aún representan una fracción menor [de reciclaje], tienen un altísimo potencial de valorización (en torno a un 90 % de su peso, principalmente vidrio, aluminio y cobre). Sin embargo, también pueden contener metales pesados como cadmio, por lo que deben ser tratados como residuos peligrosos dependiendo de su composición”, dice la consultora de E2BIZ, quien participó en el desarrollo de antecedentes para el Análisis General de Impacto Económico y Social (AGIES) del anteproyecto de decreto para RAEE+P.
Lo que en el decreto de metas está clasificado como “Otros AEE”, agrupa una gran variedad de productos, desde computadores y pequeños electrodomésticos hasta luminarias o herramientas eléctricas, dice la consultora y añade que “su composición varía mucho, y si bien algunos contienen metales preciosos y componentes reciclables, otros presentan plásticos con aditivos peligrosos, lo que complica su valorización”.
Constanza Yunis menciona también a las pilas, considerando que aquellas que pesan hasta 5 kilos están incluidas en este decreto de RAEE+P. “Tienen bajo peso relativo [en el volumen de residuos], pero son altamente riesgosas desde el punto de vista ambiental. Las pilas contienen metales pesados como mercurio y cadmio, que son de alta toxicidad, y otros elementos de menor riesgo, pero que de igual forma no deben ser dispuestos en rellenos sanitarios. Por eso, su correcta recolección y tratamiento es clave”.
“Muchos de estos equipos tienen una fracción no menor de plásticos difíciles de valorizar y que pueden contener contaminantes orgánicos persistentes (COP), especialmente retardantes de llama bromados (BFR). Estos compuestos, al ser liberados durante el reciclaje, pueden contaminar el medio ambiente y afectar la salud humana”.
Correcta manipulación
Considerando todos estos antecedentes, las metas de la Ley REP para RAEE+P representan tanto el desafío como la oportunidad de mejorar la forma en la cual estos residuos se están gestionando.
Mitzy Lagos comenta que “manipular los RAEE conlleva importantes riesgos si no se realiza bajo condiciones controladas, ya que contienen sustancias y elementos peligrosos que no siempre son visibles, pero están ahí y cuando son desarmados quedan más expuestos y por ende puede afectar a las personas y al medioambiente”. Lo principal, dice, es identificar los elementos peligrosos y manipularlos con las precauciones que requiere caso a caso.
En este sentido, didácticamente indica que, en el caso de los aparatos con pilas y baterías, se debe hacer el retiro con herramientas adecuadas y en lugares con condiciones ambientales especiales, “pues las pilas y baterías aún pueden tener energía almacenada y, en caso de las baterías de litio, pueden hacer explotar y generar fácilmente un incendio, que es muy difícil de controlar”.
Respecto a los monitores antiguos (CRT), “deben ser desarmados con precaución de no romper su pantalla de vidrio, por el riesgo de corte, pero más aun por el potencial rompimiento del tubo de rayo catódico CTR que contienen plomo en forma dispersable”. En tanto, los gases refrigerantes “deben ser identificados para determinar si corresponden a gases agotadores de la capa de ozono, gases de efecto invernadero o bien gases inflamables, para extraerlos y almacenarlos en bombonas adecuadas y con presión controlada”.
En la misma línea, la Dra. Cayumil comenta que el desmantelamiento seguro y formal de residuos electrónicos requiere un enfoque técnico y ambientalmente responsable que garantice la protección de la salud humana y del entorno. “Este proceso comienza con la clasificación y recepción de los equipos, seguido por el desmantelamiento de componentes, donde se separan materiales reutilizables y/o valorizables y compuestos peligrosos o tóxicos”. Estos últimos, dice, deben ser dispuestos por entidades certificadas para evitar su exposición al medio ambiente.
Además, sostiene la directora de la Escuela de Ingeniería, Medio Ambiente y Recursos Naturales de Duoc UC, “es esencial aplicar protocolos de seguridad para la protección de datos, mantener registros detallados de trazabilidad, y cumplir con la normativa vigente sobre residuos peligrosos. Los trabajadores a cargo siempre deben utilizar elementos de protección personal y seguir los protocolos establecidos para cada etapa del proceso y la utilización de equipamiento específico para las tareas (…) Por otro lado, la capacitación de los recicladores de base es clave para cuidar su salud y realizar prácticas seguras en torno al manejo de RAEE”.
Ante la pregunta sobre las capacidades existentes en Chile para realizar estos procesos, Mitzy Lagos es enfática: “En Chile si existe capacidad adecuada”.
“En Midas Chile contamos con todos los protocolos y procedimientos para realizar un reciclaje seguro, sostenible y con la debida trazabilidad, incluso para nuestros procesos fuera de Chile, pues las buenas prácticas de reciclaje no tienen fronteras, tal como promueve el Convenio de Basilea”, afirma la gerenta de Economía Circular de la empresa de minería urbana.
Sin embargo, subraya que “persisten desafíos como más capacidad en regiones para almacenar y hacer un traslado eficiente y seguro hasta Santiago -donde está nuestra planta de reciclaje- y potenciar la recolección de los RAEE como equipo completo, evitando su desarme informal como si fueran ‘chatarra’ para extraer solo los componentes metálicos que tiene valor de mercado”.

- #AEE
- #Dra. Romina Cayumil
- #Duoc
- #Duoc UC
- #economia circular
- #Ley Rep
- #Midas
- #Midas Chile
- #minería urbana
- #Ministerio del Medio Ambiente
- #Mitzy Lagos
- #MMA
- #Oficina de Economía Circular
- #Paz Maluenda
- #pilas
- #RAEE
- #RAEE+P
- #reciclaje
- #residuos
- #residuos de aparatos eléctricos y electrónicos
- #Romina Cayumil
- #sustancias peligrosas
- #Valorización







