Claudio Bustamante, del ministerio de Minería: “Vamos a dar el salto a un uso masivo de la escoria de cobre como árido artificial”
El jefe de la División de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Minería, Claudio Bustamante, augura un avance significativo a partir del recién publicado Decreto N°46 del Ministerio de Salud, que “Aprueba reglamento que establece los requisitos para autorizar el uso de escorias de cobre como áridos artificiales para la construcción”. El ejecutivo, quien participó en las discusiones de este marco regulatorio y mantiene un trabajo técnico permanente con las fundiciones de cobre, señala que las proyecciones son auspiciosas y habrá beneficios sociales, ambientales y económicos. “Es necesario pasar de proyectos piloto a una gran escala”, subraya.
Hace solo 12 días fue publicado el Decreto N°46 del Ministerio de Salud que “Aprueba reglamento que establece los requisitos para autorizar el uso de escorias de cobre como áridos artificiales para la construcción”, un marco regulatorio largamente esperado por el sector cuprífero del país, tanto por las empresas como por el Ministerio de Minería. Esto, debido a que la producción de cobre a gran escala lleva de la mano una gran producción de “escoria de cobre”, es decir, el residuo que se genera como resultado de los procesos de fundición a alta temperatura.
De acuerdo con cifras de Sernageomin, citadas por Reporte Minero, anualmente se generan en el país casi 5 millones de toneladas de escoria de cobre, y existe un histórico acumulado que supera los 70 millones.
Estas cifras dan cuenta del enorme potencial que existe a partir de esta escoria, un residuo minero no peligroso compuesto principalmente “de óxidos de hierro y sílice, razón por la cual es también llamado silicato de hierro, junto con pequeñas cantidades de otros elementos como aluminio (Al), titanio (Ti), calcio (Ca) y magnesio (Mg)”, de acuerdo con la definición incluida en el Decreto N°46.
Desde hace años han existido diversas iniciativas, tanto académicas como empresariales, para promover su uso como árido artificial, pero hasta ahora los proyectos se han mantenido a escala piloto, debido a que las condiciones debían ser analizadas caso a caso.
Pero, a partir de ahora, con la vigencia del reglamento del MINSAL, el uso de la escoria de cobre como árido artificial podrá masificarse, consolidando una importante línea de economía circular que hace sinergia entre la minería y la construcción. Así lo comenta a País Circular el jefe de la División de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Minería, Claudio Bustamante Lanctot, quien explica que el uso a gran escala tendrá impactos positivos en tres ámbitos: social-territorial, ambiental, y económico.
“Los escoriales existen; se trata de residuos no peligrosos que están dispuestos en lugares determinados dentro de un territorio, por lo tanto, en la medida que se estimula su uso se evita que se sigan acumulando, y permite que se haga una gestión mucho más apropiada para las necesidades de la comunidad de ese territorio. Ese es un impacto social importante”, explica Bustamante apuntando a los grandes volúmenes de escoria que se generan en las principales fundiciones del país y cuya disposición ocupa enormes espacios.
Claramente, añade el directivo del Ministerio de Minería, existe una gran diferencia entre tener la escoria depositada en un sitio y que tenga un uso como insumo para la construcción. “Al incorporarla en otros procesos productivos se genera un efecto virtuoso tanto para la población como para el medio ambiente”. Asimismo, indica, esta normativa se complementa con la Ley que regula la extracción de áridos, que está pronta a ser promulgada, con el objetivo de reducir la presión sobre los sobreexplotados lechos de ríos, canteras y pozos que proveen de arena, grava y gravilla al sector de la construcción.
“Y desde el punto de vista económico, sin duda que dinamiza un sector, permitiendo que aparezcan nuevos mercados, nuevas soluciones de mercado”. En este sentido, Bustamante relata que, por ejemplo, tuvieron conversaciones con muchos alcaldes sobre las posibilidades que se abren para la construcción de caminos e infraestructura vial en general, sobre todo en zonas cercanas a los escoriales, “teniendo el insumo a pocos kilómetros”.
“Creemos que, de alguna manera, era urgente transitar desde la escala piloto a la gran escala, y ese es el mérito del reglamento, porque, establece las condiciones de uso de manera homogénea, sin importar de qué región o de qué fundición se trate”, subraya Claudio Bustamante, ingeniero comercial y magister en Recursos Naturales.

“Las proyecciones que tienen [las fundiciones] del uso que se le van a dar a la escoria, a partir de este reglamento, es súper auspicioso. Estamos consolidando los números a nivel agregado, la temporalidad de los proyectos, y creemos que, efectivamente, el objetivo de transitar hacia proyectos de mayor escala está garantizado”.
Enfoque integrador
Según explicaron desde el ministerio de Minería, este reglamento es el resultado de un trabajo colaborativo, tanto a nivel central como regional, en el que participaron activamente las carteras de Salud, Minería, Medio Ambiente, Obras Públicas y Economía, Fomento y Turismo, junto a representantes de la academia y de las operaciones de Codelco y Anglo American.
“Nuestro rol como ministerio de Minería -relata Bustamante- fue de contraparte interesada, poniendo el foco en la mejor forma de habilitar un uso a gran escala. Porque si bien la regulación previa permite el uso de este residuo calificado como no peligroso, y las fundiciones llevan años haciendo intentos, algunos muy exitosos, siempre ha sido a escala piloto”.
Según cuenta el especialista en recursos naturales, en algún punto de la discusión se trató de avanzar eliminando la categorización de la escoria de cobre como “residuo”, pero esto no dio frutos. Entonces, “buscamos la manera de cambiar el enfoque, compatibilizando las necesidades de los diversos actores, es decir, de los territorios, los alcaldes, las fundiciones, y el ministerio de Salud”.
En este sentido, explica, al tratarse de un residuo, aunque no sea peligroso, su manejo debe ser con todas las medidas de seguridad requeridas, “y Salud tiene que garantizar que en su uso y su manejo se resguarden ciertos parámetros asociados a la salud de la población, a la salud de los trabajadores, etc.”
“Así se fue construyendo un camino que nos llevó a tener este reglamento”, reflexiona el jefe de la División de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Minería, y luego comenta que, en palabras simples, lo que la nueva normativa exige a las fundiciones es: “acredíteme que hay una demanda, que hay un mercado, y dígame si esa demanda es por el 100% o por otro porcentaje de su escorial, y cuando defina ese volumen, me tiene que entregar el análisis técnico asociado a ciertos parámetros”.
En síntesis, el nuevo marco regulatorio establece los requerimientos para autorizar el uso de escoria de cobre bajo condiciones sanitarias verificables, trazabilidad y restricciones claras, como áridos artificiales en la construcción de pavimentos, la fabricación de elementos prefabricados y ornamentales, y en otras aplicaciones específicas en espacios abiertos. En el reglamento se detallan los usos permitidos -básicamente infraestructura vial y mobiliario urbano- y los requisitos para obtener la autorización correspondiente, destacando el cumplimiento de estrictas condiciones sanitarias, la implementación de medidas de registro y control, y la identificación de la obra y el volumen a utilizar.

“Creemos que, de alguna manera, era urgente transitar desde la escala piloto a la gran escala, y ese es el mérito del reglamento, porque, establece las condiciones de uso de manera homogénea”.
Proyecciones auspiciosas
Este reciente marco regulatorio se da en el contexto de un país que transita a la economía circular en múltiples sectores, y donde la industria de la construcción tiene un rol relevante debido a la cantidad de recursos que utiliza y también a los volúmenes de residuos que genera.
El tema de los áridos ha sido abordado ampliamente, pues constituye un insumo primordial, y los últimos años se ha avanzado de manera concreta para habilitar el uso de áridos artificiales (como la escoria de cobre y la escoria siderúrgica) y reciclados (a partir de hormigón reciclado). Un hito relevante en este sentido fue la actualización de la norma NCh163, que por primera vez incluye a los áridos no convencionales.
Asimismo, sostiene Bustamante, en la reciente actualización del reglamento que regula el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) “se incorporan incentivos para el reprocesamiento y la valorización de los residuos mineros”. Hay que entender, subraya el especialista, que se trata de un sistema donde se dan diversas discusiones y surgen distintos instrumentos, y que “en su totalidad puede ir generando estímulos en distintos ámbitos para que las soluciones de economía circular ocurran, y ocurran a gran escala”.
En el caso puntual del uso de la escoria de cobre, Claudio Bustamante está seguro de que a partir del nuevo reglamento habrá un cambio relevante: “La industria tiene el desafío, y también la necesidad, de transformar estos residuos no peligrosos en un subproducto, que se incorporen en otros procesos y tengan un uso en la lógica de la economía circular, así como en la lógica de hacer más eficientes sus recursos, entre ellos los espacios que tienen para depositar estos residuos. De alguna manera había mucho incentivo de parte de la industria para avanzar hacia una mayor escala, y este es el foco del reglamento, que permite dar el salto”.
En la División de Desarrollo Sostenible del Ministerio de Minería -cuenta Bustamante- tienen una mesa de trabajo con las fundiciones para distintos instrumentos normativos, donde participan cuatro titulares: CODELCO, Anglo American, Glencore y ENAMI. Como parte de ese trabajo técnico permanente “le solicitamos a las fundiciones que nos compartieran sus proyecciones y sus modelaciones con este ajuste normativo y, efectivamente, acá tenemos un actor que puede empujar con mucha fuerza que se lleven a cabo las soluciones que se requieran desde el enfoque de la economía circular”.
“Ese actor es, sin duda, la fundición. Las proyecciones que tienen del uso que se le van a dar a la escoria, a partir de este reglamento, es súper auspicioso. Estamos consolidando los números a nivel agregado, la temporalidad de los proyectos, y creemos que, efectivamente, el objetivo de transitar hacia proyectos de mayor escala está garantizado”, concluye Claudio Bustamante.








