Estudiantes de la Usach crean primer sistema de bicicletas con plástico reciclado para uso interno universitario
Circular se llama este proyecto multidisciplinario liderado por el estudiante de Ingeniería Comercial en Administración de Empresas de la Universidad de Santiago de Chile, Pablo Cayo. Junto a otros cinco estudiantes presentarán dentro de las próximas semanas un sistema que permitirá a la comunidad universitaria desplazarse por el campus a través de estas bicicletas fabricadas con plástico reciclado. Sus mentores creen que el proyecto tiene muchas aplicaciones, más allá de los márgenes del espacio universitario.
Con una superficie de 37 hectáreas, la Universidad de Santiago de Chile (Usach) tiene todas sus facultades en un mismo predio, lo que dificulta el desplazamiento de las y los estudiantes y de toda la comunidad educativa. Llegar de la Escuela de Artes y Oficios hasta la FAE puede ser una odisea. En vista de ello, Pablo Cayo, estudiante de Ingeniería Comercial en Administración de Empresas de esa casa de estudios, se reunió con unos amigos a planificar soluciones para mejorar la movilidad dentro del campus universitario.
En el marco del Desafío Sinapsis Usach Sostenible 2023 nació el proyecto Circular. En total, un equipo conformado por cuatro estudiantes (Cayo incluido) pensaron que una alternativa para hacer más eficiente el desplazamiento por el campus de la universidad era presentar un sistema de transporte interno con bicicletas compartidas, siempre teniendo en mente que éstas fuesen construidas con plástico reciclado. “Notamos que había propiedades en el plástico reciclado que eran mejores que en las bicicletas tradicionales, que usan aluminio y varios metales”, comenta Cayo, cuyo equipo ahora está conformado por seis estudiantes, cinco de ellos de la Usach y uno de la Universidad Autónoma.: Pablo Pozo (Ingeniería Química), Cristóbal Águila (Diseño Industrial), Russell García (Ingeniería Mecánica), Ricardo Barra (Publicidad) y el mismo Cayo. El representante de la Autónoma es Maximiliano Castro y estudia Terapia Ocupacional.
“Pensamos que era una alternativa mucho mejor para este propósito porque no se oxidan ni se despintan y en 10 años, que es aproximadamente su vida útil, puede volver a reciclarse, aportando valor real al uso del plástico reciclado”, complementa Cayo, estudiante de tercer año.
El primer paso que emprendió el equipo fue postular al Fondo Sinapsis 2024. Lo hicieron con sonoro éxito, puesto que Circular obtuvo cinco millones de financiamiento, con el cual desarrollaron la primera versión de la bicicleta con plástico reciclado. La modalidad de construcción es a través de placas de plástico post consumo. Por ejemplo, para esta versión preliminar los mentores del proyecto usaron entre 200 y 300 botellas de plástico de champú.

“Queremos ocuparlo (el fondo CORFO) para empezar a producir más modelos de la bicicleta y mejorar los elementos en que la anterior falló. También validarlo comercialmente y conseguir clientes”.
Sin embargo, el plan siempre fue mejorando cada una de las versiones de la bicicleta. Así llegó la versión 2 de la bici hasta configurar la versión 3, mejorada y sofisticada, que es la que finalmente se dispondrá para el uso de las y los estudiantes de la Usach dentro de las próximas semanas. El plástico usado en esta versión es HS.
“Es una versión más robusta, estable, mejoró el peso, aguanta más y es más cómoda para conducir”, señala Cayo, cuyo colectivo fabricará cuatro bicicletas más para iniciar la marcha blanca del proyecto, que se constituye como el primer sistema de transporte interno a nivel universitario de bicicletas con plástico reciclado en Chile.
El proyecto se lanzará con bombos y platillos, y considera tres estaciones -con sistema electrónico- ubicadas en la zona norte del campus, donde la comunidad universitaria podrá ocupar la bicicleta y dejarla cuando termine su uso.
En esta marcha blanca, explica Pablo Cayo, las y los estudiantes tendrán que solicitar al equipo de Circular una tarjeta tipo credencial. “Serán tarjetas únicas y podrán acceder a los modelos de anclaje para desbloquear las bicis, todo por un tema de trazabilidad. A futuro está tarjeta tendrá puntos asociados”. Agrega Cayo que, en la medida en que obtengan más financiamiento, podrán desarrollar más bicicletas y aumentar la capacidad.
Asimismo, se les dará un máximo de 1 hora para utilizar las bicicletas, en función de dar la oportunidad de probarlas a la mayor cantidad de estudiantes posible.

“La parte más compleja del proyecto fue equilibrar la estabilidad y el peso, y el peso con la resistencia. Puede que sea muy resistente pero pesada, o ser menos resistente pero ligera. Actualmente está en el punto justo en que es cómoda tanto en peso como en resistencia”.
El futuro de las bicicletas de Circular
El equipo detrás de Circular obtuvo dentro de este proceso otros fondos de financiamiento: el Despega Usach 2024, por medio del cual se adjudicó tres millones; y hace muy poco, el Corfo Semilla Inicia Sostenible 2025, con el cual tuvieron acceso a 15 millones de pesos que les permitirá hacer el escalamiento del proyecto.
“Queremos ocuparlo para empezar a producir más modelos de la bicicleta y mejorar los elementos en que la anterior falló. También validarlo comercialmente y conseguir clientes”, cuenta Pablo Cayo, cuyo objetivo junto al resto de su equipo es, después de egresar de cada una de sus carreras, conformar una empresa y llevar el modelo más allá de los márgenes del espacio universitario.
De hecho, Cayo proyecta un muy buen escenario para esta iniciativa: “Hemos buscado que la bicicleta tenga todas las capacidades. Podría ser usada en hoteles para turismo sostenibles, en empresas con instalaciones grandes que necesitan que sus empleados recorran dentro, en las municipalidades y así con lugares donde no hay maneras más eficientes de movilidad como la bicicleta”.
Quienes conforman el equipo de Circular están satisfechos por el camino recorrido que, dice Cayo, “tuvo que empezar prácticamente de cero. No teníamos la capacidad ni los materiales y partimos cortando estas placas plásticas, las juntamos y armamos la forma de bicicleta”. La parte más compleja, añade el director del proyecto, fue “equilibrar la estabilidad y el peso, y el peso con la resistencia. Puede que sea muy resistente pero pesada, o ser menos resistente pero ligera. Actualmente está en el punto justo en que es cómoda tanto en peso como en resistencia”.
El otro desafio fue la conformación del equipo mismo, cuyos integrantes provienen de disciplinas y carreras distintas. Según Cayo, es “clave” que el colectivo detrás de Circular sea de carácter multidisciplinario, porque “cada uno aporta en su visión y nos puede vincular con avances al respecto en sus facultades. Cada uno sabe en qué puede aportar”. Cita el ejemplo de Maximiliano Castro, estudiante de Terapia Ocupacional, quien consideró la ergonomía a la hora de producir las bicicletas. Las otras áreas aportan en diseño, publicidad, validación comercial. “Hay otros aspectos básicos más allá de la construcción de la bici”, puntualiza.
Ahora sólo les queda esperar la fecha del lanzamiento de Circular, de modo tal que las y los estudiantes de la Usach puedan hacer uso de este transporte inédito en el país para el ámbito universitario. De aquí en más, y ya teniendo el modelo construido, será posible replicar la bicicleta y otorgarle esa comodidad y peso necesarios. Cayo cree que su anterior paso por Ingeniería Eléctrica le permitió verter algunos conceptos dentro del diseño del sistema electrónico de las futuras estaciones de las bicicletas, y además logró “absorber los avances de mi equipo ya que siempre me gustó armar cosas y me propuse encontrar un uso del plástico reciclado que fuera mejor que un material tradicional. Además, buscamos que cada vez más partes de la bici sean de plástico reciclado”, asegura.







