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Idea-Tec: la empresa de pinturas sustentables a partir de plumavit reciclado

El proyecto creado por las químicas Cristina Acuña y Constanza Cifuentes permite fabricar distintos tipos de pinturas de piso de gran calidad utilizando entre un 14 y un 30 por ciento de poliestireno expandido en su composición. Con su emprendimiento han logrado evitar que 12 toneladas de plumavit vayan a parar a los vertederos. El material lo obtienen del plumavit que las mismas empresas pasan a dejar a la planta de Idea-Tec en Colina, como también del plumavit domiciliario en una feria de Vitacura y un punto limpio de Renca.

Sin saber nada de reciclaje, las químicas Cristina Acuña y Constanza Cifuentes se abocaron en 2014 a investigar qué desechos podían servir para emprender un proyecto sustentable y beneficioso para la sociedad. Ellas pertenecían a una asociación gremial de químicos y querían dejar un granito de arena. La primera idea que tuvieron en la cabeza fue trabajar con residuos que no tuvieran procesos desarrollados de reciclaje, como el PET y otro tipo de plásticos.

“Sabíamos que desde el punto de vista químico se podían hacer muchas cosas, hasta que en una reunión en un punto limpio había un pedazo de plumavit y preguntamos qué se podía hacer con eso. Nos dimos cuenta de que no se recibía en ninguna parte, que en Chile, al menos, no había tratamiento”, cuenta Cristina, química especialista en investigación y desarrollo. Su socia Constanza se especializó en ventas técnicas.

Y sucedía que además notaron que el plumavit tiene un gran impacto ambiental. Según datos rescatados en el Instagram de la empresa (@idea__tec), cada año se generan en Chile más de 20.000 toneladas de desechos de plumavit. “Ocupa el espacio de dos torres del Costanera Center en vertederos legales e ilegales”, advierten en la red social.

A partir de ese hallazgo, empezaron a analizar en laboratorio y papers, es decir, mezclando teoría y práctica, qué sucedía si el poliestireno expandido (más conocido como plumavit) era mezclado con otras sustancias. “Y había diferentes mezclas que permitían que el plumavit se convirtiera en algo pegajoso, como agorex. De hecho, lo que primero que pensamos en hacer fue pegamento”, revela Acuña.

Sin embargo, a medio camino abandonaron el barco porque “el mercado no era tan grande y había algunos aspectos técnicos que no manejaban muy bien”, complementa Cristina. En esa disyuntiva apareció una persona, que notó la viscosidad del producto, y le pareció que eso podía ser un barniz. Las químicas averiguaron, y notaron que las normas de calidad de los barnices son similares a la de las pinturas. Ese fue el punto que anunció el nacimiento de Idea-Tec, una empresa que fabrica pinturas a partir del plumavit reciclado.

Constanza Cifuentes y Cristina Acuña, las dos químicas creadoras de Idea-Tec.

Al adjudicarse un Startup Corfo Chile en 2015, Idea-Tec ya contó con mayor solvencia económica y mejor infraestructura para empezar a escalar. Antes, reconoce Cristina, las mezclas las hacían en sus propias casas, sin laboratorio formal. “No es tan fácil como suena el hacer pintura de buena calidad. Al final tuvimos que generar una receta para hacer pintura. Y también teníamos que saber qué queríamos y podíamos pintar. Eso era muy importante”, dice la emprendedora.

Tras realizar aun más pruebas, Cristina y Constanza llegaron a la conclusión de que la pintura hecha a base de plumavit era mucho más aplicable para pintar pisos. Levantaron más fondos públicos para contratar personal técnico y máquinas. Hoy en día cuentan con una línea de pintura de piso, de tráfico y muro, además de sellos y sellos vitrificantes cuya composición de plumavit reciclado varía según el tipo de líquido.

De esta manera, Idea-Tec se autodefine en su página web como “una empresa cuyo espíritu es el desarrollo de tecnologías de reciclaje para desechos de escaso tratamiento, y el segundo es, a partir de lo anterior, la fabricación de productos a escala industrial y de uso masivo. Esto, con el objetivo de contribuir al medioambiente, eliminando la mayor cantidad de desechos posibles”.

“No podemos recibir plumavit de bandejas de pollo, porque por su materialidad, el plumavit absorbe las grasas. Aunque se lave, queda impregnado de la grasa. Las banderas de champiñones y lechugas sí se aceptan, porque son más acuosas”.

Cristina Acuña, química y cofundadora de Idea-Tec.

Doce toneladas menos de plumavit

En septiembre de 2017 Idea-Tec comenzó a vender las primeras tinetas de pintura. Empezaron por los malls y funcionó bien, aunque el negocio funciona a través del contratista que compra la pintura. Hasta fines del año pasado, además, Constanza y Cristina pintaban ellas mismas, como servicios. “Ahora no estamos en la onda del servicio”, explican.

La cantidad de plumavit dentro de la tineta varía según el tipo de pintura. Fluctúa entre el 14 y el 30 por ciento. Ni más ni menos. La clave del éxito del producto es que la clásica resina virgen pegajosa es reemplazada por resina de plumavit.

“Tiene que haber un equilibrio, de tal manera que el producto no se eche a perder. Y el resto son todos los componentes típicos de la pintura”, aclara Cristina Acuña.

Cada tineta de esmalte al agua, por ejemplo, cuenta con aproximadamente tres kilos de plumavit. Un sello concentrado, que es más espeso, tiene alrededor de cinco kilos de plumavit incorporado.

De acuerdo a los cálculos de la propia empresa, han podido reciclar más de 12 mil kilos de plumavit en total, equivalente a más de 43.500 metros cuadrados de superficie pintada. Esta varía entre estacionamientos, vialidad, piso de fábricas y otros espacios.

Idea-Tec tiene dos maneras de obtener el plumavit que luego procesan en forma sustentable. La principal fuente de abastecimiento es el plumavit industrial que llega desde las empresas hacia la planta de acopio que ambas químicas tienen en Colina. Otro tanto ocurre con el plumavit domiciliario, el que llega desde dos fuentes: una feria de reciclaje de Vitacura y un punto limpio de Renca.

Desde luego, no todo el plumavit que llega es recibido en Idea-Tec: debe tener ciertas condiciones básicas de higiene. “Si el plumavit industrial no llega como lo necesitamos, lo rechazamos. Por ejemplo el plumavit de embalaje no debe tener huincha ni cartón entre medio. Tiene que venir en alguna caja, de manera que el proceso de descarga sea rápido”, detalla Acuña.

Por último, también hay precauciones para recibir el plumavit que viene desde las casas. “No podemos recibir plumavit de bandejas de pollo, porque por su materialidad, el plumavit absorbe las grasas. Aunque se lave, queda impregnado de la grasa. Las banderas de champiñones y lechugas sí se aceptan, porque son más acuosas”, cierra Acuña.

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