Ciudad / Edificios LEED

El buen panorama de la construcción sustentable en Chile: tercero en América Latina y top ten a nivel mundial

LEED es la certificación de desarrollo inmobiliario con respeto al medioambiente más usada del mundo. En el país ya van más de 430 proyectos que cuentan con este sello de calidad, y cada vez más interés público y privado por regular y demostrar de manera concreta el real aporte a la sustentabilidad. De hecho, ya hay un primer edificio público con la certificación de platino, la más exigente: el juzgado de familia de Yumbel.

Francisco Aldunate

La eficiencia energética fue uno de los primeros conceptos que se usó hace poco más de 10 años cuando en Chile se empezó a hablar de construcción sustentable. Es más, prácticamente se generó un encasillamiento en este ámbito y cada proyecto que se construía con al menos un panel fotovoltaico se ganaba el rótulo de la sustentabilidad. Precisamente este hecho comenzó a ser utilizado como un gancho para vender metros cuadrados de edificios presentados como respetuosos por el medioambiente, pero que en rigor solo lo eran en la forma y no en el fondo.

Es ahí donde entró en escena la certificación Leadership in Energy & Environmental Design -o Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental-, más conocida como LEED, implementada en Estados Unidos por el US Green Building Council (USGBC), y que profundiza en muchos aspectos más allá de la eficiencia energética para determinar la sustentabilidad de un edificio.

La certificación LEED evalúa desde el lugar en que se emplaza una construcción hasta la eficiencia en su consumo de agua (tratamiento de aguas residuales, disminución de riego, etc); estrategias que permitan disminuir el consumo de energía, desde la iluminación natural hasta el uso de energías renovables; el uso de los recursos en la construcción y la administración de sus residuos, así como prácticas de reciclaje; la calidad de los espacios interiores para las personas  e innovaciones en operaciones.

Cada uno de estos ámbitos entrega puntajes, permitiendo una certificación que parte en los 40 puntos para la más básica y sobre 80 puntos para la más alta, la certificación de platino. ¿El resultado de trabajar estos indicadores? Permite reducir entre un 24% a un 50% el uso de energía, de un 33% a un 39% la emisión de CO2, hasta un 40% en el uso de agua y hasta un 70% en la reducción de desechos sólidos. Además, entrega una mayor plusvalía a las edificaciones, como valor agregado.

Mejorar el diseño para disminuir impactos

La clave es que la certificación tiene una consistencia global y se apoya en el trabajo de voluntarios que prestan servicio en comités y grupos consultivos de todas partes del mundo, de forma de asegurar no solo su aplicabilidad internacional, sino también su rigurosidad y relevancia en el mercado.

De a poco, el sello ha ido ganando terreno en Chile, principalmente impulsado porque las multinacionales instaladas en el país piden casi como prerrequisito al momento de concretar su llegada que los edificios donde estarán ubicadas sus oficinas tengan esta certificación, puesto que les asegura mayor confort, una mejor relación espacio-calidad y, en definitiva, un mejor lugar para el desarrollo de la labor de sus funcionarios.

«El objetivo de LEED es mejorar la forma de diseñar, construir, operar y mantener las edificaciones para disminuir los impactos ambientales que genera en su ciclo de vida y obtener espacios más saludables, seguros y confortables para ocupantes y trabajadores».

María Fernanda Aguirre, directora ejecutiva de Chile Green Building Council.

María Fernanda Aguirre, directora ejecutiva de Chile Green Building Council, explica que “el objetivo de LEED es mejorar la forma de diseñar, construir, operar y mantener las edificaciones para disminuir los impactos ambientales que genera en su ciclo de vida y obtener espacios más saludables, seguros y confortables para ocupantes y trabajadores. LEED impulsó el desarrollo de la construcción sustentable en Chile. En cuanto a construcción sustentable, en Chile hay un panorama antes de LEED y uno después, porque fue la certificación la que impulsó al sector publico y privado en el desempeño sustentable de sus empresas”.

Chile Green Building Council es el capítulo chileno de la entidad, pero no tiene injerencia en la entrega de la certificación, sino que está a cargo de la difusión de la información relacionada a la iniciativa, puesto que en el momento en que el mandante de un proyecto quiere tener una edificación certificada debe acudir a una consultora que guía el proceso de diseño del edificio, y que toma en consideración los parámetros que solicita el USGBC para acceder al galardón.

“Como modelo es la certificación más exitosa, porque se entendió desde Estados Unidos que había mercados que no tenían sistemas propios de certificación y que eran terrenos súper fértiles para implantar esta semilla”, complementa Aguirre.

Bien posicionados a nivel global

Actualmente Chile se ubica en el tercer lugar latinoamericano con 432 proyectos registrados y 43 que están en el proceso previo, detrás de Brasil y México, con 1.305 y 1.027, respectivamente. A nivel mundial, nuestro país marcha en el décimo lugar de un listado que lidera Canadá con 6.512, China con 3.687 e India con 2.709 proyectos.

“Son edificios que tienen muy buen rendimiento energético, pero además se privilegian otros temas como el estar bien ubicados, que sean cercanos para que la gente que tiene que hacer un trámite no tenga que agregar una situación compleja para acceder a estos lugares”

Paulette Bayer, arquitecta de la Corporación Administrativa del Poder Judicial.

Dentro de los edificios que han optado por esta vía hay recintos privados y estatales. Uno de los que llama la atención es el primer edificio público certificado con la distinción de platino. Es el Juzgado de Familia de Yumbel, perteneciente al Poder Judicial.

Paulette Bayer, arquitecta especialista en eficiencia energética de la Corporación Administrativa del Poder Judicial, explica que ese estamento del Estado decidió que en adelante todos sus edificios nuevos sean certificados LEED. Actualmente el Poder Judicial suma cuatro edificios certificados: al de Yumbel, se unen el juzgado de garantía de Toltén, el juzgado de familia de Pudahuel y el edificio que alberga a los juzgados de familia y civil de Viña del Mar.

“Es una forma de regular el tema de sustentabilidad, porque hubo un tiempo en que estaba muy usado el concepto y las certificaciones estandarizan los criterios para ser sustentables, y no que sea únicamente de palabra”, comenta respecto de la iniciativa, que fue adoptada en 2012 por parte del consejo de ministros de la Corte Suprema.

Respecto a los motivos de esta decisión, Bayer señala que lo que primó es que los edificios que se diseñan pensando en la certificación “tienen muy buen rendimiento energético, pero además se privilegian otros temas como el estar bien ubicados, que sean cercanos para que la gente que tiene que hacer un trámite no tenga que agregar una situación compleja para acceder a estos lugares” y añade que “la idea es que sean amigables para el medioambiente, accesibles, de buena calidad para los trabadores, con luz natural, espaciosos y cómodos, y además se busca que tengan pertenencia al lugar donde se emplazan, por lo que a veces se utilizan materiales de la zona o se aprovechan condiciones climáticas, como la instalación de paneles fotovoltaicos en los edificios del norte”.

Pioneros en Chile

Parque Titanium y Edificio Titanium La Portada son dos de los principales proyectos certificados de la Inmobiliaria Titanium del Grupo Sencorp, que es la firma con mayor cantidad de metros cuadrados certificados LEED en Chile. “Entre edificios certificados y en proceso de certificación tenemos más de 850.000 m2”, cuenta Alfonso Barroilhet, gerente de desarrollo de negocios de Sencorp.

“El desarrollo inmobiliario tiene un impacto muy fuerte sobre las emisiones de CO2 en el planeta, por lo tanto somos responsables de buscar la mayor disminución posible y la gracia de este tipo de certificaciones es que regulan, miden  y certifican los proyectos que realmente están haciendo un aporte positivo, a diferencia de aquellos que puedan jactarse de ser ecológicos pero que en realidad es un lavado de imagen”

Alfonso Barroilhet, gerente de desarrollo de negocios de Sencorp.

La Torre Titanium es pionera en esta materia, dado que fue el primer proyecto inscrito en Chile en el Green Building Council. “Nos tocó abrir caminos, educar, enseñar a los financistas e inversionistas la importancia de las certificaciones y generar conciencia, hasta que finalmente se ha vuelto un estándar de la industria. Hoy en día casi todos los edificios de las categoría A y A+ están certificados. Actualmente  conocemos mucho sobre certificación LEED, seguimos involucrados. Todos nuestros proyectos van a ser certificados, no abandonaremos esa tendencia, porque es parte de nuestra arquitectura de construcción y lo llevamos metido en nuestro ADN”, detalla Barroilhet.

Con clientes como Google, BBVA, Bayer y General Electric, cuya primera opción -plantea el ejecutivo- es arrendar oficinas en edificios certificados LEED, Barroilhet le asigna un rol clave al reconocimiento al señalar que “en Sencorp creemos que es fundamental que los edificios que diseñamos, construimos y operamos tengan algún sistema de certificación LEED, de tal manera de medir el impacto en el medio ambiente que tienen tanto en la etapa de diseño, construcción y operación”.

“El desarrollo inmobiliario -agrega- tiene un impacto muy fuerte sobre las emisiones de CO2 en el planeta, por lo tanto somos responsables de buscar la mayor disminución posible y la gracia de este tipo de certificaciones es que regulan, miden  y certifican los proyectos que realmente están haciendo un aporte positivo, a diferencia de aquellos que puedan jactarse de ser ecológicos pero que en realidad es un lavado de imagen”.

Respuestas para distintas necesidades

Para obtener la certificación LEED el mandante del proyecto tiene que imaginar el desarrollo de su edificio con esos parámetros desde las etapas preliminares, porque es la única forma de ir en búsqueda de los criterios que mide el USGBC.

«El sello LEED tiene un montón de beneficios, se ha transformado en una suerte de commodity, en un valor real desde lo comercial, porque asegura que ha sido construido con un buen estándar de calidad interior”.

Diego Pedraza, arquitecto y co-fundador de B-Green.

Diego Pedraza es arquitecto y uno de los tres socios que crearon B-Green, una empresa que hace consultoría en materia de eficiencia energética y calidad ambiental interior, arquitectura sustentable e implementación de certificación LEED. Explica que este sello “tiene un montón de beneficios, se ha transformado en una suerte de commodity, en un valor real, desde lo comercial, porque asegura que ha sido construido con un buen estándar de calidad interior”.

“En EEUU -explica Pedraza- fueron inteligentes en poner el centro de este tema en el gasto energético. Entonces ellos abogan porque los edificios gasten menos energía y los edificios LEED tienen un valor. En este caso los fondos de inversión alemanes, cuando salen a comprar edificios a nivel mundial, buscan edificios LEED porque saben que ese edificio gasta menos energía y son mejor negocio. Ese solo hecho, que los fondos alemanes o chinos compren esos edificios, es una razón de éxito”.

También señala que el proceso para lograr el galardón es extenso porque “dura al menos el mismo tiempo que el diseño y la construcción del edificio, porque tiene prerrequisitos para ambas etapas, por lo tanto no se certifica el edificio antes de 2, 3 o 4 años” y agrega que no es una consultoría común, porque “todo el trabajo que se hace como consultor no está definido por uno como ocurre en las consultorías cuando uno resuelve temas particulares del mandante”.

“Esto es distinto”, enfatiza Pedraza, porque “uno es una suerte de intermediario que transfiere de la manera más adecuada los requerimientos al equipo de diseño y va guiando el proceso de certificación, porque no se transmite lo que uno cree que es mejor para el edificio, sino que lo necesario para conseguir el puntaje que dé la certificación. Luego de eso viene el diseño, para que se haga de la manera que pide el USGBC y con el alcance suficiente para obtener de esos proyectos, y después de su implementación en obra, el puntaje que se necesita”.

Francisco Aldunate

B-Green tiene actualmente 27 proyectos certificados y 20 en desarrollo, de los cuales 15 ya están registrados en el GBC y destaca que este escenario se seguirá abriendo, debido a que el USGBC avanza muy rápido, de acuerdo a las tendencias y en el último tiempo han comenzado a dar respuesta a todos los formatos de edificio.

Recalca que en materia residencial “existen certificaciones para barrios completos, para edificios de viviendas, para complejos de vivienda de baja altura, para casas y conjuntos de casas, pero también hay para hospitales, hoteles, data center. En el fondo, lo que hace es comparar manzanas con manzanas. En el caso de los data center, que son los edificios que gastan más energía en el mundo, no les pide los mismos requisitos que a un edificio de oficinas, pero les pide eficiencia. Por eso a nivel mundial es lejos el sistema de certificación más usado”.

Edificios residenciales, el gran desafío

Probablemente uno de los aspectos que aún resta por desarrollar a nivel de posicionamiento de la certificación es entre los propietarios de los edificios residenciales. Si bien cada día aumenta el interés de ciertos grupos de personas por el cuidado del medioambiente y la sustentabilidad, no hay una uniformidad en las opiniones. Y en ese rubro hay experiencias no tan exitosas.

“Efectivamente fuimos la primera empresa en certificar un edificio de vivienda LEED el año 2013 (Edificio Residencial Las Condes 13.800) y además fue certificado con la categoría ‘Gold’ el edificio San José de la Sierra 23, en Lo Barnechea, pero en algunos proyectos nos dimos cuenta que a los propietarios no les interesa la certificación. Por más que se les explican las ventajas de un edificio eficiente en todo sentido, no les importa”, explica José Molina, de la Constructora Molina Morel.

Por ello, señala que dejaron de insistir con las certificaciones. “Después de analizarlo largamente en el directorio, decidimos no certificar más nuestros edificios, aunque sí los construiríamos con los mismos materiales y consideraciones como si los fuésemos a certificar. En definitiva, nuestros siguientes edificios los hemos construidos eco-eficientes, tal como si fuesen certificados, pero no los certificamos”, precisa.