Biodiversidad / Conservación

Director científico de WCS Chile llama a la prudencia: “Los huemules no se van a extinguir”

Alejandro Vila, coautor del estudio internacional que detectó una enfermedad viral que afecta a los huemules, provocada por la introducción ilegal de ganado vacuno, dice que el aislamiento geográfico en que viven las poblaciones del Parque Bernardo O’Higgins frena la expansión del virus que se detectó entre 2005 y 2010.

“Ir hasta esa zona es más largo que un viaje a Europa”, dice, medio en broma, medio en serio, el argentino Alejandro Vila, director científico de Wildlife Conservation Society Chile (WCS), sobre la compleja navegación hasta el Parque Nacional Bernardo O’Higgins y extraer muestras de los huemules que allí habitan, entre glaciares milenarios, canales y fiordos.

Vila es coautor del estudio internacional publicado la semana pasada en la reputada revista científica PLOS ONE, y que detectó una terrible enfermedad que afecta a los huemules de dicha área protegida. La investigación se desarrolló entre 2005 y 2010, pero se desconoce que sucedió con los demás ejemplares en el período posterior.

Según las conclusiones del estudio, la enfermedad es provocada por un parapoxvirus, un microorganismo que ataca a especies como la oveja, la cabra o el vacuno. “Vimos que los huemules tenían abscesos, se les quebraban las pezuñas, tenían mucho dolor, cojera, y al quedar imposibilitados de moverse, eran víctimas de depredación de otros animales”, detalla el director científico de WCS Chile, quien llama a la prudencia, pese al desolador diagnóstico.

-¿Cómo se contagiaron los huemules?

-Primero, hay que decir que todo empezó cuando CONAF instaló guardaparques en las cercanías del fiordo Témpanos y el fiordo Bernardo, en el Parque Bernardo O’Higgins. Sin eso hubiera sido muy difícil tomar las muestras, porque se trata de una zona de muy difícil acceso. En 1991 los humanos introdujeron ilegalmente ganado vacuno en la zona. Además se detectó la presencia de perros que solían predar a los huemules. En 2004 CONAF retiró los vacunos del Valle Huemules, un sector del parque, pero se sabe que muchos escaparon hacia áreas vecinas.

-¿Qué proceso siguió?

-Al notar que los animales sufrían dolor y dificultad al caminar, coordinamos esfuerzos e hicimos sinergia con cuatro universidades chilenas –incluida la Universidad de Chile y la Universidad de Concepción-, más tres universidades de Estados Unidos y un centro de investigación. Pudimos estudiar a 24 huemules de la zona, algunos se recuperaron y otros murieron, pero hay evidencias de que el ganado vacuno introducido por los humanos les transmitió el virus a los huemules. El parapoxvirus es muy común en los vacunos. En esa misma área de estudios había sectores sin enfermedades, donde no estaban presentes los vacunos. Después de ese peak 2005-2010, se siguieron reportando casos con menos frecuencia.

-¿Se puede saber hoy si el virus sigue presente en los huemules?

-Es muy difícil porque es una zona muy inaccesible. La duda pasa por si el virus quedó en el ambiente, pese a haber controlado el ganado en el lugar. Pero hemos avanzado con Conaf en el monitoreo de alerta temprana y en avanzar hacia muestras de mayor calidad.

-¿Pero cree que el aislamiento geográfico de estos huemules ayuda a que la enfermedad no se expanda?

-Sí, obviamente el ganado dejó secuelas, pero como es una zona donde es tan difícil moverse, es probable que el virus no se expanda a todas las poblaciones.

-Por lo mismo, ¿el huemul corre más riesgo de extinción?

-No, no hay que alarmarse. Los huemules no se van a extinguir. Hoy esta enfermedad es un factor más de riesgo entre tantos otros, pero los del Parque Bernardo O’Higgins están en un espacio geográficamente aislado, lejos de las otras poblaciones de Aysén y Magallanes.

-¿Qué desafíos vienen para ustedes?

-Estamos con Conaf viendo alternativas de financiamiento para el monitoreo de alerta temprana. Esto implica capacitar a los guardaparques para que puedan reportar casos y obtener muestra, y luego ser enviadas a los laboratorios respectivos. También es importante llegar a sacar muestras a las áreas no protegidas. Y hacer entender que las actividades humanas no afecten la convivencia de los huemules. Esta enfermedad, repito, es un factor más probado de amenaza a esas poblaciones.

-¿Las otras poblaciones de huemules están amenazadas?

-Hubo anteriormente otro brote infeccioso por la presencia de linfoadenitis, que está asociada por la potencial convivencia con ovinos. Hay otras poblaciones en el Chile central con mucho riesgo, ya que son zonas intervenidas por la actividad humana. En algún momento había huemules desde Rancagua al sur, y hoy las poblaciones más numerosas están en Los Lagos, Aysén y Magallanes. Pero aún existe una zona de huemules en la zona de Nevados de Chillán (Reserva Nacional Los Huemules de Niblinto).