Biodiversidad / Crisis hídrica

Chile encabeza grupo de países con un riesgo alto de sufrir estrés hídrico según último ranking del Instituto de Recursos Mundiales

Entre los 17 países en riesgo “extremadamente alto”, donde vive un cuarto de la población mundial, la agricultura de riego, las industrias y los municipios retiran más del 80% disponible en promedio cada año, revela el informe del organismo internacional.

País Circular | 7 Ago 2019 a las 6:30 am

El Instituto Mundial de Recursos (WRI, por sus siglas en inglés) presentó ayer la actualización de su ranking global de estrés hídrico, y en ellos Chile se ubicó en el lugar 18 pero encabezando el grupo de países que presentan un alto riesgo de sufrir este fenómeno, en una lista donde el otro latinoamericano en esa condición es México y lo acompañan países como España e Italia. El ranking de los primeros 17 países, cuyas condiciones los hacen tener un riesgo “extremadamente alto” de escases hídrica, fue encabezado por Qatar, Israel y Líbano.

Esto implica un importante retroceso respecto del estudio realizado por la misma entidad en 2015, donde Chile se ubicó en el lugar 24 del listado de las naciones con mayores probabilidades de enfrentar una disminución en el suministro de agua, debido a los efectos combinados del alza de las temperaturas y el cambio de los patrones de lluvias.

Los nuevos datos de las herramientas utilizadas por los modelos hidrológicos del WRI revelan que las extracciones de agua en todo el mundo se han más que duplicado desde la década de 1960 debido a la creciente demanda, y no muestran signos de desaceleración.

Entre los 17 países en riesgo “extremadamente alto”, donde vive un cuarto de la población mundial, la agricultura de riego, las industrias y los municipios retiran más del 80% disponible en promedio cada año, revela el informe del organismo internacional.

Al mismo tiempo, 44 países, hogar de un tercio del mundo, enfrentan niveles “altos” de estrés -entre ellos Chile- por una estrecha brecha entre la oferta y la demanda de recurso que deja a los países vulnerables a sequías.

Actualmente, el mayor problema de Chile es la mala gestión del agua y su gobernanza, según reveló en junio el estudio “Transición Hídrica: El futuro del agua en Chile”realizado por Fundación Chile, que en base a un análisis en profundidad se seis cuencas del país (Copiapó, Aconcagua, Maipo, Maule, Lebu y Baker) identificó las causas de los problemas en esta materia y propone 212 medidas, acciones y soluciones para disminuir las brechas identificadas.

De acuerdo al informe, el 44% de los problemas de brechas y riesgo hídrico en las cuencas se originan en fallas en la gestión del agua y su gobernanza. Esto incluye la falta de transparencia del mercado del agua a nivel de cuenca, la descoordinación de las instituciones a nivel de cuenca restringida a la gestión del recurso hídrico por secciones, una limitada fiscalización a los usuarios y una información limitada, fraccionada y contradictoria sobre los recursos hídricos que genera desconfianza entre los actores.

Otro 17% es provocado por el crecimiento de las actividades productivas y el sobreotorgamiento de derechos de aprovechamiento de aguas, mientras que un 14% de los problemas detectados tienen como causas el uso de productos químicos en agroindustria, los pasivos ambientales mineros, la carencia de tratamiento de aguas servidas en zonas rurales y la disminución de calidad por disminución de niveles del acuífero e intrusión salina.

Las causas eminentemente naturales, como la disminución de precipitaciones de agua y nieve, y el derretimiento de nieve y retroceso de glaciares por aumento de temperaturas, aparecen recién en un cuarto lugar, con un 12%.

¿Cuál es el escenario al 2030-2050 de mantenerse las tendencias actuales? De acuerdo al estudio de Fundación Chile, entre los escenarios pronosticados se visualiza que el crecimiento urbano y agrícola tendrá un impacto negativo en los recursos hídricos por un aumento de la erosión e impermeabilización del suelo, mientras que se incrementará el riesgo de exposición a aluviones e inundaciones por la expansión de las ciudades.

Zonas de mayor riesgo

De acuerdo al informe, las regiones de Atacama, Antofagasta y Coquimbo se encuentran el el nivel máximo de riesgo (5) en el indicador de línea de base de estrés hídrico, mientras que las regiones de Valparaíso, Tarapacá, O’Higgins, Metropolitana, Maule y Arica están en un nivel extremadamente alto de riesgo, con indicadores que van de 4,95 a 4,08. Las regiones de Ñuble, Biobío y Araucanía se encuentran en un nivel medio de riesgo de estrés hídrico como condición base. Para el resto de las regiones no existen datos.

El estrés hídrico de referencia mide la proporción de las extracciones totales de agua y el suministro de agua renovable, incluidos los usos domésticos, industriales, de riego y ganaderos.

En cuanto al riesgo de sequía, las regiones de O´Higgins, Metropolitana y Valparaíso presentan los indicadores más altos en esta materia, donde el riesgo es practicamente el mismo para los sectores de agricultura, uso domiciliario e industrial. En este ámbito se considera en el indicador de riesgo dónde es probable que ocurran sequías, la población y los activos expuestos, así como la vulnerabilidad de esta a sufrir efectos adversos.

El índice también mide el riesgo de inundación, que condidera el porcentaje de la población que se espera que se vea afectada por este tipo de fenómenos en un año promedio, teniendo en cuenta las normas de protección contra inundaciones existentes. En ese ámbito las regiones más expuestas son Tarapacá, Arica, Antofagasta y Magallanes, todas con un riesgo alto de que ocurran este tipo de eventos.

Tres caminos para reducir el estrés hídrico

El informe del WRI propone tres soluciones para enfretar el estrés hídrico en los países. El primero de ellos es aumentar la eficiencia agrícola, utilizando el riego de precisión en lugar de inundar los campos. “Los financistas pueden proporcionar capital para inversiones en productividad del agua, mientras que los ingenieros pueden desarrollar tecnologías que mejoren la eficiencia en la agricultura. Y los consumidores pueden reducir los alimentos y el desperdicio, que utiliza una cuarta parte de toda el agua agrícola”, señala.

La segunda medida es invertir en infraestructura gris y verde de los países “El estrés hídrico puede variar enormemente durante el año. La investigación del WRI y del Banco Mundial muestra que la infraestructura construida y la infraestructura verde (como los humedales y las cuencas hidrográficas saludables) pueden trabajar en conjunto para abordar los problemas de suministro y calidad del agua”, afirma el reporte.

Finalmente, agrega, es importante incrementar el tratamiento y la reutilización del agua. En ese sentido, es necesario dejar de pensar en las aguas residuales como residuos. “Tratarla y reutilizarla crea una “nueva” fuente de agua, y también hay recursos útiles en las aguas residuales que se pueden utilizar para ayudar a reducir los costos del tratamiento del agua”.