Remote Waters: tecnología de purificación de agua al servicio de las comunidades
Fundada en Algarrobo por el ingeniero civil industrial Pablo Cassorla, este emprendimiento tecnológico se especializa en el diseño, integración, instalación y mantención de sistemas de purificación de aguas y reúso del recurso para distintos fines según la necesidad de cada cliente. Recién acaba de obtener un fondo de la aceleradora Aster, con cuyo apoyo podrán trabajar en más soluciones para la industria minera del norte del país.
La fase embrionaria de la empresa Remote Waters comenzó a cobrar forma cuando el ingeniero civil industrial Pablo Cassorla cursaba un posgrado en la Universidad de Columbia. Allí, en Estados Unidos, trabajó en un laboratorio federal que hacía investigación para el departamento de energía de ese país, y se presentó el desafío de desarrollar un proyecto de desalinización a bajo costo y sustentable. Con un compañero de carrera logró ganar ese concurso, con lo que logró coger más impulso para imaginar alguna solución a mayor escala.
En Chile Remote Waters partió legalmente en 2018, tras pasar por un taller de modelo de negocios, donde Cassorla descubrió una necesidad urgente de agua en los sectores rurales, ya que en las ciudades el servicio estaba cubierto. A partir de un CORFO Semilla, entonces, Cassorla diseñó un primer prototipo para validar su proyecto de convertirse en una solución tecnológica para dejar disponible agua extraída del proceso de desalinización a través de la osmosis inversa.
“Terminando el prototipo, nos ganamos el Startup Chile y con eso hicimos el primer producto comercial. A principios de 2020 tuvimos nuestras primeras ventas con proyectos rurales”, comenta Cassorla, CEO y cofundador de Remote Waters. Sin embargo, el proceso primigenio de desalinización derivó en una propuesta mucho más avezada: desarrollar sistemas tecnológicos de tratamiento y purificación de aguas de diferentes procedencias. Ese es el foco, en la actualidad, de Remote Waters, a lo que se suma el reúso de aguas para distintos fines.
Según el ingeniero y cofundador de la empresa, “vimos que hacia el interior había problemas de contaminación de aguas y empezamos a tratarlas con otras tecnologías. Nos fuimos expandiendo de norte a sur en Chile y haciendo distintos sistemas de tratamientos. Empezamos a especializarnos no sólo en un elemento, sino en dar un servicio integral de aguas a las comunidades”.

“Creamos un sistema de filtración basado en filtros usados, donde le damos un tratamiento especial. Podemos reusar las aguas grises (lavamanos, duchas, lavadoras y otras) gracias a que en 2024 salió el reglamento para reusarlas. Antes era ilegal reusar el agua de la ducha. Ahora es obligatorio para las nuevas construcciones no residenciales sobre 5 mil metros cuadrados”.
Remote Waters: una solución adaptable
Fundada en Algarrobo, Remote Waters hoy ya no es una empresa de corte familiar, sino una con alcance internacional, con más de 20 proyectos en total, la mayoría en Chile, y otros en Perú y Guatemala. Su especialización es el diseño, integración, instalación y mantención de sistemas de tratamiento, purificación y reúso de aguas.
La solución es adaptable para cualquier tipo de proyectos y comunidades: clubes de campo, conjuntos inmobiliarios, colegios, condominios, organizaciones rurales y otros. Los equipos se instalan, cada cual con su propia modalidad según el proyecto a intervenir, y pueden ser arrendados, adquiridos vía compra directa o a través de un sistema leasing (por medio del cual Remote Waters ayuda al cliente a buscar financiamiento con entidades bancarias de su confianza).
El proceso consta de varias fases, pero lo básico que se tiene que conocer es que Remote Waters le pide al cliente seleccionar la fuente de agua (mar, río, lago, pozo, reúso, vertiente u otro); tras lo cual, se procede a conocer cuán contaminada está, proceso en el que la firma puede colaborar; y finalmente el cliente elige qué tipo de agua quiere obtener después del proceso (potable, riego, hidroponía, agua embotellada u otra).
“Lo principal es escuchar y ver qué hay en la comunidad. Hay muchos que no tienen electricidad, entonces nosotros integramos energías renovables para abastecer de eso; hay otros que no tienen sistemas de estanque o almacenamiento; otros que no tienen personas capacitadas, entonces las capacitamos y automatizamos los sistemas; y otros que no tienen financiamiento, por lo que canalizamos recursos de corporativos para que puedan compensar con la comunidades en este tipo de proyectos”, se explaya Pablo Cassorla.
En el caso específico del reúso de agua, agrega Cassorla, “creamos un sistema de filtración basado en filtros usados, donde le damos un tratamiento especial. Podemos reusar las aguas grises (lavamanos, duchas, lavadoras y otras) gracias a que en 2024 salió el reglamento para reusarlas. Antes era ilegal reusar el agua de la ducha. Ahora es obligatorio para las nuevas construcciones no residenciales sobre 5 mil metros cuadrados”, informa el emprendedor.
De esta manera, cita el ingeniero civil industrial, “logramos ser más eficientes en el consumo de agua para las comunidades y disminuir la cantidad del recurso que se está sacando de la cuenta. Esa es nuestra manera de aportar a la mitigación o a la adaptación al cambio climático”. El secreto está en que “aprovechamos nuestra experiencia en desalinización para modificar y combinar con un sistema de tratamiento asequible, que no sólo genere ahorro de agua, sino que sea compacto y sin modificar infraestructura existente, y que además pueda tener un retorno en la inversión, porque a veces se piensa que ser sustentable es un gasto y no una inversión”, añade.
Cassorla explica que, en la mayoría de los casos, los sistemas se instalan in situ, según la naturaleza del proyecto que solicita el servicio: “Hacemos una pre-integración: el gabinete eléctrico, el control, etcétera, y nos llevamos todo lo que podemos para allá. Tratamos de comprar localmente. El proyecto se arma donde el cliente y allá se prueba, se instala, se pone en marcha y se hace el análisis de agua para comprobar que la calidad prometida es la que corresponde”.
No toda el agua resultante es potable. “Existen muchas normativas de agua”, acota Cassorla. En efecto, existen normativas de agua de riego, de aguas grises, de aguas de uso industrial y las máquinas que se usan también tienen sus propias normativas (las torres de enfriamiento, por ejemplo). Y aparte de eso, está el agua potable. Los clientes son los que nos dicen para qué la quieren ocupar, y nosotros los asesoramos para cumplir la normativa. Por ejemplo, en Chile, el reúso de aguas grises se puede ocupar, de acuerdo a la normativa, para uso industrial, para riego y para reingresar al inodoro”, complementa.
Para Cassorla, hay tres proyectos emblemáticos entre los que están distribuidos entre las regiones de Tarapacá y el Maule. El de Algarrobo, el primer prototipo, es insigne porque fue en una zona rural donde no llegan los servicios sanitarios, y la gente saca agua de los pozos y de camiones aljibe; el otro es en Majada Blanca, comuna de Punitaqui, Región de Coquimbo, donde Remote Waters capacitó a las personas en un proyecto conjunto con Fundación Amulén, cuya finalidad es el desarrollo de comunidades vulnerables por medio del acceso al agua; y el tercero se realizó con una minera del norte, relativo a hidroponía, por el cual la empresa purificó un agua de vertiente que venía con un contaminante y la dejaron disponible para la producción de alimentos.

“Vimos que hacia el interior había problemas de contaminación de aguas y empezamos a tratarlas con otras tecnologías. Nos fuimos expandiendo de norte a sur en Chile y haciendo distintos sistemas de tratamientos. Empezamos a especializarnos no sólo en un elemento, sino en dar un servicio integral de aguas a las comunidades”.
El financiamiento de Aster
Un apoyo clave para la expansión de Remote Waters ha sido su participación en el “Aster Demo”, una instancia de la prestigiosa aceleradora de startups Aster, domiciliada en el norte de Chile, específicamente en Antofagasta. La empresa fundada por Pablo Cassorla, como parte del portafolio de Aster, postuló y destacó entre las seis startups finalistas, consiguiendo un financiamiento adicional de 20 mil dólares en esta condición.
“El hecho de estar con Aster nos obliga a estar en el norte. De hecho, Remote Waters cambió su casa matriz a Antofagasta para estar más cerca de los clientes mineros. Siempre hemos estado en regiones, nunca en capital, de manera que los impuestos que se generan por ventas quedan en las regiones. El financiamiento con Aster nos permitió obtener un financiamiento para hacer pilotajes en el norte. Nos ayuda a conectar de mejor manera con el ecosistema para seguir aprendiendo. Podemos contribuir con las comunidades de la zona norte, a través de las mineras, dando la posibilidad de reducir su huella hídrica con reúso en sus campamentos y operaciones, para reemplazar los camiones aljibes”, detalla el CEO de Remote Waters.
En cuanto a los planes a corto plazo, Remote Waters pretende ampliar sus servicios hacia la asesoría de auditoría hídrica y extender su franquicia a otros países. Respecto del primer punto de auditoría hídrica, Cassorla explica que consiste en “mostrarles cómo ahorrar de acuerdo a lo que gastan, dónde está el problema y cuál será el impacto si se soluciona una porción del problema”. Sobre el segundo punto, lo que se busca es que “haya distribuidores en los que el servicio de mantención sea llevado por los franquiciados de Remote Waters, y que ellos puedan, a través de personas locales, responder rápidamente la necesidad de los clientes”.







