Agenda 2030 / Adaptación

Los principales ejes de la minería para afrontar el nuevo escenario climático y ambiental en Chile

Recirculación del agua, desalinización y mejor diseño de los depósitos de relaves figuran entre las medidas que ha tomado el sector minero para combatir la crisis climática y minimizar sus impactos. No obstante el contexto actual de escasez hídrica, preocupan las precipitaciones ocasionales e intensas proyectadas para el norte de Chile, que podrían provocar grandes daños a la infraestructura de la industria y a las comunidades aledañas.

País Circular | 16 Ene 2020 a las 6:00 am

El sector minero no es indiferente al nuevo escenario de crisis climática y ambiental que afecta al mundo y, en particular, a nuestro país. Ante la alta posibilidad de experimentar nuevos desastres naturales, producto de la aceleración del cambio climático, la industria de la minería ya está tomando medidas para afrontar el contexto de escasez hídrica y precipitaciones más abundantes en un intervalo corto de tiempo.

Durante la semana el seminario “Sustentabilidad en la minería en un contexto de cambio global”, organizado por el Centro Avanzado de Tecnología para la Minería (AMTC, por su sigla en inglés) y la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, abordó esta temática en el panel de discusión, que contó con varios expertos y autoridades vinculados a la minería, tanto del sector privado como del público.

En representación de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI), institución gremial que reúne a 76 compañías de la mediana y gran minería y empresas proveedoras, y a 28 asociaciones mineras regionales, estuvo la gerenta de desarrollo, María Cristina Betancourt, quien se refirió a los avances que ha tenido el sector minero en la adaptación y mitigación al cambio climático.

En conversación con País Circular, Betancourt indicó que el sector minero se encuentra trabajando sobre varios ejes, entre los que destacan el uso de la desalinización y de la recirculación del agua, para paliar los efectos de la escasez hídrica.

“La minería chilena es en la zona norte, es una zona desértica. La minería ha estado trabajando en autoproveerse agua a través de la recirculación. Las tasas de recirculación están por sobre el 80 por ciento en algunas empresas, pero como sector estamos por sobre el 70%. En la mediana empresa es superior al 50%”, explica la gerenta de desarrollo de SONAMI.

En lo que respecta a la desanilización, Betancourt dice que es una práctica ya extendida en la industria, por cuanto el uso del recurso hídrico representa entre un 3% y un 4% del consumo total en el país, por lo que “nos propusimos abastecernos con nuestras propias fuentes de agua”.

A través de esta tecnología, según cifras que entrega Betancourt, la desalinización representa el 6 por ciento del consumo total de agua en la minería, pero a futuro, agrega ella, “se espera que toda el agua utilizada en las faenas mineras provenga del mar, sea agua salada o desalada”.

En cuanto a la adaptación de la infraestructura ante el escenario de crisis climática, Betancourt especifica que recién se están haciendo estudios para estimar cuáles serían los efectos reales en esta transición. “Es importante que haya mediciones exactas, se sabe que el recurso hídrico está disminuyendo. Estamos trabajando en mayor conocimiento para tomar las medidas más adecuadas”, indica la representante gremial.

“Lo que se prevé es que haya más precipitación en la zona norte donde está la mayoría de las mineras, y en el centro menos. Es un desafío grande, porque en el norte nunca había habido lluvias así, más fuertes y ocasionales”, agrega Betancourt, para quien los estudios en curso servirán para presagiar “si las mismas faenas mineras se pueden sostener en el contexto actual, o se podrían eliminar si hay lluvias muy grandes”.

“La desalinización representa el 6 por ciento del consumo total de agua en la minería, pero a futuro se espera que toda el agua utilizada en las faenas mineras provenga del mar, sea agua salada o desalada”.

María Cristina Betancourt, gerenta de desarrollo de SONAMI.

Los Bronces y El Soldado se adaptan

Un discurso similar sostiene Christian Cintolesi, Lead Water-Americas de la transnacional AngloAmerican, que posee en Chile un 50,1% de la propiedad de las mineras Los Bronces (ubicada en el límite de la Región de Valparaíso y Metropolitana, en la alta cordillera) y El Soldado (en la comuna de Nogales, Región de Valparaíso). “La minería no puede vivir sin estar inmersa dentro de la cuenta”, indicó Cintolesi en el seminario que se realizó en el Auditorio Enrique d’Etigny Lyon, de la facultad universitaria citada con antelación.

Cintolesi explicó que AngloAmerican trabaja en cuatro ejes fundamentales: mejorar la eficiencia de los recursos, soluciones colaborativas con las comunidades, buscar nuevas fuentes alternativas de agua; y, por último, el conocimiento y la reportabilidad. En la mina El Soldado, Cintolesi explicó que se recircula el 80% del agua.

“Existe un control operacional sobre este tema, se ve en tiempo real. Estamos trabajando en temas de innovación, con rotación de partículas gruesas. Hemos construido una planta piloto y pozos debajo de los tranques de relaves para minimizar su impacto”, expresó Cintolesi. También explicó los alcances de Los Bronces Integrado, el que consiste en un proyecto de reemplazo de mineral de baja ley, para lo cual se construirá una mina subterránea “para no generar impacto en superficie y no considera el uso de agua adicional”.

En su página web, AngloAmerican además exhibe su estrategia de cambio climático con un plazo a 10 años, en la cual, entre otros aspectos, realza el objetivo de reducir un 22% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, en relación con las emisiones proyectadas en un escenario de negocio habitual. Según su propio reporte, la multinacional logró reducir un 25% de los GEI en 2018, un 4% superior a lo logrado en 2017.

También estuvo presente en el seminario el líder del área Consultoría y Procesos de la empresa global de consultoría de diseño y proyectos Arcadis, Francisco Valdivieso. En su exposición, Valdivieso enumeró varias de las medidas que está adoptando la industria minera para paliar los efectos de la catástrofe climática. “El sector minero se ha ido transformando desde una matriz hídrica continental a una matriz hídrica marítima”, valoró el especialista.

Para Valdivieso es importante mantener un “buen manejo comunicacional” con los stakeholders y establecer una “especie de gobernanza del agua en la cuenca donde operan las mineras”.

De acuerdo a las proyecciones, señaló Valdivieso, si bien es probable que la precipitación disminuya y la temperatura aumente, esto no se distribuye de manera homogénea en los sectores donde se emplazan las mineras. “Depende de qué sector”, indicó, y destacó que el aumento de la intensidad de las lluvias es lo que caracterizará al comportamiento del clima en los años venideros.

Asociado a ese análisis, agregó el consultor, las mineras están evaluando el tema de disponer de nuevos recursos hídricos, como la recarga de acuíferos, por ejemplo. Pero también, y esto es muy relevante, de la adaptación de la infraestructura actual. “Muchos relaves se han roto por un incremento en las precipitaciones, hay que revisar esa infraestructura”, advirtió Valdivieso.

Sobre este mismo tópico, según Valdivieso, las empresas están intentando disminuir la evaporación de los tranques de relaves y los botaderos. A su vez, coincidió con María Cristina Betancourt, de SONAMI, en que hay que robustecer el conocimiento y las modelaciones para determinar con mayor exactitud qué sucederá en un escenario futuro.

“Sobre los relaves que están hoy operativos, la idea es tratar de hacer un manual para ver si cabe la posibilidad de revalorizar o reprocesar el material y si alguien quiere explotar un depósito de relave”.

Gullibert Novoa, coordinador de relaves del Sernageomin.

Sernageomin: 170 relaves abandonados

Con respecto a los relaves tomó la posta el coordinador de relaves del Sernageomin, Gullibert Novoa. En charla con este medio, Novoa indicó que un gran problema asociado al cambio climático lo representan los cerca de 170 relaves mineros abandonados en el país, cuya distribución se enmarca sobre todo en la Región de Atacama y la Región de Coquimbo.

“Son relaves que no tienen dueño, antiguos que por lo general son pequeños. Es porque un pirquinero empezó a trabajar ahí, terminó la veta y quedó abandonado. El propietario desapareció y no hay nadie que se haga responsable. Y muchos están inmersos en las ciudades, como Andacollo o Illapel. El servicio hoy no tiene las herramientas en el corto plazo para hacer cosas así”, reconoce Novoa.

Sin embargo, Sernageomin sí está desarrollando estudios a través de proyectos CORFO, para ver si cabe la posibilidad de revalorizar o reprocesar el material que contienen estos relaves. “Se analiza qué características tienen estos relaves y la idea es tratar de hacer un manual para ver si alguien quiere explotar un depósito de relave”, explica el coordinador de relaves del servicio.

En cuanto a los relaves que están operativos, Sernageomin fiscaliza que las empresas de la gran y mediana minería cumplan todas las normas en los diseños. “Les pedimos que los diseños de los relaves tomen en consideración las precipitaciones máximas probables, que se sitúen en el peor escenario, que se adecuen los diseños, tanto en la revancha como en los canales perimetrales”.

El servicio exige que la revancha, es decir, la diferencia entre el contenido del relave y la cima del muro sea mínimo de un metro, aunque “debería estar diseñado de acuerdo a las tormentas, de modo tal que no se desborde”.

“Cuando tenemos un aviso de un frente de mal tiempo, les pedimos a las empresas que tengan bombas de desague y que estén monitoreando permanentemente. Los canales de contornos tienen que estar diseñados para contener una crecida mayor”, explica Novoa.

El coordinador de relaves de Sernageomin descarta que se pueda producir un desastre ecológico y humano por posibles desbordes. “En la pequeña minería podría pasar, pero los volúmenes son muy pequeños”, cree Novoa.

Otra solución que ya están adoptando, sobre todo la pequeña y mediana minería, son los relaves filtrados para recuperar agua. “Hay que imaginar un relave normal que tiene un 65% de agua y se le introduce un filtro. Se extrae el agua y se usa en el proceso”, cuenta Novoa, quien añade que en la gran minería igualmente hay ejemplos exitosos de uso de esta tecnología, como sucede en la minera Escondida. “Hizo una planta piloto de eso y le resultó, pero las empresas mineras grandes en general están buscando tecnologías porque manejan grandes volúmenes”, añade.

“Si la minería entrega la información con transparencia, la ciudadanía tiene que estar tranquila, más con la fiscalización que hacemos nosotros y la Dirección General de Aguas”, cierra Novoa, con respecto a posibles impactos en las comunidades aledañas.